19.5.06

El tonto y el bocón


DANIEL SALAS

Desde que pude ver en DVD una compilación de sus más emocionantes peleas, Mohamed Ali se convirtió en uno de mis héroes culturales.


De Alí se puede decir muchas cosas, menos que haya sido un boxeador discreto y sencillo. Alí se consideraba el boxeador más hermoso y el más veloz y aún ahora repite en las entrevistas que le quedan dos objetivos en la vida: mantenerse bello y peregrinar a la Meca. Los deportistas profesionales no destacan por su humildad, pero el caso de Alí parece ser especialmente enfático y, sin embargo, aquí se trata menos de egolatría que de un gesto que vindica una raza minoritaria y explotada.

Alí introdujo la costumbre del duelo verbal como preámbulo al duelo boxístico. Era incapaz de quedarse callado y era singularmente atrevido y burlón con sus rivales. Todos parecían entender que Alí estaba poniendo en acto un personaje y que sus fanfarronadas en realidad era la máscara tras la que actuaba una persona sencilla, noble y generosa que hizo suya la bandera de defender el orgullo y los derechos de los afro-americanos.

Como no podía ser de otra manera, hubo una vez alguien que no entendió de qué se trataba. Oscar “Ringo” Bonavena lo enfrentó una sola vez en el ring, el 7 de diciembre de 1970. y una sola vez ante las cámaras y los micrófonos de la prensa. Bonavena, creyendo que el duelo verbal consistía en soltar insultos sin sentido, logró lo que ningún otro rival de Alí había logrado: hacer callar al “Bigmouth”. Alí no se calló debido a que los argumentos de su ocasional rival eran mejores, sino ante su evidente y pasmosa estupidez: entre otras idioteces, Bonavena trataba de decirle a Alí que “era una gallina” por haberse negado a pelear en Vietnam, ignorando que se trataba de un valiente gesto de resistencia política. Alí, en efecto, había hecho famosa la frase “Ningún vietcong me ha llamado nigger”, siendo esta última palabra una de las palabras más denigratorias de la lengua inglesa (usada con vergonzosa frecuencia contra los afro-americanos) y que, es bueno advertirlo para quienes no lo saben, no puede traducirse al castellano por “negro” y no debe decirse nunca jamás.

Finalmente, la pelea (las más aburridas de la historia del box, según Frazer) demostró que Bonavena no era más que un “paquete” que no estaba, ni lejanamente, a la altura del gran bocón. Tuvo que venir Joe Frazer para echar por primera vez a la lona a uno de los más grandes boxeadores de todos los tiempos.

Pero lo que quiero destacar es la incapacidad de Bonavena por comprender siquiera algo de lo que se trataba y que consiguió que Alí finalmente se callara y se resignara a decir: “nunca he tenido tantas ganas de pegarle a alguien”. ¿Qué más, me pregunto, se podría decir cuando el rival es tan claramente inepto y carente de argumentos? Y es que, en efecto, la mejor manera de acabar con una conversación es convertirla en aburrida e irrelevante.

6 comentarios:

Tanque de Casma dijo...

Daniel
Buen post. Parece un entremes para el debate, aunque queda al criterio de cada uno quién es Alí y quién Bonavena. Por cierto, en estos días en que han declarado tanto fujimorista, no he podido dejar de ver semenanjza entre el pobre discurso del cogollo de Perú 2000 y la incapacidad de Bonavena en insultar inteligentemente.
Saludos
Ernesto

JMM dijo...

Daniel:
Este post me recuerda de muchas maneras las tertulias que sosteníamos en los ambientes del viejo Archivo del diario donde trabajabamos (y en donde todavía lo hago yo). Y lo es porque, como en aquellas ocasiones, mezclabas de una manera muy natural lo erudito con lo popular. ¿Será por eso que extraño tanto tu charla y la de Miguel Rivera, en un medio en donde la conversación está tan venida a menos? Lamento, eso sí, que tengas tan abandonado Matado por la letra, uno de los mejores blogs sobre literatura que haya podido leer los últimos tiempos. Un abrazo.

Daniel Salas dijo...

Estimado Ernesto, estimado Jorge:

Gracias por los comentarios. Voy a volver a escribir en mis blogs, que abandoné mucho tiempo, pero, créanme, no por mi voluntad. Como tengo que seguir leyendo, debo seguir escribiendo. No hay otra salida, ya que es la única manera que he encontrado de evitar las traiciones de la memoria.

Para seguir con los temas deportivos, mañana voy a escribir algo sobre el fútbol y las diferencias culturales, a ver qué les parece.

ElCortaVenas dijo...

REsultó ameno leer dicho post, con un cafecito antes de entrar a clases.

Saludos.

Joel Regalado dijo...

Felicidades a Faveron y a Salas, El ojo de la aguja en un reporte de Blogalaxia califica Puente Aereo como el mejor blog.

http://porelojodelaaguja.blogspot.com/

laveron dijo...

muy buen post...Alí era un boxeador en el ring y en la vida...un tipo que peleaba arriba y abajo. era un tipo coherente con su "profesión"...era un tipo comprometido con sus pares y las desigualdades que sufrían ( y siguen sufriendo)
gran saludo!!!!!
laura (laveron)
PD: para terminar y sin tener nada que ver...dejo un poema de Cristina Peri Rossi (uruguaya):

DISTANCIA JUSTA

En el amor, y en el boxeo
todo es cuestión de distancia
Si te acercas demasiado me excito
me asusto
me obnubilo digo tonterías
me echo a temblar
pero si estás lejos
sufro entristezco
me desvelo
y escribo poemas.
"Otra vez eros" 1994

¿ y esto? nada, solo el boxeo como metáfora poética del amor...