29.1.06

Cuatro de cine

Una recomendación y tres datos sobre cine. Primero los datos: Madeinusa, largometraje de la peruana Claudia Llosa, no recibió premio alguno en el Sundance Film Festival, pero los comentarios que corrieron por allí sobre la película, entre los asistentes al festival, fueron notoriamente positivos. (Aquí pueden ver la lista de ganadores, que incluye, en el rubro Mejor Documental Extranjero, un film de Juan Carlos Rulfo, hijo del maestro).

El segundo dato: Q´Orianka Kilcher, la quinceañera peruano-germano-americana, hija de un padre quechuahablante, que hace el rol de Pocahontas en The New Wolrd (la nueva cinta del genial Terrence Malick, el mismo de The Thin Red Line), ha empezado a cosechar elogios que podrían, eventualmente, llevarla a una nominación al Oscar como mejor actriz. Quienes lean inglés notarán el enorme entusiasmo que Q´Orianka produce, por ejemplo, en este crítico cinematográfico norteamericano. (Como quien agrega curiosidades adicionales a la biografía de Q´Orianka, digamos que fue criada en Alaska y Hawaii y es prima de la meliflua cantante Jewel).

El tercer dato: las pantallas limeñas nunca habrán lucido tan espeluznantes como en los próximos días, cuando sobre ellas se proyecte una nueva cinta de Leonidas Zegarra Uceda, el rey del disparate (si no pueden acceder al enlace, busquen la nota en Domingo de La República). ¿El título de su flamante opúsculo? Poseída por el diablo: en las garras de Lucifer. Véanla ya, antes de que todo se vaya al infierno.

Y la recomendación...

La recomendación es la página Kriando Kuervos, de una blogger limeña que firma con el nombre de Alexandra Sardonicus. A mi modesto entender, si bien no es el más abundante blog cinemero del Perú, y no se renueva con demasiada frecuencia, sí es uno de los más interesantes.

Los amantes de la serie B, y, por qué no, de la C y la D, de weirdos como Russ Meyer y desastres como Ed Wood, Hal Warren y Coleman Francis, por ejemplo, estarán felices con esta página.

Pero Alexandra también incluye en su blog comentarios --sensibles y agudos-- sobre cosas como, por ejemplo, el imprescindible film Shoah, de Claude Lanzmann, nueve horas de cinta acerca del Holocausto, una película que tuve ocasión de ver parcialmente hace unos años, como parte de un curso llamado History and Memory after Auschwitz, dictado en Cornell por una autoridad en el tema del Holocausto y su representación en las artes, el profesor Dominick LaCapra.

LaCapra, tanto en ese curso como en su libro, de igual título, hacía notar que Shoah no es estrictamente un documental, pues en la cinta el rol del montaje y la preparación casi coreográfica de muchas escenas es demasiado crucial, y nota que Lanzmann mismo se refería a su obra (a la que Simone de Beauvoir llamó "una perfecta obra maestra") como una "ficción de lo real".

En Shoa, Lanzmann, de manera interesante, propone simultáneamente el Holocausto como un hecho único, sui generis, irrepetible, y también, sin embargo, como la lógica culminación de una serie de procesos culturales en la historia occidental, conciliando de esa manera dos líneas interpretativas habitualmente discrepantes. Algo de eso se intuía ya, adelantándose a los años de información y reflexión que han mediado dese entonces, en un cuento de Jorge Luis Borges: Deutsches Requiem.

En fin, dense una vuelta por la página de Alexandra.

Imágenes. Arriba, izquierda: los protagonistas de Madeinusa en una escena del film; arriba, derecha: el diablo y su trinche en la cinta de Zegarra; abajo, izquierda: Alexandra, blogger de Kriando Kuervos; abajo, derecha: Q´Orianka Kilcher debuta en una cinta dirigida por uno de los más enigmáticos y personales cineastas norteamericanos de hoy.

5 comentarios:

Oskar Matzerath dijo...

En la novela europea, el holocausto recién se ha vuelto objeto de extraordinarias obras narrativas varias décadas después de su ocurrencia, con Levi, Kertesz, etc. Es como si el asunto fuera tan cercano que sólo está abierto a quienes lo sufrieron directamente y, a la vez, esas personas hubieran necesitado mucho tiempo para elaborar y retrabajar sus experiencias.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Alguna vez conté, sin embargo, que, en una conferencia Mark Rothberg (espero no equivocar el nombre) leyó una serie de poemas que había sido escritos por internos de Auschwits DURANTE su tiempo en el campo de concentración.

jclujan dijo...

Cuidado con el segundo dato. La palabra cosechar ha sufrido un cambio ortográfico que debe haber estremecido a más de un lector.

Saludos

PD.- Cerrar los comentarios bajo este esquema es muy diferente a aceptarlos y determinar la publicación. Las dos opciones son buenos mecanismos de defensa frente a los ataques anónimos, pero esos son gajes del oficio.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

"Cocechar" es de mi propia cosecha.

jclujan dijo...

Ajá. Ya la vì. Buena.
Saludos