12.12.07

El tercer ojo

Sobre un libro de Pierre Bayard (que sí he leído)

Entre los libros de mi lista de fin de año, en el rubro de las obras no ficcionales, aparecía el ya célebre Comment parler des livres que l'on n'a pas lus? (Cómo hablar de libros que uno no ha leído), del crítico francés Pierre Bayard.

De las muchas reseñas que se le dedicaron, quizá la más ilustrativa haya sido la de Sam Anderson en The New York Magazine: Anderson, siguiendo a pie juntillas el recado crucial del libro de Bayard (que lo importante no es leer un libro, sino entender su situación en la cultura), emprendió la reseña sin leer el volumen, haciéndose una idea de él únicamente a través de los comentarios de terceros en revistas, diarios y bitácoras de internet.

El resultado fue sintomático: al principio, la reseña parece comentar un libro absolutamente distinto de aquel que Bayard escribió. Tuerce no pocas de sus ideas, y lo elogia más allá del límite de los elogios que merece (el libro es interesante, hay que decirlo, y el crítico Bayard no es menos argumentativo y razonable aquí que en su pequeño clásico Quién mató a Roger Ackroyd: el misterio tras el misterio de Agatha Christie, donde demostrara que la solución de dicha novelita policial inglesa no explicaba realmente el enigma que ella misma planteaba).

En los párrafos finales de la reseña, sin embargo, Anderson da un paso atrás: "el pequeño pastor luterano que vive en mi corazón me fue demoliendo", dice, "con sermones sobre el pacto sagrado del reseñismo, y (dado que siempre me he sentido un tanto atraído por las normas represivas), finalmente me rendí". Y leyó el libro.

Entonces Anderson reorienta su reseña: se pone duro y, en efecto, un poco represivo: elige leer a Bayard literalmente y olvidar la fuerte ironía de su tono (que él mismo ha notado antes, comparándolo con la célebre y canónica Modesta proposición antropofágica de Jonathan Swift).

¿La crítica central de Anderson? Que la concepción de lectura de Bayard es enteramente social (social como en las páginas sociales): que Bayard concibe la cultura como ese conjunto de conocimientos que uno puede lucir en las fiestas y los vernissages y que, claro, sólo si se ve el asunto de esa manera uno puede suponer que hablar de oídas sobre un libro, o comentarlo luego de una simple hojeada, sean actitudes tan válidas como discutirlo después de una lectura detallada.

A mí, el libro de Bayard me resultó, como dije, muy interesante. No es un gran ensayo de sociología literaria, ni un tratado dirigido a rediseñar la relación fundamental del crítico con el libro. La ironía medular, que Anderson entrevé y extravía de inmediato, es la propuesta, tongue-in-cheek, de que se puede tener una noción interesante de la tradición o del tejido cultural de una sociedad sin tener ninguna idea de primera mano sobre los elementos que las forman.

Tengo la impresión incómoda de que la cultura de la superficialidad mediática, en Estados Unidos, ha acogido el libro de Bayard, sólo por lo que en él hay de rebelde ante la noción de la especialización absoluta en las humanidades, sin notar que su "modesta proposición" (la proposición de que los expertos puedan ser expertos en superficialidades) es fundamentalmente irónica; en Francia la ironía no ha sido desapercibida. En el Perú, una vez que el texto se ponga a la venta, la interpretación literal --en la cual el crítico no tiene que leer de verdad nada, porque la cultura la capta a través de un mágico tercer ojo que le ahorra todo trabajo al ojo uno y al ojo dos-- corre el riesgo de volverse una nueva Biblia.

En los años recientes, desde que abrí este blog, he notado que la crítica más frecuente (anónima siempre, claro está) que se le hace a los reseñadores, incluso más frecuente que la acusación de amiguismo, es la acusación de no leer los libros que comentan. (En mis años trabajando en prensa, fui testigo de que, además, esa acusación no siempre está desencaminada).

Una encuesta de Carlin Romano, publicada por el blog Critical Mass, hecha entre miembros del National Books Critic Circle (de la que yo me enteré por este post de Iván Thays y este otro de Jean-Fran
çois Fogel), quiso descubrir cuáles eran las reglas éticas que los oficiantes de la profesión se autoimponen en los Estados Unidos. Los resultados, que pueden ver en cualquiera de los enlaces anteriores, no son tan imprevisibles.

Salvo acaso por ese 76.5% de críticos que piensan que es poco ético no leer completo un libro antes de reseñarlo. O, mejor dicho, a causa de ese 23.5% que piensa que se puede reseñar un libro sin leerlo de cabo a rabo. Quiero que se entienda bien mi sorpresa: creo que es perfectamente posible que uno lea dos páginas de una novela y decida que es horrorosa y que no merece siquiera el esfuerzo de leer las dos páginas siguientes. Y, por supuesto, si esa es la impresión que uno se lleva, tiene derecho a decirlo, porque uno siempre tiene derecho a decir la verdad.

Pero no creo que haya nada ni medianamente permisible en el acto de escribir toda una reseña sin leer desde la primera hasta la última página de un libro: el juicio de un crítico es el producto del encuentro entre sus creencias, sus experiencias, su entrenamiento, su habilidad decodificadora, etc., y las propuestas, historias, referencias, materiales y formas del libro. Si a uno de esos dos lados se le niega el encuentro, el juicio se vuelve puramente reflejo, reacción egoísta, ensimismamiento.

Imagen: Third Eye, 2005. De Robert Crumb. Tomada de aquí.

23 comentarios:

LuchinG dijo...

Sería interesante que pongan un ejemplo de un libro con el que no pudiste pasar de la segunda página, y por qué. Martín Romaña no me convenció sino hasta después de la página 100, que creo que es cuando la enamorada llega a Paris; antes, me parecía una historia con anécdotas graciosas y un lenguaje entretenido, pero no más; cuando llegó la novia y empezaron los problemas, sus bromas y su estilo para contar se convirtieron en la forma en que él conseguía sobrevivir al conflicto, no simplemente el lucimiento de su talento para narrar.

RODOLFO YBARRA dijo...

Si esa tendencia se pone en “boga” por estos lares sería, más bien, un peligro porque aquí se aplica el tercer ojo (incluido el de Lompsang Rampa y esa tontería de los hilos de plata por donde se transmite la energía y el conocimiento; y el de las axilas intelectuales donde la apariencia termina reemplazando a la esencia) hace mucho tiempo, aparte de que se lee mal y se interpreta peor. Me ubico a favor del 23.5 % que piensa que es necesario leer un libro para reseñarlo o para opinar.
Por lo último, no creo que una encuesta nos pueda arrojar, por ejemplo, el mejor libro del año, mucho menos que un comentario pueda decirnos realmente lo que ocurre dentro de un libro. Planteo la duda. De todas formas espero el libro de Pierre Bayard; y en lo particular me gustaría que nos avises cuando comentes algo que no has leído.
R.Y.

Anónimo dijo...

Una ayudita para los salvajes:la Modesta Proposición de Swift,consiste en solucionar el problema de la hambruna en un pueblo comiéndose a los niños nacidos en el mismo,lo que no deja de tener una racionalidad inteligente:se disminuye el número de hambrientos por una doble vía, impedir que crezca el número de famélicos y que los adultos hambrientos dejen de estarlo.No hay de qué.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Luching: me ha pasado con muchos libros y con muchos autores. Pero te diré ejemplos latinoamericanos contemporáneos: un par de novelas de Andahazi, novelas de Caparrós; hay cuentos de Fadanelli que tienen cuatro páginas de largo y no me dan ganas de pasar de la segunda.

Ybarra: lamentablemente para tu expectativa, no comento cosas que no haya leído. Entre otros motivos, porque a mí nadie me exige reseñar ni comentar nada; leo lo que me interesa leer y hablo después, y sólo acepto escribir una reseña cuando me parece apropiado hacerlo... Y, sobre lo otro: nadie está tratando de determinar cuál es el mejor libro del año haciendo una encuesta (al menos, no yo): la pregunta de mi encuesta dice claramente "cuál fue TU favorito". ¿Quién más que cada lector particular tiene derecho a decir qué libro prefiere ese lector? ¿Acaso alguien tiene más derecho que tú a decir cuáles son tus preferencias?

Anónimo: aclaremos, entonces, que la proposición de Swift no se refiere en abstracto a "un pueblo" cualquiera: se refiere concretamente a la Irlanda de su época. Der hecho, ese era el título: "A Modest Proposal for Preventing the Children of Poor People in Ireland from Being a Burden to Their Parents or Country and for Making Them Beneficial to the Publick".

Anónimo dijo...

Claro,Gustavo,que era para Irlanda,pero dije,con otras palabras, que el comment era para quienes se quedaran en babia por ignorar el asunto por completo. Además, esa filosofía (¿?)se podría aplicar en otras partes.
Como en muchas veces,los grandes ingleses son irlandeses:Joyce,Shaw,Sean O'Casey,Swift y otros.

Anónimo dijo...

oye anonimo de las 8y15 que es eso de que los grandes ingleses son irlandeses??
Los grandes ingleses son ingleses (Shakespeare, Mc Ewan, Orwell, Lawrence, etc...)
y los grandes irlandeses son irlandeses.
Leete esto:
"The term English literature refers to literature written in the English language, including literature composed in English by writers not necessarily from England; Joseph Conrad was bookmark Polish, Robert Burns was Scottish, James Joyce was Irish, Dylan Thomas was Welsh, Edgar Allan Poe was American, Salman Rushdie is Indian, V.S. Naipaul is Trinidadian, Vladimir Nabokov was Russian. In other words, English literature is as diverse as the varieties and dialects of English spoken around the world. In academia, the term often bookmark labels departments and programmes practising English studies in secondary and tertiary educational systems.

This article primarily deals with literature from Britain written in English. For literature from specific English-speaking regions, see the see also section at the bottom of the page."

Diabloguero dijo...

Gustavo: Seguramente una de esas novelas de Andahazi que mencionas es "Errante en la sombra". Yo tampoco pude pasar de las primeras páginas.

Anónimo dijo...

"This article primarily deals with literature from Britain written in English. For literature from specific English-speaking regions, see the see also section at the bottom of the page." ???? Que bruto! te falto la flechita nomas! Que tal cultura copy/paste compadre!!
El chacal

Anónimo dijo...

Hola 9:05 PM.Así como Faverón usó de manera natural la "Modesta Proposición",sin preocuparse de los salvajes que se quedaban en la Luna,así también yo usé "los grandes ingleses son irlandeses",cuyo culpable no soy yo sino Giovanni Papini.Alude a la grande impresión que causan ejemplares como Bernard Shaw,James Joyce y otros (Papini no podría haber pensado en Samuel Beckett por razones "obvias",con perdón de los salvajes)en quienes los leen en un inglés que no es su lengua materna.Hay cierta ironía y humor en esa expresión y mal podría haber querido expresar Papini con la misma que Shakespeare es un huevón.Finalmente todo pertenece al literariamente genial United Kingdom que,cada cosa en su lugar, a quien se ponga "malvinense" le rompen el alma.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Pues, no sé cuándo habrá dicho eso Papini, así que no sé cuán "obvia" sea la razón por la que no "pudo haber pensado" en Beckett. Papini murió en 1956, cuando Beckett tenía ya 50 años y había escrito gran parte de su obra (incluido Esperando a Godot y sus novelas más célebres).

Tarzán dijo...

Anónimo de las 9:18 Conocimiento ser esquivo a quien se le escatima. Salvaje ser yo, si civilizada ser mente que oculta verdad.

RODOLFO YBARRA dijo...

Primero: mis expectativas no radican en las falencias de terceros, eso parece una característica de un personaje cicatero que –tal parece- quieres endosarme; en todo caso mis “expectativas” están por otros lados. ¿Qué te hace suponer que yo pueda manejarme de ese modo?

Segundo (en cuanto a ¿Cuál fue tu favorito?): imagino que esas “preferencias” no están dadas por las lecturas de los libros en cuestión, sino por factores publicitarios, amiguismos, tendencias, frivolidades, etc., lo contrario es una ilusión, o en verdad crees que todos los votantes han leído el libro por el cual dicen votar. Te equivocas rotundamente al afirmar que: “¿Quién más que cada lector particular tiene derecho a decir qué libro prefiere ese lector?” Deberías cambiar el término “lector” por el de “(s)elector”
Entonces, podemos concluir que esta (s)elección de “preferencias” está lejos de la lectura en sí y más cerca, no ya de un tercer ojo (bueno fuera¡!), sino de repente de un cuarto ojo que es el de los cuchicheos, el de las fuelles publicitarias y el de las cajas de resonancia. La conciencia ortopédica que nos quieren implantar a viva fuerza..
PD: Arriba, en mi anterior comment, no es 23.5 % sino 76.5 %

Anónimo dijo...

En principio,Papini dijo eso en Gog,gran libro publicado en 1931,cuando Beckett tenía 25 añitos y creo que ni siquiera era todavía secretario de Joyce.Lo que digo de Papini,-a quien los soldados rasos de USA lo protegieron por la admiración que le tenían en la Italia conquistada- lo digo de memoria porque me sedujo totalmente antes de convertirse increíblemente en un cucufato católico y en el 56 cuando murió era un viejito casi octogenario.Quien quiera atacarme por lo que he dicho,lo que tiene que hacer es decirme que cometí una salvajada al referirme al Reino Unido,lo cual al parecer nadie ha percibido o tampoco lo sabe.
Estimado 1:26 PM,no sé si me quieres acariciar o cachetearme.Lo de "salvaje" lo digo con una sonrisa cordial.

RODOLFO YBARRA dijo...

Para el último anónimo: ¿en qué cuento de Gog aparece lo que indicas?... nos estamos olvidando de "El Diablo" y del "Juicio Final" donde hablan todos los literatos conocidos; y de que el peruano Gavaldoni lo entrevistó antes de su muerte, esto aparece, si más no recuerdo, en el libro "Cajón de Sastre".
Por cierto, en la entrevista indicada, Papini -que vivía con su hija- pregunta por Vallejo.

Anónimo dijo...

Hola Ybarra: "A pesar de su existencialismo,tiene el alma pequeña y conoce muy de lejos los abismos de la vida"...." a quien los dibujos de un Odilon Redon pintarían como un gran cerebro adornado por dos testículos a modo de alas"..."se hunde con igual deleite en la vagina como en la razón", son partes de un fuerte ataque de Papini a Jean Paul Sartre que las tengo en la memoria,al igual que "los grandes ingleses son irlandeses".No tengo Gog y si lo consigo podré releerlo y así podría contestarte.De repente no está en Gog y lo dijo por otro lado aunque no lo creo.Gog tiene muchas partes citables,muy buenas.

Anónimo dijo...

AQUI VA LO MAS CERCANO QUE HALLE> en gog>

En la Visita a G.B. Shaw, este replica>

"-Se lo explicaré en seguida. Yo soy irlandés. Ahora bien, para la hez de Londres, es decir, para aquellos que compran libros y periódicos, un irlandés debe ser a la fuerza un hambriento o un payaso. Como no deseaba morirme de hambre, elegí el papel de payaso. Usted sabe que Irlanda es el país que proporciona a Inglaterra todas sus celebridades: Escoto Erigena, Goldsmith, Sheridan, Burke, Sterne, Berkeley, Swift, Wellington, Thomas Moore, Yeats, Oscar Wilde y Joyce son irlandeses. Sin los irlandeses, Inglaterra no hubiera sabido lo que es Liliput y no habría vencido a Napoleón. Un conde báltico, Keyserling, ha dicho que los ingleses se parecen a los animales. Yo soy, para servirle, el espantajo de estos animales. Estos mudos no tienen valor de hablar, y yo digo la verdad por ellos. Estos melancólicos no saben reír, y yo debo por lo menos llegar a hacerlos reír. Estos masoquistas no saben disfrutar, yo estoy condenado a fustigarlos para darles una pequeña sensación de placer. Sobre estas peculiaridades de los ingleses se funda mi inmerecida fortuna."

LA FRASE DE ANONIMA NO ES LITERAL, PERO ES TODO UN HALLAZGO NO? Y EL TEXTO DE GOG LA JUSTIFICA.

gracias, anonimo/A, por darme chamba una vez mas.
vs

Anónimo dijo...

A subrayar,para evitar malentendidos,que quien dice eso es el mismo Papini y no Bernard Shaw.La regla de juego en Gog,es que la voz ácida, desafiante y lúcida de Papini se camufla en personajes varios.Me acuerdo ahora que a Nietzsche lo vuelve mierda dejándolo como débil, antítesis del pretendido superhombre.

Juan Murillo dijo...

Respecto de "ese 23.5% que piensa que se puede reseñar un libro sin leerlo de cabo a rabo".

En caso de que el crítico empiece una novela que le resulta imposible terminar por ser pésima ( debe resultar imposible o por lo menos dolorosísimo ) puede optar por tres alternativas:

1- Quedarse callado y no reseñarla en cuyo caso los lectores tendrán que sufrir lo mismo que el crítico, lo cual va en contra el propósito de la crítica literaria y es casi tan malo como no reseñar una obra maestra desconocida.

2- Reseñar indicando que es tan mala que no la pudo terminar. Creo que esto esta bien si se hace la advertencia, pero no le hara mucho bien a la carrera del crítico (es darle armas a los trolls anónimos para joder por el resto de la vida del crítico).

3- Forzarse a leer hasta el final; hasta que quede el plato limpio, como decia mamá; y luego reseñar.

Todas las alternativas tienen desventajas, unas para los lectores otras para los críticos. Habría que ver que le importa más al crítico en cuestión y quizá esta sea una desición que solo se pueda tomar caso por caso, dependindo del nivel de espanto que produzca el texto en cuestión.

Anónimo dijo...

se escribe "deCiSión", empecemos por ahí...
cierto, el otro día nuestro amable blogger Faverón escribió quiZo, ¡qué fenómeno!

Lord Greystoke dijo...

¡Ou! No lo tome a mal, mi querido amigo de las 9y18, sólo quería incentivarlo a dar una mayor explicación a la información antes vertida aquí por usted. Thank you very much.

Anónimo dijo...

Gog, aquí

Juan Murillo dijo...

Maldición, yo sabía que eso de postear despues de tomar varios Margaritas de sabado a medio dia incurria ciertos riesgos.

Lo que verdaderamente me sorprende de manera consistente es que nadie quiere discutir el fondo de los asuntos.

¿Es que todo es tangencialidad, malentendidos y ortografía?

Dialogos Interruptus dijo...

Juan Murillo: Pues no comprendo a dónde más quieres llegar. Las opciones que das creo que lo cubren todo. A manos que quieras agregar que una alternativa más sería poner junto a una reseña terminada, una pequeña sección con la lista de novelas imposibles de empezar.