15.12.08

La trivialidad de fijarse

Un momento para la banalidad

Un rápido artículo en Politico discute las posibles indumentarias de Michelle Obama el día en que su esposo jure el cargo como presidente de los Estados Unidos. Incluso propone, mediante bocetos, una larga serie de alternativas. Se lo comento a un amigo. Su respuesta es indignada: cómo es posible que,
en medio de la peor crisis financiera del país en décadas, los americanos pierdan el tiempo con trivialidades de esa laya.

Por algún motivo, me resulta profundamente trivial el comentario de mi amigo. Mucho más trivial que la reproducción de artículos sobre la moda presidencial, las posibles escuelas de las niñas Obama o la raza del perro que la familia llevará de Chicago a los jardines de 1600 Pennsylvania Ave. (Alan García, dicen, ofreció uno de esos perros pelados del norte del Perú, hipoalergénicos y horrorosos como ellos solos).

Yo, por mi parte, me quedé pegado anoche a un documental de VH1 sobre Britney Spears. Jamás he podido escuchar entera una canción de la chica, salvo que el vídeo que la acompañe sea especialmente atractico, cosa que tampoco ocurre con frecuencia. Mi pregunta es: ¿soy absolutamente trivial? Mi respuesta, creo, es que soy tan trivial como cualquiera y me llama la atención la historia de esta mujer elevada a la fama desde la adolescencia y caída a los pies del monstruo que la hizo, con la aparente intención de ponerse otra vez de pie.

¿Cómo hago para conciliar ese gusto algo morboso y sin duda banal con la postura de intelectual, el trabajo de escritor o de crítico literario? Muy fácil, me viene naturalmente. De hecho, creo que la literatura que no tiene un pequeño toque de trivialidad no suele ser buena literatura (alabado sea Oscar Wilde), así como no puede serlo tampoco la literatura que no tiene al menos un toque de inteligencia, agudeza y acuciosidad (alabado sea Oscar Wilde).

El problema no es tener un lado trivial; el problema es quedarse en él. Pero historias como la de la abogada negra, bisnieta de un esclavo, que busca el mejor vestuario para llegar a la Casa Blanca como primera dama, o la historia de la niña pueblerina que se vuelve ícono y se destruye y se quiere rehacer, son el tipo de historia que puebla la literatura desde siempre, en el mejor espíritu de Madame Bovary. ¿Por qué tenerle miedo a aproximarse a esas historias en su estado bruto, original?

A veces creo que la verdadera trivialidad está en señalar el lado banal de la vida como si fuera un pecado en sí mismo, como si debiera reprimirse y desaparecer.


18 comentarios:

Asterión dijo...

La clave está aquí: "El problema no es tener un lado trivial; el problema es quedarse en él." Bien expresado y contundente.

Hace poco, en el blog "La lectora Provisoria", se discutía sobre algo denominado "gustos perversos", que bastante tenía que ver con esto.

De adolescente, mi mejor amigo solía jugarme una broma cuando intentábamos ligar a alguna muchacha: yo, como buen esnob, me montaba al carro y ponía algo clásico o de rock progresivo; ellas, ingenuas y frescas, se quejaban, y mi amigo se ponía de su lado: "sí, ¡qué bárbaro, Gustavo!, yo siempre le he dicho que por qué oye eso". Y yo no sabía dónde meterme y a veces trataba de defender mi posición.

Ahora, muchos años después, disfruto en una cantina una buena versión de "La maldita primavera".

LuchinG dijo...

"El problema no es tener un lado trivial; el problema es quedarse en él. (...) ¿Por qué tenerle miedo a aproximarse a esas historias en su estado bruto, original?"

Supongo, entonces, que de vez en cuando puedes ver sin ningún problema las entrevistas de Henry Spencer.

Ignoreland dijo...

No sé trivial sea la mejor palabra para describir la actitud de tu amigo. Snob podría ser más adecuada.

No creo que sea necesario encontrar similitudes entre las "grandes historias de la literatura" y las tonterías para valorar verdaderamente a estas. Por eso, me gusta más la primera parte del post que la segunda.

No creo que sea posible pasarse la vida pensando en las cosas serias serias, del mismo modo que no es posible, como señalas, una buena obra literaria sin dosis de trivialidad.

Hasta los nerds antológicos de la historia, como Immanuel Kant, se distraían en cosas banales en algún momento.

El problema estaría hacer pasar las tonterías por cosas importantes,como hacen algunos "estudiosos culturales" peruanos que se alucinan muy post estructuralistas y se rompen el cerebro inerpretando la boda de Juan Diego Flórez o cosas por el estilo.

Anónimo dijo...

Honesto, trivial como todos, entonces por qué la emprendes tanto contra crayola coral, si total, qué bruto, qué superficial, qué banales somos todos. En fin, Carver, también escribía sobre cosas banales hechas literatura, y sí podemos fijarnos, siempre que no sea una fijación absorvente como dices, saludos...hay que ser valiente además; para pensarlo, decirlo y escribirlo, buen post

zeta dijo...

Ja,ja,ja,ja,ja, qué cruel, son preciosos los bichos esos, yo crié a uno, son calientes, amigables, también agresivos, supongo que para discutir la idea de belleza necesitaríamos un libro, y para la trivialidad tendríamos que leer a los estoicos....

Algo similar ocurre con las obras de arte, según pienso, la trivialidad no depende mucho del tema, sino de la persona: hay quienes tocan los temas importantísimos de una manera groseramente trivial, en cambio otros que toman los temas que por su naturaleza pueden considearse poco impontantes con una gran lógica y sobriedad. Además, la vida , la cabeza de esa chica, debe ser un excelente objeto de análisis, uf, ni se diga.

Oscar Wilde es, cómo decirlo para que suene bien..., un trivial que habla cosas inteligentes; no, eso suena feo. Wilde habla desde personajes triviales con gran inteligencia, lo que deriva en su exquisita ironía, aunque el morbo más va por un lado sentimental.

Por error de percepciones, por arrimarse al lado "malo", es lo mismo del investigador que no reta a una teoría por no verse reducido en su grupo intelectual; claro, qué superficial y tonta es Britney, pero hay que ver cuántos las siguen, cuántos intercambian fluidos con sus videos, y nadie reflexiona sobre eso, mejor dicho pocos.

Sí, cierto, es como ignorar que tenemos una pierna cuando ésta nos sostiene. Buen post, aunque requiere más reflexión, suerte.

zeta dijo...

Asterión, vivan esa canción :P.

Ignoreland, si yo te pregunto la razón por la que la boda fue tan sintonizada, ¿sabrías responderme? ¿Sabría alguien definir lo trivial de lo no trivial? Difícil...

Anónimo dijo...

Pura pose. El cuarto parrafo de tu post es bien nerd:

"¿Cómo hago para conciliar ese gusto algo morboso y sin duda banal con la postura de intelectual, el trabajo de escritor o de crítico literario? Muy fácil, me viene naturalmente. De hecho, creo que la literatura que no tiene un pequeño toque de trivialidad no suele ser buena literatura (alabado sea Oscar Wilde), así como no puede serlo tampoco la literatura que no tiene al menos un toque de inteligencia, agudeza y acuciosidad (alabado sea Oscar Wilde)".

Amo la literatura y tambien amo bailar las canciones de Britney Spears los sabados por la noche, en medio de cinco rubias igual o mas lindas que ella, frente a una barra californiana.


Un escritor de discoteca, no de biblioteca.

Anónimo dijo...

spencer es luching, qué bruto!

Anónimo dijo...

¡AbsorBente!.......
SACAPUNTAS NEBRIJA (Correctómano)

Ignoreland dijo...

No tenía ni idea de que la boda había sido "tan sintonizada". Pero no es difícil entender los motivos, ¿no?

Seguro la boda fue importantísima para el cantante, para su mujer y para su "seres queridos". Lo que me llama la atención es que lo sea para un crítico literario doctorado en Georgetown que se pasa la vida hablando de "el Otro" (si no es con mayúscula, no eres de la ondita estudios culturales con influencia lacaniana).

Pipiolo Críptico dijo...

http://martintanaka.blogspot.com/2008/12/la-calidad-de-nuestro-debate-pblico.html

"Dice un dicho popular que las personas frívolas hablan generalmente sobre cosas; las normales, sobre personas; y las mejores, sobre ideas."

El problema es que para algunas personas los personajes de sus telenovelas son personas, y para otras comer pollo a la brasa un fin de semana es un claro sintoma de falta de ideas.

zeta dijo...

Según entiendo fue lo más sintonizado ese día, algo de 50 puntos, creo, aunque sinceramente no confio en ese punto...¿Tan obvias? Bueno, quisiera que me expliques por qué el sector c sintonizó un espectáculo que al fin y al cabo no le era afín. ¿Se entiende la pregunta?

No veo por qué alguien de tal o cual sitio no puede tratar de cual o tal tema...

LuchinG dijo...

Y hay gente que cree que las ideas son como los gadgets, que mientras más "avanzado" sea, mejor, o como la moda: una nueva con cada cambio de estación, aunque sea retro.

zeta dijo...

Luching, lo que no resulta vàlido es que las ideas sean erradas. Suerte.

LuchinG dijo...

No creo que se pueda debatir con quien cree que las ideas son juguetes o adornos.

zeta dijo...

¿No?A ver intèntalo, me encanta la idea; para empezar: ¿Por què crees que pienso que las ideas son juguetes? Tampoco creo que sean monedas de oro que guardas celosamente, o mejor dicho, que muestras solamente a las personas determinadas. Vamos, baja del altar, que el oro por estar en el barro no deja de ser oro.

LuchinG dijo...

- No estaba hablando de ti, sino de aquellos que toman las ideas frívolamente.
- No son monedas de oro que se deban guardar, fíjate en el post de Faverón sobre la ignorancia.
- Una moneda de oro en el barro sigue siendo una moneda de oro. Prefiero buscar monedas de oro en el BCR, no en el barro; es más facil, y es más probable que no se trate de pirita.

zeta dijo...

Pues, estimado Luching, la pròxima vez una aclaraciòn no serìa mala, ya que si lees la lìnea descendente, lo que la proximidad y las palabras dan a entender es que la persona aludida soy yo, valgan a menos las confusiones. Pero gracias por la aclaraciòn.

¿Sobre la ignorancia? ¿Hay un post con ese tìtulo? Una buena parte de post del señor blogger tienen como asunto el tema de la ignorancia. De todos modos, gracias por la orientaciòn.

No tanto moneda de oro, màs bien oro asì nomàs, y usè el mineral en diferentes sentidos, por cierto. Y con eso quise decir que, en caso alguien pensara que las ideas eran sagradas y nada terrenales, se diera cuenta sobre la equivocaciòn.

No, yo le aconsejo que busque en los colchones, al parece màs gente de la que se piensa guarda su oro ahì, o tal vez su pirita, sìgale la cuenta a los muchos empresarios que evaden impuestos en el paìs. Tècnicamente, ese dinero no es de nadie.

Disculpe si fui agresivo en mi actitud. Lo siento. Pase un buen dìa, y de paso aclare a quièn exactamente iba eso, si se puede...