3.5.07

Borges & el teatro

Otra joya del periodismo "cultural"

Comentando la puesta en escena en Lima de la pieza teatral Cita a ciegas, de Mario Diament, en la que el personaje protagónico es Jorge Luis Borges, el columnista de Perú.21 Alonso Alegría anota en uno de sus artículos que nunca ha leído o sabido de ningún interés de Borges por el teatro. Y añade lo siguiente:

"Si es que, como pienso, [Borges] nunca se interesó por nuestro arte, pues peor para él y mejor para nosotros porque resulta reforzada la ironía (borgiana, por cierto) de verlo en un escenario convertido en personaje".

¿O sea que Borges nunca se interesó por el teatro? Dato interesante que nos regala Alegría. Pero si lo que Alegría señala fuera verdad, lo menos importante sería la ironía de ver hoy a este Borges ficcional sobre las tablas: lo realmente interesante sería echarse a descubrir quién fue el autor fraudulento que, usurpando la firma de Jorge Luis Borges, escribió algunos de los textos que paso a mencionar:

El cuento "El milagro secreto", en el que un autor teatral judío llamdo Jaromir Hladík, puesto por los nazis frente a un pelotón de fusilamiento, pide a Dios un minuto de tiempo privado para terminar de imaginar su drama Los enemigos, la pieza teatral que está escribiendo cuando los alemanes invaden Praga. El cuento incluye un relato minucioso del argumento de la obra teatral y uno de sus núcleos temáticos es la noción de la vida como una representación.

El extraordinario relato "Tema del traidor y del héroe", en el que Borges imagina un drama de dimensiones hipertróficas, en el que toda una ciudad sirve de escenario y toda la población de la ciudad constituye el reparto actoral para la escenificación de un magnicidio que es, en la práctica, indistinguible de la realidad: Nolan, el escritor protagonista, escribe la historia futura de Irlanda al concebir esa desbordada pieza teatral, y para darle estructura decide plagiar a Shakespeare.

Ese cuento de inteligencia increíble que es "La memoria de Shakespeare" en el que un hombre llamado Hermann Soergel hereda de otro, de nombre Daniel Thorpe, la memoria del dramaturgo inglés: Soergel no deja de ser quien es, pero, en su mente, los recuerdos, los saberes y las ideas de Shakespeare empiezan a ocuparlo e invadirlo todo: una reflexión sobre el tiempo, la memoria y la identidad individual construida enteramente sobre los pilares del drama del escritor isabelino.

La prosa inolvidable titulada "Everything and Nothing" (si alguien la encuentra online, mucho le agradeceré el dato * ), incluida en el libro El hacedor, y en la que Borges, una vez más, reflexiona sobre ciertas nociones clave de su obra: la identidad, la literatura como ejercicio proteico, la existencia humana como representación, el mundo como escenario.

¿Será necesario hacer notar la evidente referencia al teatro en cuentos como Emma Zunz (la verdad como montaje) y El jardín de senderos que se bifurcan (el universo como escenificación) o La lotería en Babilonia (el destino como guión)?

¿Habrá que repetir el célebre inicio de In Memoriam JFK?:

En 1897 la disparó contra el presidente del Uruguay un muchacho de Montevideo, Arredondo, que había pasado largo tiempo sin ver a nadie, para que lo supieran sin cómplice. Treinta años antes, el mismo proyectil mató a Lincoln, por obra criminal o mágica de un actor, a quien las palabras de Shakespeare habían convertido en Marco Bruto, asesino de César. Al promediar el siglo xvii la venganza la usó para dar muerte a Gustavo Adolfo de Suecia, en mitad de la publica hecatombe de una batalla.
Un dato curioso: se suele hablar acerca de los primeros textos que Borges escribió, siendo aún niño, y especialmente de la traducción de Wilde al español que publicó apenas a los diez años de edad. No se suele recordar que --según algunos biógrafos a los trece, según otros a los siete años-- Borges fue autor de una obra teatral en tres actos y sin título, protagonizada por Bernardo del Carpio (el caballero vencedor de Roncesvalles, según las leyendas medievales españolas).

* Luis Gallardo, comentarista frecuente de Puente Aéreo, nos envía un documento con todos los textos de El hacedor, entre ellos "Everything and Nothing":

Everything and nothing

Nadie hubo en él; detrás de su rostro (que aun a través de las malas pinturas de la época no se parece a ningún otro) y de sus palabras, que eran copiosas, fantásticas y agitadas, no había más que un poco de frío, un sueño no soñado por alguien. Al principio creyó que todas las personas eran como él, pero la extrañeza de un compañero con el que había empezado a comentar esa vacuidad, le reveló su error y le dejó sentir, para siempre, que un individuo no debe diferir de la especie. Alguna vez pensó que en los libros hallaría remedio para su mal y así aprendió el poco latín y menos griego de que hablaría un contemporáneo; después consideró que en el ejercicio de un rito elemental de la humanidad, bien podía estar lo que buscaba y se dejó iniciar por Anne Hathaway, durante una larga siesta de junio. A los veintitantos años fue a Londres. Instintivamente, ya se había adiestrado en el hábito de simular que era alguien, para que no se descubriera su condición de nadie; en Londres encontró la profesión a la que estaba predestinado, la del actor, que en un escenario, juega a ser otro, ante un concurso de personas que juegan a tomarlo por aquel otro. Las tareas histriónicas le enseñaron una felicidad singular, acaso la primera que conoció; pero aclamado el último verso y retirado de la escena el último muerto, el odiado sabor de la irrealidad recaía sobre él. Dejaba de ser Ferrex o Tamerlán y volvía a ser nadie. Acosado, dio en imaginar otros héroes y otras fábulas trágicas. Así, mientras el cuerpo cumplía su destino de cuerpo, en lupanares y tabernas de Londres, el alma que lo habitaba era César, que desoye la admonición del augur, y Julieta, que aborrece a la alondra, y Macbeth, que conversa en el páramo con las brujas que también son las parcas. Nadie fue tantos hombres como aquel hombre, que a semejanza del egipcio Proteo pudo agotar todas las apariencias del ser. A veces, dejó en algún recodo de la obra una confesión, seguro de que no la descifrarían; Ricardo afirma que en su sola persona, hace el papel de muchos, y Yago dice con curiosas palabras "no soy lo que soy". La identidad fundamental de existir, soñar y representar le inspiró pasajes famosos.

Veinte años persistió en esa alucinación dirigida, pero una mañana lo sobrecogieron el hastío y el horror de ser tantos reyes que mueren por la espada y tantos desdichados amantes que convergen, divergen y melodiosamente agonizan. Aquel mismo día resolvió la venta de su teatro. Antes de una semana había regresado al pueblo natal, donde recuperó los árboles y el río de la niñez y no los vinculó a aquellos otros que había celebrado su musa, ilustres de alusión mitológica y de voces latinas. Tenía que ser alguien; fue un empresario retirado que ha hecho fortuna y a quien le interesan los préstamos, los litigios y la pequeña usura. En ese carácter dictó el árido testamento que conocemos, del que deliberadamente excluyó todo rasgo patético o literario. Solían visitar su retiro amigos de Londres, y él retomaba para ellos el papel de poeta.

La historia agrega que, antes o después de morir, se supo frente a Dios y le dijo: "Yo, que tantos hombres he sido en vano, quiero ser uno y yo". La voz de Dios le contestó desde un torbellino: "Yo tampoco soy; yo soñé el mundo como tú soñaste tu obra, mi Shakespeare, y entre las formas de mi sueño estabas tú, que como yo eres muchos y nadie".

Imagen: Borges y Vargas Llosa con ocasión del estreno teatral en Buenos Aires
de la obra La Señorita de Tacna. Fotografía tomada de aquí.

9 comentarios:

Tanque de Casma dijo...

Bueno, pero al menos confiesa hasta tres veces que no está seguro de lo que dice sobre Borges. Aunque la verdad es que suena un poco contadictorio que diga que Gassols encarna muy bien a alguien de quien no conoce mucho.
(Dicho sea de paso, Gassols ha señalado que no se inspiró para nada en Borges. Pero eso es lo de menos. Cada espectador ve lo que quiere o puede ver, e incluso ve lo que desconoce.)

El Observador dijo...

Lo grave es que Alegría es un escritor, tiene libros publicados y es un columnista que escribe sobre lo que finalmente es un género literario. Es imperdonable que diga cosas como esa en un tribuna pública.

Ana II dijo...

Este es el señor que decía que los bloggers eran unos ignorantes.

Caridad Mendoza dijo...

Cómo está eso de que Gassols no se inspiró en Borges. ¿Eso es bueno? Se supone que la gracia de la obra es que habla sobre Borges y sus obsesiones!

Manzanilla y Sal dijo...

Hay un cuento de Borges, La busca de Averroes, en el cual también trata de manera directa cuestiones del teatro: sobre como es imposible para Averroes comprender de lo que está hablando Aristóteles, ya que no conoce la representación teatral.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Exacto. Hace un rato Daniel Salas me recordó ese mismo cuento.

LuchinG dijo...

Acabo de ver el artículo y esta persona dice: "Lo que estoy diciendo puede ser producto de una incultura mía y a lo mejor Borges fue un gran asiduo aficionado al escenario, pero si es que como pienso, nunca se intereró por nuestro arte (...)"
Con eso confiesa que en realidad su introducción tiene que ver más con que le gusta la supuesta ironía que con un hecho real y conocido por él. Pone el parche cinco centésimas de antes de que aparezca el chupo.

Tanque de Casma dijo...

Caridad
Esto es lo que declaró Gassols. Tal vez mi cita no era tan exacta.
¿Cómo construyó el personaje del escritor ciego? ¿Se baso en el Borges literario?
- No, en absoluto. Yo sólo he tenido el apoyo del director Pancho Lombardi, quien es un excelente director de cine y de teatro. Ha sido muy importante la colaboración y guía de él. Como no es una cuestión biográfica me ayudó mucho el texto de la obra. El autor de la pieza - Mario Diament - conoce mucho a Borges porque pone al personaje del ciego frases muy de Borges.

Mario Salazar dijo...

¿es qué no podemos amar lo que no podemos hacer bien?,

Borges era un contradictorio innato y de una inteligencia difícil de verla negando al teatro, mucho menos con tanto artista dentro de ésta literatura.


MARIO