24.10.08

Narcolepsia

La enfermedad de nuestra esfera intelectual

Hablando con un amigo en Colorado, hace un par de días (me despedía de él, así que no tuve tiempo de decírselo), se me ocurrió que quizás el gran mal de la esfera intelectual peruana, por lo menos en el campo de la literatura, que es el que más me interesa, sea la narcolepsia: la tendencia inmanejable y súbita a desbarrancarse en el sueño.

Y no digo sueño como fantasía o como ensoñación: digo sueño como parálisis e inoperancia, como falta de reacción y como caída en el silencio.

Cada vez que en la crítica peruana, o en el mundo de nuestros escritores, parece iniciarse una polémica, el debate avanza a trompicones, un poco a salto de mata, sin dirección ni sustento, y llega siempre a un involuntario final abierto: no termina, no se alcanza conclusión alguna, nadie modifica sus posturas, nadie acepta nada del otro; los conceptos en juego, que al principio no fueron bien definidos, se hacen incluso más caricaturales, menos nítidos, más desdibujados; a la bulla la reemplaza el silencio, o, peor aún, un zumbido incómodo que es un mal sucedáneo del silencio.

La crítica peruana no es poco productiva, pero está diluida en la distancia: la mayor parte de nuestros críticos viven fuera del país, publican libros y ensayos en otros mundos académicos, casi siempre en el norteamericano, coinciden solo eventualmente en congresos, únicamente por azar alcanzan a leerse unos a otros, a saber lo que los demás han dicho o trabajado: no tienen un escenario propio, y en esa campana del vacío sus palabras no resuenan, o, si lo hacen, no suelen recibir contestación: cada quien pone un ladrillo en el trazado de una pared diferente.

Esa inmensa mayoría de críticos peruanos que se mueve en la academia americana está sujeta a sus leyes: son críticos que deben publicar sus ensayos en editoriales universitarias y en revistas profesionales, con la condición de que ambas, revistas y editoriales, sean arbitradas por colegas suyos bajo el sistema del
peer review, es decir, sus textos deben ser evaluados por otros especialistas, casi siempre bajo la condición del anonimato, antes de ser aceptados.

Para esos académicos peruanos, como para cualquier otro en Estados Unidos, publicar sus investigaciones en editoriales y revistas que no sigan ese procedimiento es, en lo que atañe a sus currículos, una pérdida de tiempo: sus universidades no considerarán que ellos están haciendo un aporte real al campo si sus trabajos aparecen en revistas que no se ajusten a esa medida elemental de cualquier academia que se respete.

Y ocurre que en el Perú casi no existen las revistas de crítica o teoría literaria que sean
peer reviewed: en este momento sólo se me ocurre pensar en Lexis, la revista de literatura y lingüística de la Universidad Católica, de larga existencia y no pocos aportes, pero que, lamentablemente, tiene una circulación muy restringida dentro del país y casi clandestina fuera de él.

Eso significa que cualquier académico peruano que, en el campo de la literatura, quiera publicar en una revista profesional que sus universidades extranjeras vayan a reconocer como tal, tiene que hacerlo en Lexis o hacerlo fuera del Perú, lo que, una vez más, contribuye al lamentable corto circuito del trabajo académico peruano.

Ahora bien, una revista profesional que cumpla con los estándares académicos internacionales no tiene que ser necesariamente publicada por una universidad: basta que tenga un comité formado por académicos, que haga claras las reglas del peer review, y que se forje un prestigio dentro del campo y dentro de esas coordenadas regulatorias. ¿Pasará mucho tiempo antes de que podamos contar con un abanico de posibilidades en el marco de esos requisitos, que son los que obedecen todas las publicaciones académicas serias del mundo?

¿O seguiremos jugando con las reglas de la narcolepsia, que nos empujan al sueño y la desatención cada vez que un colega publica algo que debería merecer ser sometido al debate, a la discusión y a la réplica, o ser tomado como punto de inicio para investigaciones mayores? ¿Alguien se animaría a empezar un proyecto así?

24 comentarios:

Anónimo dijo...

Luz de limbo da sueño, y eso que ahora le ha puesto luces de color rojo para avispar al lector. En cuanto zona de noticias, bueno zzzzzzzz y es que el hombre solo copia y pega. Al otro extremo Rodolfo Ybarra con sus excentricidades y todo nos mantiene despiertos (aunque hay que tomarse algunas pepas para soportar los gruñidos). Bueno y tú... qué le vamos a hacer. Hay otros blogs por ahí, pero no dan batalla solo copian y pegan o son cajas de resonancias de otros bloggers..

zeta dijo...

La pregunta final es imposible, ganas no deben faltar, pero de ahí a que se hagan es difícil, tendría que hacerse una lobotomía a los que pueden apoyar la iniciativa, ya que no hay que olvidarse que es un gasto más, y aquí la gente es lo que es cultura no gasta, lamentable, pero real. Suerte, y ojalá que se dé eso. Por cierto nunca he oído hablar de esa revista, y eso que soy de Trujillo. Chao.

Por cierto, ojalá que no se vaya al diablo El Comercio y sus publicaciones, especialmente cuando El Dominical había hecho un cambio. Veremos que pasa, mientras a llorar porque ya no esté Ampuero, suerte.

Harry Cañari-Atoche dijo...

Creo que quienes quieran estarán sometido a ése sueño, y quienes no, no.

Harry Cañari-Atoche

Anónimo dijo...

No solo Lexis es peer reviewed en Peru.

Anónimo dijo...

Ni la crítica académica ni la periodistica tienen importancia en el Perú. Los primeros están dedicados a estudios de literatura colonial, a los clásicos consagrados por el canon: Vargas Llosa. Arguedas, Alegria, Ribeyro, Vallejo. Pero no les interesa participar de la creación viva peruana. No arriesgan. Los criticos que escriben en periódícos, son sólo tres y sus reseñas, muy simples, están cargadas de factores extra-literarios. Entonces el último bastión donde se encuentran ideas valiosas es en los blogs. En Porta9 sobre todo, pero también en tu blogs y en algunos cuantos más. En tu post parece interesarte la critica como institución, y por mirar el árbol no ves el bosque. Hace mucho tiempo, desde Antonio Cornejo Polar y Alberto Escobar que la critica llamada "académica" sólo sirve para que los crìticos viajen a congresos, o a trabajar a los Estados Unidos sin ningún aporte al desarollo de nuestra literatura.

Anónimo dijo...

El primer anónimo no menciona a Porta9. Sólo a Coral y a Zona de noticias, y si menciona a Zona de noticias debió haberse referido a Moleskine, porque ambos son blogs de noticias, informativos. Hay que ser más serios y justos para opinar.

Anónimo dijo...

Siempre me he preguntado por qué cuando me siento ante la hoja en blanco, me agarra un sopor de la gran puta. Ahora ya sé que tengo narcolepsia. Gracias Gustavo.
JOHNY MALASPINA (Presidente de la asociación HAMLET de escritores).

Anónimo dijo...

Qué bonito, Gustavo, le lanzas florecitas a Ybarra con tu primer anónimo y él defiende tu buen nombre en su blog basura, tal para cual, mellizos en pugna, extremistas que se dan la mano por detrás de la pantalla, qué bonito pacto, te felicito, eres un genio de la estrategia, nadie se da cuenta.

Anónimo dijo...

Ybarra nos mantiene despiertos????? A mí me aburre con sus bravuconadas de resentido social y con sus amistades "peligrosas" como Rocío Silva y Ruben Quiroz. Ese posero solo puede asustar a niñitos bien que no tienen lleca.

Yo

Anónimo dijo...

recuerda lo que dijiste de tu hermano descarriado Ybarrón, todo el barro que le echaste, ahí está tu post, o ya lo borraste también?

Orlando

Anónimo dijo...

El cucufato culturoso César Lévano está con narcolepsia. Hoy en su diario chavollanyista aparece la foto del monógamo J.M.G. Le Clézio sometido a una cirugía plástica en que le han puesto el rostro del polígamo Tomás Eloy Martínez.
R. B.

Luis Torres Vásquez dijo...

Concuerdo contigo Gustavo en que cada vez que un crítico peruano publica un estudio literario, sus "colegitas" lo miran de reojo y desdeñosamente. Es lamentable que esto suceda pero creo que es una clara manifestación de la gran envidia que impera en un medio que debería ser lo más cooperativo posible si contamos que somos un país de no muy buena educación y en donde los espacios culturales recién se están abriendo.Supongo que continuará aquella enviada irracional hacia el trabajo del otro basándose en la falsa creencia de que "yo puedo hacerlo mejor". Si no miremos lo que escriben muchos, en los blogs, bajo el camiflaje de "anónimos".

Anónimo dijo...

¡NARCOLÉPTICOS DEL MUNDO, UNÍOS!
Torcuato Pasapalo (Presidente de la Asociación machista-leninista Burundanga)

Anónimo dijo...

A Guillermo "Nicolasa" Giacosa le da narcolepsia todos los días de 3 a 4 la tarde.

Anónimo dijo...

Tus trabalenguas son sintomas de narcolepsia

Anónimo dijo...

"Schlaf ist die beste Gericht am Bankett des Lebens" El sueño es el mejor plato en el banquete de la vida (SCHILLER)¡Viva la narcolepsia,carajo!¡Muera la literatura insomniaca!
César Hildebrandt (Periodista levanero)

Anónimo dijo...

Camarón con narcolepsia lo jode la corriente.
ESOPO.

Anónimo dijo...

Narcoléptico Ampuero, que no ha salido a declarar sobre la libertad de expresión y te deja a ti el encargo de rajar por él.

Anónimo dijo...

Falta poco para que a Fidel se lo cargue la madre de todas las narcolepsias.
GUSANO EPICÚREO.

Anónimo dijo...

¡Aaahhhhh,coño, nada más sabroso que la sosegada narcolepsia de un analfabestia, como este servidor que hace más de 20 años que quiere escribir una novela y no le sale ni una puta línea!Me despiertan más tarde.
LITERARIO, bloggero de Porta9.

Anónimo dijo...

nihila dice:
no escriban más, se nota que ya no tienen más que decir

lean y callen:
escaneen revistas antiguas y pónganlas en pdf por internet

Anónimo dijo...

Una revista arbitrada en Perú, hmmmm, pues creo que no la hay. Tú citas Lexis, yo creo que no hay ninguna:
no se conocen claramente las normas de publicación, ni se entiende por qué y cómo se eligen los publicados. Una revista arbritrada tiene que hacer público, además, su Consejo editorial, que es de donde salen los que revisan los artículos que concursan para publicación. Y se necesita tener, otra vez, un grupo plural e idóneo de gente que opine sin miedo a represalias. En EEUU no solo evitan tener gente de una sola universidad, sino que se lo exigen de forma perentoria. Una revista donde toda la gente gira alrededor de un solo campus suena, evidentemente, sospechosa.
¿Puede haber eso en el Perú? Sencilla respuesta: NO. Nuestra añeja costumbre por la moña, la collera, o lo que se llame, atenta contra la pluralidad y la meritocracia. No tenemos modales igualitarios, en nuestra cabeza los que pagamos por nuestra educación creemos que los que fueron a Universidades públicas son menos. En segundo lugar porque la compleja estructura social peruana, clasismo, racismo, regionalismo, nos lo impiden. No veo una universidad como la PUCP liderando un movimiento de revaloración de catedráticos de la UNA, la UNSCH, la de Piura, de los de la San Antonio Abad!! y poniéndolos en su Consejo Editorial. ¿Por qué? Porque todo el mundo se anda cuidando las espaldas. Y las argollas nada tienen que ver con el estrato social o la ideología: el Perú tiene las colleras de los pitucos, despreciables como siempre, pero también la collera de los subtes, la collera de los marxistones, la de los arequipeños, la de los cusqueños, la sanmarquina, la de los cuatro patitas de la católica, etc. etc. En nuestro país, cuando alguien empieza uno de estos proyectos, no lo hace para abrir la puerta a todos sino para tapiarla.
Pero eso no es lo más grave, en mi opinión, sino el hecho de que NO NOS RESPETEMOS. No voy a pedir que el agua se mezcle con el aceite, digamos, pero al menos, debo exigir que la clase pensante peruana lea y cite con rigor a sus coterráneos. Pero no, no lo hacemos. Solo valoramos a alguien nacional cuando viene respaldado desde el extranjero. Y peor pasa cuando ven a una gringa o un gringo y se les cae el calzón (cillo) y le dan todos los créditos por descubrirnos, cuando mucha otra gente estuvo pensando lo mismo en su propio país sin los recursos, pero con inde3pendencia. No nos conocemos, no nos hemos leído a nosotros mismos. Lima en especial, pero todo el Perú igual, ha supuesto que si alguien se quedó en el Perú es menos confiable académicamente. Ese es nuestro talón de Aquiles.
Y no sigo porque me dan ganas de largarme para mi cerro!!

Anónimo dijo...

Esimado señor Faveron.
Es cierto lo que usted dice. Los debates no prosperan, cualquier buen intento de plantear un buen tema a duscutir queda en nada o termina en insultos. Pero para serle franco, este debate ideal y necesario se hace dificil porque personas como usted, como el señor Ybarra, como Iván Thays (ver el último post de Moleskine) no tienen una actitud sana que propicie el debate que usted reclama. La posición tanto suya como del señor Thays, como la Ybarra o de Paolo de Lima, está completamente sesgada, cargada ideológicamente. Usted utiliza todo tipo de recursos vedados para favorcer a sus amigos y para demoler a los que usted considera sus enemigos, y que probablemente no lo son, pero a los que usted jugza prejuiciosamente sin concerlos, sin haber cruzado una palabra con estos señores. Usted no mide con la misma vara a todos. En sus comment permite los insultos, usted critica con argumentos que son enredos verbales, sofismas. Usted nunca acepta que ha cometido un error, o que está equivocado en algo. Usted no expresa ideas, sentencia con gran solemnidad condenando al escritor o crítico con el supuestamente quiere debatir. Le atribuye a los textos que critica decenas de errores sin reconocer en ingún momento las virtudes que estos textos puedan tener. Su posición es la de un intelectual que no demuestra ninguna simpatia por el que piensa distinto a usted. Podría seguir referiéndome a otros aspectos que no permiten debatir con usted. Pienso que sólo es posible el debate enriquecedor cuando las partes se deciden a intercambiar opiniones de manera limpia e imparcial.
Atentamente.
Carlos Urdanivia

Asterión dijo...

Narcolpesia literaria. Muy bien dicho. Pero vuelvo sobre lo mismo, eso aplica para Costa Rica, mi país (lastimosamente) y para muchos otros.

La gente prefiere la pose fácil del aplauso o la puñalada. Jamás la crítica, el análisis, la confrontación.

La falta de un aparato crítico en Latinoamérica sigue siendo nuestro principal defecto.