20.11.08

Por qué Obama, 2

El poder simbólico del presidente negro

No sin sorpresa, he leído tres o cuatro posts, en bitácoras peruanas, en las que, palabras más palabras menos, se dice que la elección de el primer presidente negro en los Estados Unidos no reviste ninguna importancia particular, que tal vez tenga un valor "simbólico", pero que es finalmente una cifra irrelevante: lo que importa es ver si Obama será capaz de cambiar de manera sustantiva la relación de los Estados Unidos con el resto del mundo.

Los casos particulares que citan esas bitácoras son la guerra en Irak, la invasión de Afghanistán, el conflicto palestino-israelí y otros de esa especie; los que se extienden más caprichosamente parecen reclamar a Obama que asuma una posición anticapitalista, aunque cualquiera que sepa de qué está hablando debería comprender que Obama tiene muy poco en contra del capitalismo.

Que el lugar desde el cual se formulan esos reclamos es el extranjero resulta más que patente: cosas como la situación de Irak y Afghanistán son percibidos sin darle relieve alguno a lo que esos países implican para la seguridad de Estados Unidos. Se olvida algo evidente: Obama, como cualquier presidente, tiene la obvia responsabilidad de garantizar la seguridad de su país y de sus ciudadanos como primer requisito antes de buscar la de los demás.

Está claro que la invasión a Irak no debió producirse. Es infinitamente más discutible que la de Afghanistán sea impropia: en algún lugar de las montañas limítrofes de Afghanistán y Pakistán se encuentran Osama Bin Laden y el comando general de Al Qaeda, y su reorganización y nuevo despliegue señalan un riesgo notorio para Estados Unidos y para muchos países europeos, así como para Israel, eso para no mencionar el peligro que representan para las poblaciones locales de Afghanistán, Pakistán y otros países de la zona.

Entonces, Obama debe, en efecto, buscar una salida cautelosa de Irak, pero es muy probable que lo haga para multiplicar esfuerzos en Afghanistán. Sospecho que quien diga que eso sería un abuso estaría, simplemente, negando a los Estados Unidos el derecho a proteger su propia estabilidad.

Quienes señalan la vacuidad apenas "simbólica" de que un ciudadano negro llegue a la Casa Blanca están olvidando no sólo el hecho de que lo simbólico no es nunca desdeñable, menos en un país en el que los rastros de racismo siguen siendo visibles, sino que además olvidan un asunto que no por simbólico es menos objetivo: la presidencia norteamericana es posiblemente el cargo político más decisivo del planeta, y el planeta tiene una inmensa población de minorías raciales sojuzgadas, marginadas, oprimidas y segregadas. Que un negro ocupe esa posición es un transtorno fundamental en el mapa de la segregación en todo el mundo.

Y está, además, la renovación del mensaje a las minorías o mayorías desplazadas, forzadas a la migración: Obama, en efecto, no es un descendiente de esclavos; pero sí es el hijo de un migrante tercermundista. Es una realidad objetiva que todas las migraciones masivas que han tenido a Estados Unidos como punto de llegada han acabado por darle a los migrantes, al cabo de los años o las generaciones, una posición social mejor que la que tenían en sus lugares de origen.

La migración africana era acaso la última que no tenía clara la factibilidad de esa intención; ese ya no es más el caso. Como no es más el caso que la imagen de los Estados Unidos ante el mundo sea la figura de una familia de blancos anglosajones de clase alta. Seguramente es sólo simbólico: pero Bourdieu ya explicó largamente que tras los símbolos se esconde un poder, que le da vida y engrosa el símbolo hasta hacerlo tangiblemente relevante.

En el Perú, junto a las reacciones ponderadas y racionales, se ha levantado también una ola de respuestas que reafirman, lamentablemente, que entre nosotros las cosas no van por el mismo camino: diarios que juegan a la broma racial, figuras de la tele que convierten el hecho en un chascarrillo, etc: ceguera ante la historia, diría yo, pero una ceguera infecciosa y triste. Un blog peruano eligió esta fotografía, profundamente racista, para ilustar su reacción.

Un comentario que he escuchado repetidas veces: "qué tanta cosa, si en el Perú elegimos a un cholo hace años y por dárnoslas de progresistas terminamos en manos de un borrachín irresponsable". Comentario lamentable si los hay, diagnóstico de la manera en que el racismo peruano sobrevive: estoy seguro de que, incluso si el rendimiento de Obama en la presidencia resulta enormemente negativo y perjudicial para Estados Unidos, la respuesta mayoritaria de los americanos no será regresar a los estereotipos, ni se valdrán de ellos para explicar los defectos del régimen del demócrata. ¿Notan la diferencia?

16 comentarios:

Anónimo dijo...

Gustavo,
Tu lucidez para la literatura es inversamente proporcional a tu entendimiento de la política norteamericana. Me sorprende doblemente porque ambos vivimos en Estados Unidos y los que por acá andamos sabemos que celebraron elecciones “libres” en este país al que tanto le gusta impartir clases de democracia al mundo entero. Ese día (4/11), en los Estados Unidos hubo gente que votó dos veces; gente que, aunque hubiera querido y por haber sido excluida del censo –parte de la población negra, latinos, aborígenes, inmigrantes, pobres de la ciudad y del campo…-, no pudo votar ni la vez que realmente le correspondió. Tampoco votaron muchísimos trabajadores, porque las elecciones siempre se celebran en martes –día laboral-, y muchos patronos no conceden permiso a los obreros para salir de las empresas a ejercer su supuesto derecho. Hubo gente que, mediante el “voto ausente”, votó estando encarcelado e incluso muerto. Y no fue la primera vez se compraron boletas de votación por unos pocos dólares o por un plato de comida, lo que demuestra, una vez más, que en el país de la “democracia” existe un porcentaje muy elevado de inocultable miseria caminando por sus calles: un Tercer Mundo de muchísimos habitantes.

Pero parece que lo hasta ahora dicho no importa demasiado, lo importante es que se insistió en el carácter libre y democrático de las elecciones estadounidenses. ¿Obama o McCain?, fue la pregunta ¿Alguien sabe o ha oído hablar de más candidatos? Sé que los hubo (tú también, Gustavo), pero, aun así, ¿podemos hablar de pluripartidismo en el país imperialista? Nada más lejos de la realidad ¿Bipartidismo? Tampoco, pues lo cierto es que con verdaderas posibilidades de éxito electoral sólo concurre un partido con dos facciones: la demócrata y la republicana, ambas grupos de inversionistas y representantes del gran capital, ninguno de la clase obrera o algo que minimamente se le parezca.

Por eso cuando leo o escucho ciertos comentarios de gente de supuestamente de izquierdas (como tú), esa que yo nunca entrecomillo cuando la escribo porque la considero tal, no hacen sino dejarme perplejo. Algunos llegan a decantarse por el demócrata para que no gane el republicano, “el del partido de Bush”. Y con eso ya se quedan tan anchos. E incluso hay quien se arroga el derecho de pedir a “candidatos menores” que retiren sus candidaturas para no restar votos a Obama, como si apoyando a éste estuviesen realizando un importante acto de rebeldía.
Te copio el texto que escribí días antes de las supuestas elecciones.



¿ELECCIONES?

En noviembre de 2000, Ralph Nader fue acusado de hacer perder las elecciones a Al Gore, cuando todo el mundo sabe que Bush las “ganó” de manera fraudulenta y que el candidato demócrata, casi de inmediato, reconoció el falso triunfo del republicano. Cuatro años después, Nader repitió como tercer candidato en discordia. Pero conocidas e influyentes personas pidieron educadamente –algunos no tan educadamente- que retirara su candidatura para no restar votos a John Kerry, el candidato demócrata de entonces a la Casa Blanca. Se trataba, según ellos, de que George W. Bush no gobernara otros cuatro años. ¡Vaya una alternativa más “alentadora” la propuesta realizada por aquellos sesudos individuos! En vez de trabajar por crear unas sólidas bases para que algún día, aunque lejano, se pueda dar un vuelco a tan nefasto panorama actual, estos individuos, con su actitud, contribuyen seriamente a perpetuarlo. “El corrupto sistema político no ofrece otra opción”, argumentan algunos, obviando que con esa actitud tan derrotista nunca se habría hecho ni una sola revolución en ninguna parte del mundo.

Cierto que invertir el orden establecido con enemigos tan poderosos es un objetivo muy difícil de alcanzar. Pero difícil no es sinónimo de imposible. Por contar con amplios sectores de desfavorecidos, Estados Unidos posee un potencial revolucionario nada desdeñable y que, a día de hoy, está prácticamente abandonado. Se trata de trabajar con las masas, que son las llamadas a hacer las revoluciones. Otorgarles el papel que les corresponde, organizarlas, sumarlas e instruirlas –y no digo con esto que carecen de inteligencia- es la tarea que urge si se quiere acabar con la hegemonía de los dos grupos de inversionista que representan única y exclusivamente al gran capital. Y para que esto suceda algún día, no se puede seguir jugando a apostar por los demócratas “para que gane el menos malo de los dos”.
¿Apoyar a Barack Obama? ¿Por qué? ¿Porque promete cambio y es el primer negro de la historia con posibilidades de ser presidente? ¿Quién está financiando el elevadísimo y vergonzoso costo económico de su campaña electoral? El gran capital, sin duda, y a éste deberá devolver el favor con intereses bien altos si finalmente consigue instalarse en la Casa Blanca. Sabemos de sobra que los intereses de los grandes capitalistas chocan de frente con los de la clase obrera. ¿Qué les hace pensar, pues, a aquellos artistas e intelectuales –supuestamente de izquierdas- que Obama va a ser mejor gobernante para el conjunto de los estadounidenses y, por ende, para la población de todo el mundo?

Si hacemos un poco de memoria nos daremos perfecta cuenta de que, al igual que los republicanos, los presidentes demócratas tampoco han sido precisamente hermanitas de la caridad. Entonces, ¿por qué pensar que Obama va a ser diferente?
De los cuatro presidentes estadounidenses que quisieron comprar la isla de Cuba a los españoles, tres eran demócratas: en 1848 James Knox Polk (1845-1849); en 1853 Franklin Pierce (1853-1857); y en 1857 James Buchanan (1857-1861). El cuarto presidente que quiso comprarla, William McKinley (1897-1901), era republicano, e hizo la oferta de compra en 1898, pocos días antes de la injerencia militar estadounidense en la Guerra de Independencia de 1895-1898.

Bajo la administración de John F. Kennedy –demócrata-, el 17 de abril de 1961 Estados Unidos invadió Cuba por Playa Larga y Playa Girón. El 3 de febrero de 1962 ordenó el bloqueo económico total de la Isla. Y el 22 de octubre del mismo año, con la conocida “Crisis de Octubre” en marcha, se anunció públicamente el bloqueo naval contra la Isla. También puso en marcha la Operación Mangosta, un proyecto del imperialismo yanqui contra Cuba después de su derrota en la citada invasión. Este proyecto, que buscaba desestabilizar a la Revolución cubana y que costó la vida de no pocas personas y grandes pérdidas económicas, se inició en noviembre de 1961 y concluyó el 3 de enero de 1963, aunque extraoficialmente continuó por mucho más tiempo.

Al Che lo asesinaron el 9 de octubre de 1967 en La Higuera, Bolivia, luego de ser herido y apresado un día antes. Sabemos que Barrientos, el presidente del país andino por aquel entonces, mandó asesinar al Guerrillero Heroico por órdenes del gobierno de los Estados Unidos. El presidente imperialista en aquel momento era Lyndon Baines Johnson, el principal impulsor de la Guerra de Vietnam, y, qué casualidad, pertenecía al partido demócrata.

Si nos centramos en el hasta ahora último presidente demócrata, William Clinton, podremos observar que más y más de lo mismo. El 27 de junio de 1993, Clinton ordenó un ataque de proyectiles contra Bagdad. Se lanzaron veintitrés misiles Tomahawk, con el nefasto y buscado resultado de ocho civiles muertos –entre los que se encontraba la conocida artista en el mundo árabe, Layla al-Attar- y una docena de personas heridas. Al día siguiente, camino de la iglesia, el presidente demócrata expresó a la prensa: “Me siento bastante bien respecto a lo que sucedió y pienso que el pueblo estadounidense debe sentirse igualmente bien al respecto”.
Su administración se involucró en los repetidos ataques aéreos a Iraq, donde las sanciones impuestas por la ONU, forzadas por Estados Unidos, se cobraron la muerte de cerca de 2.000.000 de personas por enfermedad, desnutrición y otras causas, en su mayoría niñas y niños.

Curiosamente, el belicista Clinton eludió el Servicio militar obligatorio en plena Guerra de Vietnam –recordemos que buena parte de ella con el demócrata Johnson en el poder-, marchándose a estudiar a Europa. Tiempo después, cuando trató de llegar a la Casa Blanca, se defendió diciendo que lo hizo por motivos políticos y morales, ya que, según él, estaba en contra de aquella guerra y era “objetor de conciencia”.

Clinton endureció el bloqueo norteamericano a Cuba con la ley Helms-Burton de 1996, que es una flagrante violación del Derecho Internacional. Y con el Plan Colombia llenó de armas e instructores militares el país sudamericano, facilitando la práctica sistemática del terrorismo de Estado.

En mayo de 1998, Fidel hizo llegar un mensaje a William Clinton a través de Gabriel García Márquez. Producto de aquel mensaje, los días 16 y 17 de junio del mismo año, una delegación de oficiales norteamericanos del FBI recibió, en La Habana, amplia información documental sobre las actividades de terroristas de Miami en territorio cubano. La única respuesta que Cuba recibió por parte del gobierno norteamericano, casi tres meses después, fue la detención de los informantes cubanos en Estados Unidos. Era el 12 de septiembre de 1998, y los Cinco antiterroristas cubanos fueron condenados a injustas y alucinantes penas, incluidas varias cadenas perpetuas. Hoy, diez años después, Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Fernando González, Antonio Guerrero y René González siguen presos en las cárceles del imperio.

Clinton combinó la penetración económica abierta y la captación de nuevos clientes políticos con la intervención militar y de inteligencia encubierta. Con él como presidente, el imperialismo yanqui se expandió bastante más que con ningún otro presidente desde Harry Truman –otro demócrata, que además ordenó el lanzamiento de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki-, estableciendo numerosos estados–clientes que actualmente son miembros de la OTAN. A través de esta alianza, Clinton declaró dos veces la guerra a Yugoslavia –primero Bosnia y después Kosovo-, y los sangrientos resultados de sobra se conocen. Envió tropas a Somalia, que tuvo que retirarlas precipitadamente del país africano, para volver a enviarlas otra vez y bombardearlo despiadadamente. También Haití supo lo que es una invasión norteamericana, en el intento yanqui de incluir a la nación caribeña entre sus nuevos estados-clientes. Terrorífico historial el del demócrata presidente para ser un “objetor de conciencia”. Son sólo algunos ejemplos, creo que no es necesario añadir nada más.
Este siniestro individuo, descartada su mujer como candidata a la presidencia de Estados Unidos por el partido demócrata, está ahora haciendo campaña y pidiendo el voto para Barack Obama, porque “representa el futuro de Estados Unidos”.
Por otra parte, el candidato demócrata está recibiendo en los últimos días de la campaña electoral apoyos y adhesiones tan curiosas como sospechosas, como es el caso de Colin Powell –republicano-. Powell aseguró que su apoyo a Obama obedece a que su partido republicano “ha girado hacia el radicalismo ideológico”.

Para percatarse de que Powell tiene el sentido de la vergüenza completamente perdido sólo hace falta hacer un breve repaso a su reciente trayectoria político y militar. Consejero de Seguridad con el “carnicero” Ronald Reagan, este nuevo fichaje fue general en el Ejército de los Estados Unidos y Presidente del Estado Mayor Conjunto -el cargo militar de más rango en las Fuerzas Armadas- entre el 1 de octubre de 1989 y el 30 de septiembre de 1993. De modo que, con Bush padre como presidente del gobierno, dirigió la “Operación Tormenta del Desierto” en la Guerra del Golfo Pérsico en 1991. En diciembre de 2000, el todavía presidente George W. Bush nombró a Powell Secretario de Estado, permaneciendo en el cargo durante toda la legislatura. Como jefe de la diplomacia norteamericana, mintió descaradamente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aportando pruebas falsas sobre un arsenal de armas de destrucción masiva, supuesta y peligrosamente en manos del Ejército iraquí. Estas armas, por su inexistencia, nunca aparecieron, y fue la excusa utilizada para invadir Iraq en busca de su petróleo, con una guerra hoy todavía inacabada y que ya se ha cobrado la vida de casi 2.000.000 de personas.

Debido a que su mentira no fue respaldada por el Consejo de Seguridad de la ONU, el gobierno de Estados Unidos inició la guerra de manera ilegal, con el apoyo de la Inglaterra de Blair y la España de Aznar, aunque la población de ambos países rechazó la respuesta bélica de manera contundente. La imagen pública de Powell salió mal parada, tanto que Bush no contó con él para su segundo mandato que ahora concluye, sustituyéndolo por Condoleezza Rice.

Hace unos días, agradecido por el apoyo recibido, Barack Obama afirmó que de ganar las elecciones incluirá a Colin Powell en su administración nombrándole asesor, al parecer en materia de defensa.

Otro individuo que ha mostrado su apoyo público a Obama es el ex secretario de prensa de Bush, Scott McClellan, “porque tiene posibilidades de cambiar Washington”, y también el presidente de Google, Eric Schmidt. Obama cuenta, igualmente, con el alineamiento –y lo que ello supone- de diarios como The Washington Post, Los Angeles Times, The Miami Herald, The Philadelfiphia Inquirer, The Boston Globe y The San Francisco Chronicle.

En plena crisis financiera, los dos candidatos han tentado al multimillonario inversor de 78 años, Warren Buffett, para ocupar el cargo de secretario del Tesoro. John McCain aboga por mantener las tropas en Iraq hasta que Estados Unidos gane la guerra, y Barack Obama prefiere retirar sólo a una parte de las tropas yanquis en Iraq para enviarlas a Afganistán. Los dos candidatos coinciden en que mantendrán el ilegal y genocida bloqueo contra Cuba. En no pocas ocasiones, un mismo donante millonario “invierte” su dinero en financiar a ambos candidatos...

¿Hacen falta más pruebas para poder afirmar que en el fondo -y en la superficie- demócratas y republicanos son exactamente lo mismo? Personalmente no quiero que gane McCain, pero si gana Obama no sentiré ni un ápice de alegría. Al fin y al cabo, gane quien gane, será el gran capital quien gobierne en los Estados Unidos, y de alguna manera también en el resto del mundo.

Ernesto

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Con esa introducción a tu propio texto, pensé en verdad que ibas a decir algo nuevo o interesante. Me parece obvio que estás hablando de otro tema.

Anónimo dijo...

Más importante es la simpatía que Obama ejerce sobre los jóvenes (en contraste con su antecesor), lo cual se traducirá en influencia significativa en un corto plazo. Pero no está claro si ello llevará a dicha juventud a adoptar posturas más maduras, mientras el proceso de alienación actual promovido por los medios (MTV, Disney Channel, ofertas cinematográficas denigrantes y un larguísimo etcétera) dirigido a dicho sector continúe acentuándose. Ahora, respecto a la llamada esperanza negra en sí, que Obama presuntamente representa, el nuevo presidente tendrá que lidiar, entre otras cosas, con lo siguiente:
Abandono escolar de los jóvenes negros: en algunas ciudades llega a tener una tasa del 50%.
Delincuencia: Un negro tiene seis veces más probabilidades de matar a alguien que un blanco, y seis veces más probabilidades de ser asesinado. Además, aunque representan el 12% de la pblación, la mitad de todos los presos americanos son negros.
Desempleo: Los jóvenes negros americanos tienen un tasa de desempleo dos veces superior a la de otras razas. Un tercio de las personas sin hogar establecido son negras.
Es tan grave el problema, que para resolverlo Obama tendría que darle prioridad incluso sobre la política internacional. Ahora sólo resta ver cuáles serán sus prioridades.

zeta dijo...

No iba a leer el post, y en sí no lo hice, solamente me detuve en las dos última partes. Vi la foto, y más que racista me parece idiota, gente que quiere insistir en una idea y que hace muestras de ese tipo para que, al menos en su cabeza, dicha idea se concrete. El final lo acojo: El racismo aquí es vida, allá también, pero no en todo ese enorme cuerpo, ¿otra diferencia más?

¿Por qué pensó que iba a hablar de algo interesante? Me detuve al ver
que era inacabable el comentario, y lo otro, según me parece, no tiene nada de interesante: problemas al votar, poder de dos partidos, inmigrantes; son conocidos esos temas, ¿qué tienen de especial? En este caso ,claro.

Martin dijo...

Me sabe que tu comentarista "Eduardo" vive en los EEUU pero no conoce muy bien como funciona el proceso de votacion.

Que tiene que ver el censo, que sirve para distribuir el numero de representante en el Senado segun poblacion con el derecho a votar. No estan relacionados. Te censan al margen de tu estatus migratorio (que no logren censar adecuadamente a la poblacion migrante no legal es otra cosa).

Y quienes pueden votar? Las personas que tienen ciudadania. Por eso a los ciudadanos que no pueden identificarse como tales no los dejan votar. Esto no tiene nada que ver con que haya sido censado o no. Una cosa diferente es que en varios estados pidan formas identificacion (licencia de conductir o ID) que justamente estos grupos son menos propensos a tener, juntos con los mas jovenes y los ancianos.

Anónimo dijo...

La irracionalidad pro Obama es de la misma naturaleza, aunque con diferente ropaje,que la irracionalidad anti Bush. No me jodan, se trata de la misma puta inconsecuente e ignorantaza pero con distinto calzón.
R. BARTHES

Tanque de Casma dijo...

Hola, Gustavo
Creo que se están confundiendo dos planos. Claro que la elección de un ciudadano negro como presidente tiene un gran valor simbólico. Pero eso no excluye que algunos esperen a ver qué hace en el gobierno para empezar a aplaudirlo.
Opino que festejar la elección de alguien sólo por su raza no es justo para Obama ni para cualquier político. Alguna propuesta debe tener para hablar también de eso. Es como si estuviéramos en 1990 y nos limitáramos a celebrar la elección de un peruano de primera generación por su gran poder simbólico – el sueño peruano hecho realidad, digamos – pero evitando hablar de su propuesta del no shock – que fue shock al final, pero esa es otra historia. O para hablar de un caso más agradable, sería como festejar a Toledo por sus rasgos físicos pero sin hablar de sus aciertos y olvidándonos de sus desaciertos.
Otra cosa. No estoy seguro a qué post o bitácoras te refieres. Pero por lo que te entiendo, criticas que se centren en temas de política exterior sin tener en cuenta los intereses de Estados Unidos, por lo que “el lugar desde el cual se formulan esos reclamos es el extranjero resulta más que patente”.
Bueno, tal vez estos comentaristas están lícitamente pensando primero en lo que potencialmente los podría afectar de manera más directa. Por ejemplo, las intervenciones militares de Estados Unidos. ¿Justifica que los intereses de un país – seguridad, economía, etc. –que éste invada o intervenga en la política interna de otro? En Latinoamérica tenemos una larga historia al respecto, por lo que se entiende mayor preocupación con el tema. Entiendo que hablar del caso de Irak es distinto que el de Afganistán, pero se podría discutir qué significaría una salida “cautelosa” de Irak. Lo que me llama la atención es que no se hable de política migratoria, al menos en el panorama que muestras.
Por último, una curiosidad. ¿En qué blog aparece esa foto que mencionas?
Saludos
ECG

Anónimo dijo...

¿"Irak y Afghanistán percibidos sin darle relieve a lo que esos países implican para la seguridad de Estados Unidos"?

Esta sí que está muy buena.

(Perdónenme las lágrimas.)

Sí, pues, hay otros que afirman incluso que la tortura protege a EEUU.

http://de.youtube.com/watch?v=1jmkhYBpgcY

Por supuesto, a mentes tan lúcidas y sensibles, no se les ocurre hacerse la pregunta al revés.

Vaya mi humilde trofeo -Gran Concha de Corcho- para ellas.
http://hjorgev.wordpress.com/

Anónimo dijo...

Un saludazo al Tanque de Casma (Valeriano López, campeón metiendo goles de cabeza)lúcido caserito del finado "El Hablador".Bacán esto de ser amigos (en la discusión tal vez enemigos)sin conocerse.
R.B.

Anónimo dijo...

Al 'semiólogo' furioso le recomiendo que sea un poco menos categórico en sus opiniones. ¿Y por qué tienes que jalarse para abajo a todo un sistema político (USA) y a las mujeres (las pobres prostitutas) de esa manera tan burda? Así bien fácil. Eso no es de intelectual que se respete sino de cantinero hepático.

Anónimo dijo...

Es claro para cualquier adolescente que no padezca del Síndrome de Down, que “inconsecuente e ignorantaza” califica a la irracionalidad aludida y no a las putas que sirven aquí de metáfora. En previsión de algún acelerado que confunda la parte con el todo, acusándome de anti Obama y pro Bush, es claro también que podríamos referirnos a la “racionalidad” tanto pro Obama como anti Bush y eso sí que daría verdades incontestables, en particular el valor simbólico, como dice Gustavo, del inminente nuevo emperador de USA (leerse el viejo ensayo súperbueno del grandazo Maurice Blanchot sobre el símbolo).
POST DATA.- Soporto todo insulto menos el de semiólogo,¿qué se han creído ustedes?
R. B.

Anónimo dijo...

Estoy harta de leer las estupideces del tal Rumesildo B. Quien lo visualice como un pobre equivocado, perdido en la penumbra de su lamentable yo, dará sin duda en el clavo. Porque eso es lo que este individuo muestra cuando con el mayor desparpajo y sin asomo de rubor escupe sus deplorables aseveraciones, que no serían tan indigeribles y llamarían a nuestra indulgencia si las necedades que vomita las dijera sin el ánimo de querer impresionar. ¿Existe un carnero que le haga eco? Francamente no lo creo.
LAURITA MACEDONIA

zeta dijo...

De algún modo ignorar el componente racial de la elección es algo pecaminoso, se olvidaría en el acto años de cruda historia.

Anónimo dijo...

http://miradalucida.blogspot.com/
El tema racial al peruano le encanta, cuando dejará sus prejuicios y tendra un juico fuera de sus complejos y conflictos internos, eso le dará lucides a su perpectiva.

Anónimo dijo...

http://miradalucida.blogspot.com/
El tema racial al peruano le encanta, cuando dejará sus prejuicios y tendra un juico fuera de sus complejos y conflictos internos, eso le dará lucides a su perpectiva.

Anónimo dijo...

La historia no será la misma, Fukuyama ni lo pensó y qué si unos miopes no ven los anuncios luminosos del cambio. Más que dos caminos el nuevo presidente ha llamado a la unidad de una forma que conmueve. Es demócrata pero su estilo recuerda al republicano Lincoln, en más de un aspecto. He seguido la vida del honrado Abe -envidia debería darnos de que un presidente sea de dónde fuere tenga ese epíteto, nosotros, a qué presidente podríamos llamar así?-, y hay similitudes fascinantes. Uno lee los discursos de Barack y se sorprende con algo vivo, al estilo del mencionado sureño, habla de su barrio de su familia con anécdotas que tienen remates poéticos, recuerda también el espíritu de un Luther King, los estribillos, o un Kennedy...en fin, lo estoy siguiendo con entusiasmo, es evidente que él debe velar por el imperio, sin embargo creo que puede ser un buen aliado de la causa del progreso recíproco entre los que estamos en vías y Usa. Hasta Roma cambió, es más; ahora que su sistema financiero colapsó y debieron estatizar bancos, y etc, ahora que piensa cerrar Guantanamo, que piensa cambiar modos de gobierno pasatista, quizá pueda decirse como Vallejo: "ya llega el día..." Claro que es algo simbólico y grande lo ocurrido, ojalá entre nosotros surgiera un político con la suficiente lucidez, sensibilidad, inteligencia y carácter para dar el cambio de timón de nuestro barco a la deriva...Saludos.