30.1.06

La letra con sangre sale

Leyendo los blogs-alcantarilla y también, por qué no decirlo, algunas cartas personales de escritores que he recibido en las últimas semanas, empiezo a temer que, en gran medida, el mundo literario peruano sea, ya no la ciudad letrada que describía Ángel Rama, sino el matadero del que hablaba Esteban Echeverría.

En el ensayo de Rama, la ciudad letrada, es decir, la liga de los pensadores logocéntricos y su burocracia asociada, es el centro del saber y, por tanto, el centro organizador del poder en las naciones latinoamericanas.

En El matadero, el relato decimonónico del argentino Echeverría, el camal, una explanada desértica bordeada por riachuelos de sangre y lodo, donde los matarifes desuellan vacas con la misma facilidad con que los masorqueros del dictador Rosas desuellan seres humanos, es el verdadero centro de esa sociedad degradada.

Desde la ciudad letrada se irradia la letra (que puede ser liberadora pero también sirve para la opresión) y desde el matadero la imbecilidad y la violencia (que son la opresión misma). Los blogs-alcantarilla parecen haber encontrado la síntesis perfecta. Y aunque no son importantes por sí mismos, son una señal de la descomposición de nuestra intelectualidad: los semiletrados anónimos que habitan esos sitios, para espanto de cualquiera con dos dedos de frente, son escritores, lectores, estudiantes universitarios. ¿Qué vendrá después?

Imagen: Esteban Echeverría, un letrado en el matadero (fotomontaje: gfp).

42 comentarios:

Ivan Thays dijo...

Sin embargo, creo que sobrestimas a esos anónimos, Gustavo. Ninguno de esos cuchillazos, insultos y calumnias han evitado que se escriban libros estupendos, que se haga crítica seria y que la discusión literaria sí alcance un nivel interesante y productivo como lo demuestran tu blog y el (lamentablemente fenecido) de Daniel.

Tienes que tomar esos anónimos o seudónimos como un ruido de fondo que no afecta la comunicación real.

Una reflexión tuya sobre Prochazka provocó una reflexión del propio Prochazka y ésta, a su vez, provocó una de Vila Matas y ésta, a su vez, provocó otras de personas que están realmente interesadas en la literatura. Frente a eso, ¿qué valor puede tener el anónimo de un canalla o el chistecito ridículo de un sujeto que se oculta detrás de la ventana para insultar a quienes realmente están haciendo algo por la literatura?

Ninguno. Y eso, te aseguro, es lo que realmente les duele a esos parásitos.

Saludos,

IVAN

mercurio dijo...

Lamento discrepar de lo que dice Iván. La crìtica, tal como la ha venido definiendo Gustavo en este blog, no es un bien pùblico en el Perù, sino el trabajo reducido de los pocos estudiosos universitarios de humanidades. En general, no hay buena crìtica y esta tiende a la inexistencia.
El trabajo de los blogs de Daniel y Gustavo nos permite conocer de refilón lo que se hace en Estados Unidos, pero solo son una punta de iceberg, seductora pero insuficiente, incapaz de impulsar un feedback cualitativamente significativo en el àmbito cultural local. La crìtica seria en el Perú, opine de lo que se opine de èl, se reduce en la actualidad a algunas buenos estudios preliminares de Ricardo González Vigil a impecables ediciones de autores peruanos, crítico de quien Iván no suele expresarse en muy buenos tèrminos. Por ahi están los excelentes trabajos de Pantigoso y Escajadillo, y pare de contar. Marcel Velàzquez es, a pesar de su seriedad y compromiso, un estudioso que no consolida una visiòn de conjunto (siempre necesaria) y conozco de muchos trabajos que nunca se publican, condenados a la polilla, porque las editoriales están convencidas de que la crìtica no vende (y què son Eagleton, Steiner o los dos Bloom?). Las revistas acadèmicas universitarias mueren en sus puntos de origen (usualmente monopolizadas por una ùnica linea de estudio)y las que son iniciativa de alumnos o de caràcter independiente tienen una calidad y una apariciòn irregulares (Hueso Hùmero es rara avis). Por otra parte,no quiero abundar en el denuesto contra los comentaristas de periódicos, pero basta mirar los "rankings" tan discrepantes de fin de año sobre lo mejor del 2005 (entiendo que ranking necesario para orientar a los lectores en la inmediatez); con ellos se entiende que cada cual juega para su santo por motivos inextricables, que se lee solo a la camarilla de pròximos y punto. Le pregunto a Gustavo: ¿alguna vez existiò ese comentarista platònico que procuraba leer todo lo que aparecìa, o por lo menos informarse sobre ello?. Y, finalmente, a esto se ha sumado "la guerra de los blogs", que ilustra, me parece, antes que una transformaciòn, un desenmascaramiento del Mr Hyde que habitó siempre en nuestro ambiente cultural provinciano, antes lìmitado por los buenos modales de una vida pública cortesana y la obligatoriedad de dar la cara. Bajo el anònimo y a travès del blog que niega el rostro, la represiòn cesó y los egos imaginariamente agraviados por un establishment (no importa si real o imaginario) se disparon. Como me recuerdan, ni Ivàn se sustrajo al "chistecito ridículo" para ofender desde su blog de Winning Eleven (ciertamente un blog ajeno a la literatura) a los escritores Carlos Gallardo y Alexis Iparraguirre de manera gratuita e infantil. Me gustarìa conversar con Ivàn en los mejores tèrminos, pero no se puede negar que en alguna medida, por instantes, muchos escritores y lectores serios se prestaron al juego de las ofensas. Siendo concientes de eso, no se puede pensar que hay un buen ambiente literario en el paìs

last citizen dijo...

hola gustavo, me gusto la idea, siempre leo tu blog y el de edmundo asi que por que no comenzar uno propio. si tenes algo de tiempo para visitarlo, apreciaria tu critica literaria.
abrazo y saludos,
mike

Ivan Thays dijo...

Mercurio,
estoy de acuerdo cuando dices que la crítica "no es un bien pùblico en el Perú, sino el trabajo reducido de los pocos estudiosos universitarios de humanidades" pero no veo eso como un defecto, y menos como algo contradictorio con mi comentario. La crítica literaria en cualquier parte del mundo entra en esa definición. ¿O acaso es un bien público en Inglaterra o en EEUU? Cuando un escritor inglés sale en las primeras planas es por asuntos de ortodoncia (Amis) no por sus libros. En Francia, la crítica literaria es aún más especializada que en Perú o España, y suele suceder que libros muy importantes ni siquiera alcancen una reseña de tres líneas en un diario. En EEUU la mayoría de lectores está más pendiente de lo que opina sobre libros Ophra que el New Yorker. ¿Por qué el Perú podría o debería ser diferente?

Por otra parte, creo que los libros de crítica y los estudios que realizan peruanos en EEUU (Faverón, Salas, Elmore y más) o los estudiosos extranjeros sobre literatura peruana, no son una isla sino parte del todo de la crítica literaria peruana rigurosa y sensible que es la que yo valoro, y que creo que jamás un anónimo rabioso podrá impedir que continúe.

Finalmente, las burlas infantiles y gratuitas que yo pueda hacer en un ámbito no literario como mi página de winnning sobre Alexis o Carlos son equivalentes a las que ellos hacen sobre mí en ámbitos similares, como cafeterías o salones de clases. Eso solo es testimonio de una enemistad personal inocultable, pero que no debe jamás afectar el plano literario.
Por mi parte, estoy muy orgulloso de haber sabido mantener las líneas separadas y sobre ellos no he tenido sino elogios públicamente (en mi blog o en mi programa) cuando debo hablar sobre sus obras, porque se los merecen (lo mismo, si tengo algún reparo a sus textos, no tendría problema en decirlo si encuentro argumentos).
Creo que de esa "nobleza obliga" y de la responsabilidad que tenemos los que accedemos a los lectores es de lo que habla este post de Gustavo, y no de la utopía de que todos seamos amigos de todos.

IVAN

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Se trata de la misma discrepancia de siempre: hay una productiva crítica académica peruana (no tan poco numerosa como se viene diciendo), y hay una institución de la reseña priodística que está pasando uno de sus peores momentos.

Es cierto, sin embargo, que, en otros ámbitos, críticos como Steiner, Eagleton, Sontag, Said, etc., sí encuentran (o encontraron, en el caso de los ya fallecidos) espacios en la prensa para elevar el nivel del debate literario en diarios y revistas no especializadas.

Eso sería deseable y perfectamente factible en el Perú; eso es algo que sí se debe buscar.

mercurio dijo...

Iván:

Creo haberme expresado mal. Al decir que la crítica peruana linda con la inexistencia no trate de señalar su casi obligatorio caràcter de elite, sino su incapacidad para hacerse espacio público. Un factor importante es el econòmico. Ninguno de los amigos en Estados Unidos me dejara mentir: una cosa es una crìtica con subvenciones importantes de las mismas universidades y del estado y otra muy distinta cuando el crítico tiene que sacar de su bolsillo para fotociar el texto ùnico casi cabeceándoselo al pasalibros de la biblioteca. Una crítica reducida producto de eso no creo que sea la que elogies, Iván. Otro factor importante es que a nadie estadìsticamente signficativo le importa la crìtica y los intelectuales por factores que no son del caso analizar (educación, es el primero pero no él único). Me refiero a lo siguiente: en Francia un joven de cualquier oficio de la clase media sabe que Luis XIV, Napoleòn, Molière y Víctor Hugo tienen que ver, en partes distintas pero importantes, con lo que su paìs es en la actualidad; existe cierto sentido comùn sobre la relevancia de los hombres de letras (de los crìticos incluidos) semejante a la de cualquier otra labor relevante. En Estados Unidos, cualquiera con educaciòn superior sabe que el presidente Jackson, el ensayista Emerson y el poeta Whitman son igualmente importantes para entender sus actuales libertades. Nadie de ese nivel puede ignorarlo ni lo ignora. Saben borrosamente que el intelectual y el crìtico es un actor de la vida pública como el que más. Eso no pasa en el Perù y dudo mucho que estemos en camino de que eso suceda.

mercurio dijo...

Otrosí, opino que tu argumento sobre el disociar tu identidad como jugador de winning del de literato serio -bajo el principio de diferenciar el ámbito público del ámbito privado (o los juegos personales de los juegos públicos)- le hace un flaco favor a otros (llàmese Aguirre) que podría argumentar lo mismo. Pienso que el podría decir que su blog es su juego privado y él manifiesta en este lo que otro dirìan de él en cafeterías y periódicos. Creo que no es un buen argumento, pero te felicito por declarar públicamente que eres enemigo personal de Gallardo e Iparraguirre -esos arranques de sinceridad son admirables en un medio en que se prefiere hablar a media voz o silenciar- y también por señalar que no confundes tus enemistades personales con el debido elogio que merecen sus obras. Te propongo que, en consecuencia con ello, cumplas con tu labor de difusor cultural y director del único programa sobre literatura en señal abierta (yo sé que es un indeseable monopolio) e invites a Iparraguirre a hablar de de su libro en tu programa, libro que ganó el premio nacional pucp de narrativa (que vino con diez mil dólares y la bendición de todos tus profesores universitarios) y del cual nunca has comentado nada en el programa (siendo un libro muy bueno) y a cuyo autor discretamente omitiste cuando entrevistaste a los otros ganadores del premio pucp (como le costa a los televidentes de tu espacio televisivo, entre los que se cuentan muchos lectores de este blog) Imagino que puede ser a través de un periodista colaborador si tu enemistad personal con Iparraguirre no te lo permite. Nobleza obliga, Iván.

Oskar Matzerath dijo...

Pero yo creo que el argumento original de Faverón va más allá del asunto de la crítica literaria. Si imaginamos una superposición, en la que un mismo cuerpo social es a la vez ciudad letrada y matadero, esto es, origen de la ley y origen de la degradación, obtenemos, por ejemplo, una buena alegoría de nuestra clase política. Es un poco como que los matarifes se hubieran adueñado de la ciudad letrada, o los letrados hubieran enloquecido y estuvieran firmando las leyes que acabarán por destruir su dominio.

mercurio dijo...

Oscar:
La ciudad letrada es una ciudad de notarios, pero estos jamás supieron montar a caballo y manejar un fusil. La idea de Rama siempre me pareció seductora, pero creo que los datos de amigos historiadores y sociólogos me inclinan a pensar en ella como un bonito mito. Al parecer, los licenciados solo sirvieron para legitimar los espadazos y el motìn de cuartel durante el siglo diecinueve; no fueron fundamento de nada. El archivo de la colonia, fuente de legitimidad, se barrió a caballazo limpio, revuelta tras revuelta. La libertad, la igualdad y la fraternidad fueron lo que el generalote o su aliado, el hacendado, quisieron que fueran (por motivos que la economía y la geopolítica puede explicar mejor que la crítica cultural). Mutatatis mutandi, la historia continúa sus ciclos, ahora como comedia. Mucho de nuestra clase política vive del lobbysmo de las grandes empresas y de las trasnacionales; nuestros dirigentes civiles son, en demasiados casos, meros parásitos del capital. ¿Eso es un deterioro? Creo que es más de lo mismo

Oskar Matzerath dijo...

Entiendo lo que dices, Mercurio, pero eres inexacto con Rama. Pareces asumir que la idea de "ciudad letrada" fuera algo que Rama propone para explicar la república, o sea desde el siglo diecinueve, y, como sabemos, Rama edifica su teoría inicialmente como una explicación a la construcción de las sociedades coloniales desde el mismo siglo quince. Él mismo distingue la evolución de la figura del letrado con el paso de los siglos y su alejamiento de la esfera pública estatal.

mercurio dijo...

Sin embargo ,Oscar, curiosamente, nuestra historiografía oficial made in PUCP se ha esforzado, hasta hace poco, en señalar el siglo XIX como el de los grandes debates jurídicos e ideológicos y, como prueba de ello, exhiben los infinitos legajos del Congreso del Congreso y de Archivo de la Nacion (en la mayoría de los casos, legislación con nombre propio). No me parece que el letrado se hubiese alejado de la esfera pública el siglo xix sino que adoptó una posición servil en esta, protegido por la ficción halagadora de que estaba configurando las nuevas repúblicas. Salvo mejor parecer.

P.E. E Iván Thays desapareció.

Ivan Thays dijo...

Ya aparecí, estaba corrigiendo cosas en mi página, que anda mal técnicamente.

Estoy de acuerdo con Mercurio en su comentario de las 8:16. Ese tema ya lo trató Gustavo en un post anterior y ahora en un comment. La presencia de los intelectuales y artistas en la vida pública me parece necesaria para cualquier país y es cierto que en el Perú no sucede con frecuencia, lamentablemente.

Sin embargo, lo que quise decir en mi comentario fue simplemente que no soy tan pesimista como Gustavo y no le doy tanta importancia a los ataques de los anónimos. Creo que en el Perú se vive un momento literario importante: crítica interesante, escritores jóvenes estupendos, espacios como éste blog y algunas revistas. Incluso las polémicas son síntoma de ese auge (que, necesariamente, como cualquier boom, trae sus parásitos obligados que pretenden destruir aquello que ven en apogeo y de lo que no pueden participar por falta de talento).

Es cierto, las reseñas de los periódicos es mala y el espacio que se le da a la literatura en los medios masivos es reducido, pero eso tampoco ha impedido la movilidad literaria de estos años. Soy, pues, un entusiasta.

Saludos

IVAN

mercurio dijo...

¿Y sobre el de las ocho y treinta y siete? ¿Escila o Caribdis? Todos los bloggers y lectores de este blog son testigos. O te retractas de tu separación de ámbitos (entonces, tus enemistades personales sí deforman tus juicios literarios y silencias a alguien en tu monopolio involuntario) o invitas a Iparraguirre. Temo que lo primero no favorece mucho la postura que tratas de defender (honestidad y seriedad en el juicio y la difusión de la buena literatura)

Carlos Gallardo dijo...

La ausencia en los medios masivos de una crítica desde los sectores profesionales o académicos (me refiero a gente preparada y en contacto con las discusiones contemporáneas) es el principal síntoma de mediocridad. Hay buenos profesores universitarios e investigadores notables (por solo citar algunos, aunque discrepe con ellos: José Antonio Rodríguez Garrido, Víctor Vich, Carmela Zanelli, Marcel Velásquez, Francesca Denegri), pero ninguno tiene un espacio en los medios y, peor aún, no creo que lo busquen o lo pretendan. Si esto último resulta cierto, debemos repensar el compromiso moral y social de quienes lideran la academia peruana (y no me refiero a los venerables Luis Jaime Cisneros, Marco Martos y demás). Me hubiese encantado que los principales polemistas en los periódicos o la televisión fuesen José Antonio o Carmela y no Leonardo Aguirre. Incluso una reseña suya podría ser más iluminadora.

Ivan Thays dijo...

Sobre ese tema no pensaba comentar nada más porque creo que he sido bastante claro y, además, no suelo dicutir con seudónimos. Pero, ya que insistes, aprovecho para aclarar dos cosas: no considero a Alexis (y a nadie) como mi "enemigo personal", mi némesis o algo así, sino simplemente que no me simpatiza (y estoy seguro de que nadie que lo haya oído hablar de mí por años puede culparme por eso). Por otra parte, es falso que yo haya silenciado su obra en el programa. La he comentado en las novedades y con justicia. Si considerase tan imprescindible una entrevista con él te aseguro que la haría yo mismo, no tendría que llamar a un "periodista neutral", eso sería ridículo. Pero despreocúpate, Mercurio, te aseguro que ni a mí me interesa entrevistarlo ni a él le interesa ser entrevistado por mí. ¿Para qué buscarle tres pies al gato entonces?

Ivan Thays dijo...

PD: supongo que harás una réplica, Mercurio, pero espero que tengas en cuenta el hecho de que independientemente de lo que digas yo no pretendo hablar más del tema, y menos en el blog de Gustavo. En todo caso, sabes mi email (esta en mi blog).

mercurio dijo...

Tampoco pretendo volver a hablar del tema, Iván, pero quiero señalar dos cosas:
1. La primera es que por mera equidad debiste entrevistar a Iparraguire con los otros premios pucp. Si esa fue la vara de prescindibilidad o imprescindibilidad que manejaste (los ganadores de un premio), debiste hacerlo (solo sigo la lógica de tus propias palabras).
2. Queda claro para todos que sí mezclas tus antipatías o simpatías personales a la hora de difundir literatura. Eso me parece u gran demérito para un trabajo honesto y serio en ese campo. Pero me parece bueno para todos que sea evidente y no se pretendan purezas inmaculadas.

Ivan Thays dijo...

Solo participo para darte la razón. Acepto que soy subjetivo a la hora de invitar autores al programa, y que no invitaría a nadie que como persona me parezca moralmente repudiable, como considero a Alexis (tampoco invitaría a Miguel Gutiérrez o Dante Castro), lo que no tiene que ver con simpatías o antipatías (pese a las burlas contra mí, sí me interesa mucho entrevistar a Yrygoyen o Jerónimo Pimentel, así como invité a su padre Jorge P., a Gonzalez Vigil o a Tulio Mora -que no aceptaron-, y a uno de los editores de la "andina" Revista Peruana de Literatura -que sí aceptó- donde se me agrede constantemente).
Sin embargo, nadie puede implicar por eso que a la hora de emitir juicios literarios estoy guiado por mis simpatías. No quisiera que luego, si comento el libro de Alexis, se piense que mis reparos -de tenerlos- son por enemistad, como algunos imbéciles piensan que mis halagos por la obra de Luis Hernán Castañeda o Alonso Cueto son por amistad. Una cosa es la persona, y otra la obra. Eso está clarísimo para mí.

alexis iparraguirre dijo...

Hola Gustavo, hola a todos.

He estado leyendo con mucho interes estos comments (sobre todo en lo que a mí atañen) y francamente me parece que , si he sido tantas veces mencionado, deba dar mi opinión. Para ello he tenido que recurrir a un amigo que sabe del Blooger, porque yo estoy en la calle en estas cosas (soy un internauta que solo lee y cliquea), y las restriccioines que has impuesto a tu blog no permiten que un simple lector de paso intervenga (pero tienes tus motivos, lo sabemos). Como fuese es un blog del que me voy a valer por única vez para opinar acá.

En primer lugar, quisiera decirle a Iván que lamento que esté equivocado. Nunca he empleado mis clases para injuriarlo o burlarme de él. Tengo muy en alto el valor de la enseñanza para tocar cosas que son absolutamente injustificadas en la formación de los alumnos. Para ser detalloso y como señal de buena fe, he pedido a mis alumnos de los dos últimos ciclos que accedan a este blog -las listas electrónicas de la universidad no me permiten retrocer hasta contactar a las doce o quince promociones a las que he dictado- y, si en su opinión el aserto de Iván sobre mi campaña en su contra es verdadero, lo hagan saber en el blog de Gustavo o en la dirección de correos de Iván.
En segundo lugar, sí he emitido alguna opinión seria sobre Iván es la del siguiente tipo: "No me gusta lo que escribe", que es lo mismo que digo de Henry Miller, que es un gran escritor, digno de difusión y aplauso. Las diferencias de sensibilidad no son negaciones de la habilidad, el arte o la tecné, y menos de la persona (en tanto entidad distinta del autor) que las ejecuta. Tengo entendido que más de una vez Iván ha pensado que una crítica a sus libros es un ataque contra su persona. Pero creo que eso es cuestión de suceptibilidades de artista y son perfectamente comprensibles.
En tercer lugar, claro que he hecho chistes sobre Iván en mi amada cafetería de letras, seguramente sobre sus peculiaridades para vocalizar, pero probablemente él los ha hecho sobre mi panza dilatada en su casa o con sus amigos; total, la naturaleza nos ha hecho pletóricos de defectos para ejercer la sorna o el buen humor.
Pero, curiosamente, yo no sé nada de Ivan -en el ámbito personal- desde hace diez o doce años, cuando fue mi jefe de práctica de Literatura 1, y él parece estar muy enterado de lo que hago o dejo de hacer.
No quiero atribuirlo a la videncia, que me dejaría desarmado frente Iván, pero sí presumo que ello se debe a su interés y a una buena red de nefastos correveidiles a los que Iván cree a pie juntillas.
En cuarto lugar (esto va muy largo), el último comment de Iván me señala como un inmoral, lo que seguramente puede parecer un insulto. Yo creo que es un uso distraido de la palabra. Sabemos que la moralidad o la inmoralidad es juicio que se emite sobre la vida pública de las personas y no sobre su vida privada (eso se entiende desde hace unos 250 años y a cuento viene la cita de Jefferson: "la religión de tu vecino no debe ser una afrenta para nadie; es su vida privada"). Que yo sepa, no he tenido muchas intervenciones públicas (algunas entrevistas) y en ninguna de ellas recuerdo haber ofendido a alguna persona (y, por supuesto, no he mencionado a Iván). Por otro lado, tampoco tengo blogs o columnas de prensa (salvo, claro, este transitorio blog que me permite ingresar a este comment). Si él quiere referirse con inmoralidad a otro tipo de problemas (supongamos: problemas de alcoba, de amistades contrariadas, de "detesto cómo me miras") entonces creo que nadie consideraría a esos problemas como morales y resultaría evidente que la palabra ha sido mal usada.

En quinto lugar (ya acabo), Iván señala la posibilidad de opinar desfavorablemente de mi libro, cuando es lo único que he publicado y, como él mismo ha sostenido antes, se ha expresado siempre en terminos elogiosos de mi obra. No sé si la expresión contradicción performativa es válida aquí (los lectores de Habermas con seguirdad me dirán que no), pero me suena justa.

Como fuese, yo no tengo ningún problema personal respecto de Iván,hace diez o doce años que no hablo con él, pero, contra lo que él cree, pienso que sí estaría interesado en una entrevista en su programa debido a mi libro. Como señala el profesor Abelardo Oquendo (apoyado por el mismo Iván en sus notas moleskine) es una obra no ha recibido la difusión que mereciera. Creo que sería una entrevista muy distendida, como corresponde a dos personas inteligentes y honestas.
Finalmente, quiero agradecer a Mercurio por las palabras sobre mi libro y a Gustavo, que en post anteriores señaló su aprecio hacia mi y que, naturalmente, es recíproco.
Gracias a todos por su atención (con estas palabras es claro que no sé cómo terminar un comment). Gracias.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Te agradecería, Alexis, que enviaras un email a mi correo personal, que aparece en mi perfil de usuario, al inicio del blog, solamente para confirmar que el mensaje anterior proviene de ti. (Con que mencionaras cuál fue la última vez que nos vimos sería suficiente para estar seguro de que eres tú). Disculpa este pedido que suena a novela de espías, pero ya sabes que en este mundo de los blogs es frecuente la aparición de más de un doppelganger.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Ok. Ya quedó claro que sí se trata de Alexis.

Ivan Thays dijo...

Alexis, no suelo ser distraído con las palabras. "Moralmente repudiable" es el termino exacto con el que califico algo concreto que no tiene nada que ver con insultos a mis libros o a mis ahuecadas r.
En cuanto a los reparos a tus libros obviamente los tengo, lo que no quita que respete tu obra. No veo la contradicción en eso.

mercurio dijo...

Solicito, en vista de todo lo anterior, que Thays señala qué es moralmente repudible? Según parece, compara a Iparraguirre con Miguel Gutiérrez, a los que algunos han llamado senderista. Si se trata de un asunto personal, que calle porque ya está hasta el cuello de contradicciones y una más es ridícula. Otra perla: no es distraído con las palabras y habla de libros de Iparraguirre, cuando este solo tiene uno. Temo que todos somos testigos de quién es, por lo menos, un irresponsable

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Mercurio: sería bastante coherente con la política del blog que, si tus intevenciones van a ser polémicas, te decidieras a firmarlas con tu nombre. No te lo impongo; no voy a borrar mensajes tuyos ni nada parecido, porque no creo que sean injuriosos (aunque sí demasiado duros dado lo poco específico de tus acusaciones), pero sí me parecería justo que, en una discusión en que pareces cuestionar la línea moral de alguien que se está indentificando claramente, lo hicieras tú también.

Ivan Thays dijo...

Mercurio: creo que el tema está agotado desde el momento en que me ridiculizas por una "s" más o menos. Por otra parte, a diferencia de Gustavo no me molesta que seas un anónimo porque es obvio para mí quién eres; si no, no me molestaría en contestar el tema concreto que realmente te preocupa: por qué no invito a Alexis al programa.
Desde luego, no diré por qué me parece "moralmente repudiable" Alexis porque es obvio que es un tema personal, lo que no invalida que sea reprochable moralmente e incluso legalmente punible.
Finalmente, te invito a que dejes estos temas domésticos y me respondas el comentario que puse en respuesta a un comentario tuyo sobre La Hora Azul. Como verás, hago un esfuerzo por tomarte en serio.

Saludos

IVAN

Ivan Thays dijo...
Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.
mercurio dijo...

Gustavo:
Me parece lógico tu pedido, pero no puedo complacerte así quisiera. Trabajo en un lugar donde los "oscuros poderes" tienen mucha influencia y se mueven con arbitrariedad. Y leen tu blog. Sé que tú no crees en que eso sea posible -la argolla literaria como puppet master- , pero funciona muy bien. Lamento no tener pruebas para demostrarlo; además, temo que muchos de los que señalaría puedieran ser personas que por a o b motivo conocieras y yo no quiero resultar desagradable en una casa donde soy un invitado (y más, como digo, sin pruebas).
Sin embargo, no creo haber cuestionado la moral de nadie sino las inconsistencias en el discurso de Iván Thays. Si eso tiene consecuencias morales es otra cosa. He aquí lo que saco en claro:
-Ivan Thays dijo que él no confundía cuestiones personales con el debido elogio a un autor y a su obra. Afirmó que eso no pasaba en el caso de Alexis Iparraguirre
-Yo señalé que sí lo hacía en el caso de Iparraguirre, a quien no invitó a su programa.
-Thays señaló que era por enemistad personal (contradicción). Al percatarse de que ese no era un buen argumento, prefirió decir que no era imprescindible entrevistarlo.
-Luego señalé que el factor de prescindiblidad o imprescindiblidad parecía ser el premio pucp.
-Como no pudo negarlo, Iván señaló que Iparraguirre era un inmoral y por eso no lo invitaba.
-Iparraguirre ha hablado y ha hecho una distinción que a mi también se me ocurrió: la moralidad es un asunto público. Si el motivo de Iván es un asunto personal, privado o de puertas adentro, la acusación de inmoralidad no tiene sentido; la distinción entre los asuntos públicos y los asuntos personales es la base de la vida privada (garantizada por el estado). Y si es sobre un asunto de dominio público, no veo cómo. Hasta donde mi conocimiento alcanza, la descripción que hace Iparraguirre de su comportamiento público es correcta.
- Iván vuelve a hablar. Ahora vuelve a decir que lo que descalifica a Iparraguirre es un asunto personal y no público, con lo que acepta tácitamente la distincíón planteada por Iparraguirre. Pero insiste en afirmar que su rechazo es moral. A continuación, cuando se le interpela sobre el carácter del acto inmoral, dice que es de tipo personal y que por eso no va argüir que su rechazo se deba a que Iparraguirre es "moralmente repudiable". Nueva contradicción con lo anteriormente afirmado, ahora sin ambajes. Resulta que al final, por sus incansables contradicciones, Iván y yo concordamos en que los asuntos personales no nos incumben ni a la crítica ni a la difusión literaria, en conformidad conlas reglas de juego de este blog (al menos algo de coherencia). Entonces, de lo anterior:
Ivan evita la difusión de un autor -Iparraguirre- en su monopolio involuntario (el único programa de señal abierta sobre literatura) por asuntos de índole personal,exactamente lo contrario de lo que afirmó en su primer comment en este post (incluso lo elogió).Se contradice completamente. ¿Existe un motivo para suponer que no lo haga en otros casos? Esa es una presunción que puede ser probada o negada por los comentarios de otros bloggers o lectores.
Esto es todo cuanto tengo que decir y creo que ha quedado demostrado que Iván, en su vida pública, no actúa según sus declaraciones públicas. Lqqd.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Mercurio,

Como desconozco el problema entre Iván y Alexis, y tengo la impresión de que no me incumbe, ni a ti tampoco, averiguarlo, no opino sobre eso.

Pero sí quiero hacerte notar que no tiene mucho sentido lo que dices sobre la moral y lo público y lo privado; suena a lección mal aprendida, probablemente porque estás confundiendo las esferas, digamos, habermasianas, de lo público y lo privado, con la diferencia entre lo privado y lo íntimo.

Yo, por ejemplo, tendría todo el derecho del mundo a decir que tú eres inmoral si descubro que le pegas a tu cónyuge en casa o abusas de tus hijos.

No me puedes decir que eso no es inmoral por ser privado. Si eso fuera verdad, la mitad de los delitos contra la moral dejarían de existir ipso facto.

Ahora bien, supongamos que en efecto le pegaras a tu esposa y, además, fueras un famoso pintor. Y yo fuera un célebre galerista. Perfectamente podría yo decir, simultáneamente: a) que eres un excelente pintor, y b) que te vayas a exponer a cualquier galería pero no a la mía, porque a mi galería no vienen los abusivos.

(Por si acaso: es EVIDENTE que mis ejemplos son ABSOLUTAMENTE ficticios y que no estoy acusando aquí ni a Alexis --a quien le debo un agradecimiento y un comentario sobre su libro, que tuvo a bien enviarme-- ni a Mercurio de ser machos pegalones ni cosa por el estilo).

Ivan Thays dijo...

Por mi parte, nada más que decir sobre el tema salvo pedirle disculpas a Gustavo por ocupar tanto espacio en un tema doméstico cuando mi intención era ser más bien optimista con el porvenir de la literatura peruana (en el que incluyo a alexis y a Mercurio, por cierto).

mercurio dijo...

Gustavo:
Completamente de acuerdo. Pensé también en la distinciòn entre lo íntimo y lo privado, pero ni la ley tiene claro muy bien cuándo está en un ámbito o en otro (mírese sino el derecho de familias, que se mete en la cama de las personas bajo la causal de adulterio, pero que en los derechos fundamentales garantiza el derecho a la intimidad sin atenuantes). En todo caso, me parecía que la distinción público/privado era más ilustrativa. En todo caso, considero que también Iván -por mor de equidad- merecería un comentario tuyo por la facilidad con que usa el término inmoral dirigiéndose a una persona que, según testimonios de ambas partes, no conoce ni trata. Yo tengo solo una opinión "textual" sobre Iparraguirre: me parece que ha escrito un primer libro de lo más recomendable y espero que en algùn momento puedas compartir con tus lectores los comentarios que le hagas sobre El inventario de las naves.

Daniel Salas dijo...

Un momento, Mercurio:

Hay algo que no comprendo. Esta frase tuya:

"Trabajo en un lugar donde los "oscuros poderes" tienen mucha influencia y se mueven con arbitrariedad."

Esto es o bien inmoral o la evidencia de que estamos ante una persona intrigante.

Si trabajas en un lugar donde hay "oscuros poderes" (el SIN de Montesinos, por ejemplo), tu imperativo ético es dejar ese trabajo.

Ahora bien. Si hablas a espaldas de tus compañeros afirmando que son gente de oscuros intereses, no queda otra conclusión de que te gustan el chisme y la intriga.

Lo siento, pero no veo otra manera de entender esta actitud sibilina.

mercurio dijo...

Daniel:

1. Hay que sacar dinero para comer de alguna parte. Por otra parte, quièn no ha estado en esa situaciòn antes. Seguramente cuando trabajabas en la Universidad Catòlica habia directivos o profesores que te parecìan que se movian por oscuros intereses (sucede en las mejores familias), pero tú trabajabas por fines ajenos a ellos y porque, ademàs, necesitabas el dinero. En ùltima instancia, sabìas que sì te limitabas a tu trabajo, ellos no harìan nada contra tì. Sin embargo, al mismo tiempo, de seguro sentìas la necesidad de que de algùn modo esa situacikòn se corrigiera. Invoco en mi ayuda al texto del doctor Josè Agustin de la Puente sobre la Independencia del Perù donde conmovedoramente describe la comprometida situaciòn de los criollos en los dìas de la Emancipaciòn. Salvando las distancias, quiero pensar, tan optimistamente como Ivàn, que esa es mi situaciòn.
2. No he hablado de ningùn compañero de trabajo, no he contado ningùn chisme, no he soltado ninguna intriga, porque el punto ha sido demostrar la inconsistencia del señor Ivàn Thays y el comentario sobre mi identidad fue una observaciòn marginal que Gustavo considero necesaria; cuando le contestè, el no hizo ninguna observaciòn al respecto. Y la inconsistencia ha quedado demostrada, como no lo negaràs. Me gustarìa que estuvieras de acuerdo conmigo en eso, pero temo que no te serìa fàcil comprometerte con una afirmaciòn que, pienso, llamarìas radical.
3. El toque feeling: hace muchos años fui tu compañero de clases y alguna vez disfrute de tu hospitalidad y de tu conversaciòn inteligente en pantagruelicas comilonas en tu casa. Te respeto y considero un poco un tour de force intelectual lo que pretendes con tu pregunta, porque pensarlo de otra manera supondrìa malicia de tu parte y yo no creo que Daniel, poeta, narrador y miembro de la mejor banda de rock imaginaria de todos los tiempos sea capaz de eso.
Un saludo cordial a la distancia.
Mercurio

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Hay algo que no entiendo, Mercurio. ¿Estás diciendo que Daniel te ha invitado a cenar a su casa y te ha recibido como a un amigo, y tú no puedes siquiera tener la mínima educación de escribirle en este preciso instante un e-mail y decirle quién eres? ¿Y no solamente no haces eso, que es lo que haría cualquier persona decente, sino que, además, te pones a jugar al gato y al ratón como si a alguien le hiciera gracia tu anonimato?

mercurio dijo...

Gustavo:
No me mailinterpretes: no hay mala intención en mi seudònimo. Tú lo permites, hasta donde yo sé. Por otro, no veo dònde està la indecencia en no manifestar mi identidad si no injurio a nadie, como lo has admitido. Algunos lectores de este blog lo hacen y por eso no creo que sean indecentes; creo que ahí hay una exageraciòn. Por otra parte hay motivos personales (yo sì admito que son personales) para no manifestarme, incluso con una persona tan buena como Daniel. Son mis motivos, y asì como no viste nada de malo en que Iparraguirre y Thays los tuvieran, espero que no veas en que yo -y ùnicamente yo- los tenga. Por eso me parece un poco inùtil de hablar algo que no les interesa a los blogger (como a mi parecer es saber dónde trabajo, con quiénes, etc). Por otra parte, no entiendo la expresiòn "le hiciera gracias mi anonimato"? ¿Estàs molesto con mi seudònimo? Si ese es el caso no veo cómo, si has señalado, como digo arriba, que no soy injurioso; ahorita, no se me ocurre otro motivo serio. Pero te propongo algunos a continuaciòn, no tan graves: Posiblemente te moleste que "maltrate" a Ivàn. Pero él tambièn ha maltratado a otra persona a la que yo no conozco(que parece que no sabe defenderse y a la que no pienso seguir defendiendo, a menos claro, que se le ataque injustamente otra vez). Pienso también que tal vez el tema de mi seudònimo pueda ser, dada la discusiòn con Thays, un tema distractor de la agenda de tu blog. No lo serà y como prueba de buena fe, me abstendré de participar en él por al menos un mes (porque sì me interesa participar, pero tampoco quiero incomodarte). Temo, además, que pienses que yo pueda "maltratar" a tus invitados. Pero no lo hecho ni lo haré; he tenido un intercambio amable con shellayalvarez y lo seguirè teniendo con cualquiera. Mi intercambio con Ivàn obedeció a que me parecìa absurlo escucharlo en los medios de comunicaciòn desde mediados de los noventa decir tantos sinsentidos y que nadie le hiciera el pare (los periodistas usualmente sonrìen sin entender). Segùn lo que he leido (frecuentador obligado de pàginas culturales) nunca nadie le hizo las preguntas correctas. Puede sonar petulante, pero si Daniel es reconocido aquì como quien clausurò a Aquiles Cacho (arte de caza mayor), permìtaseme la fama menor y ademàs indeseada de ser quien demostrò la inconsistencia del discurso de Thays (ademàs tengo entendido que Thays lo sabe mejor que nadie). Otra persona a quien respeto y cuyo trabajo fue cuestionado por Ivàn, Javier Àgreda, participò en este blog en el mismo sentido, y, segùn parece, tarea tan descabellada no es, y espero que otros la continuen. Ahora, también puede ser que tu ùltimo comment pretenta, como decimos en el Perú, "sacarme al fresco" vìa apelaciòn a la indignación (no quiero pensarlo francamente, porque no es tu modo de argumentar). Frente a eso no puedo hacer nada y me declaro desarmado. Solo guardo la confianza en que sigas favoreciendo la libertad de expresiòn y de identidad, en este caso "textual". Espero que esto lo resuelvas pronto porque lo que menos quiero es ser un tema de agenda.
Mercurio

mercurio dijo...

Addenda:
Curiosiando sobre mi última frase -me quedé pensando en la idea de identidad textual luego de haberla expresado: me pareció algo "metafísico"-, le pregunté a un amigo abogado si existía o podía defenderse algo que se llamase "derecho a la identidad digital o virtual" y si este podía ser un derecho fundamental (no voy a entrar a discutir si los derechos fundamentales son distintos de los derechos humanos porque algunas constituciones así parecen entenderlo; asumamos que son idénticos para este propósito). Me parece un buen tema para meditar. El abogado, quien precisamente no es constitucionalista, me señaló que podía aplicarse protección jurídica dado que la fuente de esa identidad es un password y el password está protegido por el derecho a la intimidad; pero también, lógicamente, esa identidad se sometería a todas consideraciones de ley que le sean aplicables en el mundo virtual (incluso desaparición, si infringe la ley). Debo decir que para un razonador intrincado como lo son muchos de los lectores de este blog, el argumento de mi amigo pudiera resultar incompleto. Para mí es una proposición general aceptable que debiera suponer casos especiales o enfrentarse a algún contraejemplo que la pusiese a prueba. Este blog debiera reflexionar sobre eso, me parece, indendientemente de mi personal circunstancia.

Ivan Thays dijo...

Yo sí considero un insulto que alguien diga que pertenezco a una mafia literaria y que, si habla mal con nombre propio sobre mí, lo expulsarán de una plaza que probablemente ganó por méritos profesionales. Considero un insulto gratuito a personas honestas, como son mis amigos, por hacer creer que ellos harían algo tan arbitrario como despdirlo por discutir conmigo. Hacerme ver, sin prueba alguna, como alguien capaz de llamar a una persona para que expulse de su trabajo a X porque habló mal de mí en un blog es un insulto y una cobardía. En ese caso, no se trata de favorecer o no a alguien en una crítica literaria, sino de dejar dicho de manera implícita que yo soy tan canalla e inmoral que soy capaz de pedirle a un amigo que le quite el medio de subsistencia a alguien simplemente porque me "maltrató" en un comment.

En cuanto a lo de Agreda, él aclaró lo que le molestaba y yo dije expresamente que me alegraba esa aclaración y esperaba que sea cierta. No se me puede culpar de malinterpretar sus palabras después de que calificó como oportunista -o un término parecido- a Luis F. Chueca por hablar del tema político recién en el 2005.

Por otra parte, Mercurio, si crees haber demostrado mis supuestas inconcruencias es tu problema, ahí están los post para que la gente saque sus conclusiones, pero no digas "encima ademàs tengo entendido que Thays lo sabe mejor que nadie". Eso es una manipulación, una más, como comentarle a Salas que alguna comiste con él y es una persona buena por tanto "no puedes ser malicioso", cuando lo único que hizo es ver justamente una inconsistencia tuya, o decirle a faveron que lo único que él pretende cuando te cuestiona es que no se "maltrate" a su invitado (por cierto, yo entro aquí como cualquiera, no soy un invitado especial), aludiendo a mi amistad con él... en fin, interpretar maliciosamente todo lo que digo es lo único que has estado haciendo desde que empezaste a provocarme con una agenda propia que arrastras, al parecer, desde mediados de los 90. No me juzgues, por tanto, si considero que eres una persona poco objetiva, que se presenta como alguien que tiene un comentario o una duda pero que no está dispuesta a escuchar mis argumentos sino a declararme "culpable" en un juicio sumario que se efectúa en la base naval de tu cabeza y la de todos los que se sienten relegados de los medios de comunicación por "oscuros poderes".

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Yo estaba a punto de escribir aquí algo e Iván se me ha adelantado.

Me parece por lo menos una incongruencia notable que Mercurio hable de esta "mafia", en la que, puedo suponer, incluye a muchos amigos míos, si es que no a mí mismo (ya lo hicieron Pimentel y otros alguna vez), y que suponga que esa "mafia" puede atentar contra su tranquilidad laboral, y al mismo tiempo diga que me respeta.

Yo no respetaría a nadie que formara parte de una argolla que actuara de esa manera, ni respetaría a nadie afín a gente así.

Le he pedido que le escriba a su "amigo" Daniel un email privado diciendo cuál es su identidad, y se niega. ¿Es que piensa que Daniel hará algo en contra suya? Ahora le pido que me escriba ese email a mí mismo. Si no lo hace, ya sabré que también piensa de mí que puedo hacer algo en su contra.

Pero el hecho es que no piensa eso. ¿A quién se le ocurre que yo pueda o quiera hacer algo contra alguien por un par de comentarios en un blog? Es obvio que si Mercurio no declara su identidad eso no se debe a que tema alguna represalia: se debe a que tiene miedo de hacer el ridículo, o de haberlo hecho ya; sabe que muy probablemente mucha gente tiene en claro quién es y se da cuenta de que, de ser confirmado, nadie lo olvidará por un buen tiempo.

Si es así, entonces, no me importa cuánto quiera halagarme, Mercurio no es nada más que un intrigante, uno bastante hipócrita, por cierto.

mercurio dijo...

Gustavo:
Esta situación se torna bizantina. Te diré que he dicho que temo que puedan ser conocidos tuyos por a o b motivo. Es decir, sostengo que tal o cual vez, por circunstancias que no son de su control, pueda haber pasado que Gustavo pudo entrar en contacto con aquellos personajes y estos: le hicieron pensar que/desviaron el tema hacia/no trataron nunca el tema de .... (los interesados lean mi post arriba). Eso no es ni más remotamente decir que son tus amigos y vincularte con nada. Lo que sí sé es que ellos leen tu blog. Ahora, añades que no le escribo a Daniel porque temo que pueda hacer algo en mi contra. ¿De dónde se sigue eso? Puede haber infinidad de motivos y esos, como he dicho, son personales. Propongo uno (descabellado): tengo una promesa con Daniel que no he cumplido y no quiero que me la reclame porque me siento avergonzado frente a él (a todo esto, creo que Iván no entendió mi comentario anterior porque no ha leido el libro de José Agustín de la Puente). Dicho esto, es claro que suponer que no escribirle a Gustavo para decirle quien soy no implica tener algo en su contra o suponer nada de él. Por ello, Gustavo, te pido por favor no sugieras que soy un hipócrita porque estás actuando a partir de demasiadas suposiciones sin confirmar. Es una califcación ofensiva sin base porque evaluas mi actitud hacia ti a partir de una serie de saltos e inferencias sobre temas que no te tratan en lo absoluto; estableces una analogía creando un principio de correspondencia que no tiene razón de ser porque no hay un único motivo para no escribirle a Daniel. Además me parece que colocas tu medida de "moralidad" en un asunto particularmente especioso en el que, reconocerás, existe mucho de opinable. Por otra parte, junto con Iván, emprendes un juicio sobre mi moralidad a modo de objeción sobre mi discurso,cuando yo, como bien lo he aclarado, solo me he dedicado a temas de estricta argumentación al tratar el tema Thays y he declarado que las consecuencias morales son responsabilidad de los lectores que juzguen la argumentación. ¿Eso no es focalizar la discusión un tema secundario que a mi parecer -por todo lo que explicado sobre mi maralidad aquí- no es pertinente. Ahora, estas objeciones son tardías y debiste hacerlas cuando se producía el debate; ello no las descalifica, pero creo que el asunto de fondo no es mi identidad. Sospecho que te preocupa que un amigo quizá cercano no esté dando muestra de transparencia hacia ti y Daniel. Pero no soy muy cercano; solo un simpatizante y te pido un esfuerzo de confianza que enuncio y justifico a continuación: podrías, antes que "sacarme al fresco", respetar mi identidad digital (aceptada por tu blog) y pensar que Mercurio solo quiere ser Mercurio para ser un poco más libre, en el sentido que toleraste a tanque de casma (eso no significa poder injuriar ni nada por el estilo). Hasta el momento creo haber dado todas las pruebas de mi gusto por debatir, por no injuriar, por precisar el sentido de mis términos cuando han sido malinterpretados y creo haber actuado en consecuencia con mis conclusiones cuando he llegado a estas. No pretendo hacer una defensa mayor de mi porque confío no estar ante un juez. En todo caso te puedo escribir a tu mail usando este seudónimo, dentro de las reglas del blog y conversar. No creo que asuntos personales sean del interés de tus lectores.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Creo que no me has entendido bien. El punto es este: ¿a qué viene tanto palabreo para justificar tu cobardía y, ahora, tu miedo al ridículo?

mercurio dijo...

Gustavo: esas son argumentaciones contra la persona y has optado por un buen movimiento: se llama cambiar de historia. Esta ya no es la historia de los críticos especulando y debatiendo sino la de un pata que cuadra o otro pata en la esquina sobre la base de que no es "macho" o algún tipo de valor de origen patriarcal, situación que desencadena la riña porque ambos contendores se precian de tener el honor impoluto (léase huevos porque eso signfica, por ejemplo, ser "bien bragado"). Eso es un debate en el que no participo y lamento que a esto empujes la conversación (por otra parte, nunca me he trompeado, ni de chiquito). No sé de que cobardía hablas, cuando es obvio que he razonado que no existe nada así. Lo mínimo era razonar por qué sí es cobardía. No entiendo por qué no dices ni una palabra sobre Iván, que podrá usar su propio nombre, pero cuya argumentación -que se defendiera la argumentación como base para hablar me pareció lo más importante de este blog-, pero cuya argumentación, repito, es de lo más deleznable y debió pedírsele siquiera mayor precaución para hilar silogismos pues ofendía gratuitamente. A menos de que estés colaborando con él (lo planteo a modo de hipótesis, me gustaría que lo desmintieras); a menos de que actues en tándem con él y no quieras decir nada al respecto; si esto fuera cierto, entonces cabría incluso -me temo- esperarte como ponente de la página de crítica sobre reseñistas que (dice él) va a armar con sus amigos jugadores de play station. No quiero pensar en ese cambio de camiseta.
Mercurio

Gustavo Faverón Patriau dijo...

La página a la que aludes ya está abierta desde ayer. El enlace está colocado en este mismo blog y es obvio que ya lo viste y has visto también que, en efecto, voy a participar en esa página. ¿Para qué decirlo de manera tan absurdamente enredada? Porque eres un intrigante.

¿No entiendes cuál es tu cobardía? Te la explico. Dices ser mi amigo, aunque no muy cercano, y serlo también de Daniel, aunque tampoco cercano, sólo lo suficiente para haber ido a una de esas cenas en su casa.

Pues nosotros sabemos perfectamente, como es obvio, quiénes iban a nuestras comidas, porque eran comidas de un mismo grupo. También sabemos que esas cenas eran en muchas casas distintas. Al señalar sólo la de Daniel, cierras el círculo y nos haces más fácil el trabajo.

Es evidente que no eres ninguno de nuestros amigos ni nadie más que haya estado en esas cenas. Sólo las conoces de oídas. Pero al insistir en que eres una de esas personas, y paralelamente usar el anonimato para atacar a Iván, estás sugiriendo, y, más que sugiriendo, afirmando, que una de esas personas es la que ahora ataca a Iván. Eso es claramente falso. ¿Por qué te empeñas en proponerlo? Porque eres un intrigante que quiere causarles problemas a los demás. ¿Porque planear todo eso usando un seudónimo? Porque eres un cobarde. ¿Por qué permito que sigas entrando aquí a decir todo esto? Porque nos estamos divirtiendo mucho en presenciar tu caída en el ridículo total.

Ivan Thays dijo...

Luego de pasarme toda la tarde en temas técnicos, la página de Bata Japonesa ya está quedando lista. En efecto, Gustavo Faverón será parte del staff, junto con otros autores jóvenes (Page, LH Castañeda, Edwin Chávez, Herbozo, Werterman), y también recibiremos colaboradores. Estoy seguro de que este blog nuevo será realmente útil para la discusión seria y honesta, polémico pero comprometido con la interpretación y el goce literario, no con las zancadillas. El lunes coloco un post sobre el tema en moleskine, que lo he abandonado solo por hoy.

Me da risa la palabra "tandem" que usa Mercurio (cada vez menos mercurio, ya hasta me da pena y realmente espero que no revele su identidad porque sería lamentable saberla). Por lo visto, le prestas demasiada atención a la página del winnning (post de ayer: "la verdad sobre los tandem"). Conozco a gente de la pucp que están pendientes siempre, igual que tú... te los presentaré si quieres, aunque creo que los conoces bien. En fin, ya sabrás entonces que mi acompañante de tandem no es Gustavo sino Combi, y que somos invencibles. Gustavo, me temo, no juega ni Pelé soccer. Y deja de seguir manipulándolo todo, el hecho de que se enoje ante tus intrigas no es un "cambio de camiseta" o que me quiera defender... ¿defender de qué? ¿de un cantinflas sin gracia que se enreda en sus propias palabras y encima me manda a las clases de lógica de la "Papa" Rosales? ¡Por favor!

PD.- sin embargo, gracias Mercurio por darme la idea de hacer Bata Japonesa con un grupo de personas que creen que la literatura es mucho más que cuchillazos anónimos. Seguro te va a gustar tanto como la página del winning. Pero, por favor, no comentes nada en la página. Solo acetamos personas que tengan un mínimo de capacidad de argumentación.