5.12.10

Wiki-leaky

Julian Assange, el secretismo ajeno y el propio

Julian Assange, según dicen los más entusiastas, le ha dado un duro golpe al imperio americano al demostrar, entre otras cosas, que sus diplomáticos se comportan como espías. Para conseguir las evidencias de su acusación, Assange se ha valido de la vieja fórmula de ejercer el periodismo como otra forma de espionaje indiscriminado: revelar secretos porque son secretos, sin importar que sean relevantes o irrelevantes. Para algunos, no hay nada de malo en eso; según otros, implica el aumento de los riesgos para terceros en diversos escenarios del mundo.

Lo que hizo Assange fue impulsar a un soldado norteamericano (el cabo Manning, que contactó indirectamente a Wikileaks, y que atravesaba una profunda depresión, según se dice con impulsos suicidas) a traicionar a su institución y, en cierta forma, al fin y al cabo, a cometer una suerte de suicidio en cámara lenta: el cabo, de quien los celebrantes de Assange no se ocupan mucho, está preso en Estados Unidos y espera un juicio por traición que probablemente lo deje en la cárcel para siempre (hasta cincuenta y dos años).

Los defensores de Assange lo declaran el primer gran héroe del siglo veintiuno. Sostienen que lo que otros ven en él como megalomanía no es tal y que el australiano está libre de toda inclinación autopromotora: su única intención es la transparencia y la denuncia; su único objetivo es luchar contra los grandes poderes mundiales a los que pocos ponen en jaque y muchos menos cuestionan o denuncian.

El lado dudoso de Julian Assange

Esos celebrantes pasarían un rato difícil intentando explicar por qué la selección personal de Assange de los cables que serían conocidos en la primera remesa ha estado tan movida por el afán publicitario: chismes sobre la personalidad de ciertos líderes mundiales, las fiestas de Berlusconi, la acompañante de Gaddafi, la inseguridad de Merkel, el ego de Sarkozy, etc.

También encontrarán dificultades para justificar la precipitación de Assange: más de un voluntario de Wikileaks se ha apartado de él en los últimos meses, sosteniendo que Assange no tenía derecho alguno a publicar los documentos de sus dos casos anteriores (los referidos a Irak y Afghanistán) sin antes asegurarse de que los informantes civiles de Estados Unidos en esos países, cuya identidad es detectable en los documentos, estuviera a salvo de la venganza del Talibán.

En cada país hay una cierta cantidad de personas que ven en las acciones de Assange una revolución en temas de responsabilidad gubernamental, una reescritura de nuestras nociones sobre el secreto de estado, el advenimiento de una era de fiscalización global, la puesta al día de los grandes imperios con la necesidad de rendir cuentas ante la civilidad en la edad postmoderna.

Sin duda, hay un poco de todo eso: en la práctica, Assange y Wikilieaks van a conmocionar todo lo anterior. Sospecho que no para inaugurar una nueva era de transparencia, sino para que los gobiernos encuentren eficaces maneras de hacer que sus secretos sean más y más herméticos. Eso, claro está, no es culpa de Assange: es una dinámica evidente y siempre ha existido: su resultado paradójico es la completa estasis del secretismo, o su aumento.

La transparencia relativa

Assange ha sido encontrado culpable de diversos crímenes en el pasado, incluyendo veinticuatro cargos de hackeo a instituciones australianas; entre otras cosas, algunos de esos cargos fueron por violentar los registros privados de una de las muchas universidades donde estudió en su país de origen, en los años noventa.

En sus veintes, Assange fundó un grupo de hackers autodeniminado Subversivos Internacionales. En las décadas siguientes ha sostenido que él no es un hacker. Curiosamente, una de sus labores más conocidas fue la creación de un software que permitiera que las instituciones de defensa de derechos humanos pudieran mantener sus archivos en secreto absoluto ante cualquier posible intervención de terceros (incluyendo, obviamente, periodistas). Esas instituciones lo han premiado repetidas veces desde entonces. Por lo menos en uno de esos casos el premio ha sido muy merecido: se debió a los demoledores informes de Assange sobre las ejecuciones extra-judiciales en Kenya, aparecido el año pasado.

Aun con eso, está claro que la defensa de Assange de la transparencia absoluta y su ideal de que toda la información institucional en el planeta sea siempre abierta es bastante parcial: implica la creencia apriorística de que se debe hacer pública la información de quienes a su juicio son perjudiciales y mantener en reserva la de quienes, según él, están en el lado correcto de la historia: "History will win", declaró hace poco, en relación con los ataques virtuales al website de Wikileaks. En ese caso, cuando Assange dice "History", quiere decir  Assange.

Las fuentes de ingresos de Wikileaks, por ejemplo, son, en una inmensa medida, desconocidas; todos quienes trabajan allí declaran hacerlo como voluntarios ad honorem, comenzando por él mismo. Ese secreto, de alguna manera, es más lícito para Assange que el secreto de los cables de un funcionario de embajada que le escribe a otro sobre las costumbres de algún político europeo en sus ratos de ocio.

Estados Unidos y Wikileaks

Las reacciones a esta última y gigantesca filtración de información clasificada del Departemento de Estado norteamericano, por el lado de la institucinalidad estadounidense, han sido muy distintas. La Casa Blanca la ha condenado (sin que Obama personalmente se ocupe del caso); la secretaria de Estado, Hillary Clinton, se ha referido al hecho como un acto criminal; el gobierno, a través de su fiscal general, se ha reservado el derecho de interponer acciones judiciales; el departamento de Defensa viene interrogando al espía americano.

Los republicanos han sido, como es de esperar, mucho más radicales: el ex candidato presidencial Mike Huckabee y un par de líderes republicanos del Congreso han pedido ni más ni menos que la ejecución de los implicados. Sin llegar a decirlo, Sarah Palin y otras cabezas visibles del movimiento conservador (incluyendo a algunos de los todopoderosos hombres y mujeres de la radio) han apuntado a cosas similares, pidiendo que se declare a Assange un combatiente enemigo. Quienes creen, sobre todo fuera de Estados Unidos, que no hay diferencia entre demócratas y republicanos, podrían sacar conclusiones a partir de esas actitudes.

Más allá de eso, sorprende lo curiosamente indemne que va saliendo el gobierno americano de todo esto, salvo que en las remesas próximas aparezcan documentos de una índole totalmente distinta. Aparentemente, el Departamento de Estado americano ha venido actuando con mucha inteligencia en sus relaciones internacionales, y lo que han declarado como líneas públicas de actuación no difiere mucho de lo que los cables permiten entender como su ejecutoria real. Está, eso sí, la mancha de esa orden firmada por Clinton en la que pide a miembros del cuerpo diplomático que consigan información personal de los representantes de otros países ante las Naciones Unidas.

Ni siquiera las sorpresas lo son en verdad: una mayoría creciente de países árabes siente tanto rechazo y tanta inquietud ante la posibilidad de un Irán dueño de armas nucleares como la que sienten Estados Unidos e Israel. Miembros del gobierno y cabezas de Estado de más de uno de esos países ha pedido explícitamente a Estados Unidos que ataque a Irán, en lo que parecen ser exigencias de una guerra abierta.

Estados Unidos, sin embargo, se ha rehusado a la confrontación militar, ha preferido la articulación de una alianza anti-iraní que incluya a Rusia y a China, y ha avanzado con cierta seguridad para lograr un estado de cosas que permita esa coalición: por ejemplo, alcanzando lo que parece ser un compromiso para que Arabia Saudita abastezca a China del petróleo que ésta todavía recibe de Irán.

China, mientras tanto, se muestra cada vez más reacia a seguir haciendo la vista gorda ante las erráticas bravatas de Corea del Norte, lo que volvería su participación en la coalición anti-iraní incluso más relevante, por las ramificaciones que pueda tener luego en el otro frente.

Un aspecto crucial de toda esa cadena de circunstancias, sin embargo, es que los líderes de los países árabes no tienen mucho aire, en el marco de sus políticas internas, para maniobrar junto a Estados Unidos en el frente internacional: aliarse a los americanos para oponerse a Irán es una de esas cosas que pueden hacer tambalear y acaso colapsar a un regimen en un país árabe.

Las revelaciones de Assange harán mucho más difícil que los gobernantes de esos países se decidan a bloquear la amenaza del régimen violentista de Irán, lo que aumentará los riesgos de un conflicto con Israel y, probablemente, eliminará cualquier esperanza de una paz entre éste y Palestina (cuyo lado recalcitrante recibe el apoyo de los iraníes).

De todos los artículos que he leído sobre el asunto, el de Seumas Milne en The Guardian es el que más patentemente muestra lo lejos que están dispuestos a ir los comentaristas anti-americanos de la prensa mundial para acusar a Estados Unidos de cosas que los documentos no sólo no demuestran, sino que parecen rebatir. Escribe Milne:
"But it is the relentless US mobilisation against Iran that provides the most ominous thread in the leaked despatches. The reports that the king of Saudi Arabia has called on the US to "cut off the head of the snake" and launch what would be a catastrophic attack on Tehran, echoed by his fellow potentates in Jordan, Egypt, the United Arab Emirates, Bahrain – and, of course, most dangerously by Israel – were yesterday hailed by the Times as evidence of a new "international consensus" against Iran.

"It is nothing of the sort. It simply underlines the fact that after more than half a century the US still has to rely on laughably unrepresentative autocracies and dictatorships to shore up its domination of the Middle East and its resources. While Arab emirs and election-rigging presidents fear the influence of Iran and only wearily bring themselves to raise the Palestinians with their imperial sponsors, their people regard Israel and the US itself as the threats to their security and strongly support Iran's nuclear programme – as the most recent US-conducted poll in the region demonstrated".
Milne habla, como ven, de la infatigable mobilización norteamericana para detener a Irán. Y todos los ejemplos que provee son casos en que los líderes de Arabia Saudita, los Emiratos Árabes, Bahrain, Jordania y Egipto piden una intervención militar que el gobierno de Obama desestima. En esa operación, por otro lado, Milne parece deslegitimar los pedidos de los gobernantes árabes porque son "emires y presidentes que manipulan sus elecciones" y porque no representan la opinión popular de sus países.

Pero, ¿cuál es esa opinión? Que los enemigos naturales de los países árabes son Estados Unidos e Israel, que esas son las reales amenazas y que Irán debería convertirse en una potencia nuclear. Por cierto, a Milne no le preocupa preguntarse qué es lo que Irán haría con sus armas nucleares, ni mucho menos le preocupa la opinión popular de los iraníes ante su propio gobierno y sus propios líderes que manipulan elecciones.

¿Una nueva era del periodismo?

No hay que ser un nigromante para saber que la lucha de Assange es eminentemente ideológica: él lo ha declarado siempre. Pero tampoco se necesita una bola de cristal para saber que ni sus objetivos ni sus métodos son la absoluta transparencia. Lo mismo ocurre con la mayoría de las lecturas que sobre el tema se vienen dando. Tengo la sospecha de que una gran mayoría de quienes lo celebran, no celebrarían esta forma de transparencia forzosa si ella implicara desnudar su propia trastienda en lugar de la trastienda ajena.

Eso no me preocupa demasiado. En el fondo, como muchos, hubiera deseado (y todavía lo hago) que las revelaciones de Wikileaks permitieran limpiar al menos una parte de las infinitas suciedades que infestan la política internacional. Sin embargo, hasta ahora parecen reflejar sobre todo una tensión entre quienes buscan soluciones militares y quienes, como al administración de Obama, prefieren ir cerrando frentes bélicos en lugar de inaugurar otros nuevos.

Y sí, entiendo que nadie puede celebrar eso último demasiado mientras continúe y se expanda la guerra en Afghanistán, pero al César lo que es del César: el departamento de Estado de Hillary Clinton está haciendo un esfuerzo real por evitar el crecimiento de la violencia internacional, y esa es una verdad que los cables de Wikipedia no niegan, sino que aseguran y refrendan. Dejar que Irán y Corea del Norte expandan sus planes nucleares, en cambio, sería una garantía de más violencia en el futuro.

Para terminar, es crucial preguntarse cuál es la revolución que, según se dice, implica Wikileaks para el oficio periodístico y el lugar y las operaciones del periodismo en nuestro tiempo. Periodismo de investigación que revela secretos de Estado y destapa corrupciones, eso ha existido desde que existe el llamado cuarto poder. Hasta ahora, sin embargo, los destapes y las revelaciones parecían seguir una lógica mucho más particularista: se destapa y se revela cuando se encuentra algo corrupto, no cuando se encuentra cualquier cosa.

Lo que Wikileaks introduce es la noción de que la revelación es importante en sí misma, más allá de su contenido particular, porque desestabiliza la lógica de la acumulación de información. Eso, sin embargo, tiene la innegable ramificación de sostener que el secreto es siempre perjudicial y, a su vez, a ello se le puede oponer la no menos clara objeción de que hay ciertos secretos que garantizan una forma de paz en lugar de promover una forma de violencia.

Un detalle que parece no digno de análisis hasta ahora (y que creo haber entendido en conversaciones con Daniel Salas) es que la monumentalidad de las revelaciones de Wikileaks, que se basa en su insólito volumen, parece hacer inocuo su propio contenido: el medio millón de cables de los que se ha empezado a hablar recientemente (primero se dijo que eran 250 mil), es en la práctica una sobrecarga de información que acaba por banalizar su contenido: un plan para modificar el flujo de petróleo en Asia ocupa el mismo espacio noticioso que las curvas de la acompañante de Gaddafi, la formación de una coalición anti-iraní se vuelve equivalente a las borracheras de Berlusconi.

El sueño imposible de la objetividad (la pura demostración de documentos) se descubre impracticable: ninguna revelación de secretos de Estado en la historia contemporánea ha ingresado tan inmediatamente y de manera tan absoluta en la spin zone de los comentaristas partisanos como esta catarata de información caótica, y según corren los días se empieza a notar que las consecuencias de esta giganteca revelación parecen camino a ser menores, en cuanto respecta a las grandes potencias occidentales, que las pequeñas revelaciones paulatinas de la prensa tradicional.

De hecho, curiosamente, cada vez parece más claro que el escándalo no se viene centrando en las acciones y los secretos de los gobiernos: ante los ojos del público, da la impresión, el escándalo es la acción misma de Wikileaks: su espectacularidad es la única novedad, mucho más que lo que el website pro-transparencia ha revelado en sus filtraciones: el contenido ha sido devorado por el espectáculo.

El acto de fe

Las acusaciones en Suecia contra Julian Assange por dos delitos sexuales proveen un ejemplo de cómo la mecánica tradicional del militantismo no funciona de manera distinta con el escándalo de Wikileaks. Los abogados de la transparencia y defensores de Assange no están dispuestos siquiera a permitirle el favor de la duda a las acusadoras: dos mujeres que reclaman que aceptaron tener relaciones sexuales con el australiano pero que, cuando insistieron en que éste usara protección, se encontraron con la insistencia de éste en hacerlo sin usar preservativos, de modo que la relación perdió su carácter consensual.

En cualquier otra circunstancia, quienes defienden a Assange tomarían el lado de las mujeres que reclaman su derecho a tener relaciones sexuales bajo sus propias condiciones, sin que se les insista en sostenerlas cuando esas condiciones no se cumplen. No me es en absoluto ajena la sospecha de que detrás de esto pueda existir una conspiración, pero tampoco estoy dispuesto a sostener que estas mujeres carezcan de derecho a reclamar, como sí parecen creer los defensores de Assange.

Más aun teniendo en cuenta que el propio Assange ha sostenido que sí tuvo relaciones sexuales sin protección con dos mujeres en Suecia durante la semana en que se le acusa por estos incidentes. Una de ellas, por cierto, era la misma organizadora de las conferencias que Assange estaba ofreciendo en Suecia en esos días, alguien de quien es más que difícil sospechar un interés político por destruir al australiano.

Quienes han visto la manera en que Assange no duda en recortar la agenda de tópicos posibles de sus entrevistas, y la forma en que las corta a la mitad y se marcha cuando, por ejemplo, una reportera de CNN le pregunta "¿usted cree que las acusaciones de delitos sexuales son una maniobra en su contra?", no pueden menos que preguntarse cuál es exactamente la idea de transparencia de este activista, cuyos cables filtrados ingresan abiertamente en la vida privada de muchas otras personas, pero que se niega sistemáticamente a responder acerca de la suya.

...

47 comentarios:

Anónimo dijo...

Excelente nota como siempre, saludos

R. Euribe dijo...

Los mismos funcionarios del gobierno son a la vez miembros o asesores de los llamados think tank: Rand, Counsel of Foreign Relations, etc. Y si uno lee los reportes y articulos de esas instituciones, pues vera las mismas ideas ahora destapadas en los wikileaks.

En algunos temas, no es que existan secretos, el problema es que la prensa oficial se encarga de taparlos. Que nos garantiza que la prensa es neutral?

Actualmente, por ejemplo, los americanos eligieron a un presidente del cual no sabian nada. Y hasta es visto con sospecha que uno quiera saber mas sobre el pasado de Obama. Por que ese secretismo?

Te recomiendo leer la entrevista al White House Insider: "The Media Elected Obama – Not The American People"

http://newsflavor.com/opinions/white-house-insider-the-media-elected-obama-not-the-american-people/

Gustavo Faverón Patriau dijo...

No entiendo el comentario. El pasado de Obama es perfectamente público y nadie pone reparos a quien lo quiera investigar. Lo que hay es un grupo de ultraderechistas paranoides, los birthers, que insisten en decir que Obama no nació en los Estados Unidos, incluso a pesar de la existencia de todos los documentos oficiales en regla y la certificación de las autoridades (republicanas) de su estado natal, Hawaii.

Anónimo dijo...

.. y R Euribe esta en esa linea paranoica y ademas reaccionaria del chismorreo incapaz de hilvanar una idea que ampare un poco de verdad en todo este asunto. La realidad hasta hoy es que toda esa filtracion de documentos no esta afectando de manera sustancial los intereses de los EU. La prensa cumple su funcion de informar, otro asunto es que exista prensa conservadora o que tenga la intencion de desinformar y ello esta mas en la linea de los republicanos que de los democratas..

Carlos dijo...

prefiero saber a NO saber...

xinoxan.

Ricardo Mendoza Canales dijo...

No entiendo este súbito pro-americanismo gratuito, Gustavo. Un largo texto para defender lo indefendible, acentuando los puntos más flojos del destape para caricaturizarlo. Como si toda la publicación fuera acerca de chismes. Esa es seguramente la versión norteamericana, que es en la que pareces basar tu información. Y obviamente tu posición resulta preocupantemente sesgada. ¿Por qué entonces tanto temor en la prensa, el gobierno y las instituciones si solo son chismes? Me da la impresión que te terminas pillando los dedos con este post. Hay una larga serie de simplificaciones y juicios descentrados. Por ejemplo, la manera como describes la situación de Manning. Una impresión construida desde los medios americanos (ponerlo como un pobre y manipulable individuo). Assange es el malo. Todos contra él. Hay cosas mucho más preocupantes y no las mencionas. Te menciono un ejemplo concreto, el primero que se me viene a la cabeza, uno entre muchos otros que afectan solo a la política española, pero que no es inimiginable en el resto de países de, ojo, el mundo entero: la presión americana a jueces, fiscales y políticos españoles para "resolver" el tema de los vuelos de la CIA con presos a Guantánamo, un flagrante y repudiable caso de intervención en un estado democrático en un caso que suponía una violación de derechos humanos. Lo que ha hecho Wikileaks es poner en evidencia una manera de hacer política exterior. Wikileaks desnuda lo que hasta ahora solo eran suposiciones. Y eso, al parecer, resulta intolerable en EE.UU. Y todo su aparato mediático e institucional se moviliza para deslegitimar la denuncia. Lo peor de todo es que tu post termina siendo arrastrado acríticamente dentro de esta corriente cuando, por el contrario, la opinión pública internacional debería evitar dejarse munipular por unos gobiernos y unos aparatos mediáticos que solo buscan perpetuar esta práctica política asquerosamente enquistada.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

"EE.UU. y todo su aparato mediático e institucional"... Gracioso. En verdad hay gente que habla sobre Estados Unidos como si todo aquí fuera manipulado por la mano invisible del gobierno. Literalmente, es como si pasaran la vida esperando la gran revelación que les diga cómo alguien en la Casa Blanca mueve todos los hilos del planeta, la prensa mundial, etc, etc. Como eso no aparece, tienen que saltar hasta el techo cuando descubren una prueba de que... los diplomáticos intentan influir en los gobiernos extranjeros.

Ricardo Mendoza Canales dijo...

Es que ese es justamente el problema que pareces no percibir, Gustavo. Siempre se ha hablado de presiones diplomáticas. Pero ahora se sabe cómo operan, a qué nivel, bajo qué criterios y el modo en que se negocia para ocultar información de interés público y, en muchos casos, moralmente cuestionable. Es matar al mensajero porque no te gusta el mensaje.

Y sí: aparato mediático (oficial y no oficial) e institucional. Esta es The Guardian:
http://www.guardian.co.uk/media/2010/dec/05/columbia-students-wikileaks-cables

¿Por qué una universidad como Columbia censuraría y, sobre todo, amenazaría con sancionar a sus estudiantes? Esto más parecería más una práctica chavista antes que una reacción de la autoproclamada república adalid de la democracia.

Otro link. Esta vez de El País. En una barra lateral hay links para las secciones especiales del New York Times, The Guardian, Le Monde y Der Spiegel. Hay más que chismes.
http://www.elpais.com/documentossecretos/#frase_eskup

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Precisamente: hay varios centenares de universidades en este país; sin embargo, la censura parcial ocurrida en una universidad (privada, por cierto) es interpretada por personas como tú, por ejemplo, como una "práctica chavista". No he sabido nunca que en Venezuela la censura se produzca por voluntad de instituciones privadas y de manera excepcional. Y dicho sea de paso, ese caso ha sido informado en la prensa americana, largamente, y discutido y repudiado públicamente por innumerables críticos.

Anónimo dijo...

en principio, aunque todo el mundo lo sospechaba, los cables sí muestran de forma inusitada "the heart of the beast", el corazón de la bestia, ese engranaje de poder mundial que coordina el gobierno de los eeuu con sus adláteres en cada rincón del mundo. que eso no es importante? lo dudo. pocas veces antes se conoció tan de cerca el discurso del poder de modo tan directo, y este tema va a dar para pensar por largo, largo tiempo en la justicia de la estructura de relaciones en el mundo en que vivimos. no hay denuncias graves? ya lo creo que sí, pero ninguna que haga caer sentado al gran poder... pero tal vez a la larga pueda dejarlo muerto de pie.

tu post quiere como siempre buscar un resquicio para dar la contra a ver si eso lo hace original. es mi impresión, claro.

el post tiene algunos gruesos errores de ortografía (mobilización), unos cuatro errores de tipeo, una confusión entre wikipedia y wikileaks, el "anglicismo" inaceptable tópicos en lugar de temas (error muy común entre aprendices del español), el nombre de un país escrito en inglés. te discutiría también tu uso de crímenes que parece acercarse más al significado que le dan en inglés. buenos días.

Anónimo dijo...

Por supuesto que hay presiones del gobierno americano hacia la prensa y hacia otras empresas privadas. O fue coincidencia la velocidad con la que Amazon elimino a Wikileaks de sus servidores y Paypal dejo de canalizar donaciones?

De otro lado, me parece que hizo bien Asange en pararse de la entrevista con CNN. Quizas sea culpable, pero la noticia relevante para el mundo es la filtracion de informacion, no si el tipo cometio algun delito que, por cierto, no guarda ninguna relacion con esta filtracion.

No se trata de defender a Asange, se trata de enfocar la discusion en las ideas. Claramente, existe una corriente que esta tratando de desvirtuar una posicion intelectual mediante ataques personales a su cabeza visible.

saludos

Anónimo dijo...

Columbia University no está "presionando" a los estudiantes ni censurándolos. Hay que leer la noticia y no solo el titular: la universidad está diciendóles a los estudiantes de un programa que tradicionalmente alimenta de trabajadores al Departamento de Estado que pueden ser perjudicados en el mundo laboral si muestran que han violado la confidencialidad de información clasificada.

Columbia está haciendo un favor a sus alumnos.

Anónimo dijo...

Sucede que al señor Mendoza, como a muchos, le gustan las caricaturas (los gringos que hacen ¡bu!), no tanto por malevolencia como por insuficiencia lógica o retórica. Nadie es malo a sabiendas, decía Platón, ¿no? Ya llegara el momento en que dejemos de oponernos porque sí y comencemos a observar que en las exposiciones ajenas hay más que aprender -sobre la forma, sobre el contenido- que refutar.

Anónimo dijo...

Que extraños esos anonimos respondiendo tan concretamente a Ricardo Mendoza. Que buenos "dateros". O sea que la universidad de Columbia les hace el favor a sus estudiantes. Que desverguenza!
Vargas Llosa es mucho mas abierto que tu

http://elcomercio.pe/mundo/680080/noticia-vargas-llosa-califica-formidables-peligrosas-revelaciones-wikileaks

Daniel Salas dijo...

No es verdad que sea la primera vez que se tiene acceso directo al “discurso del poder” como menciona un comentarista aquí. Hay que recordar que los documentos del Departamento de Estado son desclasificados cada cierto tiempo, de manera que se tiene acceso a ellos (con algunas censuras) desde siempre.
Pero podemos ir un poco más allá: los historiadores manejan documentos que alguna vez fueron confidenciales o restringidos a la lectura de pocos. Esto es algo que se hace cotidianamente y no llama la atención. Presentar la posibilidad de leer estos documentos como una novedad es absolutamente falsa. Información sobre cómo opera el Estado la tenemos en abundancia. Y si alguien tiene tanta curiosidad por saber cómo funciona, lo único que tiene que hacer es lograr elegirse congresista o alcanzar un puesto en el gobierno. De verdad ¿dónde está la novedad?
Para mí el problema principal es la carencia de una verdadera investigación periodística que cribe la información y logre mostrar la más importante, la que verdaderamente tiene impacto. Lamentablemente, aquí estamos principalmente ante el espectáculo de la información, que es muy propio de nuestra época. En una entrevista, Bruno Pinasco resumía la estrategia muy bien para su programa. No se trata de reflexionar sobre el cine, ni de ofrecer ideas sino de bombardear al público con harta información presentada de manera impactante. Hasta ahora a eso se ha reducido este último escándalo de Wikileaks. Veremos si de verdad hay algo que valga la pena.

Ricardo Mendoza Canales dijo...

Daniel, la diferencia radica en que los documentos desclasificados o, como tú bien señalas, aquellos a los que los historiadores tienen acceso, son documentos que tienen valor testimonial, arqueológico, pues sus consecuencias se encuentran tan obviamente inscritas en el tejido discursivo de las sociedades (y sus protagonistas tan alejados en tiempo y espacio) que es mucho más sencillo mirarlas con perspectiva y sin dramatismo alguno. No es el caso de los documentos de Wikileaks, precisamente su proximidad histórica. Sus protagonistas son los actores políticos actuales y a ellos sí se les puede pedir explicaciones.

R. Euribe dijo...

"el pasado de Obama esta perfectamente claro"....

Tu respuesta es tipica de los zombies controlados por el mainstream media. Miran TV y ya se sienten enteredos de todo.

No me referia a los birthers, sino a que la prensa en general entierra secretos. Por que todo sale a la luz publica, siempre hay filtraciones, pero es la prensa la que se encarga de escudriñar mas, o enterrarlos.

Y no me referia a los birthers, ahi te deje un link pero parece que no te intereso ver de que se trataba.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

¿Estás bromeando, no? ¿Esta tontería es lo que quieres discutir? ¿Una falsa entrevista hecha por una anónimo a otro anónimo? Ya, pues, hay mejores maneras de perder el tiempo.

Anónimo dijo...

daniel, el apresuramiento te hace leer mal, no dije que sea la primera vez, sino una de las pocas. y dije que pocas veces se ha hecho deformaa tan directa, tan cercana, no mediada por el tiempo, como es el caso de los documentos desclasificados.
por lo demás, me impresiona como tu y Faverón razonan exactamente igual, con iguales argumentos. sorprendente.

Jorge Frisancho dijo...

Algo que valga la pena, Daniel: el 24 de julio de 2009 el Departamento de Estado recibió un cable de su embajada en Tegucigalpa reportando, con todas sus letras, que los eventos del mes previo en Honduras constituían un golpe de estado militar, una violación directa y arbitaria de la constitución del país centroamericano y un delito no sólo político sino punible por el fuero criminal ("secuestro" de Zelaya, escribió el embajador). Y sin embargo, a finales de agosto Hillary Clinton seguía manteniendo que las cosas "no estaban claras" sobre la legalidad y constitucionalidad de las acciones militares, y que por lo tanto los Estados Unidos debían limitarse a observar y esperar.

Y no se trata sólo de diplomacia: la ley norteamericana demanda que, en el caso de un golpe militar claramente inconstitucional, se corte toda la ayuda al país en cuestión que no esté directamente vinculada con la restauración de la democracia. Al no cortar su ayuda económica a Honduras tras el golpe, el Departamento de Estado y la administración Obama estaban violando las propias leyes de los Estados Unidos, y el cable de la embajada es prueba de ello.

Anónimo dijo...

Sí. Yo pierdo el tiempo con la filosofía.

Anónimo dijo...

Caray, Señor Frisancho. Usted sí, eh, usted sí. Ahora le va a caer harto combito al señor Salas y al señor Faveron, a ambos por las mismas razones.

Un poco fuera del foco, aunque desde cierto ángulo bastante en el centro, lo que parece sobrevolar algunos comentarios es la sospecha de que el señor Faverón defiende lo indefendible. Eso es algo que siempre le achacan. Pero, bien leídas las cosas, se trata de una suerte de balance, de una manera de equilibrar el heroísmo en el que se está arropando Mr. Wiki Leaks.

¿No es justo y necesario el contrapeso, siempre? Digo yo.

Anónimo dijo...

Muchos sabemos que eres una agente de inteligencia y este post lo confirma.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

:D

Rafael Dumett dijo...

Hay una serie de puntos sobre las que me gustaría opinar de tu entrada. Iré uno por uno, en la medida de mi información y de mi tiempo.

1.- Lo que dices con respecto a la relación entre Bradley Manning y Julian Assange es no solo falso sino increíblemente condescendiente. En primer Julian Assange no impulsó a Bradley Manning a revelarle los secretos a los que tenía acceso. Manning fue donde Wikileaks porque tenía información confidencial que consideró de gran interés para la gente común y corriente: vídeos y archivos. Una de sus primeras entregas fue un vídeo en que se ve a un grupo de pilotos norteamericanos tomar la decisión de asesinar a un grupo de pobladores inocentes con absoluta sangre fría. Yo he visto con el alma en vilo ese vídeo y, como ciudadano universal, le agradezco a Manning que haya tenido el valor de filtrarlo.

Incluso hoy Assange no ha reconocido oficialmente que Manning fue el que le proporcionó los documentos de la última filtración. Quien delató a Manning a las autoridades fue su supuesto amigo Adrian Lamo, que era un informante del gobierno norteamericano. Sea cual fuera el caso, Manning sucumbió al muy frecuente síndrome en los que han realizado actividades clandestinas: fanfarronear sobre lo que han hecho.

No sé de dónde has sacado tu retrato de Bradley Manning como un ser deprimido y con tendencias suicidas. Por lo que he leído sobre él –y he leído mucho- Manning es un chico hijo de padres extranjeros –su padre es norteamericano y su madre galesa- y con dualidad cultural, extraordinariamente inteligente y de opiniones políticas bastante claras y fuertes. Su maldición parece haber sido ser gay en entornos intolerantes y homófobos, liberal en entornos conservadores, con ideas laicas sobre la estructura del poder norteamericano en entornos marcadamente religiosos, geeky en entornos antiintelectuales. Había bastante de donde escoger para burlarse de él, sobre todo si eres un estúpido adolescente, y no sorprende para nada que haya tenido constantes conflictos con la autoridad, sobre todo si esta no es permeable al diálogo.

La cerecita del pastel parece haber sido su entrada al ejército, donde estar en una escala inferior significa obedecer órdenes, por estúpidas que sean, donde uno debe ocultar sus preferencias sexuales si estas no se ajustan a la norma (la famosa Don’t Ask Don’t Tell policy) y, last but not least, donde gracias a su acceso a información confidencial, pudo ver con sus propios ojos la distancia entre el aura heroica que rodea al ejército y lo criminales que pueden ser sus actos.

Rafael Dumett dijo...

Hay una serie de puntos sobre las que me gustaría opinar de tu entrada. Iré uno por uno, en la medida de mi información y de mi tiempo.

1.- Lo que dices con respecto a la relación entre Bradley Manning y Julian Assange es no solo falso sino increíblemente condescendiente. En primer Julian Assange no impulsó a Bradley Manning a revelarle los secretos a los que tenía acceso. Manning fue donde Wikileaks porque tenía información confidencial que consideró de gran interés para la gente común y corriente: vídeos y archivos. Una de sus primeras entregas fue un vídeo en que se ve a un grupo de pilotos norteamericanos tomar la decisión de asesinar a un grupo de pobladores inocentes con absoluta sangre fría. Yo he visto con el alma en vilo ese vídeo y, como ciudadano universal, le agradezco a Manning que haya tenido el valor de filtrarlo.

Incluso hoy Assange no ha reconocido oficialmente que Manning fue el que le proporcionó los documentos de la última filtración. Quien delató a Manning a las autoridades fue su supuesto amigo Adrian Lamo, que era un informante del gobierno norteamericano. Sea cual fuera el caso, Manning sucumbió al muy frecuente síndrome en los que han realizado actividades clandestinas: fanfarronear sobre lo que han hecho.

No sé de dónde has sacado tu retrato de Bradley Manning como un ser deprimido y con tendencias suicidas. Por lo que he leído sobre él –y he leído mucho- Manning es un chico hijo de padres extranjeros –su padre es norteamericano y su madre galesa- y con dualidad cultural, extraordinariamente inteligente y de opiniones políticas bastante claras y fuertes. Su maldición parece haber sido ser gay en entornos intolerantes y homófobos, liberal en entornos conservadores, con ideas laicas sobre la estructura del poder norteamericano en entornos marcadamente religiosos, geeky en entornos antiintelectuales. Había bastante de donde escoger para burlarse de él, sobre todo si eres un estúpido adolescente, y no sorprende para nada que haya tenido constantes conflictos con la autoridad, sobre todo si esta no es permeable al diálogo.

La cerecita del pastel parece haber sido su entrada al ejército, donde estar en una escala inferior significa obedecer órdenes, por estúpidas que sean, donde uno debe ocultar sus preferencias sexuales si estas no se ajustan a la norma (la famosa Don’t Ask Don’t Tell policy) y, last but not least, donde gracias a su acceso a información confidencial, pudo ver con sus propios ojos la distancia entre el aura heroica que rodea al ejército y lo criminales que pueden ser sus actos.

Rafael Dumett dijo...

Hay una serie de puntos sobre las que me gustaría opinar de tu entrada. Iré uno por uno, en la medida de mi información y de mi tiempo.

1.- Lo que dices con respecto a la relación entre Bradley Manning y Julian Assange es no solo falso sino increíblemente condescendiente. En primer Julian Assange no impulsó a Bradley Manning a revelarle los secretos a los que tenía acceso. Manning fue donde Wikileaks porque tenía información confidencial que consideró de gran interés para la gente común y corriente: vídeos y archivos. Una de sus primeras entregas fue un vídeo en que se ve a un grupo de pilotos norteamericanos tomar la decisión de asesinar a un grupo de pobladores inocentes con absoluta sangre fría. Yo he visto con el alma en vilo ese vídeo y, como ciudadano universal, le agradezco a Manning que haya tenido el valor de filtrarlo.

Incluso hoy Assange no ha reconocido oficialmente que Manning fue el que le proporcionó los documentos de la última filtración. Quien delató a Manning a las autoridades fue su supuesto amigo Adrian Lamo, que era un informante del gobierno norteamericano. Sea cual fuera el caso, Manning sucumbió al muy frecuente síndrome en los que han realizado actividades clandestinas: fanfarronear sobre lo que han hecho.

Rafael Dumett dijo...

No sé de dónde has sacado tu retrato de Bradley Manning como un ser deprimido y con tendencias suicidas. Por lo que he leído sobre él –y he leído mucho- Manning es un chico hijo de padres extranjeros –su padre es norteamericano y su madre galesa- y con dualidad cultural, extraordinariamente inteligente y de opiniones políticas bastante claras y fuertes. Su maldición parece haber sido ser gay en entornos intolerantes y homófobos, liberal en entornos conservadores, con ideas laicas sobre la estructura del poder norteamericano en entornos marcadamente religiosos, geeky en entornos antiintelectuales. Había bastante de donde escoger para burlarse de él, sobre todo si eres un estúpido adolescente, y no sorprende para nada que haya tenido constantes conflictos con la autoridad, sobre todo si esta no es permeable al diálogo.

La cerecita del pastel parece haber sido su entrada al ejército, donde estar en una escala inferior significa obedecer órdenes, por estúpidas que sean, donde uno debe ocultar sus preferencias sexuales si estas no se ajustan a la norma (la famosa Don’t Ask Don’t Tell policy) y, last but not least, donde gracias a su acceso a información confidencial, pudo ver con sus propios ojos la distancia entre el aura heroica que rodea al ejército y lo criminales que pueden ser sus actos.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Quien ha hecho las referencias al temor de los compañeros de Manning por su salud mental, ha sido el abogado del mismo Manning. Te paso el enlace del WP, pero yo lo vi originalmente en MSNBC y CNN. En los tres casos la referencia es la misma: que incluso desactivaron el arma de Manning porque temían que se matara.

http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2010/09/01/AR2010090106707.html

Anónimo dijo...

Estimado lectores y lectoras:

Gustavo Faverón Patriau siempre tiene la razón. Digámosle sí, sí, sí. Intercambiemos guiños cuando no nos vea. Y si continúa insistiendo en que tiene la razón, sigámosle diciendo sí, sí, sí.

Así son los niños.

Julio Meza Díaz.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

O denme la contra y muestren argumentos válidos. Lo que les parezca mejor.

Rafael Dumett dijo...

2.- Tu enlace no dirige a ninguna parte.

Es completamente comprensible que una persona en la cárcel se deprima y tenga pensamientos de suicidio. Yo, por lo menos los tendría. (Aunque esto podría formar parte de una estrategia legal para lograr la simpatía del público). Sería interesante preguntarle a Bradley Manning, sin embargo, si se arrepiente de lo que hizo. Estoy familiarizado con el personaje y creo que su respuesta sería un rotundo no. En todo caso, aquel personaje hipotéticamente deprimido que construiste no es aquel que entró en contacto con Julian Assange y del cual, según tú, Assange se aprovechó. Lo que dices es falso.

Has mencionado entre tus fuentes a la CNN, que ha tenido una cobertura patética en esto de las filtraciones –centrándose más en las incitaciones de los senadores a cerrar Wikileaks y a poner en la picota a su fundador que en el contenido de las filtraciones en sí-, y al Washington Post, que ha realizado un notable giro a la derecha en el último par de años (y al que sigo leyendo con anteojos suplementarios). La única cobertura decente de este asunto en los Estados Unidos ha sido la del New York Times. En el mundo hispanoparlante la de El País ha sido ejemplar.

Rafael Dumett dijo...

3.- Julian Assange no se ha metido con la vida personal de nadie. En ninguno de los secretos diplomáticos que ha brindado a la luz ha ventilado cuestiones de alcoba de los funcionarios (aunque, según Assange, recibe continuamente también información de este tipo). Todas las informaciones que ha ventilado son exclusivamente de carácter político.

Es completamente legítimo cuestionar el modo en que se financia Wikileaks o asuntos vinculados a la manera en que Assange dirige la organización. Dicen ser una organización sin fines de lucro financiada por donaciones de individuos, pero eso no es suficiente y merece una explicación más detenida. Tengo entendido que uno de sus portavoces ha brindado una conferencia de prensa para compartir con el público información de este tipo antes de colgarla en su portal, pero habrá que ver si lo hacen.

Lo que sí no es legítimo es meterse con su vida personal, como está haciendo el gobierno sueco en obvia complicidad con el Departamento de Estado norteamericano. No se trata de tener voluntad de silenciar a las mujeres que son víctimas, se trata simplemente de no entrar en ese terreno, que es un terreno personal.

Julian Assange lo dejó bastante claro en la conferencia de prensa que brindó a CNN. Ante las preguntas de la entrevistadora sobre disputas internas en la organización, él responde con visible incomodidad, pero no se va. Le pregunta a la entrevistadora por sus fuentes, que al final se limitaban a una sola persona. Decide irse cuando la entrevistadora, por más que Assange le ha dicho que no va a tocar el tema de la acusación por violación, insiste en hablar del asunto. A esto yo no le llamo deseo de controlar la agenda, le llamo simplemente dignidad y una conciencia ética clara de los límites que quiere respetar.

Rafael Dumett dijo...

4.- Dices que la filtración de tanta información va a ocasionar y/o ya está ocasionando una saturación en los ciudadanos. Sería bueno que le preguntaras a los familiares del cámara Couso en qué momento empezaron a bostezar cuando se enteraron de que su propio gobierno –en traición a sus ciudadanos- había estado tratando de archivar el caso contra uno de sus conciudadanos asesinado por norteamericanos, entre otros casos similares. Por lo pronto, acaban de pedirle explicaciones a la fiscalía, antes de emprender acciones contra los posibles traidores.
http://www.elpais.com/articulo/espana/familia/camara/fuerza/fiscalia/pronuncie/elpepiesp/20101204elpepinac_3/Tes

Sería interesante preguntarles a los italianos en qué momento cambiaron de canal después de que enteraron de la extraña cercanía de Berlusconi con las compañías petroleras rusas. Tengo entendido que La Repubblica ha escrito tres editoriales al respecto, urgiendo una investigación y que hay una presión e inquietud creciente en Italia con relación a esto. Sería interesante preguntarle a los bolivianos qué piensan ahora que se han enterado de que su presidente tenía un tumor y no les había dicho nada; si se animarían a votar tan alegremente por una persona que les oculta información clave sobre su salud y podría morir a mitad de mandato. O a los venezolanos ahora que se han enterado de que Chávez tiene un entorno dominado por espías cubanos, en quienes al parecer confía más que en el mismo servicio secreto venezolano.

Muy posiblemente tu saturación se deba a que no hay ningún contenido apetecible que nos concierna a los peruanos de manera directa. Pero así es la información –y así es la vida-, solo nos interesa realmente aquello que tiene que ver con nosotros.

Lo cierto es que estas informaciones sí están teniendo un efecto real, pero diseminado y global.

Anónimo dijo...

Las 'víctimas' del asunto sexual de Assange tienen todo el derecho del mundo de protestar o acusarlo. Sin embargo, las sospechas están allí, Faverón, como tú mismo remarcas. Es decir, Anna Ardin tiene relaciones sexuales con el australiano -el día en que ella sostiene que fue violada- y días después lo agasaja con una fiesta en su casa. ¿Cómo puede explicarse esta conducta? Habrá que investigar también si es cierto que tanto Ardin como Sofia Wilen, las dos demandantes, enviaron SMS a sus amistades y escribieron en Twitter sobre su ‘ligue’ con Assange. Lo importante es no hacer del australiano una especie de ser intocable, un semidios.

Julio Meza Díaz dijo...

Estimado Gustavo:

Ahí tienes a Rafael Dumett, que al parecer te ha dado una respuesta de argumentación atendible. Ojalá pudieras darte el tiempo de leerla.

Ahora bien, como además de escribir, también me di el tiempo de estudiar derecho, creo (y lo repito: creo) que puedo opinar al respecto de las acusaciones de violación a Assange.

Si bien la legislación de Suecia difiere por completo de la legislación peruana, hay principios de doctrina jurídica que son compartidos por ambos países. Por ejemplo, puedo mencionar el principio que se resume en la siguiente frase: "nadie es culpable hasta que no se demuestre lo contrario". En ese sentido, no se puede adelantar un juicio de valor legal a una persona a la cual recién se inicia un proceso (cosa que deberían recordar nuestros ¿periodistas? que todos los días señalan a "violadores" o "asesinos", sin que estos procesados hayan previamente recibido una sentencia que los designe como tales).

Ahora bien, el tema en el caso de Assange es el siguiente: ¿cómo se va a demostrar con pruebas que Assange efectivamente violentó la libertad sexual de las dos mujeres que han levantado cargos contra él? Es decir, los testigos (así sean estos millones de millones de personas) solo dan una versión de los hechos, versión que constituye un indicio. Pero no una prueba.

Pero habrá alguien que mencione que existe el indicio razonable. Es correcto. ¿Pero qué indicio razonable se puede hallar en este caso? ¿El semen de Assange que quizás un perito judicial ha recogido del sexo de las mujeres? Quizás esto último sea atendible. No obstante, ¿cómo demostrar que ese semen no llegó a esos sexos por voluntad de las propias mujeres? Porque acá me retrotraigo al principio jurídico que te mencioné líneas atrás: "nadie es culpable hasta que no se demuestre lo contrario".

De modo que, si somos agudos, veremos que no hay prueba ni índicio razonable que lleve a un juez o a un jurado (dependiendo si el sistema jurídico es romano o anglosajón) a condenar por violación a Assange. Es más, si esto llegara a suceder, sería una clara muestra que se han violado, sí, violado, el derecho fundamental que protege a Assange a recibir un proceso dentro del cauces señalados por el debido proceso.

Y bueno, ¿te das cuenta, Gustavo, por qué la siguiente frase de tu post: "los abogados de la transparencia y defensores de Assange no están dispuestos siquiera a permitirle el favor de la duda a las acusadoras", por qué esa frase suena tan ingenua y de trasfondo reaccionario? ¿Te das cuenta, Gustavo, que tu siguiente párrafo: "en cualquier otra circunstancia, quienes defienden a Assange tomarían el lado de las mujeres que reclaman su derecho a tener relaciones sexuales bajo sus propias condiciones, sin que se les insista en sostenerlas cuando esas condiciones no se cumplen. No me es en absoluto ajena la sospecha de que detrás de esto pueda existir una conspiración, pero tampoco estoy dispuesto a sostener que estas mujeres carezcan de derecho a reclamar, como sí parecen creer los defensores de Assange", te das cuenta que este párrafo también es ingenuo y parece empujado por la mera recopilación de versiones periodísticas parcializadas y bobaliconas?

Julio Meza Díaz dijo...

Estimado Gustavo:

Ahí tienes a Rafael Dumett, que al parecer te ha dado una respuesta de argumentación atendible. Ojalá pudieras darte el tiempo de leerla.

Ahora bien, como además de escribir, también me di el tiempo de estudiar derecho, creo (y lo repito: creo) que puedo opinar al respecto de las acusaciones de violación a Assange.

Si bien la legislación de Suecia difiere por completo de la legislación peruana, hay principios de doctrina jurídica que son compartidos por ambos países. Por ejemplo, puedo mencionar el principio que se resume en la siguiente frase: "nadie es culpable hasta que no se demuestre lo contrario". En ese sentido, no se puede adelantar un juicio de valor legal a una persona a la cual recién se inicia un proceso (cosa que deberían recordar nuestros ¿periodistas? que todos los días señalan a "violadores" o "asesinos", sin que estos procesados hayan previamente recibido una sentencia que los designe como tales).

Ahora bien, el tema en el caso de Assange es el siguiente: ¿cómo se va a demostrar con pruebas que Assange efectivamente violentó la libertad sexual de las dos mujeres que han levantado cargos contra él? Es decir, los testigos (así sean estos millones de millones de personas) solo dan una versión de los hechos, versión que constituye un indicio. Pero no una prueba.

Pero habrá alguien que mencione que existe el indicio razonable. Es correcto. ¿Pero qué indicio razonable se puede hallar en este caso? ¿El semen de Assange que quizás un perito judicial ha recogido del sexo de las mujeres? Quizás esto último sea atendible. No obstante, ¿cómo demostrar que ese semen no llegó a esos sexos por voluntad de las propias mujeres? Porque acá me retrotraigo al principio jurídico que te mencioné líneas atrás: "nadie es culpable hasta que no se demuestre lo contrario".

De modo que, si somos agudos, veremos que no hay prueba ni índicio razonable que lleve a un juez o a un jurado (dependiendo si el sistema jurídico es romano o anglosajón) a condenar por violación a Assange. Es más, si esto llegara a suceder, sería una clara muestra que se han violado, sí, violado, el derecho fundamental que protege a Assange a recibir un proceso dentro del cauces señalados por el debido proceso.

Y bueno, ¿te das cuenta, Gustavo, por qué la siguiente frase de tu post: "los abogados de la transparencia y defensores de Assange no están dispuestos siquiera a permitirle el favor de la duda a las acusadoras", por qué esa frase suena tan ingenua y de trasfondo reaccionario? ¿Te das cuenta, Gustavo, que tu siguiente párrafo: "en cualquier otra circunstancia, quienes defienden a Assange tomarían el lado de las mujeres que reclaman su derecho a tener relaciones sexuales bajo sus propias condiciones, sin que se les insista en sostenerlas cuando esas condiciones no se cumplen. No me es en absoluto ajena la sospecha de que detrás de esto pueda existir una conspiración, pero tampoco estoy dispuesto a sostener que estas mujeres carezcan de derecho a reclamar, como sí parecen creer los defensores de Assange", te das cuenta que este párrafo también es ingenuo y parece empujado por la mera recopilación de versiones periodísticas parcializadas y bobaliconas?

Julio Meza Díaz dijo...

Ojo: con esto no quiero señalar que las mujeres (y los hombres) no tienen el derecho a ejercer su sexualidad como bien les de la gana. No quiero tampoco dar loas a la impunidad legal. Ni mucho menos quiero abogar a favor de aquellos que cometen el execrable delito de violación.

Lo que quiero señalar es que este proceso abierto en contra de Assange es claramente un maniobra revanchista del estado norteamericano. Puesto que como proceso no tiene ni pies ni cabeza. Y lo que me alarma es que personas inteligentes como tú piensan que es un proceso judicial correcto. Un proceso como este ni siquiera en el Perú (que tiene un aparato de justicia deplorable) sería objeto de acusación fiscal. Es más, ni siquiera se aperturaría investigación fiscal. Y aquí un detalle: procesos semejantes abría Fujimori contra sus enemigos políticos. Lamentablemente, se cuecen habas en el Perú, en Suecia, en EEUU y en el resto del mundo.

Gustavo, con esto no te pido que me des la razón. Solo te pido que aprendas a reconocer que no sabes de algunos temas y que, como cualquier otro ser humano, a veces sueltas argumentos livianos.

Un abrazo.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Gracias por tu opinión. Pero nadie ha acusado a Assange de violación. Ha sido acusado de un delito que no existe en la legislación peruana, de modo que para opinar sobre él harías bien en enterarte antes de cuál es esa ley y cómo es que funcionan las denuncias de ese tipo en Suecia. Por otro lado, sospecho que entre tus dos mensajes debió de haber otro que se ha extraviado. Supongo que en ese mensaje debe de estar el razonamiento que te lleva directamente de hablar sobre ese delito sobre cuya naturaleza estás enteramente desinformado, a decir que todo es una maniobra de Estados Unidos.

Julio Meza Díaz dijo...

Estimado Gustavo:

No se me ha perdido ningún texto. Y veo que no solo no sabes de derecho, sino además cometes la imprudencia de insistir en el error.

Ojo: lee bien mi comentario. Y aquí me cito:

"Si bien la legislación de Suecia difiere por completo de la legislación peruana, hay principios de doctrina jurídica que son compartidos por ambos países. Por ejemplo, puedo mencionar el principio que se resume en la siguiente frase: "nadie es culpable hasta que no se demuestre lo contrario".

Desde un inicio te estoy señalando que no conozco las leyes de Suecia. Pero también te señalo que en Occidente (en todo occidente o lo que parece serlo) hay princios de doctrina jurídica que son compartidos. Te doy un ejemplo simplón: "Los derechos fundamentales". Todo Occidente respeta a pie juntillas "Los derechos fundamentales". Te invito a leerlo en la Constitución del Perú. Se encuentran detallados (a manera de adorno muchas veces) en el artículo 2.2 de nuestra constitución.

Ahora bien, entre "Los derechos fundamentales" está el principio de presunción de inocencia. De modo que este principio de doctrina jurídica es compartido por EEUU, Suecia, Perú y etc., etc. Así que, como verás, no es necesario conocer la legislación de Suecia para poder hablar del derecho en ese país. Porque, como de seguro sabes, "Los derechos fundamentales" están en una categoría superior a cualquier ley interna de los países que suscriben dichos derechos.

De modo que el hecho de que me invites a que lea la legislación de Suecia es un absurdo en tu argumentación. Es más, cuando alguien limita su análisis jurídico a las leyes vigentes no está demostrando otra cosa que no sea su vocación de "codiguero". Esta denominación, por cierto, es despectiva. Los "codigueros" se mueven dentro de las fronteras de las leyes vigentes. Y, cuando estas leyes son derogadas, se hunden en la más profunda desesperación. Por eso es importante conocer de doctrina jurídica, más que de leyes circunstanciales.

Te invito a leer sobre temas de Derecho. Te aseguro que puede resultar apasionante.

Julio Meza Díaz dijo...

Estimado Gustavo:

No se me ha perdido ningún texto. Y veo que no solo no sabes de derecho, sino además cometes la imprudencia de insistir en el error.

Ojo: lee bien mi comentario. Y aquí me cito:

"Si bien la legislación de Suecia difiere por completo de la legislación peruana, hay principios de doctrina jurídica que son compartidos por ambos países. Por ejemplo, puedo mencionar el principio que se resume en la siguiente frase: "nadie es culpable hasta que no se demuestre lo contrario".

Desde un inicio te estoy señalando que no conozco las leyes de Suecia. Pero también te señalo que en Occidente (en todo occidente o lo que parece serlo) hay princios de doctrina jurídica que son compartidos. Te doy un ejemplo simplón: "Los derechos fundamentales". Todo Occidente respeta a pie juntillas "Los derechos fundamentales". Te invito a leerlo en la Constitución del Perú. Se encuentran detallados (a manera de adorno muchas veces) en el artículo 2.2 de nuestra constitución.

Ahora bien, entre "Los derechos fundamentales" está el principio de presunción de inocencia. De modo que este principio de doctrina jurídica es compartido por EEUU, Suecia, Perú y etc., etc. Así que, como verás, no es necesario conocer la legislación de Suecia para poder hablar del derecho en ese país. Porque, como de seguro sabes, "Los derechos fundamentales" están en una categoría superior a cualquier ley interna de los países que suscriben dichos derechos.

De modo que el hecho de que me invites a que lea la legislación de Suecia es un absurdo en tu argumentación. Es más, cuando alguien limita su análisis jurídico a las leyes vigentes no está demostrando otra cosa que no sea su vocación de "codiguero". Esta denominación, por cierto, es despectiva. Los "codigueros" se mueven dentro de las fronteras de las leyes vigentes. Y, cuando estas leyes son derogadas, se hunden en la más profunda desesperación. Por eso es importante conocer de doctrina jurídica, más que de leyes circunstanciales.

Te invito a leer sobre temas de Derecho. Te aseguro que puede resultar apasionante.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Demasiado palabreo. Hablaste de "las acusaciones de violación a Assange", literalmente. Resulta que nadie lo ha acusado de eso. Sinceramente, creo que no perderías el tiempo si leyeras la ley sueca antes de opinar acerca de cómo se puede juzgar o no. Y de paso, también mi post lo deberías leer de nuevo: lo único que he dicho en relación con esto es que Assange debe de ser juzgado, y no puede ser puesto más allá de la ley por su defensores sólo por su papel en el asunto de las filtraciones.

Julio Meza Díaz dijo...

Ahora bien, Gustavo. Si te fijas en mis comentarios anteriores a tu respuesta, no estoy hablando de la tipificación precisa del delito. Estoy hablando de la teoría de la prueba aplicada en este caso. Me cito:

.........
Ahora bien, el tema en el caso de Assange es el siguiente: ¿cómo se va a demostrar con pruebas que Assange efectivamente violentó la libertad sexual de las dos mujeres que han levantado cargos contra él? Es decir, los testigos (así sean estos millones de millones de personas) solo dan una versión de los hechos, versión que constituye un indicio. Pero no una prueba.

Pero habrá alguien que mencione que existe el indicio razonable. Es correcto. ¿Pero qué indicio razonable se puede hallar en este caso? ¿El semen de Assange que quizás un perito judicial ha recogido del sexo de las mujeres? Quizás esto último sea atendible. No obstante, ¿cómo demostrar que ese semen no llegó a esos sexos por voluntad de las propias mujeres? Porque acá me retrotraigo al principio jurídico que te mencioné líneas atrás: "nadie es culpable hasta que no se demuestre lo contrario".
.................

Y bueno, es cierto que no conozco la denominación precisa del delito. Pero este pertenece a los delitos contra los Derechos a la libertad sexual. ¿Por qué te puedo precisar esto? Por los mismos principios del Derecho que te he señalado en mi comentario anterior a este.

De modo que mi razonamiento sigue siendo válido (o teniendo por lo menos con coherencia).

Y sobre ¿cómo concluyo que este proceso es una maniobra de los EEUU contra Assange? Pues no hace falta ser clarividente para optar por esa suspicacia. No solo en latinoamérica se usa el poder judicial u otras instituciones del estado (como usó fujimoria SUNAT contra sus enemigos) para realizar maniobras políticas censurables. Pues si el proceso contra Assange no tiene ni pies ni cabeza, ¿por qué lo han extraditado? ¿Por qué justo ahora? ¿Tal vez por coincidencia? ¿O tal vez tengamos que esperar a un nuevo Assange para que, dentro de quince o veinte años, nos enteremos que estos procesos fueron fabulados por EEUU contra el Assange actual?

Gustavo, recuerda que no hay peor ciego que el que no queire ver.

Un abrazo.

Julio Meza Díaz dijo...

Ahora bien, Gustavo. Si te fijas en mis comentarios anteriores a tu respuesta, no estoy hablando de la tipificación precisa del delito. Estoy hablando de la teoría de la prueba aplicada en este caso. Me cito:

.........
Ahora bien, el tema en el caso de Assange es el siguiente: ¿cómo se va a demostrar con pruebas que Assange efectivamente violentó la libertad sexual de las dos mujeres que han levantado cargos contra él? Es decir, los testigos (así sean estos millones de millones de personas) solo dan una versión de los hechos, versión que constituye un indicio. Pero no una prueba.

Pero habrá alguien que mencione que existe el indicio razonable. Es correcto. ¿Pero qué indicio razonable se puede hallar en este caso? ¿El semen de Assange que quizás un perito judicial ha recogido del sexo de las mujeres? Quizás esto último sea atendible. No obstante, ¿cómo demostrar que ese semen no llegó a esos sexos por voluntad de las propias mujeres? Porque acá me retrotraigo al principio jurídico que te mencioné líneas atrás: "nadie es culpable hasta que no se demuestre lo contrario".
.................

Y bueno, es cierto que no conozco la denominación precisa del delito. Pero este pertenece a los delitos contra los Derechos a la libertad sexual. ¿Por qué te puedo precisar esto? Por los mismos principios del Derecho que te he señalado en mi comentario anterior a este.

De modo que mi razonamiento sigue siendo válido (o teniendo por lo menos con coherencia).

Y sobre ¿cómo concluyo que este proceso es una maniobra de los EEUU contra Assange? Pues no hace falta ser clarividente para optar por esa suspicacia. No solo en latinoamérica se usa el poder judicial u otras instituciones del estado (como usó fujimoria SUNAT contra sus enemigos) para realizar maniobras políticas censurables. Pues si el proceso contra Assange no tiene ni pies ni cabeza, ¿por qué lo han extraditado? ¿Por qué justo ahora? ¿Tal vez por coincidencia? ¿O tal vez tengamos que esperar a un nuevo Assange para que, dentro de quince o veinte años, nos enteremos que estos procesos fueron fabulados por EEUU contra el Assange actual?

Gustavo, recuerda que no hay peor ciego que el que no queire ver.

Un abrazo.

Julio Meza Díaz dijo...

Sí, Gustavo, sí. Tienes razón. Toda la razón.

Julio Meza Díaz dijo...

Ahora bien, Gustavo. Si te fijas en mis comentarios anteriores a tu respuesta, no estoy hablando de la tipificación precisa del delito. Estoy hablando de la teoría de la prueba aplicada en este caso. Me cito:

.........
Ahora bien, el tema en el caso de Assange es el siguiente: ¿cómo se va a demostrar con pruebas que Assange efectivamente violentó la libertad sexual de las dos mujeres que han levantado cargos contra él? Es decir, los testigos (así sean estos millones de millones de personas) solo dan una versión de los hechos, versión que constituye un indicio. Pero no una prueba.

Pero habrá alguien que mencione que existe el indicio razonable. Es correcto. ¿Pero qué indicio razonable se puede hallar en este caso? ¿El semen de Assange que quizás un perito judicial ha recogido del sexo de las mujeres? Quizás esto último sea atendible. No obstante, ¿cómo demostrar que ese semen no llegó a esos sexos por voluntad de las propias mujeres? Porque acá me retrotraigo al principio jurídico que te mencioné líneas atrás: "nadie es culpable hasta que no se demuestre lo contrario".
.................

Y bueno, es cierto que no conozco la denominación precisa del delito. Pero este pertenece a los delitos contra los Derechos a la libertad sexual. ¿Por qué te puedo precisar esto? Por los mismos principios del Derecho que te he señalado en mi comentario anterior a este.

De modo que mi razonamiento sigue siendo válido (o teniendo por lo menos con coherencia).

Y sobre ¿cómo concluyo que este proceso es una maniobra de los EEUU contra Assange? Pues no hace falta ser clarividente para optar por esa suspicacia. No solo en latinoamérica se usa el poder judicial u otras instituciones del estado (como usó fujimoria SUNAT contra sus enemigos) para realizar maniobras políticas censurables. Pues si el proceso contra Assange no tiene ni pies ni cabeza, ¿por qué lo han extraditado? ¿Por qué justo ahora? ¿Tal vez por coincidencia? ¿O tal vez tengamos que esperar a un nuevo Assange para que, dentro de quince o veinte años, nos enteremos que estos procesos fueron fabulados por EEUU contra el Assange actual?

Gustavo, recuerda que no hay peor ciego que el que no queire ver.

Un abrazo.

Isaac dijo...

""EE.UU. y todo su aparato mediático e institucional"... Gracioso. En verdad hay gente que habla sobre Estados Unidos como si todo aquí fuera manipulado por la mano invisible del gobierno..."

¿es qué no crees que exista un aparato mediático?
Parece que vivir en EEUU puede ser muy inapropiado si uno quiere informarse. Te doy una noticia: las corporaciones mediáticas existen, y sí, aunque no lo creas, tergiversan información, omiten, mienten. Pero bueno, seguí mirando CNN, si tenés ganas de que te digan lo que querés escuhar.