18.11.05

Pero me divertí como un chancho

¿Gozosa crucifixión? El ciudadano Kane no se habría divertido (Fotomontaje: gfp).

Jonathan Rosenbaum es un respetado crítico de cine norteamericano. Entrevistado en El País, Rosenbaum ha dicho, entre muchas otras cosas, lo siguiente:

"En Europa me parece mucho más fácil que un crítico del mundo universitario escriba en la prensa. En EE.UU., al menos en cuanto a cine se refiere, no digo que no se dé nunca pero es muy poco frecuente. En parte, esto se debe a cierta postura antiintelectual y antiartística en la que se confunden muy erróneamente conceptos sobre el arte con conceptos de clase social. Así, mucha gente piensa automáticamente que interesarse por el arte supone tener mucho dinero y ser de clase alta. A mí hasta me parece posible que una de las formas de George W. Bush para hacer creer a la gente que es un hombre del pueblo es mostrar lo mucho que detesta el arte".

No quiero transplantar enteramente esa observación, que compara dos mundos distintos al nuestro, al campo de lo que ocurre en el Perú. Pero sí es interesante descubrir cómo el antiintelectualismo y el rechazo a lo que se percibe como demasiado artístico, o demasiado elaborado, o incluso demasiado inteligente, son fenómenos transnacionales. La gran diferencia es que en el Perú el asunto ni siquiera se distingue de una clase a otra: ser intelectual es generalmente malo, no importa en qué clase social se esté.

Ese fenómeno tiene repercusiones enormes, aquí y en muchas partes. Artes como el cine, por ejemplo, sumergidas casi por entero en el mundo del negocio, se rinden al gusto de las mayorías, a quienes el prejuicio antiintelectual hace creer que el cine artístico es esnob o vacuo, o alejado de su realidad. Mientras, en Suecia, Ingmar Bergman sigue estrenando películas complejísimas y exitosas que se vuelven éxitos nacionales (acaba de estrenar la última), e incluso produciendo para la televisión abierta, en países como Estados Unidos, a decir de Rosenbaum, hoy en día, si Orson Welles estuviera vivo "no podría estrenar
Ciudadano Kane a causa de las pruebas de mercado que se hacen en Hollywood. Muy pocas películas suyas las pasarían".

¿Cuál es esa prueba de mercado? Es sencillísima: se reúnen a decenas de personas en salas, se les proyectan películas apenas acabadas de montar, y se les formula luego una serie de preguntas, la primera de las cuales es, invariablemente, si les divirtió la película. Está claro que ninguna pregunta se refiere a la inteligencia, la coherencia o la importancia ideológica de la película (no se invita a expertos, sino a gente común y corriente). Si la película no divirtió, las cosas se ponen noventa y nueve a uno a que esa película se quedará en el archivo.

Eso está pasando con el cine, cada vez en mayor escala: Hollywood ya produce el 73 por ciento de las películas hechas en todo el mundo cada año. Hay quienes quisieran fijar el mismo standard para la literatura y las demás artes (de hecho, ya ocurre en algunos casos, aunque no se haya sistematizado tanto). Es decir, hay quienes querrían ver que un día la literatura como arte, como forma de conocimiento, dejara de existir. Paradójicamente, son personas que dicen amar la literatura: ésa es la venda que la ignorancia nos pone sobre los ojos.

22 comentarios:

Daniel Salas dijo...

Totalmente de acuerdo.

La diversión es parte de la vida y está muy bien buscarla, a menos que uno se divierta incenciando casas de inmigrantes, como en Francia, o insultando a los cholos. Olvidamos que una actividad no se convierte en positiva o encomiable por el simple hecho de ser "divertida".

Pero así como la diversión no puede ser el principio de un juicio ético, tampoco lo puede ser de un juicio estético. Y en esta época en la que el principio mercantil se convierte en la medida de todas las cosas, hay que reafirmar la experiencia intelectual.

ernesto dijo...

Que una obra de arte sea calificada por un crítico en función de cuánto lo divierte es una necedad. En eso creo que todos los que entramos en este blog estamos de acuerdo.
En un post de Daniel Flores se decía que dependía del lector que un libro sea entretenido o no. Siguiendo con esa idea, dependería de la persona estar preparada para ver una película, leer un libro, ver un cuadro, etc.
Por lo tanto, si uno tiene una sensibilidad y una preparación adecuada, el buen arte no le debería ser indiferente. No digo que le divierta ni entretenga, términos que podrían ser debatidos.
Ahora bien, si un crítico alaba una película de Bergman porque le divierte es igual de necio que el que loa Duro de matar 4 por lo mismo. Lo que se necesita en la crítica cultural es un análisis que vaya más allá de los gustos particulares de cada uno y que ayude al público a enfrentarse a la experiencia intelectual.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Esto completamente de acuerdo.

Anónimo dijo...

Lo triste es que la postura no solamente abunda entre gente sin cultura, sino también entre muchos intelectuales (sobre todo aquellos que veneran el cine). Hace poco leí una entrevista en que Gonzalo Trueba, director de innumerables películas malas, defendía abiertamente el cine de evasión (ya su sueño era dirigir a Banderas y a Melanie Griffith en un producto de Hollywood), luego de despotricar arbitrariamente contra el cine del director húngaro Miklos Jancsó (que sí es un verdadero maestro). Los colegas argentinos no se quedan atrás, en su revista digital "El amante de cine" elaboraron una encuesta que trajo como feliz resultado que la película más importante de los años 70 era Tiburón, y que una de las más sobrevaloradas es Barry Lyndon. Y aquí en los Estados Unidos, algunos críticos de renombre (que incluso Rosembaum respeta) menosprecian no solamente el cine de Bergman, sino también el de Fellini. Sus razones, para mí, siempre fueron un misterio; uno de ellos, Dave Kerr, proclamó Cast Away como la mejor película de no sé qué año. Cosas del filisteísmo (que entre nuestro escritores encarnaba Cabrera Infante).

Anónimo dijo...

perdón, Fernando Trueba, no Gonzalo...

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Sólo debo añadir una cosa: yo no creo que todo el cine, o toda la literatura, deba intelectualizarse, porque tan grande como el peligro de la total superficialización es el riesgo de la extrema y radical desconexión con la gente, y, peor aún, el riesgo del esnobismo, de la falsa intelectualización.

Creo que, a veces, una obra de arte, una narración, una película, etc, pueden hacerse sin partir de grandes pretensiones intelectuales y alcanzar una densidad estética que las carguen de significados ante los ojos del espectador. No creo que haya mucho intelectualismo en las primeras películas de George Romero, por ejemplo (y ciertamente no en las últimas) pero de alguna manera alcanzan a trasnformarse en discursos interesantes e importantes, a recoger en ellas mismas el aire de sus tiempos y decir algo sobre sus sociedades.

Anónimo dijo...

O al revés. Una película puede tener grandes pretensiones intelectuales y terminar siendo un fiasco (como algunas de Woody Allen).

Todo esto está muy claro. Y se sabe que en un marco de pluralidad, la existencia de diversas opciones no solamente es necesaria, sino también inevitable. A mí, en lo personal, me gustan mucho las primeras películas de Carpenter, y no hay mucho afán intelectual en las mismas. A lo que me refiero es a la función del crítico que tiene acceso a los medios y a su responsabilidad intelectual. El crítico no puede ser un Torquemada, no puede ensañarse con aquello que gusta a una minoría exclusiva, como ocurrió con La luna, película de Bertolucci que fracasó en las taquillas en gran medida por la irresponsabilidad de un crítico que la descalificó antes de su estreno.

Mario Michelena dijo...

Me parece que las opiniones de Rosenbaum son un poco a la ligera, o bien aparecen un poco descontextualizadas (o bien yo sé poco de lo que digo): me parece una exageración decir que Welles no podría estrenar hoy Ciudadano Kane. Si la última película de Gus Van Sant, una prácticamente muda en la que dos pastrulos caminan erráticamente por el desierto, ha sido estrenada, CK tiene sin duda mucho más gancho comercial. No la estrenaría en un Gran Estudio, pero hoy por hoy todos esos mismos grandes estudios han fundado infinidad de estuditos poco conocidos para producir y difundir cuanta rayadera se desee hacer. Eso ha sido un proceso emergente desde que aumentó la notoriedad de Sundance y desde creo que fue 1994 cuando Shine se metió en los Oscares. Basta mirar las carteleras anuales de ciudades como LA, Nueva York o Chicago para ver que se difunde mucho más cine que nunca, en parte porque se ha abaratado tremendamente y porque las cosas de culto tienen vías de difusión entre cable, DVD, internet, etc. además de su pobrísima performance en salas. No digo esto para defender el horror en que se ha convertido el cine mainstream de Hollywood: cada año es más patético que el anterior, y ahora acá en gringolandia, antes de la función se alternan las propagandas de videojuegos con las sinopsis de películas insipiradas en videojuegos (tipo Doom o Mortal Kombat) y otras que coquetean con ese paradigma.

Todo este crecimiento de difusión en los EEUU, para responder a la afirmación de Rosenbaum, no afecta de manera positiva sino negativa a lugares como el Perú (ya voy a eso, antes de que me acusen de alienado). Las mismas distribuidoras que bloquearon por años la ley de cine bloquean la entrada de películas muy innovadoras. Aun así, la relativa abundancia de salas en los multicines a veces lleva a Lima joyitas (en la sala 14, solo a las 10.30 pm) que de otro modo no habrían llegado. O sea que la produccion y la difusion son más variadas. Incluso en Lima. Lo que ha decaido (por no decir desaparecido) es el interés experimental de Hollywood, así como el punche de una película chica para competir en notoriedad con un mamut godzillesco. Pero bueno, desde cuando Eielson le anda quitando lectores al Código Da Vinci?

Mario Michelena dijo...

otra cortita, dudo que Hollywood produzca 73% del cine mundial, porque si mal no me informan Bollywood produce como el 40%, y ya allí reventó la suma.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

No dudes más, es una estadística seria, hecha por un organismo internacional y publicada en Time.

ernesto dijo...

Durante el pasado festival de cine latinoamericano de la Católica entrevisté al director boliviano Marcos Loayza. El me comentaba que las películas producidas en Hollywood - según estadísticas cuya fuente desconozco - representaban un porcentaje menor a 70%, pero que por distribución eran el 90% de lo que se ve en el mundo. Más allá de los vacilantes datos que doy creo que el problema es la posibilidad de ver un cine que trascienda el lugar común. En Lima habrá multicines de 14 salas pero en la mayoría 12 dan El hombre araña en diferentes horarios y las otras dos otro blockbuster

Anónimo dijo...

El crítico de cine entonces se entiende como una especie de "traductor": del lenguaje cinematográfico al lenguaje escrito.

La idea es explicar qué quiso decir la película y qué dijo finalmente, para que el lector saque sus propias conclusiones y vea si va de acuerdo a sus gustos.

Anónimo dijo...

ah, sí? y cual es el problema con El Hombre Araña? Por qué descartas la película de plano, dando por sentado que nadie te lo discutirá? Me gustará saber tus razones para descartar El Hombre Araña. Si no, estás procediendo igual que muchos que lanzan todo tipo de juicios estéticos sin fundamentarlos debidamente (además, creo que antes pedías un critica cultural que haga análisis más allá de gustos... o me equivoco?).

ernesto dijo...

Tienes razón. Si quiero criticar El hombre araña, debo dar razones para ello. El asunto es que no lo quiero criticar. Sólo lo puse de ejemplo de las pocas alternativas que deja la imposición de ciertas películas. A mí me ha pasado querer ir al cine y encontrar que todas las salas están dando una superproducción. Supongamos que ya viste la superproducción y tuviste una experiencia cumplidora. Si quieres volver al cine, estás obligado a ver lo mismo.
Si mi comentario fue muy prejuicioso hacia el hombre araña, pido mi más sentidas disculpas a Sam Reimi.

Ivan Thays dijo...

Coincidiendo con esto, justo en EL MERCURIO de hoy, en el Suplemento de Libros, hay un articulo sobre "El Quijote" rechazado por un editor contemporáneo desde el título poco vendendor... el artículo está en clave chiste, pero creo que la preocupación es la misma que la de Rosenbaum y EL CIUDADANO KANE.

Y sobre las "joyitas" que supuestamente llegan a Lima por la abundancia de multicines, como cree Mario, bien valdría la pena leer el DESOLADOR artículo de Ricardo Bedoya en EL DOMINICAL de este pasado domingo...

Iván

Miguel Rivera dijo...

El prólogo al Quijote empieza diciendo "desocupado lector...". Cervantes piensa que quien lo lea lo hará en su tiempo libre. Leer ficción --un tipo de discurso que no es ni verdadero ni falso, y que por lo tanto no se refiere directamente al mundo en que vivimos-- es algo a lo que no estamos obligados, que hacemos, literalmente, por gusto.
Suponiendo que un escritor quiera escribir no para personas que tienen que leer ficción por motivos profesionales (como la mayoría de los que entran a este blog, creo), tiene que desarrollar estrategias que, aunque diferentes, buscan provocar los mismos efectos que Cervantes logró en la España de su tiempo: interesar al lector, hacerlo dejar otras formas de ocio posibles (y hasta sus obligaciones, ¿por qué no?), para que lea el Quijote.
Los medios que usó Cervantes ya no nos sirven. Pero igual, un escritor que quiera llegar a los que leen por mero gusto necesitará estrategias que interesen al lector.
Por cierto, la agilidad narrativa en el cine no es obra del mainstream. ¿Han visto las series de los 70 que repetía el canal Sony los sábados? Se ven lentísimas. Creo que fue Tarantino el que dijo en una entrevista que durante mucho tiempo los estudios se negaron a hacer películas más ágiles porque sabían que, una vez que el público les tomara gusto, iban a tener que hacer todas sus películas así, y eso es difícil.

Christopher Logue dijo...

"prejuicio antiintelectual hace creer que el cine artístico es esnob o vacuo, o alejado de su realidad"

Esto no explica en si mismo, por que los espectadores prefieren un cine, que no le exige ni minimamente reflexionar sobre ella. Si las 'grandes mayorías', asisten a los cines comerciales a ver las super producciones, no es porque exista un proclamado antiintelectualismo; sino, porque en mucho tiempo se le ha venido imponiendo modelos y esquemas, que dificilmente podrán desaparecer, en un tiempo próximo. Si uno ve las peliculas que pasan por televisión (y no hablo de aquellos que tienen cable), lo único que podrá encontrar son películas de la gran industria (aunque debo anotar que en el canal del estado, seguramente bajo la influencia de Bedoya, vienen programando filmes del cine europeo). Ante ello, a los especatoderes se les va formando/condicionando, con discursos, historias en las que el espactador es sólo ello. Alguién que contempla y no cuestiona no interviene. Los intelectuales o críticos tienen también, una responsabilidad, en todo ello.

"Y en esta época en la que el principio mercantil se convierte en la medida de todas las cosas, hay que reafirmar la experiencia intelectual".

Leo Zelada Grajeda dijo...

Estoy de acuerdo con los argumentos de Elvis Mendoza.

En el Perù la mayoria de la clase intelectual de Perù esta asociado a las capas sociales medias y altas,en Estados Unidos es mas flexible ello por que hay una movilidad social màs amplia y una tradiciòn anti-academica y contracultural valiosa.

Se habla de entretenimiento como algo contemporanea,màs la poesia y representaciòn de los poemas de Pindaro en Grecia eran todo un espectaculo que buscaban entretener al pueblo griego.

El proceso de autonomia del arte con respecto al estado,el mercado y el mecenazgo no tiene mas de dos siglos de existencia y todavia se mentiene como un eje de tensiòn entre el artista y la demanda de la obra de arte como bien publico.

Esas diferenciaciones de esferas esteticas publicas y privadas es algo muy actual.

Daniel Salas dijo...

Esto dice Zelada:

"En el Perù la mayoria de la clase intelectual de Perù esta asociado a las capas sociales medias y altas,en Estados Unidos es mas flexible ello por que hay una movilidad social màs amplia y una tradiciòn anti-academica y contracultural valiosa."

Qué increíble simplificación!

En primer lugar, se olvida de la cantidad de artistas y escritores de extración pequeño burguesa y popular. Pero, no solamente eso. Supone que porque he nacido en una clase social es imposible que me enfrente a lo oficial y académico. Pero, lo peor de todo, es que Zelada no se da cuenta que, si hay algún discurso oficial en el Perú, no es un discurso académico en absoluto. Por el contrario, en el Perú no hay nada más oficial que esa informalidad chicha que uno puede vincular en su origen a las clases populares urbanas, una cultura que ha permeado a todas las clases sociales y que ha creado esa sensación de corrupción generalizada. Ante ello, lo auténticamente contra-cultural es recuperar el papel de la academia.

Mario Michelena dijo...

Tiene razón Iván. Leí la nota de Bedoya en el Dominical, y todo parece indicar que mi suposición de que una que otra joyita se cuela en Lima por la abundancia de pantallas de los multicines ya no es válida. Me parece que lo fue entre el 98 y el 2002. No sé, pero recuerdo que cuando me fui de Perú (1997), durante mis primeros regresos me sorprendió que algunas películas como p.e. "Happiness" de Solondz hubieran llegado. También "Diabolique", la versión francesa. Creo que generalmente llegaban tarde de noche al Pacífico, pero ahora caigo en la cuenta de que la última vez que fui el Pacífico parecía en trance de quiebra. Es triste y frustrante la fragilidad de la oferta.

Leo Zelada Grajeda dijo...

Este comentario de salas me parecio
alucinante:
"Por el contrario, en el Perú no hay nada más oficial que esa informalidad chicha que uno puede vincular en su origen a las clases populares urbanas, una cultura que ha permeado a todas las clases sociales y que ha creado esa sensación de corrupción generalizada. Ante ello, lo auténticamente contra-cultural es recuperar el papel de la academia"

Se ve que odias al Perú y su gente,ese es nuestro pueblo y se le ama con sus errores y defectos.El concepto Chicha es un concepto peyorativo que usan los intelectuales pequeños burgueses de izquierda y derecha para tratar de abarcar a los nuevos limeños y ciudadanos peruanos hibridos.Solamente ven sus defectos y no sus potencialidades,eso es una suti xenofobia disfrazada de repudio etico.
La clase politica y la academia peruana son corruptas e ineficaces señor Salas,no hay nada de contracultural en ellas.

Haga una encuesta de la mayoria de "intelctuales" que salen en los medios de comunicación y se dara cuenta de la realidad,que la mayoria de ellos son de extracción social pudiente.De alli que vivan de espaldas a la realidad del Perú y desprecien su cultura y su gente.

Anónimo dijo...

Leo Zelada:
Transcribo parte de la entrevista hecha en CARETAS 1880 a Luis Nieto Degregori:
(después de una respuesta sobre reinvindiacion etnica)
-Este clasismo, ¿es el de los conos de Lima?
LND -El sector popular del mundo andino que vive en Lima es el que mueve informalmente la economia. El criollo no los ve como blancos, pero ellos tampoco se ven como indigenas.
-Sus patrones de consumo son occidentales...
LND Pero al mismo tiempo son los que escuchan a Dina Paucar, a Abencia Meza.
- Pero no se lee. En esos megacentros (de los Conos) comerciales no existen librerias. ¿Es una cultura agrafa?
LND Es absolutamente agrafa. Recuerdo lo que decia un colega, el escritor Zein Zorrilla. Contaba que estaban reunidos con un estudioso suizo (...) Discutian de cultura andina unas 30 personas. Cuando salieron a la calle pasaba una especie de carnaval de pobladores de alguna zona. Eran centenares. Sus manifestaciones culturales son la musica, el baile, la comida, NO LA ESCRITURA (las mayusculas son mias)

Ahora, el ultimo parrafo su ultimo mensaje, sr. Zelada:

Haga una encuesta de la mayoria de "intelectuales" que salen en los medios de comunicación y se dara cuenta de la realidad,que la mayoria de ellos son de extracción social pudiente.De alli que vivan de espaldas a la realidad del Perú y desprecien su cultura y su gente.

Decir que los pobladores de los conos son "absolutamente" agrafos, ¿no es despreciarlos, acaso?