27.2.06

Leer a ciegas

¿Quiénes deberían escribir reseñas de libros? No es necesario esperar mucho ni pensar demasiado para responder a mi pregunta: las reseñas las deberían escribir personas que supieran de literatura.

¿Qué sepan cuánto? Pues, que sepan tanto como sea posible. Nunca es demasiado. ¿Es que acaso hay que ser tan experto para escribir apenas una o dos carillas de comentarios? Sí hay que ser un experto, hay que ser todo lo experto que se pueda.

Porque, a diferencia de un crítico literario de oficio académico, que siempre decide con qué literatura enfrentarse, que siempre elige sus temas y puede por ello limitarse a las fronteras de su especialidad, los reseñadores y comentaristas deben ser capaces de lidiar con todo: no simplemente con los libros que ellos decidan, sino con los libros que la coyuntura, la coincidencia y el mercado les pongan frente a los ojos.

En otras palabras: deben estar en capacidad de leer una compleja novela neojoyceana y luego una intimista y confidencial de trama lineal y sencilla, pasar de Pynchon a Baricco, de Piglia a Reynoso, de Fuguet a Eco. Un reseñador debe tener la habilidad de comprender la superficie e intuir el tejido subyacente, ver la forma en que un libro se construye y cómo se vincula con otros: si el libro es simple, debe determinar el sentido de esa simplicidad; si es una trama cruzada de cientos de referencias intertextuales, debe tener la habilidad de descubrir buena parte de ellas.

De otro modo, el reseñador será un vigía ciego, que nada interesante nos podrá decir sobre los libros que lea. Para cuando él grite "tierra", nosotros estaremos regresando de la orilla. O nos habremos estrellado, o, mucho peor quizá, nos habremos pasado de largo sin ver la isla...

¿De qué hablamos cuando no entendemos?

Anoche conversé un rato con Luis Hernán Castañeda. Me contó que colocaría en Bata Japonesa (hoy, en algún momento) un comentario sobre la reseña de Luis Aguirre al libro de cuentos de Alexis Iparraguirre, El inventario de las naves. Eso, claro, llamó mi atención, lo suficiente como para hacerme buscar la reseña online.

Básicamente, en cuatrocientas palabras, Aguirre declara no haber entendido nada de nada más allá de la octava página de este volumen que tiene ciento treinta y seis. Esas son demasiadas páginas con la mente en blanco para alguien que tiene el oficio de decir algo más o menos iluminador sobre el contenido de los libros que lee.

Como Luis Hernán va a comentar ese texto (de hecho, acaba de colocar su comentario aquí), y yo me estoy adelantando malamente y a espaldas suyas, no diré nada más por ahora. Salvo una cosa: quienes le den una mirada a la reseña de Aguirre notarán que las palabras "literatura" y "literario" aparecen dos veces en referencia al texto comentado, y que en ambos casos el tono es acusatorio: lo literario es secundario, accesorio, poco importante, incluso molesto.

Quizás, entonces, la respuesta a mi pregunta de hoy --¿quiénes deberían escribir reseñas?-- tenga una versión corta y concisa: las reseñas deberían ser escritas por personas que tuvieran la habilidad de leer y escribir, de comprender lo que leyeran, y, si les gustara la literatura, mejor aun.

Imagen: Milton dictando a su hija, de Henry Fuseli.

7 comentarios:

Luis Hernán Castañeda dijo...

Así es, Gustavo. Esta noche postearé en Bata Japonesa un texto sobre la reseña que hace el crítico Luis Aguirre al libro "El inventario de las naves" de Alexis Iparraguirre, ganador del premio PUCP. Básicamente, puedo adelantar que el tema de mi texto girará en torno a una curiosa metáfora creada por Aguirre para explicar su personal visión sobre la labor del crítico literario: la de un Argos ciego (y aquí estoy robando el título de una novela que me gusta mucho), una especie de perro del hortelano que además de no poder ver, hace una burlona apología de la ceguera crítica. Saludos, y no me olvido de que me robaste la exclusiva!

Bruno Ysla Heredia dijo...

Pienso que el o los requisitos que Ud. menciona en su post serían el 50% o 75% de todos los requisitos para escribir una reseña porque me parece que también es muy importante eso que se llama "llegar a la gente" que por una parte es tener una actitud didáctica y, por la otra, reconocer que hay un público que lee la reseña. El problema de esto es que hay muchos tipos de público por eso pienso que el hecho de que una sola persona haga la reseña de un libro es algo desfasado; creo que cuantos más comentarios tengamos los potenciales lectores de un libro o de cualquier obra, mejor. Por supuesto, estoy hablando de comentarios de cierta calidad hechos por personas de diversas formas de pensar.

F dijo...

es decir, tendria q ser algo asi como un superman de la literatura... aja, alguien preparado, instruido, lector omnivoro, filologo si es que se puede, con maestrias y doctorados, poliglota, o sea haberlo leido, todo, pasar de quino a lezama, de nerval a roncagiolo, de joyce a chaparro madiedo y de este a los nadaistas o mejor a los vicerealistas y asi de puerto en puerto de libro en libro.. es decir.. alguien como.. tu? Luis Castañeda? alguien como quien..

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Gracias por el voto de confianza, pero no he leído a Chaparro Madiedo.

¿Y tú, claro, preferirías a alguien que no haya leído nada, no haya estudiado nada, no sepa nada de nada?

Miguel Rodríguez Mondoñedo dijo...

Muy curiosa, en efecto, la reseña en cuestión. Termina así: "Presiento que algo nos quiere decir, aunque bajo tales capas de literatura es difícil percibirlo". Es la primera vez que veo a alguien reclamarle a un libro de literatura que sea muy literario.

franco dijo...

Hola Gustavo. Acertada tu opinión sobre Aguirre. Y para desenmascacar a nuestro amiguito F tengo que manifestar que se llama Franco Salcedo. Recordado por haber sido expulsado de la Católica por una tontería que él sólo ve como palomillada. La crítica literaria necesita personas leídas y honestas en sus opiniones. Hay que entender a estos críticos que por dárselas de originales cometen cada barbaridad digna de olvido. Espero el punto de vista de Castañeda, y sé que su comentario yacerá en un conocimiento de causa de alguien que sí ha leído el libro.
Franco.

F dijo...

Hola Franco, desenmascarar que? yo no estoy escondiendome de nada, parece que tu si.. nunca me expulsaron de ningun sitio, excepto el bar de en frente y la casa de Marie, salvo eso, tengo un grado de bachiller de la catolica q no me hace sentir mejor que nadie aqui, en que todos se empeñan en mostrar sus medallas, al honor , al merito, a lo lo que sea.. aproposito Gustavo, no te vayas al otro extremo, tampoco digo q busques el justo medio aristotelico pero como ya todos saben , es diferente el mundo academico del periodistico..