24.7.06

El problema del sujeto tácito

De los años en que trabajé como periodista aprendí algunas cosas. Una, muy simple, fue esta: para decir públicamente una verdad (siempre que no se viole la initimidad de una persona ni un secreto legal) no se necesita la autorización de ningún implicado.

Si alguien, por ejemplo, comete un plagio, y yo, como periodista, me entero, no importa cómo me entere, no tengo por qué esperar que el plagiado me autorice, así como no tengo que calcular si mi denuncia le hará o no le hará daño al plagiario, para hacer público el dato.

Pero, sobre todo, lo que no tengo que hacer jamás, a riesgo de quedar como el más mediocre y manipulador de los comunicadores, es publicar un texto diciendo que una cierta persona ha cometido un plagio, pero que no voy a decir quién es esa persona, ni cuál es el plagio, ni quien fue el plagiado, etc.

Y mucho más aun: jamás debo decir que una persona de cierto círculo cerrado, de cierto grupo perfectamente identificable, ha cometido un delito, sin aclarar quién es esa persona. Porque al hacer tal cosa, yo estaría claramente fungiendo de intrigante y de irresponsable, echando sombras sobre todo un conjunto de personas, sabiendo que sólo una de ellas es la posible responsable del hecho.

Eso es exactamente lo que está haciendo Marco Sifuentes, periodista de La Ventana Indiscreta, en un blog suyo (que nada tiene que ver con el programa de Chichi) llamado El Útero de Marita, donde, desde hace tiempo --con esa inimputabilidad omnímoda que parecen adquirir tantos reporteros cuando acceden a la televisión y se marean con la relativa notoriedad del oficio--, se dedica a repartir insultos a diestra y siniestra sin la menor responsabilidad y, muchas veces, sin ninguna necesidad de probar las cosas que dice.

Sifuentes, el defensor de la justicia, ha soltado esta bomba noticiosa, verdadero ejemplo de periodismo de investigación: dice que el supuesto plagio de Bryce a Morote no sería el único, porque él sabe de buena fuente que, además, "alguien" ha plagiado a "alguien".

Si el amigo lector no está verdaderamente conmocionado con la noticia, lo estará cuando vea su desarrollo puntual, su explicación metódica y las pruebas que la respaldan. En la historia de Sifuentes, el primer "alguien" es un escritor miembro de lo que él llama "la argolla criolla" y el segundo es, al parecer, un grupo de periodistas de un medio local. ¿Qué escritor? ¿Qué libro? ¿Qué periodistas? ¿Qué medio? ¿Qué plagio? No dice... ¡No dice!

¿Ha visto él las pruebas del plagio? No. ¿Ha confirmado de alguna otra forma que eso sea cierto? No. ¿Qué pruebas tiene? La palabra de los supuestos afectados. ¿Por qué no da el dato completo? Dice que en parte porque no está autorizado y en parte "porque ni los periodistas ni su medio aún han decidido si denunciarán el plagio o no". O sea, está esperando autorización para contar la historia.

Pero el meticuloso protector de la tranquilidad de sus amigos no se ha podido aguantar lo suficiente: igual ha colocado ese post en su blog y con ello ha echado a rodar una bola de sospechas sobre todo un grupo de personas, de las cuales, incluso si se probara algo, todas serían inocentes excepto una. ¿Le importa eso a Sifuentes? Sí que le importa: le importa un pepino. Para él debe ser hasta divertido: dejar que por unos días (o quizá para siempre) quede por allí flotando la sombra del plagio sobre un cierto número de personas. Aunque sean inocentes, le caen mal, de modo que para qué molestarse en ser decente, cuando se puede ser intrigante y pasarla bien. Un ejemplo de ética periodística.

Sifuentes concluye su post diciendo que ojalá los afectados "encuentren el coraje para enfrentarse con el poder de la argolla". Sólo nos queda decir esto: ojalá el reportero Sifuentes encuentre las pruebas que sustenten su acusación, porque, aunque quiera pasar solapa, es evidente que ya hizo él la acusación, a media voz y de manera intrigante. Ojalá encuentre a sus amigos, "los afectados", y ojalá se pruebe el plagio, si es cierto, y que se castigue, de ser justo (y esto lo digo yo, a quien Sifuentes suele incluir en esa supuesta argolla: no me importa averiguar quién es el plagiario antes de hablar: el plagio es un delito viniendo de quien venga). Pero ojalá Sifuentes, de resultar falsa la noticia, sea tan rápido en pedir disculpas como lo es en prender el ventilador. Por ahora, si fuera una persona con algún nivel de decencia, debería empezar por pedir disculpas a todas y cada una de las personas tácitamente aludidas en su post que no están involucradas en el rumor que él ha recibido y propalado.

Porque Sifuentes debería encontrar el coraje para empezar a construir sus oraciones con sujetos expresos y nombres propios: un periodista le debe al menos eso a su profesión.

Postdata

Y por si faltara más para ensombrecer su propio perfil. ¿Saben dónde publicita Sifuentes su "hallazgo"? En el más nauseabundo de los blogs basura (que evidentemente no voy a promover mencioando ni su nombre ni su dirección). En efecto, Sifuentes ha encontrado el calor de la lectoría en el más vil de los medios, los blogs poblados de insultos, anónimos, mentiras, calumnias, exabruptos racistas y sexistas (además de una cantidad casi infinita de plagios, y suplantaciones: ¡plop!). Buena por el luchador justiciero.

9 comentarios:

ocraM dijo...

estimado tal faverón:

tiempo al tiempo, tiempo al tiempo.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Puedo esperar todo lo que quieras para ver las pruebas, pero ninguna de las personas que han sido aludidas por tu texto a pesar de no tener NADA que ver con lo que denuncias tiene por qué esperar NI UN MINUTO para escuchar tus disculpas.

Si vas a probar que TODOS los que llamas argolleros han cometido un plagio, entonces habrá que acerte caso y ver tus pruebas. Si no, entonces deberías comenzar a pedirle perdón a los que nada tienen que ver. No me parece gracioso decir algo así, convirtiendo a un número indeterminado de gente en sospechosos de algo simplemente porque te da la gana.

ocraM dijo...

estimado tal faverón:

sí, soy un monstruo. leo puertoelhueco, igual que tú.

hubiera publicitado mi post en tu blogcito, si no me censuraras hasta los comentarios en los que coincido contigo.

por cierto, yo también "updatée" mi post. si quieres sugerir algún cambio en la imagen adjunta, ya sabes mi mail.

Daniel Salas dijo...

Una pregunta muy simple:

¿Puede Marco Sifuentes negar que haya malicia en el hecho de esparcir un rumor sin presentar una denuncia directa?

Si el señor Sifuentes tiene las pruebas, ¿por qué no hace la denuncia?

Pero, por supuesto, es difícil pedirle un mínimo de criterio a quien le pide ayuda a los blogs basura.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Sifuentes, como hizo ya en el pasado, ha empezado a enviar insultos a este blog. Evidentemente, este blog no es para eso, así que sus insultos van al tacho. (Y no tengo nada en contra de publicar sus mensajes en tanto se dirijan al tema tratado). Lo que me sorprende es lo siguiente: ¿por qué tanto afán en responder con insultos y con demostraciones de un ingenio terriblemente enclenque, en lugar de contestar las preguntas que le he hecho? ¿Es que el tema de la ética es demasiado nimio y lejano para este supuesto periodista?

Víctor Coral dijo...

"Ocram" deslizó una propaganda a este post basura en mi blog. Lo he borrado e inmediatamente extiendo mi solidaridad a los aludidos tan irresponsablemente.

Miguel Lundin Peredo dijo...

Ahora se puede apreciar una cosa contundente : muchas veces los periodistas no presentan pruebas sobre sus acusaciones y nos dejan con un sentimiento de incertidumbre.Como futuro tema para una nueva entrega de tu excelente blog,seria buena una entrevista a Paz Soldàn sobre la novela de ficcion y realidad que esta escribiendo ahora, aquella sobre el crimen multiple sucedido en USA.

Llullasunqu dijo...

...en cuanto a Sifuentes, el colega de marras no hace honor al oficio. Mas que periodista se esta comportando como perrodista, con perdón de los canes. Deberia apellidarse Sinfuentes.

REX dijo...

Muy buena llullasungu.

Esa práctica es una vieja costumbre de cierta prensa que sólo desliza rumores y esparce intrigas sin el menor reparo. Estos dos últimos post deberían imprimirse y distribuirse en las facultades de la comunicaciones, en especial de la pucp, de donde egreso ocram.