15.11.07

Rock in españoul

¿Mercado o posibilidades expresivas?

Hace muchos años, cuando el rock de España e Hispanoamérica andaba en pañales (aunque yo soy de los que piensan que mayoritariamente lo sigue estando), no eran pocos los grupos nuestros que escribían y grababan sus canciones en inglés.

Pasados los años, y tras un par de décadas en que el fenómeno pareció virtualmente desaparecido, está volviendo a producirse, poco a poco, y lo más curioso de todo es que ya no parece enfrentar tanta oposición como años atrás (pueden escuchar muchos ejemplos peruanos, de toda calidad, en este blog).


En los sesentas, setentas y parte de los ochentas, la crítica contra los hispanoamericanos que hacían rock en inglés tenía un argumento a flor de piel: la alienación: hacer música en la lengua del imperio era una rendición de alienados, una renuncia.

Esa crítica podía formularse y reformularse mil veces incluso pasando por alto el hecho elemental de que el rock, todo él, es una tradición de origen eminentemente anglosajón, y que si algo de alienación había en componer rock en inglés, no poco de alienación debía de haber también en el simple gusto por el rock, en general.


La idea de alienación, en el sentido que se le daba en esas críticas, ha sido virtualmente destruida (salvo para los nacionalistas más antropopitecos y los marxistas más cegados por la ortodoxia). Ha sido destruida, sobre todo, con la emergencia de conceptos más complejos que sirven para dar cuenta de diversos fenómenos de relación entre culturas: las ideas de transculturación, hibridación, heterogeneidad, multiculturalismo, globalización.

No, no digo que esos sean conceptos inobjetables ni muchísimo menos, ni tampoco digo que sean, siquiera, compatibles entre sí; pero allí están, así que señalo su presencia: son nociones que, viajando de la academia al lenguaje común, parecen haber convertido en obsoleta, entre muchas otras cosas, la antigua queja contra la alienación de los rockeros propios de lengua extraña.

En una escena musical post-Dead Can Dance, el mundo de Sigur Ros y Björk y M.I.A. y Manu Chao, quejarse por la lengua en que un músico decida componer sus letras resulta un tanto ocioso, al menos si lo vamos a plantear como una acusación de alienación (el tipo de acusación que, curiosamente, no persiguió con tanto rigor a los compositores de ópera que optaron por el italiano sin que ésa fuera su lengua original).

¿Quiere decir esto que la decisión de esrcibir y cantar en otro idioma no es criticable en absoluto? Lo pregunto porque entiendo que si un escritor peruano decidiera escribir novelas en inglés, no siendo el inglés la lengua en que se desenvuelve normalmente, las críticas contra esa elección le caerían de inmediato, súbitas y pesadas como un piano desde un octavo piso: las
posibilidades expresivas de un artista del lenguaje se recortan en una lengua ajena.

(Pasemos rápidamente las objeciones previsibles de quienes mencionarán a Nabokov, a Conrad, a Beckett, a Wilcock, a Moro, a Huidobro, etc.: esos autores tenían un dominio escrito de la segunda lengua similar al que tenían en su idioma materno, de modo que no son buenos contraejemplos).

Este es el punto: la adopción del inglés coloca al artista ante las puertas (eventuales) de un público mayor, más masivo, más numeroso, y, en coyunturas como la nuestra, lo hace en un tiempo en que la distribución electrónica de la música y su proliferación online están, ciertamente, generando un mercado global en el que los productos de frontera parecen no sólo naturales sino además particularmente atractivos.

Este es, sin embargo, otro punto: ¿qué artista está dispuesto a sacrificar parte de su complejidad, su coherencia y sus posibilidades expresivas a cambio de un ticket de ingreso al mercado global (este mercado en el que el pop/rock empieza a confundirse con la categoría --transicional y pasajera-- de la world music)?

Porque, hay que decirlo, regresando al archivo más a la mano: varias de las canciones de estos grupos peruanos que componen en inglés tienen letras lamentables, y si esa pobreza tiene que ver con la autoimposición de trabajar en un idioma ajeno con la esperanza de un mejor mercadeo, vale la pena hacerles esta obervación: poco es el beneficio que lograrán poniéndose en una situación que les reduce la calidad hasta casi aniquilar algunos de sus trabajos.

Imágenes: M.I.A., la británica de Sri Lanka; Dead Can Dance y su propia versión del gíglico; Bjork, una carrera en un idioma ajeno.

20 comentarios:

Daniel Salas dijo...

Del blog "Oirán tu voz, oirán nuestra voz" (cuyo título homenajea a Leuzemia), he quedado impresionado con la canción de Emergency Blanket, de lo mejor que he escuchado últimamente de rock peruano. Es una canción buenísima, original y con una excelente producción. La letra no es muy compleja pero tampoco me parece mala. Es notorio, creo, el influjo de Led Zeppelin tanto en la música como en la letra. No he podido descagar el album del link que allí se indica y tampoco lo venden en ITunes. ¿Alguien puede informar donde se puede conseguir más información sobre este grupo?

Anónimo dijo...

Si no se pueden expresar bien en inglés y a pesar de eso insisten en hacerlo, ¿es un síntoma de alienación?

Jorge Arévalo y Julio Meza dijo...

Estimado Gustavo:

Sigo tu blog desde sus primeras postedas, cosa que sucedió hace bastante tiempo. A veces he concordado con tus opiniones. En otras oportunidades no me he sumado a ellas. Sin embargo, en ambos casos, he preferido mantener en silencio mi punto de vista sobre los temas tratados. Más por prudencia que por timidez, he optado por una postura neutra. No obstante, creo que tu último comentario me ha crispado y me obliga a soltar algunas palabras aclaratorias.

Cuando dices...

aunque yo soy de los que piensan que (el rock en español)mayoritariamente... sigue estando (en pañales)

estoy obligado a decirte que, de forma evidente, caes en un tremendo error. Quizá por mezquindad (no lo creo). Quizá por desconocimiento (opto por esta alternativa).

En la actualidad es imposible manejar de forma absoluta todos los temas relacionados a la creación artística. Y, por este motivo, justifico tu metida de pata (califico así tu frase con la mayor buena leche posible). Si no has escuchado, te invito a que pongas en tu cd player sólo este par de discos de rock latinoamericano del presente año:

-Sino (2007) - Café Tacvba
-El zafiro de las galas (2007) - Daniel F.

Si cumples esta breve tarea que te encargo, comprobarás que el rock de esta parte de américa no está en pañales, sino que, más bien, es ya por lo menos un adolescente multifacético y sumamente audaz.

Por otra parte, y siendo un poco contradictorio, ante tu frase parafraseo otra de Benedetti: ¡qué tanto piden madurez, si lo maduro es lo más cercano a lo podrido!

Un abrazo,

Julio Meza.

Anónimo dijo...

Carlos Gallardo es manager del grupo. El te puede informar

Anónimo dijo...

Creo que partes del presupuesto que las letras de rock tienden a transmitir algo. Pero, ya en el universo contemporáneo de estilos y géneros, en muchos casos, la letra pasa a segundo plano y termina convirtiéndose en un sonido más. Aunque también se puede sostener que es una de las características del rock desde sus inicios (por ejemplo, ¿qué significa "Wop-bop-a-loo-mop alop-boom-boom" de Little Richard en "Tutti Frutti"?).

Un caso actual es Antonio Luque o Sr Chinarro, si se piensa en un caso de rock en español (aunque no creo que interese atribuirle una categoría idiomática), cuyas letras son crípticas e ininteligibles, pero terminan siendo un acompañamiento adicional a la construcción de sus temas.


Raschid

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Claro, y las letras de las canciones de Bob Dylan o Lou Reed o Jack White o Michael Stipe o Wayne Coyne o Morrison o Lennon o Morrissey no son relevantes para entender sus canciones, ¿no?

Estás equivocado pues: una cosa es que haya una gran cantidad de canciones con letras pésimas y otra cosa es que las letras sean irrelevantes.

Y tampoco debes confundir escritura automática o surrealismo o dadaísmo o hermetismo con irrelevancia. Decir que la letra de una canción no importa es como decir que no importan los colores de una película o las dimensiones de un cuadro o los bajos de una ópera: no existe la obra de arte hecha de elementos no significantes.

Anónimo dijo...

Rashid: ¿Cuando dijiste "adicional" quisiste decir "irrelevante"?

Manzanilla y Sal dijo...

En realidad a mí me queda también la duda sobre si estas en lo correcto o no en cuanto a lo del estado general del rock en español.

¿Te refieres al rock como medio expresivo? osea, ¿a que no se ha podido hacer canciones de rock memorables en el idioma?

O te refieres, mas bien, al rock en español como fenómeno de ventas. Porque si es esto último, estoy totalmente de acuerdo contigo. Salvando la pequeña oleada de interés que hubo sobre los grupos del "Rock en Español" de los 90 (siempre visto desde una perspectiva anglocéntrica como mercado), no ha habido un grupo que pueda decir que verdaderamente "la hizo".

Pero, en cambio, me parece que sí hay propuestas artísticas del rock en español que merecen ser apreciadas como tales. Sr. Chinarro es una de ellas. Los Planetas es otra. En Latinoamérica está Café Tacuba (aunque el SINO no me parece tan bueno como el Cuatro Caminos, hablando de las letras), están Los Amigos Invisibles, está Babasónicos. Y está una miriada de grupos que, porque los canales de distribución y de información (se necesita a gritos una Pitchfork latinoamericana) son practicamente inexistentes, ni siquiera tenemos la posibilidad de escuchar.

En cuanto al Perú, de los años 90 yo rescato dos propuestas:

1. El Aire

2. Electro Z

Este último, me parece, es un ejemplo a estudiar sobre si el grupo (en realidad L.A.S.E., su compositor -que ahora escribe en Dasher) ha perdido algo en cuanto a potencial lírico al cambiar de idioma.

Anónimo dijo...

Gracias, Anónimo de las 11:53, no, no me refería a que las letras sean irrelevantes, sino, más bien, a que las letras pueden contar con la opción de ser un "sonido" más.

En tal sentido, el inglés se presta mucho mejor a esta posibilidad frente al español (dada la procedencia del género "rock"... un tema similar en otro foro me llevó a preguntar si el inglés es al rock, lo que el italiano a la ópera).

A este punto apuntaba mi intervención, Gustavo. Lo demás que señalas es interesante, pero no iba por ese lado.


Raschid

Anónimo de las 11:53 dijo...

Rashid: en teoría, no suena mal lo que dices. ¿Pero es posible que nos olvidesmos que las palabras supuestamente significan algo? Uno no entiende todo lo que dicen las canciones en inglés, es cierto, y ni mencionar a los franchutes de Indochina, pero cuando uno entiende inglés, como que es imposible juzgar las palabras por lo que se supone deberían significar.

Anónimo dijo...

Mi alusión era a que nuestra recepción de las letras en inglés en el rock no es similar al caso de los textos en literatura en otras lenguas. Son experiencias distintas y, al menos, no equiparables por el lado de las letras.

Tal vez, por eso, se malentienda la frase inicial de mi post de las 9:07. Si ese fue el caso, asumo la responsabilidad del malentendido.

Agrego además que Gustavo enfatiza el lado de la composición en el rock. Por mi parte, agrego a esto último que es importante, el sumar la recepción de este género.

No es habitual que uno escuche rock o elija una banda por las letras exclusivamente (de lo contrario, escucharíamos sólo a gente que hace "spoken-word", digamos recitadores o declamadores - no sé cómo traducir esta idea -). Simplemente tendemos a atribuir un concepto general y abstracto, en una primera escucha a lo que llama nuestra atención (a menos que seamos expertos). En esa percepción global e inicial las letras juegan un papel secundario. No se distinguen claramente de los demás elementos percibidos. Posteriormente, en la escucha detallada, se separan los elementos. En cambio, en la literatura, sin las letras, no percibes nada ni al inicio, ni al final.



Raschid

Tanque de Casma dijo...

¿Sólo te parece transicional y pasajera la categoría de World Music? ¿No te parece que este calificativo esconde algunas trampas? Bueno, tal vez estoy paranoico.
Un abrazo
Ernesto
PD: Comparto la opinión de que Daniel F, un hincha del Sport Boys, tiene varias de las mejores letras de rock peruano.

Julio dijo...

Por una razón aún en estudio, que al parecer acá no entendemos, en la sucesión de algunos sonidos el ser humano encuentra inspiración para sus más contradictorios sentimientos, tristeza, soledad, amor, euforia, miedo, etc., es así, que desde nuestros comienzos nos empeñamos en producir sonidos que nos transporten a ese estado de ánimo en particular, posiblemente de esa manera surgieron los mantras (usados por The Beatles para varias canciones) además, el sonido de los tambores primigenios nos facilitarían el llegar a ese estado y me aventuro a creer que el rock y su proliferación de estribillos y tambores son los creadores de los mantras del presente, es cierto que las letras de algunos grandes compositores populares pueden a llegar a constituir el medio y el mensaje de sus canciones pero eso deberían aclararlo los literatos que sistemáticamente le niegan el valor de poesía a muchas de esas creaciones, incluso al premio que recibiera Bob Dylan le buscaron justificaciones medio raras,(lo premian no por sus canciones, sino por artista...) cuando, con el respeto merecido, esa última canción que posteaste de Dylan, su disonante voz con dos notas y una disminuida, uno tiene que ser bien fanático para ponerse a escuchar la letra, que debe ser buena, en fin...
El rock en español es un fenómeno como el rock en quechua o en japonés, es el deseo de explotar la posibilidad de entregar mensajes mas claros a la audiencia, en el concierto de Bjork, por ejemplo un montón no entendieron ni michi, pero gozaron de la sonoridad de la artista...

Anónimo dijo...

Me va a disculpar Faverón pero las letras no son lo más importante en la música, ojo, con eso no quiero decir que sea irrelevante como elemento pero lo fundamental en la música es la melodía.

Anónimo de las 11:53 dijo...

OK, entonces, por un lado tenemos que nos puede gustar Bjork sin entenderla completamente, y al mismo tiempo, nos estamos perdiendo de algo fundamental si no entendemos lo que el artista puso en la letra. En inglés no soy una taba, pero nunca entendí completamente "Break on thru" hasta que lo escuché letra en mano, y ya no me gustó tanto, varias frases tenían un sentido muy diferente al que yo imaginaba. Pero este es un caso distinto, no estamos hablando desde el punto de vista del receptor, sino del emisor. ¿Es valido usar, como emisores, frases (no mantras, no coros, no sonidos, sino frases, es decir, una construcción que necesariamente tiene un significado propio, aún reconociendo que es igual de necesario meterla en el contexto de una determinada pieza musical para que cobre ese significado) en un idioma que no se entiende bien, un idioma que uno no domina? ¿Hacer eso no es jugar a los dados, tratando que el remedo de un idioma suene por casualidad bien a los oidos de los receptores?

Julio dijo...

La responsabilidad del artista (emisor) termina una vez acabada la obra, o publicada, o escuchada, etc. las interpretaciones que se hagan del objeto artístico escapan de su dominio y es el auditorio, o los lectores, o los visores (receptores),los encargados de analizar, gustar, decodificar o criticar las obras, además, se olvida que las palabras son símbolos que representan sonidos y las frases también, por eso recalco, que una sucesión de sonidos(ojo, no digo melodía, aunque, también vale), nos inspiran sentimientos como amor, temor, alegría etc., y sensaciones, como el placer o el dolor, y si los literatos fuesen menos quisquillosos deberían reconocer claramente el valor poético de algunos compositores y así incentivar para que los menos dotados se esfuercen en mejorar, por emulación, sus letras, sean en español o sánscrito...

Anónimo de las 11:53 dijo...

Es justamente a esa reponsabilidad como emisor a la que me refiero. Una persona que elabora frases en un idioma que no conoce, ¿no equivale al jugador que echa los dados y espera que la suerte lo favorezca?

Anónimo dijo...

La ventaja, anónimo de las 11:53, es que el rock no te obliga a un conocimiento exhaustivo del idioma propio, ni del ajeno (al menos lo veo así) para lograr tu composición que, finalmente, es musical (de lo contrario, leeríamos rock y no lo escucharíamos... es decir, experiencia visual frente a la auditiva). Las letras de Dylan, Morrissey o Coyne son geniales, por supuesto, pero lo son también por la composición musical que las acompaña y el haber sido elaboradas para este formato. Por sí solas, impresas, es muy difícil que se sostegan frente a la tradición literaria. Si este fuera el caso, estaríamos "leyéndolos" y, en realidad, hemos optado por apreciar sus letras en composiciones musicales.

El mejor ejemplo para sustentar esta idea es que, a pesar del nivel de sus letras (si se quiere enfatizar sólo este aspecto) son muy pocos los compositores que han podido trasladar su talento desde la composición de letras al ámbito de la literatura. En realidad es escaso: Bob Dylan, Nick Cave, Henry Rollins, Leonard Cohen y uno que otro u otra más por ahí y paramos de contar (con resultados disímiles, además). Por eso, cuando mis amigos insisten en lo del Nóbel de literatura para Dylan, prefiero decirles que le den todo los Nóbel (Economía, Medicina, Paz y todo lo demás) para hacer un mejor y más justo homenaje a su capacidad creativa.

Considero, además, que la revaloración del aspecto musical como conjunto en los temas de rock se lo debemos, en las últimas décadas, al llamado post-rock, a la electrónica o al hip-hop y sus derivados, respectivamente.


Raschid

P.D.: Ah, por favor, y que no se entienda mi posición como una defensa de los grupos locales que componen terriblemente en lo musical con sus letras en inglés.

Anónimo dijo...

Es cierto lo que dices del rock en nuestro idioma, sigue estando básicamente en pañales. Salvo algunos proyectos aislados, sólidos y más o menos visibles: Café Tacuba y Maldita Vecindad en Mexico; Los Planetas, Dr. Chinarro, y algunas otras cosas de la escena independiente en España; Luis Alberto Spinetta y Charly García en Argentina, y poco más. Dicho sea de paso, en la revista Somos sacaron hace unas semanas un lamentable comentario sobre el último de los músicos mencionados, a propósito del bochornoso episodio protagonizado por él y la islandesa Bjork. Que el músico argentino esté moral y psicologicamente deteriorado no quiere decir que buena parte de su obra no sea excepcional. No seamos tan ignorantes por favor, escuchemos los discos. (Aunque para ser sinceros el comentario de Somos tenía una furia que más parecía la de un total acomplejado).

litio dijo...

Bueno, mencionas que las letras de los grupos peruanos que componen en inglés suelen ser lamentables. Es cierto. Pero te falta complementar con un dato esencial: las letras de los grupos peruanos que componen en castellano también suelen ser lamentables.

Para ser justos, son menos lamentables que las letras en inglés. Creo que hay buenos desarrollos en grupos como turbopótamos, el aire, leuzemia, incluso mar de copas (en inglés me parece que space bee les pone cierto esfuerzo). Pero en todo caso me parece que el problema es con la expresión oral en general. Dificilmente hay letras memorables y bien hechas en el rock peruano. Los músicos peruanos no suelen escribir bien, simplemente. Claro, si encima lo hacen en un idioma que no dominan es peor, pero no veo que ese sea el problema central. Sí es un problema el optar conscientemente por bloquear la comunicación con una mayoritaria audiencia nacional que no entiende inglés, pero es una opción al fin y al cabo.

Y, sobre el comentario inicial de Raschid, el que las letras sean un sonido más no significa que no quieran transmitir algo. Al igual que la literatura y la poesía, las letras del rock no se apoyan únicamente en el significado sino también en la sonoridad, la estructura y el contexto. Simplemente en la música el significado tiene un peso algo menor respecto a los otros elementos.

"Wop-bop-a-loo-mop alop-boom-boom" (o como se escriba) transmite algo, y es una buena letra, adecuada a su música, a su contexto, nos hace sentir lo que quería el compositor que sintamos. Si Little Richard en vez de eso hubiera cantado "hola amigos cómo están", la canción habría sido una basura.