2.12.07

La isla y el continente

Díaz y Danticat: de La Española al triunfo americano

Hace un tiempo pasé un par de semanas en la República Dominicana, en uno de esos complejos hoteleros a las orillas del mar, que bien podrían estar todos arrumados en un barrio a quince minutos de Miami, y que siempre, invariablemente, están rodeados por una enorme pobreza que los turistas nunca llegan a ver.

Un par de veces, sin embargo, nos escapamos del resort, paseamos por la ciudad, aunque fuera sólo rápidamente, viendo las cosas desde el carro: las casas destruidas, las pistas inexistentes, las veredas de tierra que atraviesan algunos de esos pequeños pueblos pobrísimos que los dominicanos llaman sus ciudades más importantes.


De Puerto Plata, donde estábamos, según se avanza hacia el oeste, por la zona del Yaque del Norte, la gente empieza a advertirle a uno que tenga cuidado con los haitianos, que por allí abundan porque cruzan la frontera que parte en dos la isla, de arriba abajo, como mexicanos que atravesaran la frontera con Estados Unidos en busca del paraíso o, por lo menos, en busca del purgatorio.

De entre todos los que nos repitieron la advertencia, recuerdo a uno, un negro dominicano alto y flaco que vendía collares y que nos recomendó no acercarnos a ningún haitiano por motivo alguno. "¿Y cómo los vamos a reconocer?", pregunté. "Ah, de inmediato los reconoces, porque son negros", fue la respuesta.

Los haitianos que han huido de su tierra hacia República Dominicana son una multitud. También lo son los que de allí han seguido viaje a Estados Unidos. Y aún más son los dominicanos que han hecho esa última ruta: la isla La Española, que Haiti comparte con República Dominicana, debe ser uno de los lugares de la tierra más frecuentemente abandonados por sus nativos, y Estados Unidos, acaso sea el mayor centro receptor de migrantes en el mundo contemporáneo.

Se escribe mucho sobre el asunto de la inclusión y la exclusión de los migrantes en la sociedad norteamericana. Cada cierto tiempo, por ejemplo, cuando la economía encuentra un bache y la clase política no sabe bien cómo justificar el despelote, alguien señala a los migrantes ilegales y de pronto los que le hacen caso a la acusación se vuelven multitud, y el vocabulario de la xenofobia se multiplica.

Pero el hecho es que, legal e ilegalmente, el arribo de migrantes a los Estados Unidos continúa y su integración a la sociedad de este país no se detiene. Habría sin duda miles de estadísticas que citar, y los expertos sabrán elegirlas. Yo, desde el mundo de las letras, quiero citar un dato en cierta forma menor, pero en el fondo tanto o más relevante que cualquier otro:

En una reciente encuesta, hecha entre los más de ochocientos críticos literarios norteamericanos miembros del National Book Critics Circle, la más amplia y reconocida asociación del oficio en los Estados Unidos, se eligió como el mejor libro de ficción del año 2007 a la novela The Brief Wondrous Life of Oscar Wao, de Junot Díaz, y como mejor libro de no ficción a Brother, I´m Dying, de Edwigde Danticat.

Junot Díaz es un dominicano que llegó a Estados Unidos a los seis años de edad; Edwidge Danticat es una haitiana, nacida en Port-au-Prince y migrada a Brooklyn, New York, a los doce años (ya para entonces con una novela acabada bajo el brazo).

Una cosa llamativa: el par de artículos que he leído en que se habla de los resultados de esa encuesta (incluyendo este de John Freeman, organizador de la muestra) no mencionan el hecho de que Díaz y Danticat, los dos autores largamente favorecidos por la votación, sean escritores que aprendieron el inglés como segunda lengua (tercera, en el caso de Danticat), que llegaron a los Estados Unidos hablando español, el primero, y francés y creole, la segunda, y que ambos hayan nacido en la paupérrima y problemática islita de La Española.

Ya que con tanta frecuencia se señala al ambiente literario norteamericano como egocéntrico, ombliguista y provinciano, no está de más matizar un poco la opinión: sí, puede ser que en este país la literatura de lengua inglesa sea siempre vista como si estuviera un escalón más arriba que las otras; pero también es cierto que la crítica americana se ha vuelto cada vez más y más inclusiva en lo que respecta al origen de los autores que consagra.

Fotografía tomada de aquí.

9 comentarios:

PASTELDEMAYO dijo...

Hola Gustavo, hola Gutiérrez.
QUIEREN BAILAR, BAILEMOS PUES HERMANITOS…LA MÚSICA LA PONEMOS TODOS, SIN MIEDO.

El Perú es como mi juguete dijo...

sry no entendi el post anterior...

Larsen dijo...

A ver si te traes la cerveza y los bocaditos, Pasteldemayo

Juan Murillo dijo...

Las novelas de inmigrantes que tanto fascinan a los criticos norteamericanos adolecen de un cierto ombliguismo tambien. Todos estos autores muestran porqué emigraron a los Estados Unidos de sus paises (como Alarcón y Junot) y en ese sentido retratan la problematica del inmigrante y su impacto en los Estados Unidos.

Para decirlo claramente: En Estados Unidos la literatura latinoamericana no tiene interes si no la escribe en inglés un inmigrante a los EEUU que compara, para bien o para mal, el sordido Tercer Mundo de su país de origen con la metropoli del sueño americano.

Todo mundo sabe donde esta el spotlight en el escenario norteamericano para los latinos.

La pregunta final sería: ¿afecta esa tendendcia lo que escriben los autores latinoamericanos no emigrados que desean la atención de la crítica norteamericana?

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Nada de lo que dices explica por qué la traducción al inglés de "Los detectives salvajes" del chileno Roberto Bolaño ocupa uno de los primeros cinco puestos en la listas de los mejores libros del año 2007 en varios medios norteamericanos, incluyendo el New York Times. Ni por qué en varios otros pasa otro tanto con la traducción al inglés de Travesuras de la niña mala, del peruano Mario Vargas Llosa.

Anónimo dijo...

Creo que el caso Bolaño es interesante. Natasha Wimmer, su traductora al inglés, hace un símil entre la imagen actual de Bolaño y la que se tenía hace años respecto a García Márquez. El impacto de esa imagen de "genio" en el mundo de habla hispana puede explicar su rutilante entrada en las ¨grandes ligas¨de la edición en inglés. Pero también suscribo a Juan Murillo en lo del interés norteamericano por cierto tipo de literatura que responda mejor a los vientos que soplan en la critica, la de medios y la académica y sus ocasionales agendas. Tampoco Bolaño se escapa de esto, pues su impulso en el mercado en inglés parece haberse nutrido primero de su temática relacionada a la dictadura en sus novelas "chilenas"(Nocturno de Chile, Estrella distante), o ahora por el tema de la condición de la mujer en 2666.
Otro asunto es el del estilo, que Wimmer destaca como "muy internacional", algo que también atribuye la traductora a las novelas de Vargas Llosa. Habrá que preguntarse ¿qué quiere decir muy internacional?, ¿muy poco "regional", léase, muy poco "otro"?, o, ¿muy comprensible para nosotros, los norteamericanos?
Por ahí van los tiros, yo creo.

Carlos Vargas

Juan Murillo dijo...

Es cierto, Gustavo, no lo explica.

Pero Junot no es Bolaño y Alarcón no es Vargas Llosa, tanto como Shteyngart no es Nabokov. Aveces, no queda mas remedio que aceptar la genialidad de extamuros, pero esa no es la tendencia natural, especialmente con autores más jóvenes.

A mi me da la sensación de que Ha Jin y Junot y tantos otros son como los Salma Hayek y Hector Elizondo de la literatura (en cuanto al tipo de interés que despiertan en el norte).

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Bueno, pero hace falta más que impresiones, estimado Juan. Y no hay que olvidar que, en lugares como el Perú Osvaldo Cattone y Beto Ortiz son seguramente más leídos que Rodolfo Wilcock o Lobo Antunes o Suso de Toro (sin que sean por eso muy leídos tampoco, dicho sea de paso). ¿Xenofobia?

Juan Murillo dijo...

Admito la generalización: se lee mas a los locales que a los foráneos.

Y bueno, sí, admito tambien que lo mío es una impresión nada más.

Yo he leido a Junot y a Alarcón y me parece que su condicion de emigrantes les ha otorgado más fama de la que su obra amerita. No son malos, pero vaya si hay mejores al sur de la frontera.

En cuanto a lo que decía Carlos Vargas de Wimmer que tradujo a Bolaño y diciendo que es más internacional, yo supongo que quiso decir que tenia jerga de todo lado y la verdad no me explico que magia habra hecho Wimmer para traducir "eres un tio gilipollas" y "mi causita" y "pinche pendejo cabrón". Me muero de ganas de ver como lo hizo, y apenas lo vea en inglés en un aeropuerto me lo compro.