27.3.10

¿Y los francotiradores?

La doble identidad de los eternos sublevados

En tiempos remotos, Mario Vargas Llosa describió al escritor como un permanente francotirador, un observador en eterna rebeldía, un inconforme, a la vez un voluntario y trágico marginal condenado a la protesta perpetua.

No muchos años más tarde un grupo de poetas peruanos, los de Hora Zero, juraron sobre el futuro agujero de sus propias tumbas demoler y hacer volar por los aires el espurio edificio de la literatura peruana, maniatada por la tradición moribunda, y momificada en el canon oficial.

Hasta hoy mismo, Oswaldo Reynoso camina sobre una peculiar cuerda floja: por un lado, cada vez que puede describe la realidad peruana con el torpe léxico que Abimael Guzmán le inculcó a sus seguidores (la "guerra popular", que era la guerra del "pueblo" contra el Estado) pero también celebra ser un autor de cabecera en todos los colegios nacionales del Perú.

Los señores de Hora Zero pasaron de aquello a hacer campaña para que el Estado los reconociera como figuras estelares del mismo canon que una vez quisieron hacer estallar y desaparecer. Mario Vargas Llosa empieza a proyectar un museo a la medida de las amnesias con que el gobierno aprista quiera infestar la memoria colectiva peruana. (Ojalá no sea así: aún está a tiempo).

Y Oswaldo Reynoso sonríe complacido porque sobre él brillan los reflectores de la Casa de la Literatura Peruana, ese flaco mini-market cultural, parque temático de la literatura fagocitada por el Estado, hecho de salas vacías, imágenes de cartulina y seudo-bibliotecas sin libros, colocado tras el Palacio de Gobierno del mismo modo en que todas las casas de la Lima cavernaria colocan el "cuarto del servicio".

¿Por qué tantos escritores, en cierto momento de sus carreras, sienten que ya no hay que guardar las formas y se dedican simplemente a trabajar por la propia fama, el propio reconocimiento y la propia falsa y magra eternidad (en el caso de Hora Zero o Reynoso)? ¿Por qué otros tantos sienten que cualquier pequeña coincidencia coyuntural en lo político justifica regalarse, regalar su prestigio y legitimar con él lo ilegitimable (como en el caso de Vargas Llosa y su relación con el gobierno de García)?

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13 comentarios:

Anónimo dijo...

Me parece tener una sola respuesta para tus dos preguntas, pero me da timidez decirla y por ello la doy bajo forma interrogativa: ¿No se deberá todo a la "criptomnesia"?
PIRULO

Anónimo dijo...

Quizás porque comprendió que el beneficio de sus acciones debió estar siempre por encima de sus contradicciones... Quizás porque los años le dieron una mayor perspectiva para comprender que a veces es necesario desprenderse un poco de nuestra individualidad para evitar opinar cáusticamente en torno a un asunto... Quizás porque atisbó un futuro cercano que hay que empezar a construir... Quizás porque la política, vista desde dentro, es otra, muy distinta de cómo lo pintan los ideólogos y academicistas. [La política hace que las conductas, por muy basadas en convicciones que estén, se flexibilicen, cedan, combatan su inutilidad]. El academicista, el escritor por antonomasia --el rebelde, el marginal--, jamás aceptaría asumir participación en política activa, porque teme que el sistema degrade su "intachable" imagen moral y sus creencias se vean amenazadas por decisiones políticas.

Anónimo dijo...

porque los escritores están luchando por su acceso al poder, al poder literario, y al poder real, político y económico. basta de pedirle peras al olmo, la literatura como institución social, como dice un personaje de bolaño, es un mar de mierda.

El Gaucho Santillán dijo...

Alguien me dijo, una vez, que el hombre, en su juventud, es "comunista".

Màs tarde, se hace "Socialista".

Y muere siendo un "Conservador" acèrrimo.

Quizàs, algo tenga que ver.

(Yo soy anarquista, asì que no me pienso morir, por ahora)

Anónimo dijo...

Y qué si alguién se afana por buscar reconocimiento?Por qué tanta pasa tanta fruta? ¿qué es lo que desea acaso el dueño de un Blog? claro que lo lean la mayor cantidad de personas, ver en el ranking q su blog esta ubicado en buen puesto, si Reynoso se marketea o no, de buena o mala manera, qué más da? Es una posibilidad de acción válida a la que cualquier persona puede acceder, los dandys y su pose de la rep. arist. los vanguardistas y su eterno juego de patear el tablerito...la literatura, su ejercicio y las acciones de sus ejecutores son dos cosas q no tienen x que ser concomitantes o CONSECUENTES.

Anónimo dijo...

“…los de Hora Zero, juraron … demoler y hacer volar por los aires el espurio edificio de la literatura peruana … momificada en el canon oficial [y] pasaron de aquello a hacer campaña para que el Estado los reconociera como figuras estelares del mismo canon que una vez quisieron hacer estallar y desaparecer”

Si dijeron que deseaban desaparecer el canon se equivocaron de término, porque es obvio que lo que querían hacer era reemplazarlo… nadie escribe literatura para desaparecer la literatura.

“Hasta hoy mismo, Oswaldo Reynoso camina sobre una peculiar cuerda floja: por un lado, cada vez que puede describe la realidad peruana con el torpe léxico que Abimael Guzmán le inculcó a sus seguidores […] pero también celebra ser un autor de cabecera en todos los colegios nacionales del Perú”

Aquí no veo la contradicción. Si un autor buscase popularizar ideas políticas a través de sus escritos estaría feliz de que le faciliten las cosas con ese tipo de difusión, allá ellos qeu no saben juzgar ese contenido político…

“Vargas Llosa empieza a proyectar un museo a la medida de las amnesias con que el gobierno aprista quiera infestar la memoria colectiva peruana.”

¿A la medida de Alan? ¿Y cuál es tu propia opinión de lo que debería ser el museo de la memoria, está en algún post?

“¿Por qué tantos escritores, en cierto momento de sus carreras, sienten que ya no hay que guardar las formas y se dedican simplemente a trabajar por la propia fama, el propio reconocimiento y la propia falsa y magra eternidad (en el caso de Hora Zero o Reynoso)?”

Con respecto a los de Hora Zero no sé, pero con respecto a Reynoso, en caso de que haya sido incoherente consigo mismo... bueno, eso es psicología, pero el valor de su literatura se mantiene.

“…la Casa de la Literatura Peruana, ese flaco mini-market cultural, parque temático de la literatura fagocitada por el Estado, hecho de salas vacías, imágenes de cartulina y seudo-bibliotecas sin libros, colocado tras el Palacio de Gobierno del mismo modo en que todas las casas de la Lima cavernaria colocan el "cuarto del servicio"”

¿No debería existir algo como la Casa de la Literatura Peruana? O no con Alan, o no detrás de Palacio sino delante, o mientras no sea promovida por ningún gobierno, o mientras no tenga ninguna relación con el Estado?

La pregunta es... dijo...

¿Han dejado de ser francotiradores?

¿Va Reynoso a la Casa de la Literatura y se muerde la lengua para que lo dejen regresar otro día, o va y dice lo que tiene que decir?

¿Vargas Llosa permitirá que Alan salga limpio en el museo de la memoria, o mecerá al gobierno y expondrá a Alan como tiene que ser expuesto?

Anónimo dijo...

tal vez por lo de Hora Zero, su sobredimensionamiento y la pésima costumbre pequeño burguesa de auparse a todos los gobiernos de turno habría que preguntarle a en SOMOS a las "obras" que publica este grupo de muchachones del ayer, como la antojología "Los broches mayores del sonido", donde se insulta a escritores y poetas como Alonso Rabi, Fernando Ampuero y otros más.

El otro observador

Anónimo dijo...

Efectivamente, la cuestión planteada es “¿Han dejado de ser francotiradores?”.Todo organismo vivo, vegetales incluso, es un organismo autodefensivo y un francotirador es un ser aislado que tiene que “ocultarse” para que no lo ubiquen y pueda seguir disparando, lo que deja ver, dicho sea de paso, que la noción de “francotirador” en el sentido que estamos usando es una noción muy “au sens large”, como los galos dicen en análogas ocasiones. Pero lo que quiero decir es que un “francotirador”, en la perspectiva social, o gregaria que por naturaleza le corresponde, deja de ser “autodefensivo” sin dejar su condición de ser vivo. Esto sería sostenible sólo en parte de su existencia y no en su totalidad. Sólo dejaría de ser “autodefensivo”, socialmente hablando, en un cierto periodo de su existencia porque serlo en la totalidad de la misma no sería “natural”. Lo dicho no debe dejar por supuesto de mencionar que si un “francotirador” es reconocido y alabado como tal por los demás, pues se morirá senil y con francotiradonitis aguda, pero entonces sería más bien un señor feliz que divierte a la gente con su narcisismo galopante, un suertudo de la gran puta a quien le permiten excluirse sin ser excluido.
PIRULO

Anónimo dijo...

"y la propia falsa y magra eternidad (en el caso de Hora Zero o Reynoso)?"

en términos de eternidad, magro y falso se aplica a todo, incluyendo a VLL

Daniel Ávila dijo...

en relación a los calificativos aplicados a la casa de la literatura, cuándo no la mezquindad de valoraciones, la crítica que nunca ve nada bueno.

PFL dijo...

Interesantes reflexiones

Anónimo dijo...

“…la Casa de la Literatura Peruana, ese flaco mini-market cultural, parque temático de la literatura fagocitada por el Estado, hecho de salas vacías, imágenes de cartulina y seudo-bibliotecas sin libros, colocado tras el Palacio de Gobierno del mismo modo en que todas las casas de la Lima cavernaria colocan el "cuarto del servicio"”

¿Y cuál es su propuesta señor Faverón?, que es lo que debería ser o tener una "Casa de la Literatura Peruana". Una crítica se enriquece más cuando va de la mano con una propuesta, un solución (y no me refiero a ese mal truco de retótica llamado "crítica constructiva").