20.11.07

La realidad vacía

De Leopold & Loeb a Columbine y Virginia Tech

Hasta hace apenas unas décadas a la imitación de una realidad la llamábamos ficción. Después la llamamos simulacro. Hoy existe una perversa causalidad postmoderna según la cual una realidad no es producida por otra, ni derivada de otra, ni estrictamente consecuencia de otra, sino que es su imitación más o menos inmotivada. A veces, su imitación vacía, su copia insignificante o absurda. Ahora que la realidad imita a la realidad, habrá que buscarle un nombre nuevo.

En 1924, Nathan Leopold y Richard Loeb, de diecinueve y dieciocho años de edad respectivamente, planearon y ejecutaron el asesinato de Bobby Franks, de catorce, por el simple deseo de probar que eran capaces de llevar a cabo un crimen perfecto. Leopold y Loeb se sentían un par de superhombres nietzscheanos con derecho a cometer ese acto sin necesidad de una justificación más allá del hecho evidente de su propia superioridad.

En las décadas siguientes, el crimen de Leopold y Loeb inspiró la obra teatral Rope, de Patrick Hamilton; la película homónima que Alfred Hitchcock basó en la pieza de Hamilton; la cinta Compulsion, de Richard Fleischer, protagonizada por Orson Welles, que daban en la tele en Lima una semana sí y otra también cuando yo era chico.

Y con el tiempo dio origen a otras películas, como la excelente Swoon, de Tom Kalin y, claro, la ultrasádica Funny Games, de Michael Haneke, que el director austriaco ha vuelto a filmar en versión americana, protagonizada por Naomi Watts (el afiche del remake ilustra este post): eso se estrena a principios del próximo año.

Eran, o son, ficciones que copiaban la realidad. Incluso si esa realidad había surgido a su vez de una ficción: ¿leyeron Leopold y Loeb Crimen y castigo? Seguramente. (Y en Ice Haven, la excelente novela gráfica de Daniel Clowes, un copycat de Leopold y Loeb lee un folletín amarillo que cuenta la historia del homicidio de Bobby Franks).

Lean aquí el artículo School massacre plots hatched on internet, de The Guardian, para intuir el giro contemporáneo de esa vieja tradición imitadora: se han construido comunidades online de adolescentes que planean crímenes que son homenajes a la matanza de Columbine y, a su vez, homenajes a las imitaciones ocurridas hasta la fecha. En algunos países, como Finlandia y Alemania, se cuentan ya por decenas los muertos por esos delitos en los que, aparentemente, no se busca siquiera reivindicar alguna borrosa idea atribuida a los criminales de Columbine, sino solo copiar su actitud.

Y ni siquiera su actitud: su acto. Así de simple: su acción, el hecho realizado, no un supuesto sentido atribuido a él. No son crímenes guiados por la rebeldía ni por un afán de liberación. Se planean siempre como suicidios rituales por un motivo crucial: sus autores no esperan ni desean defender sus hechos ante un jurado o ante la opinión pública después: no tienen necesariamente algo que defender. Sus suicidios son sacrificios ofrecidos a un dios en cuya existencia no creen. Sus crímenes son un mensaje vacío, diseñado para ser vacío, para no decir nada, por eso la única reacción posible hasta ahora ha sido la estupefacción.

Y pensar que Leopold y Loeb fueron vistos, hace apenas ochenta años, como encarnaciones perfectas del más absouluto nihilismo.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

No puede ser, tiene que significar algo para ellos o no lo harían. Nadie se pega un tiro como quien masca un chicle.

Anónimo dijo...

No puede ser, tiene que significar algo para ellos o no lo harían. Nadie se pega un tiro como quien masca un chicle.

Alma Monserrat dijo...

Ah qué vida ésta
YA SE ACABÓ LA FILOSOFÍA MODERNA
Caminar con las piernas y los pulmones,
agotar los oxígenos y espacios
Caminar abrazados a los pollos,
pEdir pERdÓn en NoMbRe dE la EsPeciE
Ah qué vida ésta
YA SE TERMINÓ LA FILOSOFÍA
ya se terminó(1)
(Montserrat Álvarez)

Alma Monserrat dijo...

NO EXISTEN

NO EXISTEN FILÓSOFOS ESCÉPTICOS -magister
...................... dixit-
LOS ESCÉPTICOS ESTÁN EN LAS TABERNAS Y EN
......................LOS BARES
Así decía PQRST, joven catedrático,
una tarde de abril de 1999
Ah qué vida ésta
OYE KANT EN QUÉ TE BASAS PARA DECIR QUE
................EXISTE ALGO QUE NO SE PUEDE CONOCER
¿KÓMO KONOCES, CAN'T, LO INCOGNOSCIBLE?
Ké noúmero ni noúmero
SÓCRATES ERA UN REO
ESOPO ERA UN ESCLAVO
DIÓGENES UN MENDIGO
Ah qué vida ésta
Llorar abrazados al cuello de los caballos
lágrimas sifilíticas
retorcer el pescuezo de los pollos,
EL PESCUEZO DE LOS JÓVENES POLLOS,
cocinados desde niños en la muerte
Ah qué vida ésta
YA SE ACABÓ LA FILOSOFÍA MODERNA
Caminar con las piernas y pulmones,
agotar los oxígenos y espacios
Caminar abrazados a los pollos,
PEdir pERdÓn en NoMbRe dE la EsPeciE
Ah qué vida ésta
YA SE TERMINÓ LA FILOSOFÍA
ya se terminó
la filosofía
¡YA! / Hemos terminado
Nos vamos
El último -ese último último- el último apaga
LA LUZ.

Ernesto Ayala dijo...

Gustavo, la novela Tenemos que Hablar de Kevin, de Lionel Shriver, que seguramente conoces, se hace cargo de las imitaciones de las imitaciones de las imitaciones de pendejos asesinos de compañeros de curso. La novela, interesante por varias razones, especula como sicopatas se miran y citan entre ellos y como la relevancia que los medios dan a sus nombres y sus historias, en lugar de los nombres y las historias de las víctimas, tiene mucho que ver con que la continua reproducción de estas masacres.