23.12.05

La vida y la ficción


El tradicionista Ricardo Palma y el teórico Georgy Lukács en el último Quehacer.

La vida y la ficción es el título del dossier que trae en su sección cultural el último número de Quehacer. Son cinco los artículos que cubren el tema: "Bryce y la autobiografía", del escurridizo Mariano de Andrade; "Perfilando a César Vallejo", de Manuel Bonilla; "Entre la ficción y la realidad", de Edmundo Paz Soldán, en el que narra la historia real detrás de su más reciente novela, Palacio quemado (aún inédita); "Las trampas del pasado: cinco notas", de Peter Elmore, con reflexiones en torno a la novela histórica (una de ellas dedicada al historicismo progresista de Lukács); y, modestamente, un artículo mío, "Escribir la ficción, escribir la nación: el espejo roto de Ricardo Palma", sobre la carencia de una gran novela fundacional en el Perú decimonónico y el papel de Palma en el canon de ese periodo. (Sólo ofrezco links al artículo de Peter y el mío porque son los únicos que Desco ha colocado en Internet).

5 comentarios:

Oskar Matzerath dijo...

Se le agradece a Faverón y a Elmore que a pesar de vivir en el extranjero sigan colaborando con las revistas peruanas. Lo mismo va para otras personas como Eduardo Chirinos, Janinne Montauban, Cynthia Vich, etc, que tienen un montón de años afuera y siguen presentes. La verdad, leyendo las cosas de Javier Agreda o Luis Aguirre (para no hablar de Leonardo Aguirre y otros de ese tipo), uno se da cuenta de la gran distancia entre los que han seguido estudiando y preparándose en las mejores universidades del mundo y los que han preferido encerrarse en los periódicos y leerse entre ellos.

PVLGO dijo...

Inevitable alucinar q habria pasado si no se hubiera perdido el borrador de Los Marañones...

Anónimo dijo...

Me ha parecido muy interesante esta parte de tu artículo -en general todo- pero sobre todo esto:
"Y después de Palma, es imposible detectar la presencia de otra obra literaria que haya dejado sus señales en algún sector de la imaginación popular peruana con tanta fuerza. Quizá porque nadie después de él ha tenido el desparpajo de creerse capaz de lidiar con toda la cronología de lo peruano —lo republicano, lo prerrepublicano, lo prehispano— como lo tuvo él; quizá porque nadie ha vuelto a creer que fuera lícito diseñar una sola cronología con esas historias fracturadas, inventando una sola tradición allí donde se perciben muchas; quizá porque la sofisticación de las narrativas contemporáneas las ha alejado más y más de cualquier posibilidad de dejar una huella en el imaginario de la calle; quizá porque nuestra tradición se ha compartimentado hasta el punto en que pocos son los autores que se deciden a representar clases sociales, etnias, culturas ajenas; o quizá porque, precisamente, nuestros escritores notan ahora, o sospechan, que la mayor parte de lo peruano les es ajeno".

Obviamente me despierta algunas preguntas, pues por qué "crees que los escritores o sospechan, que la mayor parte de lo peruano les es ajeno". Creo que es cierto eh, pero a la vez también no tendrán que ver allí el tema de las editoriales que tampoco se animan a publicar obras sobre otras clases sociales, etnias y culturas ajenas que estén más allá del público que esperan.
Por otro lado, si Palma fue el siglo XIX, quién fue en el XX.
Saludos,

Gustavo Faverón Patriau dijo...

En el siglo veinte, yo no dudo que el proyecto literario más abarcador ha sido el de VLL, quien en efecto se ha extendido a escribir sobre décadas diversas y ha hecho novelas que lo han comprometido a referirse al mundo andino, a más de una etnia amazónica y varias capas sociales de la costa.

Anónimo dijo...

¿Si MVLL es en narrativa, en poesía hay alguien parecido? ¿En qué andamos por alli?
saludos,