26.1.06

Por la moral de Morales

Días atrás, Mario Vargas Llosa publicó un artículo acerca de Evo Morales, el nacionalismo aymara, y los nacionalismos paralelos del autócrata venezolano Hugo Chávez y de su entenado, el aun menos talentoso ex militar peruano Ollanta Humala.

Un tema central del texto de Vargas Llosa (que metía las cuatro en su caracterización de Morales como un criollo intrigante y un "aristócrata" del sindicalismo) era el asunto del racismo reactivo del movimiento aymara, y el racismo incluso más arbitrario y artificial de los Humala.

Decía Vargas Llosa: "gracias a personajes como el venezolano Hugo Chávez, el boliviano Evo Morales y la familia Humala en el Perú, el racismo cobra de pronto protagonismo y respetabilidad y, fomentado y bendecido por un sector irresponsable de la izquierda, se convierte en un valor, en un factor que sirve para determinar la bondad y la maldad de las personas, es decir, su corrección o incorrección política".

De inmediato, han llovido las respuestas, sobre todo de nacionalistas bolivianos airados, y, cuando no, tampoco ha faltado una réplica de la pluma más rápida del panfleto latinoamericano, el uruguayo Eduardo Galeano, uno de los escritores menos interesantes y más inexplicablemente admirados de la región.

El artículo de Vargas Llosa es ampliamente discutible, cuando no desacertado, y, sin embargo, parece dar en el blanco al menos en un aspecto, el referente a la forma en que cierta izquierda desesperada se viene subiendo al carro de Chávez, Morales y Humala, aquí y allá.

La respuesta de Galeano no toca ninguno de los verdaderos puntos débiles del comentario de Vargas Llosa (por ejemplo, la manera en que el escritor peruano pasa por alto cualquier diferenciación entre los discursos nacionalistas de Morales, Chávez y Humala, y las muy distintas formas en que se conectan con el asunto étnico).

Galeano
se contenta con amontonar lugares comunes, y, finalmente, parece darle la razón a VLL acerca de la rapidez con que alguna izquierda oportunista se está apresurando a aplaudir a Morales y compañía aún antes de tener muy claro cuál será su perfil político de ahora en adelante.

Galeano balbucea acerca de "esperanzas" y menciona "el nacimiento de una nueva historia", pero sus palabras y silencios dejan bastante claro que, en el fondo, no tiene idea de qué pasará en el futuro con Bolivia en manos de esa incógnita política que es hoy Evo Morales.

(Algo más sobre el nuevo presidente de Bolivia y los primeros días de su gobierno, en el nuevo blog de Edmundo Paz Soldán).

Imagen: Vargas Llosa y Galeano, como siempre, enfrentados (fotomontaje: gfp).

18 comentarios:

Oscar Matzerath dijo...

Eduardo Galeano forma parte de una legión de autores (narradores, poetas, cantautores) que se han labrado una cierta fama a partir de la sentimentalización de diversos mensajes políticamente "revolucionarios" o "progresistas", pero que lo han hecho a través de formas artísticas chocantemente conservadoras. Ahí están Pablo Milanés y Silvio Rodríguez, dos músicos con miedo de escribir músical original; Mario Benedetti, un poeta que es un letrillero de izquierda, autor de estribillos de consumo fácil para cualquier niña pituca que quiera sentirse revolucionaria; en la misma familia está Galeano, Serrat, etc. Aclaro que yo soy de izquierda, pero no soporto a la izquierda rosa.

alexandra sardonicus dijo...

De acuerdo con el post anterior. Incluso la supuesta obra maestra de Galeano, las venas abiertas de America Latina, no pasa de ser un panfleto medianamente bien escrito, lleno de inexactitudes y donde Cuba queda como modelo de bonanza y prosperidad tanto politica como economica (no es gracioso? cuarenta años despues Galeano sigue sosteniendo lo mismo). Es un escritor infladisimo, rey del clisé y parte de una izquierda trasnochadisima y caduca que todavia entusiasma inexplicablemente a algunos. A su favor dire que Benedetti me parece peor (no hay que ser un afectado para salir en una pelicula de Eliseo Subiela?).

Félix Reátegui dijo...

Algo que llama la atención en los escritos de Vargas Llosa de este tipo es el simplismo de su concepción de lo indígena. Llama la atención, digo, porque hay que recordar que desdes sus inicios llevó adelante una polémica muy enérgica con las simplificaciones del indigenismo literario y de ahí en adelante su literatura siempre ha estado del lado de la complejidad, nunca de la chatura. Supongo que la pregunta será ingenua, pero no está de más tratándose de un escritor que también quiere ser, o es, pensador: ¿cómo puede ser, sobre el mismo tema, sofisticado cuando crea y simplista cuando opina?

De otro lado, coincido con Gustavo en que el artículo de Vargas Llosa apunta a un tema que la izquierda debería tomar como un tema de polémica y reflexión urgente: ¿qué ha pasado para que hoy en día Chávez y Humala pasen por ser la "izquierda"? ¿cómo es posible que después del aprendizaje democrático de los ochenta, el descubrimiento de la "sociedad civil" y todo aquello, un buen sector de la izquierda se entusiasme con Chávez o por lo menos guarde silencio al respecto?

Me llamó la atención, por último, esta frase de David Rieff en un artículo sobre Morales en Letras Libres: "Es bastante preciso hablar del renacimiento de la izquierda en América Latina, pero la triste realidad es que el renacimiento es más un emblema de la desesperación que de la esperanza".

Félix Reátegui dijo...

Sólo para equilibrar la cosa, hay que decir que si la izquierda tiene su Galeano, la derecha tiene su Carlos Alberto Montaner.

Tanque de Casma dijo...

y que si la izquierda tiene a Chavez, acá la derecha tuvo a Fujimori.

Dagberty dijo...

Oscar Matzerath aclara que es "de izquierda". Hace años, recuerdo que en una entrevista televisiva, Luis Bedoya Reyes también declaró ser "de izquierda". En resumen, todos somos de izquierda.
Creo que el asunto va por la definición de lo que significa ser izquierdista. Y uno empieza a preguntarse si existe realmente un pensamiento de "izquierda" o todo es según el momento en que se vive. Es decir, que la izquierda del siglo XX no es lo mismo que la del siglo XXI. O la del siglo XXII.
Como bien acota Tanque de Casma, la derecha tuvo su Fujimori. Pero recordemos que en sus inicios, Fujimori contó con el apoyo de sectores que tradicionalmente se consideraban "de izquierda". Estos sectores y personajes no vieron lo que se señaló en todos los idiomas: que era un oportunista, que no tenía programa, que utilizaba demagogicamente eso de "el chinito y los cholitos contra los blanquitos".
Podría recomendar un ejercicio que hice en tiempos de desocupación: leanse los titulares de La República y Expreso de los tres meses anteriores a la asunción del poder por parte de Fujimori y los meses posteriores. Son los mismos titulares, pero en diferentes medios. La misma derecha y la misma izquierda.

PVLGO dijo...

Mas alla de lo q uno pueda pensar de las ideas de Galeano o Vargas Llosa, hay q tomar en cuenta q Galeano no ha respondido con un articulo sino en declaraciones a la prensa. La diferencia es importante.

Tanque de Casma dijo...

Sí, es verdad pvlgo. Galeano no ha redactado un texto expresando lo que piensa del tema sino contestado un par de preguntas. Las respuestas del uruguayo se suponen que no han sido tan meditadas como el artículo de Vargas Llosa.

Como dice Félix, sorprende lo simplista de las opiniones de MVLL en temas como el indigenismo. Y lo que me llama la atención la forma en que ataca a Evo Morales. O sea, el presidente boliviano no es indígena porque en él se encarnan todos los vicios de los "criollos". Al final, lo que hace es darle la razón a discursos maniqueos como el del padre de los Humala. Es un poco contradictorio, por decir lo menos.

Otra cosa. Discrepo con Gustavo en que equipare a Evo Morales con Humala y Chavez. Este es un dirigente sindicalista y cocalero con muchos más años en política que los dos últimos. Decir que la izquierda se le está subiendo al carro es un poco raro. Al final, si un dirigente sindicalista no es de izquierda, entonces ¿qué lo es?

Gustavo Faverón Patriau dijo...

No, pues, Ernesto, justamente lo que digo es que es un defecto del artículo de Vargas Llosa equiparar a los Humala con Morales o Chávez, sin señalar las muchas y muy obvias diferencias. Pero que a todos se les están subiendo al coche una serie de personajes de una izquierda oportunista que jamás hubieran dado medio por movimientos indigenistas ni cosa similar, eso está claro.

Sebastián Anderde dijo...

Gracias, Sr. Faverón, por poner esa foto de Galeano donde se le ve tan guapo con esa mirada matadora; ahora la piel se le escapa de la cara y no se le ve así. Recordar es volver a vivir. ¡aaaahhhh!

Tanque de Casma dijo...

Gustavo
Si entiendo que diferencias a Evo de los otros dos. Lo que no concuerdo es que se le critique a la izquierda por hacer suyo su triunfo. Si decimos que "cierta izquierda oportunista" es la que se está subiendo al coche, ¿cual es entonces la izquierda que tiene derecho a ello?. De que hay oportunistas que buscarán aprovecharse de la victoria de Morales, de seguro, y no sólo de la izquierda.

Acá, en el Perú, he leído a un columnista afirmar que el gobierno de Evo Morales iba a ser perjudicial para Humala porque, como de todas maneras será un desastre, éste "vacunaría" al electorado peruano. Tan sesgado como decir que Morales es criollo.

Pero si hablamos de subidas al coche deberíamos comentar también que se quiera equiparar a Lourdes Flores con la Bachelet. Para ciertos opinantes, las elecciones en Chile ayudarán a la candidata de Unidad Nacional porque ambas son mujeres. Dudo que el único mérito de las dos sea ese. Y levantar a Lourdes Flores con eso es desconocer su trayectoria. Si nos ponemos en ese plan, entonces que se alegren en Unidad Nacional por el triunfo de Evo Morales, un soltero igual que Flores Nano.

Por otro lado, me parece interesante que señales las deficiencias de ese discurso que se está manejando en estos días de satanizar a Humala comparándolo con Chávez y Morales. Sobre todo con este último, un presidente elegido democráticamente con más del 50 por ciento de votos y con bastantes años en política.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Pero, ojo: comparar a Humala con Morales es satanizar a Morales, no a Humala, que ningún mérito político ha tenido en su vida y ninguna línea clara tiene hasta hoy.

Tanque de Casma dijo...
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Tanque de Casma dijo...

Si consideramos que Humala es una persona con poca trayectoria política y Evo Morales es lo contrario, claro que lo estamos haciendo un flaco favor al presidente boliviano.
El asunto es que cierta prensa manipula lo referido a Morales y lo presenta de forma totalmente tergiversada. Creo que estuviste en Perú cuando pasaron el reportaje de Panorama el día de las elecciones bolivianas, por lo que entenderás a lo que me refiero cuando digo que se sataniza a Humala comparándolo con Chávez y Morales.

Miguel Rodríguez Mondoñedo dijo...

Es interesante la pregunta de Félix acerca de por qué Vargas Llosa es tan profundo e iluminador en sus novelas, pero puede ser tan chato en sus opiniones periodísticas---aunque, justo es reconocer, con frecuencia es muy inteligente en sus artículos también.

Me atrevo a sugerir que la razón para eso está en la lógica misma de la creación. Contra lo que pudiera imaginarse a simple vista, el discurso mítico (por extensión, la ficción, digamos) es más estricto que el discurso científico o analítico: la ficción debe ajustarse a las posibilidades, es decir, tiene que ser convincente, tiene que atraparte, hinoptizarte. En ese sentido, un creador de ficciones, en particular, si conoce su oficio, no puede simplemente decir lo que le da la gana, sino que tiene que construir su obra de modo que las partes se ajusten armoniosamente unas con otras y de algún modo se enganchen con el acervo particular de sus lectores.

El discurso analítico, en cambio, no tiene esa restricción. Un investigador puede descubrir partes de la realidad que los demás no entienden, o no aceptan, o que simplemente no les interesa. Nada de eso lesiona el discurso analítico. En el caso de la crítica cultural, que Vargas Llosa ejerce (admirablemente, por lo general), eso implica el riesgo de creerse que lo que tú sabes es necesariamente lo que los demás deberían saber, es decir, el riesgo de creer que tus herramientas de análisis son perfectas y adecuadas. En el discurso analítico hay por supuesto procedimientos para controlar estos riesgos (experimentos, métodos, etc). Vargas Llosa simplemente no se ha dado el trabajo de verificar sus hipótesis. Cree saber, por ejemplo, que si alguien habla castellano no puede ser indígena, y acusa a Morales de no ser realmente un indígena porque habla castellano. El argumento sería impecable si no fuera porque la premisa es falsa.

Por supuesto, es probable que sí haya muy buenas razones para criticar a Morales (ya veremos qué pasa), pero las que plantea Vargas Llosa no parecen bien encaminadas.

sebastian dijo...

Si el maximo reparo a Vargas Llosa articulista es simplismo versus la densidad de su narrativa en el fondo lo que se hace es una nada ingenua division: sustentar al ficcionador via el cuestionamiento del ensayista, en un movimiento que justificaria al primero y borraria los deslices del segundo. Es decir, ustedes descuartizan a Vargas Llosa para hacerlo mas presentable, en lugar de verlo como una misma persona y encontrar en sus ficciones la misma agenda politica que averguenza sus articulos.

laveron dijo...

este...con permiso.
por primera vez una persona dice en dos frases lo que siempre siento y presiento de mi compatriota Galeano, aristócrata de izquierda, abusador del estilo "zapatista", aburrido y denso.
La mirada de Vargas Llosa no podía ser otra. Si bien me sacó el sombrero y toda la ropa por este escritor brutal (lo que Galeano no es) no le pediría más en estos temas. De todas maneras, no me parece una visión muy descabellada sobre Evo Morales la que tiene. Y me parece que denuncia esa cierta simplicidad (reduccionista) de algunos de creer que porque Morales es índigena ya alcanza para que se realice el milagro.

De todas maneras...ojalá que Galeano se calle alguna vez. Su monocordia me tiene cansada. Y si hay que aclararlo (no sé para que)también soy de izquierda y tampoco me gusta la izquierda rosa (¡Qué brillante esa frase!)
saludos
laura
PD: aclaro que mis comentarios en este blog son de lectora nomás. No soy una acádemica de las letras. Pero la literatura va para la cabeza y también para la piel. Y algunas cosas me dan alergia.

parapiti pora dijo...

PERFECTOS IDIOTAS OPOSITORES DE PARAGUAY
toman por izquierdista a candidato financiado por la CIA
(Luis Agüero Wagner- http://elimperioterrorista.blogspot.com)

Una prensa maccartista que los paraguayos heredamos de Stroessner pretendió hacernos creer que el obispo “de los pobres” Fernando Lugo era un candidato de la izquierda. A ellos les planteamos estas interrogantes:

¿Es izquierdista Ricardo Canese cuando defiende la política de biocombustibles de George W. Bush?
¿Alguno de los dirigentes luguistas protestó alguna vez por las injerencias de James Cason?
¿Recibe dólares de USAID la ONG “Gestión local” de Guillermina Kanonikoff y Raúl Monte Domecq?
¿Estuvo Camilo Soares en noviembre del año 2000 en un congreso financiado por la NED?
¿Fue o no publicitado Lugo por el diario ABC color, propiedad de Aldo Zucolillo, favorecido del agente de la CIA Leonard Sussman cuando era perentorio fabricar bien remunerados disidentes a la dictadura?
¿Firmó Julio Benegas, empleado de Zucolillo, un contrato con Bryan Finnegan ( de la AFL-CIO) el 21 de Setiembre de 2005?
¿Recibió la casa de la Juventud –cuna del PMAS- 127.000 dólares de IAF en el año 2004?
¿Puede ser de izquierda gente financiada por la NED, institución creada como alternativa a la CIA por el imperio?

EL PERFECTO IDIOTA OPOSITOR

La idiotez es una enfermedad extraordinaria, no es el enfermo el que sufre por ella, sino los demás. (Voltaire)

El celebrado escritor peruano (ex izquierdista-castrista, es decir, ex idiota según la conocida interpretación), Mario Vargas Llosa, recordaba divertido sobre su obra “Pantaleón y las visitadoras”- una deliciosa sátira sobre la vida sexual en el ejército peruano- que un militar de la amazonia peruana declaró en una oportunidad que el libro en cuestión no mencionaba ni la milésima parte de lo que realmente sucedía en dichos cuarteles.
Algo similar podríamos decir sobre las idioteces que describen su hijo Alvaro junto a Plinio Apuleyo y Carlos Alberto Montaner en su libro humorístico “El Manual del Perfecto Idiota Latinoamericano” y en su segunda parte “El regreso del idiota”, donde se omiten sinnúmero de categorías con las que la oposición paraguaya enriquece la biodiversidad de la idiotez en el subcontinente.
Tanto es así que personalmente, no sé qué sería del oficialismo nativo sin esta oposición, que brilla por su capacidad para defender los valores y el modo de vida de los colorados, mejor de lo que ellos se defienden a sí mismos. Parecerían encontrar verdadero deleite masoquista en la auto anulación y auto flagelación, alcanzando grados de perversión inimaginables para el mismo Sacher von Masoch.
No sería necesario siquiera mencionar a nuestros conocidos héroes que lucharon contra la dictadura en los últimos meses de ésta luego de tres décadas de servil abyección a “mi general”, a quienes descubrieron la dictadura cuando se quedaron sin zoquete como el autoproclamado comandante en jefe, a quienes los siguieron como si fueran mesías sin saber sus verdaderas motivaciones, que tenían mucho más relación con los dólares de la embajada que con las “convicciones democráticas”, o a quienes regresan a la oposición con ínfulas de salvadores de la patria luego de haber integrado la multi bancada junto a Chiola, Fanego y Rachid Lichi. Basta concentrarnos en las cantinflescas humoradas con que en el presente nos deleitan algunos candidatos opositores, que están proliferando como hongos después de haber proclamado a los cuatro vientos y en todos los dialectos posibles la necesidad de “llegar unidos al 2008”.
Fernando “Cantinflas” Lugo, el candidato que ahora se autoproclama “izquierdista” a pesar de ser conocido que es apoyado por neoliberales, beneficiarios del complejo IAF-NED-USAID, su entramado prebendario en la sociedad paraguaya y sus medios de comunicación, declaró en numerosas ocasiones –en aquellos felices días en que Lino Oviedo estaba encerrado en una celda, y podía aprovecharse de la desesperación de sus seguidores- que el ex preso de Viñas Cué saldría a “enriquecer” la escena política, y que no tenía inconvenientes en competir con él por la chapa de la extinta “Concertación”.
En uno de los actos luguistas en que asistí, ( antes de huir despavorido ante la presencia de los escombros que hoy lo han cercado), recuerdo haber escuchado de su boca que Oviedo tenía derecho, como cualquier otro ciudadano, a que se respeten con él las normas procesales y lo que establece la justicia. Todo lo que dirigían a Oviedo en ese tiempo nuestros héroes de la “Concertación” eran guiños cómplices, halagos admirativos, pequeños reclamos en sus recios pechos, arrumacos de falsos desplantes y sonrisas serviciales. Incluso vimos todos cómo el obispo renegado mendigó una audiencia al detenido en Viñas cué, haciendo un plantón ante las cámaras que quedó registrado para la historia por toda la prensa escrita, oral y televisiva del país.
Bien podría escribir nuestro único líder de sotana un libro titulado “Manual del perfecto astuto y sagaz latinoamericano” con estas ricas experiencias.
Otra desopilante idiotez provino de los sectores que “amenazan” al oficialismo con retirarse del proceso electoral si se impugna a tal o cual candidato, intimación tan poco creíble que sólo ha sido capaz de despertar el jolgorio y la hilaridad en las carpas oficialistas.
Según el filósofo Fernando Savater, la palabra Idiota proviene del griego idiotés, utilizado para referirse a quien no se metía en política, preocupado tan sólo en lo suyo, incapaz de ofrecer nada a los demás. Desafortunadamente para nuestro trágico país, la acepción griega se ha revertido tanto en nuestro medio al punto que los perfectos idiotas no sólo se han metido en la política, sino que hoy se han apoderado de ella y en grado superlativo de la oposición.
Y aunque estos idiotas puedan pensar que quienes escriben sienten odio por ellos, en realidad deseamos en silencio que no se extingan del todo para seguir encontrando temas y el placer de escribir contra ellos. LUIS AGÜERO WAGNER.