25.1.06

Suciedad anónima

Desde que este blog apareció por primera vez, hubo un problema ético rondándolo: propuse Puente Aéreo como un lugar de discusión y debate y los anónimos lo convirtieron en una excusa para la difamación, la calumnia y la ofensa a mansalva.

Puente Aéreo ha recibido cincuenta mil visitas en tres meses, sin contar a quienes consultan el blog varias veces al día. La mayor parte de los lectores entienden que nuestro objetivo básico es dialogar. Por desgracia, esos lectores tienen que soportar que la catarata de insultos atrabiliarios y ataques gratuitos desvíe casi todas las conversaciones hacia terrenos, por decir lo menos, inoportunos.

Los anónimos no conversan, no debaten y no dialogan. No lo pueden hacer, por una razón sencilla: un verdadero intercambio de ideas pone en juego siempre, necesariamente, la identidad de quienes las proponen. Los anónimos dejan caer mensajes, pero tienen una suerte de moral invisible, están siempre desvinculados de las cosas que dicen, no son capaces de respaldar con su nombre sus palabras ni son capaces de ponerse ellos mismos sobre el tapete para ser juzgados por lo que piensan.

Algunos asumen un seudónimo, sin usurpar identidades ajenas, y sostienen ese seudónimo constantemente, creando la ficción de una identidad que, al fin y al cabo, los convierte en voces aceptables en un diálogo informal, como es el diálogo en un blog.

Otros, en cambio, los que sólo hablan para intrigar, para maldecir o para ensuciar a los demás, prefieren no colocar nunca una firma, o usar una distinta cada vez. Otros más, los más infelices, firman con nombres de personas a las que detestan, envidian o desprecian, y ponen en sus labios mensajes rastreros: esos quieren entramparlo todo; su único fin es acabar con cualquier posibilidad de conversación.

Desde este día estoy cerrando la opción de los anónimos en Puente Aéreo. Si, conservando los seudónimos, la tónica se mantiene, cerraré esa opción también y abriré el blog sólo a quienes quieran ser colaboradores de Puente Aéreo. Si eso no prospera, quitaré del todo la opción de los comentarios.

Entre quienes han entrado al blog a comentar y han firmado con su propio nombre hay mucha gente estimable y valiosa: Daniel Salas, Iván Thays, Eduardo González Cueva, Félix Reátegui, Peter Elmore, Enrique Prochazka, Pedro Mairal, Luis Hernán Castañeda, Mario Michelena, Patricia de Souza, Jeremías Gamboa, Miguel Rivera, Miguel Rodríguez Mondoñedo, Fernando Velásquez, Alonso Rabí do Carmo, etc. Entre los lectores que han escrito en otros medios acerca de Puente Aéreo están Edmundo Paz Soldán, Enrique Vila-Matas y Omar Pérez Santiago.

Si al final me quedara sólo con los comentarios de esas personas, sumados a los seudónimos dialogantes que frecuentan el blog, y libre de anónimos, poco habría perdido. ¿No creen?

17 comentarios:

Tanque de Casma dijo...

Es una pena que hayas tenido que tomar esta decisión. En realidad, el emplear el anonimato para expresar ideas no tiene que tener los defectos que tú mencionas. En ocasiones uno puede desear expresar una opinión y no querer que se le identifique necesariamente con ella. Yo lo he hecho, justo por lo que dices aunque suene posero, "no querer ser juzgado por mis ideas".

Vamos, no soy un revolucionario, pero en ciertos temas no me da la gana que se sepa que pienso así, pero sí me agrada discutir al respecto. De seguro a muchos le pasará igual.

El anonimato te da más libertad para expresarte de algunos asuntos. Una idea se sustenta en sí misma, y no por el nombre de su autor. Pero claro, una cosa es dar tu opinión de forma anónima y otra intrigar y vilipendiar.

Si ya no podías aguantar a algunos inmaduros que desviaban la discusión, está bien que tomes esta alternativa. Solamente da un poco de pena que este foro ya no de tanta posibilidad de expresión.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Estoy de acuerdo con mucho de lo que dices, Ernesto, pero para mantener ese espacio abierto en los términos en que lo estaba, me acabé convirtiendo en policía y baja policía.

Estoy seguro de que se puede discutir de manera interesante con las nuevas "reglas" del blog.

Magda dijo...

Yo no creo que lo que has hecho sea atentar contra la libertad de expresión. Cuando se desea, como señalas, diálogo/debatir ideas/intercambio de opiniones, y no discusiones sin sentido, no es limitar esa tan llevada y traida libertad de expresión.

Un día lei en un blog este texto, te lo muestro porque se refiere al tema y es interesante:

http://cronopios.net/Traducciones/trolls.es.html

Muchos saludos.

Shellay Alvarez dijo...

Sí es una lástima que hayan cambiado las reglas, pero a la vez creo que es comprensible. Pues si en la libertad total cada persona hace mal uso de aquella libertad, de alguna manera eso debe se organizado desde fuera.
Sin embargo, aún así creo que este blog cuenta con la libertad necesaria para un debate en buenos términos. Además espero que las cosas vaya para mejor, pues por eso entramos muchos a aquí: para leer buenos comentarios.

Oscar Matzerath dijo...

En nombre de los comentaristas con seudónimo que jamás han ofendido a nadie y que siguen las discusiones con interés y con seriedad, saludo la decisión de Faverón.

Recomiendo que lean el texto cuyo link dejó Magda Díaz aquí arriba. Es realmente interesante y oportuno.

Oscar Matzerath dijo...

¿Estará bien decir que saludo a Faverón en "nombre" de los que usamos seudónimo? En todo caso, la idea está clara.

Oscar Matzerath dijo...

Quería decir una cosa más: recuerdo cómo se le exigió a Faverón que respaldara críticamente sus palabras de elogio (relativo) a la novela de Reynoso.

Ahora que lo ha hecho, nadie dice nada. ¿Por qué? Porque los anónimos, que nunca aportaban ideas, exigían a los demás un cierto grado de reflexión en la creencia de que los otros serían, como ellos, incapaces de razonar coherentemente.

Ahora que tienen los argumentos en frente, no saben cómo responder. Sólo uno de ellos lo hizo, y su único comentario fue un insulto innecesario y cobarde contra Faverón (y de paso contra Elmore).

Gustavo Faverón Patriau dijo...

A Ernesto (el "Tanque de Casma"): me quedó una duda sobre algo que dijiste. Cuando dices que en ciertos temas no te "da la gana" de que se sepa que piensas de cierta manera, ¿te refieres a que la idea misma te parece discutible, vergonzosa, o algo así? ¿O te refieres a que no quieres ser identificado con esa idea? En cualquiera de los dos casos: ¿cómo puede alguien creer en algo que lo avergüenza o no querer defender abiertamente aquello en lo que cree?

Tanque de Casma dijo...

Gustavo
No me avergüenzo de lo que pienso. Yo trabajo de periodista. Las veces que he usado la opción de anónimo ha sido porque consideré que se podría, de forma errónea, confundir la línea periodística de donde trabajo con mi opinión. También porque me preocupaba que, después de decir x cosa, se buscara en un artículo simplemente informativo de ese tema que saliera en donde trabajo algún atisbo de mi subjetividad. Yo sé que tú y cualquier persona con dos dedos de frente puede ver la diferencia entre lo que uno piensa y opina, con escribir artículos informativos. Pero siempre hay intrigantes, malpensados o cortos de vista, que enredan las cosas. Como me incomodaba esa posibilidad, y de todas maneras quería opinar y discutir, usé la opción del anonimato. Me parece válida esa chance. Además, a ti también te habrá parecido, o sino no la habrías dejado tanto tiempo.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Correcto. Aunque también es cierto que no hay tal cosa como un artículo meramente informativo.

last citizen dijo...

hola gustavo, como estas? edmundo me conto de tu blog y lo he estado leyendo. me parece excelente. para mi, rebuena lectura. bueno, saludos por alla.

Tanque de Casma dijo...

Gustavo
Sí, es verdad. La objetividad es un ideal difícil, por no decir imposible, de lograr. A pesar de ello, siempre hay que intentar ser imparcial en los artículos informativos. Una nota, así sea un breve, tiene mil formas de ser presentada. Optar por una de ellas ya depende de uno. Tú has trabajado en medios y sabes de eso.

Por cierto, una vez usé el anonimato no sólo para opinar en este blog. Fue cuando señalé ese aporte tuyo a la lengua española que significó el uso del verbo haber en plural. Tu "habían peruanos" me sacó de cuadro. Como no eres nada picón, preferí vacilarte anonimamente.

Un abrazo

Ernesto

Kat dijo...

Llegué a este blog por Perú21 y me agrada la temática.
Es bueno saber que aún podré seguir comentando, aunque use un seudónimo en la red.
Saludos

Valentino dijo...

Gustavo Faverón está en el derecho de establecer reglas de participación en su Blogg.

Valentino dijo...

..de otro lado, y me disculpará Gustavo por comentar aquí un post anterior. La corta novela publicada por Oswaldo Reynoso intitulado: "El Goce de La Piel", muestra que su autor aún mantiene ese brillo y esa frescura de antaño.

mercurio dijo...

Sobre anònimos y seudónimos, aquì hay uno que ya va con segunda reseña.

http://www.terra.com.pe/noticias/cultural
/lavacaprofana/vp002.shtml

Me parece muy buena y creo que merece atención. Como ven, soy Mercurio y leeré y conversaré bajo las reglas ahora impuestas por Gustavo.
Saludos.

Oscar Matzerath dijo...

Dos dudas sobre el comentario que envían de La Vaca Profana:

¿A qué se puede referir La Vaca cuando habla de "marginalidad racial"? Se puede hablar de discriminación racial, de racismo, etc, pero la marginalidad sólo se da en un terreno de lucha por la hegemonía. Hay marginalidad social donde hay una lucha por la hegemonía social; marginalidad económica o cultural donde hay luchas por la hegemonía económica o cultural. Si hablamos de marginalidad racial, ya estamos cayendo dentro de la lógica del racismo, aceptando una lucha por la hegemonía racial.

Segunda duda: ¿por qué cada vez que alguien habla sobre marginales se insiste automáticamente en su familiaridad con Reynoso (no "Reinoso")? Alarcón y Reynoso están en las antípodas por sus formas de representación: Reynoso y Alarcón no "mitifican" de la misma forma, como erradamente dice La Vaca. Alarcón consagra estereotipos de marginalidad, Reynoso procura diferenciaciones que sólo son perceptibles desde dentro de esa zona, en la que Alarcón sólo ha estado en calidad de etnógrafo y observador.