27.4.07

La prensa inútil

La oposición y la libertad de morderse la cola

Ollanta Humala es un oportunista, un mitómano, un demagogo y una amenaza para el futuro del Perú. También --no a pesar sino probablemente gracias a todo ello-- es un político bastante exitoso, cuyas ideas fueron respaldadas por varios cientos de miles de votantes en las últimas elecciones.

Ollanta Humala ha decidido irse de gira a los Estados Unidos a propalar los motivos por los que él juzga que el TLC peruano-norteamericano no debería suscribirse. Así como los presidentes Toledo y García entiendieron que una necesidad política les exigía y permitía entrevistarse tanto con líderes congresales oficialistas (republicanos) como con opositores (demócratas) en sus giras por Estados Unidos, así Humala, en su rol de líder político de parte de la oposición peruana, cree pertinente entrevistarse con las autoridades norteamericanas.

¿Existe algún motivo por el cual un líder de oposición deba mantenerse callado una vez que ha perdido las elecciones? Obviamente, no. ¿Existe alguna razón por la cual las opiniones que él representa deban ser silenciadas? Evidentemente, no. Cualquiera que quiera pintar a Humala como una suerte de traidor a la patria por su intención de promover la no suscripción del TLC es, antes que nada, un antidemócrata, un autoritario: negar a los demás la libertad de sustentar una opinión, exponerla y defenderla es ni más ni menos que la esencia misma del fascismo; negársela a un líder de cientos de miles es la forma más transparente de ese fascismo.

Lo curioso es que, durante los últimos años, ha sido evidente que el espíritu del fascismo peruano ha encarnado en los dos rivales que ahora se enfrentan: el Apra (con su inclinación violentista, su burla constante de los derechos humanos, su tendencia a la amnesia histórica) y el nacionalismo humalista (con su xenofobia constante, su chauvinismo desbordado, su racismo mal escondido).

Curioso, digo, porque ahora los que se enfrentan en el mano a mano son, entonces, dos fascismos, o filofascismos, o cuasifascismos. Pero más curioso, además, porque parte de la prensa que habitualmente ha querido pintarse como demócrata y opuesta al aprismo, ahora ataca a Humala con argumentos exactamente igual de fascistoides que los de los dos rivales de turno: desde la tele y los diarios se señala a Humala como si fuera poco menos que un traidor por planear esta gira norteamericana, y hay periodistas que apenas si pueden ocultar su espíritu dictatorial bromeando con humor dudoso sobre los méritos que Humala estaría haciendo para ser fusilado.

Es un espectáculo francamente ridículo, patético. Y es una radiografía de la confusión que tienen muchísimos peruanos acerca del mecanismo de la democracia: en el Perú, en efecto, hay demasiada gente que cree que ganar las elecciones es arrogarse el poder de ser un autócrata, el poder omnímodo, y despojar a los perdedores de su derecho a seguir pensando lo que pensaban antes de la derrota y a seguir luchando por los mismos objetivos, correctos o incorrectos, intelgentes o absurdos, obvios o discutibles.

En el Perú, mucha gente cree que la democracia es elegir un dictador nuevo cada cinco años, y que el candidato que pierde una elección debe darse por muerto y callarse la boca por el resto de sus días. Si así fuera, los primeros que deberían confinarse al encierro de por vida son, paradójicamente, muchos de esos mismos periodistas que ahora exigen a Humala guardar silencio, y que jamás han estado del lado de los ganadores en una elección (salvo en la de Toledo, a quien le dieron la espalda media hora después de asumido el poder).

¿Les costaría mucho guardar un poco la compostura y siquiera aparentar un cierto espíritu democrático? No es difícil: permítanle a Humala decir lo que piensa; tiene derecho. Permítanle ir donde quiera y exponer las ideas por las que votaron sus cientos de miles de electores. Y tengan dos dedos de frente: si ustedes ahora apoyan a García en esto, defendiendo la idea de que quien perdió la elección no tiene derecho a una voz propia, ustedes serán los siguientes, apenas decidan oponerse seriamente a los excesos que el gobierno aprista tarde o temprano empenzará a cometer.

Pocas cosas son tas estúpidas e inservibles en este mundo (excepto para las dictaduras) como una prensa de oposción que no defiende la libertad de expresión de todos los ciudadanos. Sin embargo, ésa es precisamente la absurda línea que viene definiendo el perfil de mucha prensa peruana: creen que "libertad de expresión" y "libertad de información" son derechos de los periodistas pero no de otras personas, como, por ejemplo, los líderes de la oposición.

Allá ellos.

13 comentarios:

Cabanossi dijo...

En realidad, en el perú se escogen dictadores cada 10 años...luego del periodo democratico de Belaunde, y la pseudodemocracia de Garcia, vino El chino, y antes de los dos estuvieron Velasco y Morales Bermudez...Excelente apreciacion sobre la libertad de expresion y la prensa actual. Lamentable que la prensa no respete ello y siempre, en vez de la objetividad, prefiera su "verdad"

Karina Pacheco dijo...

Un comentario muy oportuno que ojalá algún medio de prensa nacional se atreviera a publicar, mas difícil posibilidad por eso mismo que apuntas: que gran parte de nuestros medios consideran que la libertad de expresión es exclusiva de su clan. Oportuno además porque en los grandes medios de comunicación nacionales no hubo prácticamente ninguna cabida a información detallada y a voces discrepantes respecto a este Tratado (no ha ocurrido así en los medios del interior del país), pareciera más bien haber un silenciamiento de aquellas, así como un ocultamiento de las razones por las que los senadores demócratas norteamericanos se han opuesto a su firma, adoptando un rol de protección de los derechos laborales, ambientales y de propiedad intelectual de los peruanos que el gobierno nacional debería haber abanderado, o cuando menos aprovechado para mejorar las condiciones lesivas que este TLC inflige a los intereses de la mayoría de los peruanos. En fin.

H2SO4 dijo...

Aunque tu comentario ha salido primero, hoy (sábado) ya apareció uno muy parecido en la revista Somos. ¡Plop!

Anónimo dijo...

Con respecto a lo dicho por h2so4, papelito manda. Hoy también salió lo del "IwoJima cholo". Creo que debio salir en la epoca de la pelicula que motivó el post.
Respecto al artículo, pues sí, las pasiones que se desatan, sea por intereses o por las creencias propias de uno, levantan el tapete respecto al tema de las libertades de expresion y de información.

Tanque de Casma dijo...

Aunque no comparto tu calificativo de fascista hacia el aprismo y el humalismo, si coincido contigo que de un tiempo a esta parte se ha extendido en nuestro país una cierta intolerancia hacia las opiniones contrarias.

No lo digo por alguna persona pública en particular, sino de lo que puedo percibir hablando con gente de lo más variada. Me es curioso - aunque no tanto - encontrar gente que, horas antes de la primera vuelta despotricaba del Apra y de los nacionalistas, ahora defienda muchas de las posiciones de los primeros y descalifique a los segundos sin tratar de entenderlos.

Ese creo que es el meollo del asunto. Nos estamos quedando en lo adjetivo. No profundizamos. ¿Alguien se pregunta cuáles son las razones para que una parte de la población se oponga al TLC? Sólo se limitan a calificarlos de electarados y demás. Lo mismo sucede con otros varios temas.

Ayer leí un artículo de Althaus sobre la reducción de derechos laborales. Su postura era que a menos derechos, mayor mejora en el empleo. Su columna tenía como meta contradecir otra de Pedraglio que defendía la posición contraria. A mí Althaus no me convenció, pero me pareció acertado que debata ideas con ideas y no con adjetivos. Los que defienden el TLC sí o sí deberían hacer igual.
Slds.

Sal ají chicha y vinagre dijo...

La tirria de la prensa contra Ollanta no hace ahora que se le ha ocurrido salir al exterior a dar una opinión distinta al 'establishment' limeño; el problema nace el momento mismo de las elecciones cuando se descubre sus posibilidades de triunfo. La derecha se junta, saca de carrera a Lourdes Flores, se organiza, copa los diarios, las estaciones de radio, los canales de televisión y se lanza, no a favorecer a su candidato publicitando su ideario político, su plan de gobierno, las obras que piensa realizar, sino sale a destruir al contrario, en patota van a aniquilarlo: El fascismo al desnudo..!
Ya están diciendo que el 46 por ciento de los nacionalistas no es la expresión del pueblo en la urnas, sino los resultado favorable a Humala son producto de la creación de uno o dos periodistas que se pasaron de graciosos y le hicieron creer a los ‘electarados’ que Ollanta era un buen candidato, que ellos les sugirieron que votaran por él, cosa que hicieron. En otras palabras, millones de peruanos no eligen por su voluntad al candidato de su preferencia sino que se inclinaron a favor de la persona que ellos desde las páginas de los diarios y desde los programas de radio y televisión les "vendieron"....

ALAN Luna dijo...

Hola:
Hay un sector de la prensa que cree que la libertad de expresión y la democracia son conceptos inaplicables y surrealistas de una realidad europea, demasiado snobs para su gusto.
Attem
Alan Luna

Daniel Salvo dijo...

Quizá parezca muy simplista, pero para algunos (entre los que me incluyo), la desconfianza hacia el movimiento de Humala surgió luego de contemplar esta fotografía:
http://www.anarkismo.net/attachments/jan2006/humala.jpg

Claro, ese era Antauro y no Ollanta, pero éste último nunca dijo ésta boca es mía.

Daniel Salvo dijo...

Por alguna razón, los enlaces aparecen cortados en los comentarios de blogs. El del último mensaje termina así: jan2006/humala.jpg

O simplemente, ingresen "humala fotografia fascismo" en el Google.

Anónimo dijo...

reflexión muy profunda, uf!!
deslumbrante, me has cegado,
no puede ser que alguien lo vea tan claro...

Anónimo dijo...

me olvidé de firmar:
l'anonyme vichisoise

Franco dijo...

Hace demasiado tiempo la prensa peruana muestra sintomas de descomposicion. Sino que lo digan los fujimoristas, los lobbys que ahora tiene el Apra, ya los hubiera querido tener Toledo, todos los días un titular demoledor. No digo que en algunos casos fuesen casos comprobados, pero en otros era una simple muestra de amarillismo puro. Qué se puede esperar de un periodista? Leemos la maravillosa Ilusiones perdidas de Balzac??? Sigamos hablando de literatura

Daniel Salvo dijo...

Touché...