4.11.05

¿A quién le habla Enrique Prochazka?

Si los críticos y, sobre todo, los rese-
ñadores de libros en la prensa, tuvieran aunque fuera la centésima parte del poder que se les atribuye, Enrique Prochazka, autor de algunos de los libros de cuentos y novelas mejor recibidos en diarios y revistas en los últimos años, sería un fulminante éxito de librerías.


No lo es. Y eso lo está transformando en un escritor exclusivo para escritores, filósofos y críticos. Y montañistas y caminantes y arquitectos. Y aficionados a la ciencia ficción, lo fantástico y la historia. Y eruditos, políglotas y lingüistas. E interesados en el realismo social y la marginalidad. Y bibliófilos y anticuarios. Y antropólogos y geólogos y geógrafos.

Tengo una hipótesis un tanto agresiva sobre su falta de éxito comercial. Los textos de Prochazka exigen un lector entrenado y que maneje muchos referentes, y nunca tendrán ventas millonarias. Pero en el Perú nadie las tiene. Escribiéndole sobre todo a la intelectualidad, Prochazka reduce su público infinitamente. Pero si sus ediciones, pequeñas en cantidad, no se agotan, se debe a que ni siquiera nuestra intelectualidad está muy interesada en leer literatura demasiado inteligente.

Por supuesto, la mía es una suposición un tanto arbitraria y, además, nadie está obligado a que le gusten los libros de Enrique Prochazka. Pero dejo en pie mi primera afirmación: los críticos y los reseñadores en el Perú tienen un poder muy, muy por debajo del que se les quiere atribuir.

Imagen: Prochazka en su único desierto (Fotomontaje: gfp).

27 comentarios:

Anónimo dijo...

El poder esta en los medios mismos (cherrys, fotasos, etc).
"Pero si sus ediciones, pequeñas en cantidad, no se agotan, se debe a que ni siquiera nuestra intelectualidad está muy interesada en leer literatura demasiado inteligente", esta es una afirmacion polemica.

Mario Michelena dijo...

Gustavo,

personalmente siempre he querido leer a Prochazka pero la persona que me buscó sus libros en Lima (no precisamente una bibliofila, sino mi madre) nunca los pudo encontrar. Y eso se refiere incluso a los publicados más recientemente como "Casa". Dos preguntas: ¿sabes dónde encontrarlos? ¿Sus ediciones no se agotan? ¿O sí lo hacen pero son ínfimas y no ha habido medios para reeditarlo? Según tengo entendido, mi vieja fue a El Virrey, la Casa Verde, Crisol etc. Perdona la banalidad del post.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

El menos banal de todos los mensajes es uno que sirve para encontrar un libro, Mario. Busca mi email en mi profile, escríbeme allí y a vuelta de correo te daré la dirección electrónica del autor, que es la mejor persona para encontrarte un ejemplar de sus libros.

(¡Caracho! ¡Ahora todos van a descubrir que he hablado bien de Prochazka únicamente por amistad, o conveniencia, o para perjudicar a otros!)

Los libros de Prochazka no se encuentran fácilmente después de un tiempo porque son ediciones independientes, que no cuentan con el respaldo de una gran distribuidora.

Mario Michelena dijo...

Ahora sí, un comentario al tema mismo del post: mi impresión es que no son tanto las reseñas como las notas personales con aire a crónica de sociedad las que, no diré encumbran -porque el medio es demasiado mísero como para que tal encumbramiento no sea medio irrisorio- pero sí asientan la imagen de escritor de los más "socialmente vendibles". Cuya constancia para publicar, entrar en polémicas y, en general, actuar como animadores culturales, me parece encomiable. Ahora bien, la calidad misma de lo que escriben y la agudeza de sus aportes a dichas polémicas me parece menor, pero eso es otro tema. Personalmente, me parece que se trata de esto: hay escritores a los que vas a entrevistar a sus casas y te topas con que son lindos apartamentos miraflorinos con vista al malecón, donde los susodichos pueden posar apoyados en la baranda del balcón y mirando al mar con cara de que reflexionan. Ergo, buena foto. Hay otros a los que buscas (si los buscaras) y descubres que su casa es poco "presentable" y que queda mal fotografiarlos frente a una parada de micro, ergo no es buena foto. Ahora bien, los intelectuales puros y duros como Prochazka son los que peor foto dan, claro. Y ya sabemos que la cantaleta de cualquier editor periodístico de los últimos veinte años es: "¡menos blablablá, más foto!"

Daniel Salvo dijo...

Hola Gustavo, al menos dos libros de Enrique Prochazka, "Casa" y "Cuarenta sílabas, catorce palabras" pueden encontrarse en el Virrey de Miguel Dasso.
Carlos Sotomayor le hizo una entrevista en "Correo", salio completa en su blog:
http://carlosmsotomayor.blogspot.com/2005/10/entrevista-enrique-prochazka.html
Y una visión (muy personal) de "Casa " en http://espanol.geocities.com/cifiper2002/prochazka.htm

Saludos

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Por el honor de mi ex profesión diré que no todos lo editores periodísticos son así, aunque sí la mayoría.

Lo de las fotos es una observación divertida, pero fíjate que los verdaderos íconos fotográficos de intelectuales peruanos son imágenes de un Vallejo empobrecido y callejero, un Martín Adán venido a menos, un Humareda en las últimas de la pobreza y la cordura, etc.

En cuanto al tema mismo de mi post: yo quisiera más bien que la discusión fuera por otros caminos: qué leen los escritores en el Perú, qué diferencia hay entre ser un escritor y ser un intelectual, qué papel real juega la crítica entre nosotros.

Daniel Salvo dijo...

Hola Mario Michelena, lo que dices me ocurrió en su momento, con un periodista de "El Comercio" de cuyo nombre no quiero acordarme. Se enteró de que, con un grupo de amigos, teníamos una página web sobre ciencia ficción. Aparentemente, se interesó en hacernos una entrevista, pero señaló eso que mencionas, que necesitaba hacer buenas fotos, por lo que solicitaba que tuvieramos afiches, muñequitos, modelos a escala de naves espaciales y otras cosas de "frikis". Le respondimos que solamente teníamos libros y nuestros poco agraciados cacharros. Total, la fecha de la supuesta entrevista, al periodista lo operaron de un uñero, y la entrevista nunca se dio.
Solo me queda decir que en todas partes se cuecen habas.

Mario Michelena dijo...

Broder, pero es que si no te prestas a replicar el estereotipo, como quieres que avance la profesión! Hay que recordar que desgraciadamente la labor de nuestra alicaída prensa suele ser remachar que uno es diferente y pintoresco y un poco frik, exactamente como el lector se lo imaginaba, y que por eso no debe tener nada impredecible y agudo que aportar al debate. Así el lector se siente bien vivo, pues. Aaggg

Daniel Salas dijo...

Yo tengo otra pregunta ingenua: Es verdad que hay pocos lectores en el Perú. Pero a la vez es verdad que hay lectores para libros buenos fuera del Perú. ¿Por qué las editoriales peruanas no son más agresivas a la hora de vender fuera del país? O, en todo caso, ¿qué posibilidades tiene un escritor peruano de vender fuera del Perú? Hay un mercado de exportación, estoy seguro, que no llega a ser debidamente explotado. El pisco peruano tiene un gran prestigio y, si bien no se vende masivamente fuera, sí se distribuye entre los conocedores. ¿Por qué no se puede hacer lo mismo con los buenos escritores? Como no sé nada de marketing, me hago esa pregunta.

Daniel Salvo dijo...

Volviendo al tema, pues, quizá la poca difusión de la obra de Prochazka sea debida a la baja lectoría de la sociedad peruana en general.
Ahora, lo que dice Daniel Salas sobre el marketing tiene mucho que ver, también. Tengo la sospecha de que hay cierto prurito contra la "difusión" de los libros. Creo que ningún escritor que se presuma "serio" (o que quiera, mas bien, posar de tal) se manifestará abiertamente por el marketeo de su libro. ¿Y por que? Pues por que el marketing es para detergentes, para VENDER, y no se trata de ser comercial, de buscar mercado, sino de escribir obras maestras. Francamente, yo no veo una contradicción entre una cosa u otra (en su tiempo, ¿no fue García Márquez un bestseller?), pero creo que hay una visión del libro como una especie de verdad revelada que se abre paso por si sola. Es decir, mi libro es bueno, debe ser leido y no tengo por que preocuparme del marketing y esas cosas. Y si no se lee, es por culpa de (póngase aquí al sujeto de su preferencia).
Creo que en USA hay un tipo de profesional que es el "publisher" diferente al "editor". ¿Podría copiarse este sistema? Pero eso, ¿no generaría acaso respuestas del tipo "como solo los que tienen plata pueden hacer publicidad de sus libros, solo los que tienen plata serán leidos?
No sigo para no aburrirlos.

la vaca dijo...

Faverón: ¿no estarás confundiendo inteligencia con erudición? Yo no veo una inteligencia mayor de lo normal en lo de Prochazka: sus referentes y su sequedad literaria te están atarantando, creo. Y creo que nadie lo lee porque es sencillamente aburrido: seco, gratuitamente enrevesado, fatuo, pretencioso. Muuuu

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Siendo la opinión de una vaca, sorprende la mala leche.

Anónimo dijo...

Jajaja.

Anónimo dijo...

Sin embargo, hay que reconocer que existe una "vision" en ese sentido de la narrativa de este escritor. Vamos a ver, Faveron, que suerte correra su lectura de Prochazka (comprendiendo por "suerte" lo mas amplio que se puede o quiera del termino).

Carlos M. Sotomayor dijo...

Prochazka es un autor de valía. Sin duda, una de las voces más interesantes de la narrativa de los últimos veinte años. Su lectura, como bien apunta Gustavo, requiere cierta exigencia.
Mario, como dice Daniel Salvo, los dos últimos libros de Prochazka se consiguen en El Virrey de Dasso. Ahí los conseguí yo. Un único desierto lo hallé hace algunos años en la librería de Casa Mariátegui.
Respecto a lo que señala Daniel Salas, sería interesante que las editoriales tuvieran mayores ambiciones y buscaran ampliar el porcentaje de consumidores de sus libros llevándolos a otros mercados. Argentina, con una longeva tradición fantástica podría recibir, quizás, muy bien la propuesta de Enrique.

Anónimo dijo...

Y Ud, Somomayor? Ha hecho oidos sordos a quienes lo llaman complice de la mafia por laborar en La Razon?

Carlos M. Sotomayor dijo...

Muchas personas trabajaron en medios vinculados, directa e indirectamente, con el fujimorismo. Muchos de ellos lo hicieron durante la plena vigencia del gobierno de la dupla Fujimori-Montesinos. Y muchos de ellos no estuvieron manchados por alguna vinculación concreta. Y se pueden citar muchos nombres-. En mi caso, ingresé a trabajar en la sección cultural en el año 2002 -ya caído el régimen-. Nadie me digitó mi trabajo -tenía libertad absoluta, tanto como para discrepar, en una columna firmada, con el mismo director-. Y me fui mucho tiempo antes de la televisada renuncia masiva de algunos periodistas, tras la famosa escena en la que Montesinos le muestra un texto a Wolfenson en pleno juicio.
Si no contesté aquella acusación ligera que usted retoma es porque no lo consideré relevante.
Disculpa Gustavo que responda algo extraliterario como esto en tu blog.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Es tu derecho. Yo creo que era peligrosamente discutible, por lo menos, colaborar con ese diario una vez sabidos sus vínculos (y se supieron desde siempre). Pero no voy a discutir el caso porque no lo conozco.

Sí me ha picado la curiosidad eso de la discrepancia en una columna firmada: ¿se puede saber cuál fue?

Daniel Salas dijo...

Con todo, sigue siendo extraño que se discuta las cualidades artísticas de la obra de Prochazka toman en consideración una escena biográfica de un crítico que considera valiosa su obra. Acaso sería mucho más productivo que los comentaristas nos hablen más sobre las cualidades o posibles defectos de la escritura de Prochazka.

Leo Zelada Grajeda dijo...

Prochazka es un autor para diletantes.

Daniel Salas dijo...

O sea que la literatura de Prochazka es para gente que se deleita con la literatura. Suena bien.

Leo Zelada Grajeda dijo...

Cuando quieres Salas dejas el Higado a un lado y se te ve mas leve y gracioso.

Daniel Salas dijo...

Como sea. En todo caso, Zelada no puede hacer nada para parecer inteligente.

Enrique Prochazka dijo...

Hola Gustavo, hola a todos. Acabo de descubrir esta conversación; agradezco a todos sus opiniones, incluyendo a las de la vaca (¿no tendrás un ojo loco?). Me permitiré escribir unos comentarios con el mejor ánimo. Advierto que es la primera vez que participo en un blog; espero no equivocar las formas.

Gustavo: abrigo la teoría de que uno tiene éxito porque se agita como loco, o logra que los demás se agiten como locos por uno, o bien los demás lo obligan a uno a agitarse como loco. Según esta noción a mis textos les sucede lo que les sucede porque yo no me agito. De hecho escribir estas líneas ya me parece acercarme demasiado a la visibilidad y al agitarse, si bien levemente. "Prochazka reduce a su público infinitamente": sí. Y también el contacto con las personas. Vivo en una especie de distante Sydney del espíritu, que se llama Lima. Camino un sábado por la noche de Magdalena a Chacarilla, pasando por todos los sanantonios y centrosculturales y cafés, y literalmente no conozco a nadie, y nadie me saluda ni conoce mi cara. Me borré en paz, hace años. Entro al Virrey lleno de clientes, compro un libro, dos libros, salgo del Virrey: nadie sabe quién soy. Me borré y ni siquiera por completo, como Pynchon. Sólo a medias, puesto que soy un servidor público; a Pynchon no lo obliga la Ley de Transparencia Fiscal a revelar cosas como su sueldo, o declarar anualmente el total de su patrimonio en El Peruano.

Creo que fue Steiner quien hizo ver (¿en Barba Azul?) que el éxito solía ser ser recordado en los siglos futuros, y que ya no era así; el éxito era inmediato o no era éxito. Este tránsito no me quita el sueño. Hace décadas me dije que yo no viviría de mi literatura, pero que posiblemente lo harían mis nietos. Quizás venderé millones de libros dispersos en parecido número de años. Quizás, o más bien, escribo sólo para que conste.

¿A quién le hablo? Mi más reciente excusa es que hago literatura para extraterrestres. Un amigo mío dice que eso ya existe; se llama "plegaria".

Lo de las fotos: mi sala sí tiene vista al mar, pero se ve apenas un pedacito gris entre dos edificios. Los fotógrafos que han entrado han preferido concentrarse en el taller de carpintería que ocupa (es) mi sala, o bien en la palestra de escalada que ocupa (es) el camino al baño. No tengo balcón ni baranda ni suelo parecer pensativo. Me sorprende que Michelena suponga se soy un intelectual puro y duro. No soy un intelectual, y considero que podría dar "buenas fotos": p. ej., ser para los fotógrafos los otros frik que he sido: vuelo parapente, lanzo cuchillos, no me va mal en los 10K, escalo sin cuerda, desciendo nevados en bicicleta, todavía hago barras con una mano y no me iría mal tampoco con tres naranjas frente a un semáforo. Para colmo bajo mi otro sombrero me ocupo todos los días de cosas "espantosas" para un intelectual puro, como el programa Huascarán, JUNTOS y exigir algo al SUTEP a cambio de los 1,500'000,000 de soles que les hemos aumentado a los maestros -no fue mi idea, dicho sea de paso.

Disculpen esta impensada agitación, o esta lista de fatuidades: la hago sólo porque juzgo que será leida por una docena de personas interesadas en esto (debo decir, Gustavo, que montañistas y caminantes no me estiman demasiado). Pienso que, si quisiera explotar estas facetas espectaculares, habría sido relativamente fácil. Pero se me hubieran agotado las ganas muy pronto. Mis libros no existen porque alguien los haya pedido. Existen porque los escribí hace años, durante años, y hoy puedo pagarme el lugo de poner unos ejemplares en venta. Es un lujo. Son ediciones de autor, completamente a pérdida. Hace veinte años revelar esto era perfectamente deshonroso. Hoy, no lo creo.

¿Qué leo? Leo enormemente; muy poco es propiamente literatura. Leo los Notebooks de Cosma Shalizi, un físico teórico de Palo Alto que merece mi asombrado respeto. Leo El Último Teorema de Fermat, Mathemathics for Nonmathematicians, The Conscious Mind; leo y releo el Tractatus, el Finnegans, La Odisea. Leo mucho sobre las formas de la cultura humana; me interesan sobre todo sus bordes: su origen, sus fronteras con lo animal o lo divino o lo cibernético. Camus, Steiner, Davenport, Bloom me sirven para afinar un canon. Pero sobre todo leo una barbaridad de documentos sobre educación. Digo esto porque ÉSA es mi fuente diaria de pasmo, y el pozo absurdo de donde salen mis, pues, sequedades.

Espero haber sido mínimamente útil. Parafraseando a Daniel Salvo, no sigo para no seguirlos aburriendo.

Rafael González dijo...

Escribo desde la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, www.cervantesvirtual.com. Un artículo de Enrique Vila-Matas me ha descubierto a Prochazka, autor no publicado en España, me temo, al que necesito leer, aunque sea escudriñando Internet de arriba abajo. Agradecería asimismo una pista para poder contactar con él electrónicamente; mi correo es comunicacion@cervantesvirtual.com. Un abrazo.

HjorgeV dijo...

Qué lección.

Ahora me tengo que sacar los zapatos para poder salir sin hacer ruido a la calle y rogarle al primero que pase que me lleve al aeropuerto. En / con plena nieve.

Me creerán loco, porque aquí donde vivo, ¿quién sabe verdaderamente en qué sección del universo vive y respira Lima, la del Cielo Color Panza de Burro, marca registrada? Y sin embargo, con un par de certeros trazos de muñeca –que seguramente ni siquiera querían serlo-, Prochazka, Enrique, me ha hecho pasear a pie y descalzo desde Magdalena hasta Chacarilla, pero sobre lejana tierra alemana.

En un simple comentario bitacorero, Prochazka nos ha dejado varios fragmentos sencillamente de antología.

Empezando por ese "Camino un sábado por la noche de Magdalena a Chacarilla, pasando por todos los sanantonios y centrosculturales y cafés, y literalmente no conozco a nadie, y nadie me saluda ni conoce mi cara. Me borré en paz, hace años."

Vila-Matas comentó alguna vez en El País parte de lo mismo que menciono. Pero, ¿qué sabrá él, siendo el gran escritor que es, de 'sanantonios', de cómo llegar a Chacarilla desde Magdalena, de los terrenos de la historia y de la ciencia ficción peruanas que se tienen que recorrer para hacerlo?

¿Que a quién le habla Prochazka? ¿A los extraterrestres? Yo que ni siquiera soy extrapedestre, aunque no me haya hablado a mí, lo he escuchado.

Gracias. Qué poca palabra.
http://hjorgev.wordpress.com/

HjorgeV dijo...

Qué lección.

Ahora me tengo que sacar los zapatos para poder salir sin hacer ruido a la calle y rogarle al primero que pase que me lleve al aeropuerto. En / con plena nieve.

Me creerán loco, porque aquí donde vivo, ¿quién sabe verdaderamente en qué sección del universo vive y respira Lima, la del Cielo Color Panza de Burro, marca registrada? Y sin embargo, con un par de certeros trazos de muñeca –que seguramente ni siquiera querían serlo-, Prochazka, Enrique, me ha hecho pasear a pie y descalzo desde Magdalena hasta Chacarilla, pero sobre lejana tierra alemana.

En un simple comentario bitacorero, Prochazka nos ha dejado varios fragmentos sencillamente de antología.

Empezando por ese "Camino un sábado por la noche de Magdalena a Chacarilla, pasando por todos los sanantonios y centrosculturales y cafés, y literalmente no conozco a nadie, y nadie me saluda ni conoce mi cara. Me borré en paz, hace años."

Vila-Matas comentó alguna vez en El País parte de lo mismo que menciono. Pero, ¿qué sabrá él, siendo el gran escritor que es, de 'sanantonios', de cómo llegar a Chacarilla desde Magdalena, de los terrenos de la historia y de la ciencia ficción peruanas que se tienen que recorrer para hacerlo?

¿Que a quién le habla Prochazka? ¿A los extraterrestres? Yo que ni siquiera soy extrapedestre, aunque no me haya hablado a mí, lo he escuchado.

Gracias. Qué poca palabra había sido.
http://hjorgev.wordpress.com/