30.7.06

Demonios americanos

Aclaremos: pese a la barba luciferina, y a vivir en New York, el retratado en la foto de abajo no es de ninguna manera uno de los demonios americanos a los que aludo en el título (digamos que solía ser diabólico en Pando, pero eso fue hace mucho).

Es, más bien, mi amigo
Eduardo González Cueva, que desde hace tiempo lleva un excelente blog, La torre de marfil, al que lo único que se puede reprochar es que no se renueve con gran frecuencia.

El título de este post, más bien, se refiere al
texto que Eduardo ha colgado en su blog, en el que ensaya una racionalización del éxito de
The Da Vinci Code, tanto la novela de Dan Brown como la película de Ron Howard. Su comentario no quiere explicar ni la estética ni la organización del libro y la película, sino qué hay en The Da Vinci Code que resulta tan extremadamente seductor para el público americano.

Les recomiendo el texto de Eduardo, tan interesante como todos sus posts, y espero que se decida a una segunda parte en la que, acaso, pueda deslizar alguna explicación adicional para un asunto que por ahora queda pendiente: si explicamos el éxito de esta ficción en Estados Unidos en términos sociológicos o antropológicos, o ideológicos en general, relacionados con la idiosincracia del pueblo americano, ¿cómo explicamos que el libro de Brown siga estando, incluso hoy, en las listas de best sellers en muchísimos otros países, incluido el nuestro? ¿Pura peliculina, un acto reflejo masivo, o, quizá, la idiosincrasia americana no es tan idiosincrásica como sospechamos?

2 comentarios:

Martín dijo...

En realidad, el secreto del éxito de «El Código Da Vinci» no es tan complicado, se basa simplemente en la ambigüedad

PVLGO dijo...

De acuerdo cien por ciento con Martin. Recuerdo los primeros "reportes" sobre esta novela, por parte de conocidos estadounidenses (no podrian ser mis amigos), que me la recomendaban con efusion porque supuestamente era historica. En cuanto a su exito en el resto del mundo, la razon es evidente: lo que esta de moda aca, esta de moda en todo el mundo.