11.4.06

Hablemos de blogs

Se ha vuelto parte de mi rutina: cada mañana, justo después de leer las ediciones online de los diarios peruanos, y antes de hacer lo mismo con las de otros países, me doy una vuelta por media docena de blogs.

No siempre son los mismos: se alternan los de algunos amigos y conocidos, como Iván Thays, Edmundo Paz Soldán, Jorge Volpi, Alonso Rabí o Alberto Fuguet (y antes los de Daniel Salas y Luis Hernán Castañeda), con los de amistades electrónicas como Idelber Avelar, o gente que lo tiene a uno al día con la cotidianidad de las letras peruanas, como Víctor Coral y Javier Ágreda. (Casi todos los enlaces están en esta misma página, a la derecha; el de Idelber es este).

Es una media hora diaria, no más. Y la siguiente media hora la suelo dedicar a poner al día mi blog. A veces, sin embargo, no muy seguido, pero atraído como por un imán, entro también a los blogs basura (me refiero a esos sitios web destinados a insultar a gente del mundo de las letras en el Perú). Diría que lo hago con la misma frecuencia con que coloco mi propio tacho de desperdicios en la puerta de casa para que se lo lleve el camión colector: una vez cada semana; y la operación dura lo mismo: cinco minutos.

Con el tiempo, he cambiado radicalmente mi percepción de esos blogs. Cuando se dedicaban básicamente a insultar a otras personas, me parecían indignantes. Ahora que sus administradores subnormales han decidido insultarme a mí por sobre todas las cosas, esos blogs se han transformado en algo distinto: me parecen divertidos, aunque, en nueve de cada diez oportunidades, la diversión que brindan sea involuntaria.

Me divierte pensar en lo que podrá transitar por la cabeza de alguien dedicado a elucubrar pequeñas mezquindades y atribuírselas a alguien más; en las ideas que surcarán la mente de esos escribas que vuelcan lo mejor de sus inteligencias y talentos a redactar textos de una impecable oligofrenia y luego se sientan a esperar que otros agarrotados mentales les respondan --todo en el anonimato, como quien transmite su enrarecimiento interior al medio en el que se mueve--; en la sensación de autosatisfacción que debe abordar a esos villanitos de vaudeville cuando descubren, entre las telarañas de sus cerebros, un chiste viejo, un chisme olvidado, una invención aburrida que contar.

¿Y entonces por qué los leo, aunque sea con la escasa frecuencia con que lo hago?, se preguntarán. Por las mismas razones por las cuales he pasado los últimos días revisando, cada par de horas, los avances del conteo de votos de las elecciones generales: porque algo dentro de mí me obliga a constatar a cada paso la forma atroz en que tantas instituciones peruanas han virtualmente muerto en los últimos años.

¿En el caso de los blogs me refiero a la muerte de la intelectualidad, del establishment literario, de la intelligenzia peruana? No pues, no hay que ser cachacientos. Me refiero a la muerte de la educación escolar y de la universidad, que permiten que tanto semiletrado acabe el colegio y entre en la universidad, que acaben la universidad y en algunos casos regresen a ella como profesores, y aún sigan siendo unos esqueletos seudopensativos a los que dan ganas de regalarles libros en navidad, a ver si salen de su estulticia.

¿Señor ministro de Educación, qué hacer?

(Al de Salud no le pregunto porque él debe de estar feliz: esos blogs, después de todo, ayudan a mantener la basura en su lugar, dibujan ellos mismos la frontera entre el mundo y el submundo; es como si los locos foucaultianos hubieran decidido construir su manicomio y encerrarse allí, en un hueco del que en el fondo no pueden salir, pero adonde los demás sí podemos asomarnos cada vez que queramos darle una mirada a su lamentable condición. Yo, por lo pronto, prometo seguir haciéndolo, siempre que el trabajo en la universidad me lo permita. ¡Perseveren en lo suyo, locos autoencerrados, los pasaré a visitar de vez en cuando!).

Imagen: autorretrato de este blogger como malabarista.

6 comentarios:

Enrique Gallud Jardiel dijo...

Los blogs son algo muy curioso. es el único sitio donde puedes decir exactamente lo que quieras o te atrevas. No hay un editor que censure. No hay un policía que te impida hacer la pintada en la pared. Imagina que mucha gente respetable entrará de incógnito en sitios para insultar y desahogarse.

tali dijo...

oye y no usas bloglines? a mí me ha ahorrado muchas horas luego de desarrollar una mini-obsesión: chequeaba al rededor de 26 blogs cada media hora (solo para ver si había "algo nuevo")
lo más alucinante de los blogs es lo accesibles que son y lo accesible que hacen el mundo de los demás.

JL dijo...

Mejor que Bloglines me está resultando Newsgator....

En fin, hoy en día la tecnología permite a cualquier hijo e vecino hacer cosas que antes sólo grandes empresas de medios podrían haber hecho. Podemos generar podcasts y tener nuestros propios programas de radio disponibles en la web. Podemos hacer videos profesionales con equipos y software de consumo masivo o incluso gratuito. Y publicar en la web es de lo más fácil.

Ahora, el problema con esto es justamente que si todo el mundo publica por su cuenta nadie sabe qué cosas son buenas y qué cosas no valen la pena. Dicen que por eso en el mundo "real" son las editoriales las que definen qué es lo que vale la pena publicar. Yo creo que la web tiene un mecanismo de auto regulación. Si el blog es malo no importa que sea gratis, nadie lo va a leer. Sólo si es bueno comienza a pasar de mano en mano, la gente se pasa la voz. Es el mismo sistema de auto-control que hace que el software libre sea tan bueno o que logra que Wikipedia sea la mejor enciclopedia que uno puede consultar a pesar de los argumentos de que nadie responde por su contenido.

Hay empresas que ya notan esta tendencia y ofrecen servicios que justamente permiten a los usuarios encontrar cosas que les pueden gustar en este océano de opciones. Pandora hace eso en música por ejemplo y es mucho más fácil hacerlo en textos. Cada vez más aplicaciones recomiendan cosas nuevas basadas en nuestros gustos. Los sistemas colaborativos de referencias que hace cinco años sólo Amazon manejaba bien ahora están por todos lados. PodZinger viene a la mente. La promesa del internet se hace realidad.

Err... mucho rollo... no es mi idea hacerme cherry pero si quieren ver algo mas que escribí al respecto, está en:
http://canrith.blogspot.com/2006/02/los-mayores-cambios-en-nuestra.html

Miguel Rodríguez Mondoñedo dijo...

Muy interesante tu artículo, jl---y debo decir que tu blog es muy refrescante y divertido también (todo un contraste con los blog basura que denuncia Gustavo).

Me ha llamado mucho la atención el proyecto de Reality Mining. Es fascinante, por supuesto, pero esa investigación sí tiene el potencial para ser una herramienta de control, al más puro estilo 1984. No que esa sea la intención de los investigadores, por supuesto.

JL dijo...

Hola Miguel,

Gracias por los comentarios. En efecto las herramientas disponibles hoy hacen que 1984 se vea como una posibilidad... si es que no ha pasado ya.

Lo dijo Scott McNeally de Sun Microsistems sobre nuestra era:

"Someone already has your medical records. Someone has my dental records. Someone has my financial records. Someone knows just about everything about me. Visa knows what you bought. You have no privacy. Get over it."

Federico González dijo...

llegué a tu blog por una búsqueda en google sobre "las tres versiones de Judas" de Borges, para ver qué se había dicho del cuento ese, con la moda de "el evangelio de Judas" de la National Gegraphics.
De tu artículo al respecto me fuí al Index, y francamente me encantó. Espero tener tiempo en estos días para escribir un artículo sobre tu blog en mi metabitacora, la cual te invito a visitar ya que de allí puedes ingresar a múltiples medios de comunicación en línea ahorrando tiempo de navegación.
la dirección es http://metadiario.bitacoras.com
Es un placer checar tu blog y ya está agregado en mis favoritos.
Un saludo desde Argentina
Federico