20.1.06

¿La fiesta o el chivo?



Alonso Rabí ha colocado en su blog un texto interesante acerca de La fiesta del chivo, de Mario Vargas Llosa. Entre otras cosas afirma lo siguiente, en referencia a la figura del protagonista, el dictador dominicano Rafael Leonidas Trujillo (arriba):

"
A diferencia de otras novelas que abordan este tipo humano, en La fiesta del chivo hay una clara estrategia de humanización de Trujillo. Así, el personaje no solamente es presentado en su ferocidad con el poder en la mano, también se nos aproxima a sus debilidades, como esa disfunción eréctil y la prostatitis que lo atormentan día y noche, y también a un hombre dotado de cierto sentido del humor".

Recuerdo que hace unos años, en Ithaca, Peter Elmore me hizo notar cómo la estructura narrativa de La fiesta del chivo, con esa disposición argumental que coloca la muerte del dictador no al final sino en medio del relato, subraya la fuerza y la durabilidad de la estructura dictatorial más allá del rol particular del dictador: Trujillo desaparece pero su espacio en tal estructura perdura y puede ser, por tanto, ocupado por otro.

Meses después, Efraín Kristal pasó por Cornell para dar una conferencia sobre La fiesta del Chivo, conferencia que en más de un aspecto era un complemento a su libro sobre Vargas Llosa. Su idea central era opuesta a lo comentado por Peter, e incluso alejada de lo que escribe Alonso. Para Kristal, lo crucial de la novela no era la humanización, sino la demonización del protagonista (la del Chivo, después de todo, es una de las formas del diablo), y no la lógica extendida del régimen dictatorial, sino la forma en que (ante los ojos de Vargas Llosa) el dictador es su motor crucial y casi único.

Recordando lo dicho por Peter, le pregunté a Efraín si no sería posible entender La fiesta del chivo como un relato en el que el protagonista no es el chivo, sino, precisamente, la fiesta: una representación de la proteica y multiforme sucesión de degradaciones del cuerpo social durante un periodo dictatorial, y de la dinámica que tal proceso llega a adquirir más allá de los designios del tirano. Después de todo, queda claro que, en la novela, la desaparición de Trujillo no pone fin al proceso ni detiene el deterioro; el régimen siguiente se sirve de las mismas estructuras, el carnaval continúa. Muerto el perro, diríamos, sigue la rabia... A Efraín mi lectura le pareció desacertada, así que mi intervención terminó sin pena ni gloria.

Leyendo el texto de Alonso justo después de leer los diarios peruanos de hoy, me he acordado de todo esto. Creo que algo de verdad hay en lo que le dije a Efraín ese día, pero espero estar desacertado al trasladar esa impresión a nuestra realidad actual. Es decir, espero equivocarme al pensar que, pese a su aparente alejamiento del poder en el Perú, Alberto Fujimori nos ha dejado una dinámica de degradación que corre ya libre y por su cuenta, independiente de él, una dinámica que se sigue manifestando en la corrupción de la clase política y, peor aún, continúa influyendo en la forma en que el pueblo elige a sus gobernantes: no importa la moral si se demuestra un nivel mínimo de rechazo a lo tradicional (aunque lo tradicional sea un fantoche sin mucho de realidad), no importan las ideas si se da la impresión de una cierta fuerza autoritaria capaz de imponer los propios designios. La fiesta de nuestro propio chivo, en efecto, parece todavía abierta.

9 comentarios:

Taliban dijo...

Esa dinámica de degradación viene de antes, nuestra República y sus uñas largas es todo un compendio que huele mal. Con Fujimori llegó al Estado mayor de la Putrefacción. Pero algo me queda claro, en el Perú y en algunos paises de Latinoamerica hay siempre esa sucia debilidad, tan primate por cierto, de disfrutar lamiendo las botas y el fusil de cualquier dictadorcillo.

Miguel Rodríguez Mondoñedo dijo...

Es curioso, pero yo me había hecho una pregunta similar cuando leí La Fiesta del Chivo. No tenía claro si Vargas Llosa estaba centrando todo en Trujillo (haciéndolo único responsable de la descomposición, aunque esta continúe) o si estaba haciendo de Trujillo la mera manifestación de un proceso más grande. Mi impresión es que esa es una ambigüedad presente en la novela, y que la hace más interesante.

Estoy en desacuerdo con la idea de que con Fujimori se llegó a una suerte de cúspide de la corrupción. Es verdad que esa impresión se puede sacar de la procesión de videos. Pero eso solo retrata a colores lo que ha venido pasando en el Perú desde hace 500 años: la idea de que el aparato del Estado es una suerte de prebenda para beneficio de los funcionarios públicos.

quiruma dijo...

El peligro es que los dictadores ya no vienen uniformados ni entorchados de galones y medallas; lo kafkaiano de la metamorfosis se manifiesta en la percepción sumisa y mendicante del "ciudadano" peruano, no en el referente o el monigote de turno. Ergo, la sumisión es del energúmeno actor político de a pié. Si, de aquellos suficientes en un gobierno para llenar un balconazo, de gritar kausachum en otro, o de bailar "el perreo del chino", o de satanizar aunque les moleste a la mayoría el triunfo de nuestro "espejo psicobiologico" del Toledo, aquel que despreciamos y negamos en nosotros mismos, por que nos recuerda nuestro origen al que no deseamos involucionar, y al cual solo se le puede achacar que su único pecado comparado con cualquier otro presidente fracasado del pasado es haber sufrido de "vergüenza y escándalo en la familia" !!Que laya la de este pueblo mío!!

Anónimo dijo...

Se dice que el electorado vota por improvisados en rechazo de los políticos tradicionales sin importar lo moral. Pero, ¿acaso no es obvio identificar lo tradicional con lo corrupto? En todo caso, a mi me parece que la gente vota por quien sea porque no se toman el trabajo de pensarlo mejor.

Anónimo dijo...

Concuerdo con el anónimo de las 6.21
Pues sí "¿acaso no es obvio identificar lo tradicional con lo corrupto?". La oficialidad en sí, se ha vuelto corrupta. Sino recordemos a nuestros corajudos militares casi bajandose el pantalón frente a Vladimiro y firmando actas de sujeción.
Los noventas fueron demasiados corruptos en el país, creo que hay una relación muy cercana entre todo lo que estaba pasado y que en esos años fuera el tiempo en que más literatura con pose de maldito haya aparecido. Algo que creo es también otro de los legados de fujimori.
PI 3.1416

Beba Newmann dijo...

Durante la época de Fujimori la corrupción se vistió de legalidad. Dejó un "Manual para la perfecta corrupción". Hablar de tradicional parece un chiste de mal gusto y más teniendo en cuenta la facilidad con que las personas cambian de camiseta.

Alexis Iparraguirre dijo...

Hola a todos. Respecto de la Fiesta del Chivo, me parece que la disyuntiva entre un texto centrado en la "demonización" de Trujillo y otro en la "Fiesta" montada por este en República Dominicana es un modo de decir cómo se prefiere leer la novela: si como narrativa sobre el dictador o narrativa sobre la dictadura. Esto, que, dicho así, parece una discusión bizantina, tiene cierto asidero en el libro mismo, pero no para tratar de decidir si este encaja en una lectura o en otra (aunque es obvia la convergencia de ambas posibilidades por el diseño del texto: la linea argumentativa que sigue a Trujillo es una novela del dictador en regla y la vida de los conspiradores y el pensamiento memorioso de Urania recrea muchos de los tópicos de una sociedad degradada por la dictadura). Lo interesante, me parece, es ver cómo ambas lecturas convergen bajo el elemento Urania. Urania Cabral da inicio al texto y da pretexto para conjurar toda la época de Trujillo; la novela concluye con la enunciación de las verdades más íntimas de Urania. De hecho(en este detalle minúsculo confiaría ser acompañado por Efraín Kristal)la única mención del vocablo "fiesta" dentro de la novela -en proximidad semántica a la infamia-se produce cuando Urania es convocada por su padre para que visite al dictador. "Vas a ir a un fiesta" (si la memoria no me falla). Uranía concita y padece la fiesta para decirla/denunciarla/restituirla al espacio de lo real y verificable (recuérdese la ceguera de sus parientes más próximos, el total eclipsamiento de su verdadera vida por el silencio autoimpuesto y el discurso oficial representado por Trujillo y su padre). Solo por este acto desfila ante nuestros ojos Trujillo y su corte, los asesinos, la decadencia de su imperio; por la oscura voluntad de Urania de regresar a su país, rememorar y decir, a pesar de lo traumático que pueda ser. Opino que Vargas Llosa, en la Fiesta del Chivo, da una vuelta de tuerca al género novela de la dictadura y del dictador, tal como la dejó el boom (según lo que sé) y transfiere su razón de ser no a la voz de dictador o de sus heroicos opositores, sino a una víctima de la dictadura en sentido estricto (Urania solo padece hasta que habla). Resumo: restituye la voz a la víctima, la hace centro de la narración. Adicionalmente, y lo dejo como nota al vuelo, también ofrece a la víctima lacerada la posiblidad de una restauración de su dignidad, en este caso específico, en tanto miembro de una familia y/o comunidad, lo que podría inferirse de la Urania que admite la posibilidad de reconciliación con los Cabral, (antes repudiados) a través de la correspondencia con su pequeña sobrina. Aquí habría que ver la consecuencias políticas que la crítica feminista puede hacer de la relación entre un cuerpo violado y el valor terapéutico del testimonio de la víctima, tema este último investigado por muchas comisiones de la verdad -dato de Felix Reategui.

LOLA GRACIA dijo...

Un sitio muy interesante. Llegúe a él porque estamos intentando montar en España una congreso sobre Vargas para otoño próximo.
(Si los autores y los dineros nos asisten) Saludos

TAMMA dijo...

Un saludo desdedesde los 3/4 de isla caribeña que fueron feudo del “Padre y Benefactor de la Patria Nueva ” tres cosas:
1-Estoy de acuerdo con tu comentario...la desaparicion del Tirano no puso fin a nada...la fiesta continua...Muerto el perro el virus de la la rabia sigue mas sofisticado , pero igualmente brutal y dañino.
2-La alegoria del chivo talvez fue usada por el autor con un doble sentido pero en republica dominicana la frase “ matar el chivo ” es usada para referirse al acto de perder la virginidad. Y cuando un hombre iba amatar el chivo..bueno saben lo que querian decir...el chivo es en argot popular el super macho y a el le gustaba serlo , por eso se le asigno ese nombre en clave...
y 3 en la Novela Trujillo viola a Urania , en la vida real nuestra verdad histórica fue violada unas cuantas veces..