14.7.07

Hermanos

"La gallina degollada" y las tragedias de Horacio Quiroga

Hablando de raros: si no fue el más idiosincrásico, es argumentable al menos que el uruguayo Horacio Quiroga fuera el más trágico y el más desventurado entre ellos.

Las muertes violentas lo rondaron siempre, durante su vida y, no menos terriblemente, después de ella. Su padre murió en frente suyo, de un balazo accidental, cuando él era todavía un bebé.

Cuando el accidente ocurrió, la madre de Horacio llevaba al niño en brazos: el estrépito de la detonación la hizo soltar a la criatura, que cayó al suelo y se rompió el cráneo. Sobrevivió, pero la caída marcó su salud para siempre. O quizá no fue la caída, sino la pérdida.

Durante las décadas siguientes, su padrastro y su propia esposa habrían de suicidarse. Y
Quiroga mataría azarosamente a un amigo muy querido, también de un disparo casual.

Él mismo se mató, finalmente, tomando cianuro, en 1937, luego de que le fuera diagnosticado un cáncer a la próstata. Un día antes de que se cumpliera un año exacto de su muerte, su mejor amigo, el escritor
Leopoldo Lugones, le siguió los pasos con idéntico método. Muy pronto lo hizo una amiga de ambos, la poeta Alfonsina Storni, sumergiéndose en el mar como recuerda la canción de Ramírez y Luna. En los años siguientes, la hija mayor de Quiroga y su único hijo varón se suicidaron también.

No poco tuvo que ver en esa muerte subsiguiente de sus dos hijos la huella involuntaria del escritor: Quiroga había sido un excéntrico, muchas veces tildado de loco, y había llevado una vida tan tachonada de desgracias, que sus hijos se sentían herederos de un destino irremediablemente sombrío, y, para escapar de él, lo apuraron suicidándose.

Es mucho más que una simple ironía, por ello, que Quiroga fuera el autor del cuento "La gallina degollada", pues no hay relato en la tradición hispanoamericana que más terriblemente cifre la idea de la herencia de padres a hijos como tragedia inescapable, como necesidad de destrucción y de autodestrucción: la paternidad y la filiación como motores de una desgracia irrevocable.

(Quiroga es
sui generis: su literatura parece un naturalismo torcido que intentara explicar ciertas formas de horror que en el fondo preferiríamos creer sobrenaturales; su lucidez está en saber que el horror es siempre parte de la naturaleza).

Y ya que la filiación es tema crucial de "La gallina degollada", les dejo aquí el cuento en su forma original y, de inmediato, dos ilustres vástagos suyos: la conocida versión cómic de Carlos Trillo y Alberto Breccia (que Ricardo Piglia antologara en su volumen de adaptaciones gráficas La Argentina en pedazos, hecho a partir de una serie publicada en la revista Fierro), y esta otra versión cómic del artista gráfico catalán Corominas... Disfrútenlos en familia.

Imagen: óleo sobre papel de Corominas.

6 comentarios:

Susana dijo...

Gustavo:
Hola! Una preguntita medio banal: ¿es asarozamente como lo has escrito? ¿O Azarosamente como pensaba yo? ¿Es la misma palabra o son dos diferentes (una de azar, la otra del verbo asar....?)

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Jaja... No, no: es azarosamente, y a mí se me cambiaron las letras del mismo modo.

Anónimo dijo...

Fuera de bromas, ese cuento de Quiroga es extremadamente terrorifico, que horror de historia en tan pocas palabras. Capacidad de sintesis...
Recordaba los cuentos de Lovecraft, pero su horror viene de lo desconocido, mientras que en el Quiroga de ese cuento, surge de lo humano, de la cotidianidad.
Esos cuatro hermanitos resultaron ser no solamente monstruosos fisicamente hablando, sino tambien monstruos de la mente.

Corominas dijo...

Gracias por enlazar mi historieta a tu interesante comentario, Gustavo :-)
Este cuento me parece particularmente siniestro (el horror cotidiano al que hacía referencia Freud), y creo que algunos cuentos de Poe comparten los mismos personajes marcados y abandonados a su terrible destino.
Como a mi también me marcó la versión del maestro Breccia; leí su historieta a los catorce o quince años y sigue formando parte de mis pesadillas. ;-)

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Gracias, Corominas, qué bueno tener al autor de la versión comentando por aquí. ¿Y es posible ver online otras cosas tuyas?

Corominas dijo...

Sólo ilustraciones, Gustavo. Pero intentaré colgar más páginas en mi blog. Gracias por preguntar.

Creo que hay muy poco interés en hacer adaptaciones literarias en historieta. Se hacen muchas menos que las cinematográficas, por ejemplo. Y mira que el cómic es un medio ideal para ello...