9.10.07

Watanabe y la plaza del pueblo

1. Acerca de la literatura como foro público

Está de moda decir que la literatura peruana se ha desentendido de la realidad política y social de nuestro país. Y está de moda, además, celebrar ese supuesto desapego.

Considerando que la literatura es una de las pocas plazas públicas que históricamente han funcionado con vitalidad en el Perú, cuesta entender qué es lo que festejan quienes creen constatar que ahora nuestros escritores están más interesados en mirarse el ombligo que en mirar el mundo alrededor.

(Y, díganme, además: ¿cuántos escritores peruanos tienen un ombligo interesante?).

Hay quienes se alegran simultáneamente de que nuestros escritores sean intimistas y a la vez cosmopolitas, como si estuviera bien mirarse a uno mismo y también mirar hacia afuera siempre y cuando la mirada pase por alto al país, es decir, siempre y cuando el Perú quede borrado, arrumado en un punto ciego. ¿Cuál es la felicidad de esa ceguera selectiva?

¿Es que alguien piensa que no se puede ser cosmopolita y peruano a la vez? ¿Es que alguien cree que, para aspirar a la "universalidad" (cualquier cosa que eso signifique), hay que abjurar de cualquier vínculo visible con el Perú? ¿Es que el Perú está bien como fuente de anécdotas y materia prima, pero no como preocupación real?

Por suerte, descripciones de ese tipo son un error: la literatura peruana sigue tan vitalmente preocupada por nuestra realidad política y por nuestra historia como lo ha estado siempre, y allí están como pruebas las obras recientes de autores de todas las generaciones activas hoy, como
Vargas Llosa, Gutiérrez, Reynoso, Cueto, Nieto, Prochazka, Benavides, Alarcón, etc., para mencionar sólo narradores (dado que el asunto con nuestra poesía es incluso más transparente).

También parece (me parece) inocente suponer que quienes no tratan o han tratado explícitamente sobre el Perú en su obra lo han elidido como tema trascendente en su ficción: por ejemplo, encuentro imposible una lectura lúcida y compleja de Salón de belleza, de Bellatín, que pase por alto el contexto limeño de su producción; encuentro no menos empobrecedor hacer otro tanto con los cuentos de Luis Hernán Castañeda.

2. La plaza de Watanabe

Quisiera dar un ejemplo más bien inmediato y práctico de cómo la literatura puede contribuir, incluso prospectivamente, a alimentar las discusiones de nuestra esfera pública.

Quienes hayan formado parte, activa o pasiva, del debate acerca del monumento "El ojo que llora" y acerca, específicamente, de la pertinencia de hacer de ese monumento un sitio inclusivo, en el que no sólo estén rememorados quienes fueran víctimas de Sendero Luminoso, podrán encontrarle un interés relevante a los siguientes pasajes de la Antígona de José Watanabe, y replantearse la discusión tras su lectura:

[Antígona es la hermana de Polinices y Etéocles. Polinices ha muerto atacando la ciudad de Tebas, defendida por su propio hermano Etéocles. El rey Creonte, tío de todos ellos, prohíbe que se le dé sepultura al traidor Polinices. Antígona se rebela contra esa orden].

CREONTE:

"... y los muertos de la guerra ya todos están abrigados por la tierra,
excepto uno.

Excepto uno.

El cuerpo de Polinices quedará insepulto, carne
de disputa y hartura de aves y de los perros voraces.
Porque él, que fue desterrado, vino con los crueles argivos
dispuesto a ver con placer el fuego consumiendo la ciudad de su padres.

La no tumba para él es mi determinación
porque jamás los malvados recibirán más honra que los justos,
y que así quede pregonado.

Y pregonado también quede el castigo: aquel
que le haga exequias, que le haga duelo o que le cubra con tierra,
agregará su propia muerte a la del muerto.

Ahora vayamos todos a concluir las honras de su hermano Etéocles".

NARRADORA

"La muchacha, más niña que mujer, sentada en aquel patio...
qué abatimiento tan serenamente llevado.
Hermana de los dos muertos, del honrado con sepulcro y del otro, afrentado sin él,
mira distante nuestro paso. La culpa que sentimos está en nosotros, tebanos,
no en la intención de su mirada,
porque nadie, ni el consejero más sabio, se atrevió a refutar la orden de Creonte
que es dañosa para nuestra alma".

CREONTE

"¿Qué dios puede tomarse ese trabajo
con alguien que llegó hasta las puertas de la ciudad levantando teas ardientes
dispuesto a incendiar templos, altares y sacros tesoros?"

ANTÍGONA

"... déjame
que termine de abrir la tierra para que sea madre
y acoja a Polinices como acogió a Etéocles.
Son hermanos irrenunciables, guardia, ya sin facción ni contienda
y acaso mutuamente se están llamando

...

Quiero que toda muerte tenga funeral
y después,
después,
después
olvido".

Imagen: Teresa Ralli de Yuyachkani en la Antigona de Watanabe. Tomada del Ithaca Times.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Watanabe era de otro lote. Ojalá todos los peruanos leyeran (o tuvieran la posibilidad de leer o ver) esa obra.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Curiosamente, acabo de ver que mi amigo Daniel Salas ha posteado también sobre la Antígona de Watanabe hoy mismo. Maravillas de la falta de coordinación...

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Este es el post de Daniel:

http://grancomboclub.blogspot.com/2007/10/antgona-o-la-utilidad-de-la-poesa.html

Daniel Salas dijo...

En efecto, ayer leí Antígona y me encontré con un libro peculiarmente estremecedor y necesario.

Eso sí, a propósito de tu post: ¿no te parece que el prólogo de Marco Martos es notoriamente evasivo y que deja de lado de una manera inocultablemente intencional el profundo sentido político del texto de Watanabe?

Anónimo dijo...

Encontre este articulo sobre Salon de belleza donde se toma en cuenta el contexto.

http://www.andes.missouri.edu/andes/Especiales/PdL_Bellatin.html

Anónimo dijo...

ese poetastro que para calificando "de otro lote" a los demás también pensaba que Fujimori era "de otro lote", por eso trabajó para él durante años. Watanabe era un grande y punto.

Anónimo dijo...

¿Y cómo coño sabes, 12.31PM,quién es el anónimo, que es poetastro y fujimorista además?

Anónimo dijo...

Ya que lo preguntas, Monica Belevan podria tener el ombligo mas interesante de la literatura peruana. No querria imaginarme a ninguna otra escritora peruana en la playa.

Maldita sea, otra vez es viernes y yo acá... dijo...

Anónimo de las 6:40 y Anónimo de las 7:13:

Este es un blog de literatura, les ruego encarecidamente que se abstengan de nombrar cualquier eufemismo que haga referencia a orificios femenimos.

juda dijo...

Hablando de antigona. Pretendo con este comentario desentrañar la tan ansiada descentralización. En Huánuco, un devoto del taita garachanka: Edilberto Sanchez Daza `sacha´,brillantemente ha logrado hacer una adaptación de antigona, insertandole a su obra la contextualización de los motivos de Antigona. En su trabajo deja entrever los ultrajes y bestialidades cometidas a la mujer en los tiempos del terrorismo. Como tibuto a los caídos, logra imprimirnos en la memoria , para no olvidar nunca, la presencia fuerte y luchadora de la mujer campesina. Voy a estrenar la obra en el festta. Salud sacha ¡ah¡