9.10.07

De Santis sobre Levrero

Los raros, el aire de familia y la mirada marciana

Nunca he tenido del todo claro por qué, cuando pienso en "los raros" latinoamericanos, ubico a Mario Levrero y a Pablo de Santis en la misma rama del árbol genealógico.

Cuando descubrí que ambos habían coincidido en la revista
Fierro por un tiempo, que ambos eran fanáticos del cómic, creí encontrar el puente: pero los cómics que escribieron son tan distintos que ese espejismo de hallazgo se me vino abajo pronto.

Levrero parece más naturalmente desquiciado y, sin embargo, a la vez, más intimista que De Santis, más personal e incluso más reflexivo. También es más ensayístico, divaga más, y se olvida con mayor frecuencia de las formas. De Santis tiene más control sobre sus textos; a veces, un control fanático (El calígrafo de Voltaire).

El siguiente párrafo de una entrevista múltiple, aparecida en
La Nación, en la que De Santis coversa con sus coetáneos Alan Pauls, Guillermo Martínez y Leopoldo Brizuela, me aclara mucho más las cosas. De hecho, al parecer, De Santis fue poco menos que un discípulo directo de Levrero. Dice De Santis:
"Cuando yo tenía unos 20 años y estaba en la época, por así llamarla, de formación, me marcaban mucho, además de escritores mayores como Cortázar o Borges, aquellos que estaban escribiendo en ese momento, como Piglia, Rivera o Saer. Leía a conciencia lo que publicaban los autores más importantes a comienzos de los 80. Pero un escritor uruguayo, Mario Levrero, que entonces era jefe de redacción de una revista de crucigramas que estaba en la calle Uruguay, me marcó de manera especial. Yo lo iba a ver y él me regalaba sus libros, que eran inconseguibles. Teníamos largos diálogos. Levrero tenía una visión de la literatura liberada de todo. Miraba las cosas como un marciano podría mirar desde Marte qué pasa en la Tierra, con grandes zonas de ignorancia y de desprecio, y revalorizaba los géneros. También fue muy importante para mí la revista de ciencia ficción El Péndulo, donde incluso había un modelo de crítica".
Por cierto, hace un par de años, cuando empecé a referirme a Levrero en el blog, e incluso antes, me era casi imposible encontrar gente que lo hubiera leído. Y rastrear sus libros ha sido para mí una odisea, en medio de la cual he descubierto que sus obras más viejas no se pueden ubicar ya ni siquiera en Uruguay y Argentina (creo haberlas leído todas ya, sin embargo, gracias a las bibliotecas norteamericanas). De Santis explica cuán parecidas eran las cosas con los libros de Levrero en los ochentas, en el mismo Buenos Aires, donde vivía el uruguayo.

Es un placer ver que escritores y críticos peruanos ya se refieren a los libros de
Levrero y le dan su lugar (después de todo, yo llegué a él por un peruano, José Miguel Oviedo), pero sigue siendo una duda para mí dónde y cuándo se han familiarizado con su obra...

Imagen tomada de aquí.

3 comentarios:

Perdido dijo...

navengando en la página de ilike, buscando personas con gustos musicales similares al mío, me encontré con una friend que tenía como nombre "sorjuana". leí un poco de su historia, y decía esto: "fui socia (y amiga, discípula, hermanita) del legendario escritor ríoplatense mario levrero". increíble, qué gran coincidencia, pensé. luego de un breve mensajeo, descubrí que se trataba gabriela onetto, y que aún dirige el taller "de creación literaria y exploración personal por internet" que creó levrero... esas cosas que tiene el internet...

Niki Tito dijo...

Gustavo,
Levrero es un escritor estupendo. Sus comics me dan una especial curiosidad (¿a qué se parecerán?).
Hace unos meses la editorial española Caballo de Troya publicó dos libros suyos (Dejen todo en mis manos y El discurso vacío). Ojalá sigan saliendo otros títulos, y ojalá alguien se anime a traerlos a Lima…
Saludos

sorjuana dijo...

¿Qué tal, "Perdido"? Acá la mismísima SorJuana...
Sólo para comentarte que los talleres "de creación literaria y exploración personal" (por internet) que dirijo se llaman Hilo de Ariadna; en cambio, la escuela según Levrero, que en su momento iniciamos juntos (2001) luego de una larga relación de amigos y compañeros en estas lides de la escritura (él, el Maestro, por supuesto), se llama Letras Virtuales y son talleres "de motivación literaria".

Se puede acceder a ambos sitios desde http://www.onetto.net pero en realidad son planteos distintos. El de Levrero (que son cuatro niveles) es Letras Virtuales, y en ese sitio web hay mucha información sobre él, alguna inédita como opiniones que vertía durante esos años de trabajo conjunto en nuestros talleres.
Saludos desde Montevideo!!!
Gabriela