14.12.07

Little Eichmanns

Fujimori, Montesinos y dos experimentos

Este es el pequeño laberinto que me conduce al tema de este post: la Universidad de Stanford me ha invitado a dar clases allí como profesor visitante desde marzo próximo. He aceptado. La curiosidad me ha hecho darle una mirada al website de Stanford, para ver a quiénes conozco allí y a quienes conoceré durante el tiempo que pase en Palo Alto.

Entre los nombres legendarios --en este caso es en verdad legendario; para mí resulta casi un personaje de ficción--, está, en el departamento de Psicología de Stanford, el doctor
Philip Zimbardo, quien condujo en esa universidad, en 1971, el célebre Stanford Prison Experiment: colocó a estudiantes subgraduados en un contexto carcelario, en el que algunos de ellos debían ser guardianes y los otros debían ser prisioneros, y, en poco tiempo, los falsos celadores desarrollaron actitudes sádicas, a la vez que los seudopresos cayeron en depresiones y traumas emocionales.

Zimbardo había sido, muchos años antes, compañero de secundaria de Stanley Milgram, quien, a principios de los sesentas, ya como profesor de psicología en Yale University, había conducido un experimento no del todo distinto: el Milgram Experiment consistió en reclutar voluntarios a quienes se les hacía saber que debían seguir las órdenes de cierto jefe, con el twist, inadvertido, de que las órdenes recibidas habrían de entrar cada vez más en conflicto con la moral y la ética de los voluntarios.

Es decir, el jefe les ordenaría que hicieran cosas reñidas con sus consciencias morales: más precisamente: que aceptaran llevar a cabo formas más o menos moderadas de tortura (electroshocks). Muchos aceptaron realizar esos actos, con el aparente sentimiento de que, debido a que lo hacían en cumplimiento de órdenes ajenas, la responsabilidad no era en verdad de ellos mismos.

El Milgram Experiment se llevó acabo apenas tres meses después de iniciado en Israel el juicio al oficial nazi Adolf Eichmann (sobre el cual se han escrito dos de los libros más interesantes que he leído en mi vida: Eichmann en Jerusalén de Hannah Arendt y Caso criminal 40/61 de Harry Mulisch). De hecho, Milgram declaró alguna vez que su experimento estaba destinado a responder a las preguntas: "¿Podríamos decir que Eichmann y la múltitud de secuaces suyos en el Holocausto estuvieran tan solo obedeciendo órdenes? ¿O podemos llamarlos a todos cómplices?"

El espíritu de los experimentos de Milgram y Zimbardo no parece diferir demasiado: ambos quisieron descubrir hasta qué punto una persona común y silvestre podía transformarse en una suerte de monstruo, capaz de afligir psicológica y físicamente a los demás, al encontrarse en un contexto tal que su sadismo pudiera verse justificado por la jerarquía o por la estructura social inmediata.

En ambos casos, el sádico cotidiano creía cumplir una misión, creía que la responsabilidad real de la misión era ajena, creía que su rol personal había quedado diluido en la estructura: es decir, en todos los casos se sabía un subordinado, y la subordinación lo liberaba de su consciencia y lo convertía en una suerte de modelo a escala de ese otro "líder", el poder real, al que intuía como una fuerza mayor a la vez sojuzgadora y, por ello, justificadora de sus acciones.

A partir de los resultados del Milgram Experiment se acuñó el término "little Eichmanns" para referirse a aquellas personas que forman parte de un gran mecanismo de sojuzgación social, que permiten que funcione y se fortifique, pero que, debido a su lejanía con respecto a la cúpula del poder, no están dispuestos a juzgarse a sí mismos responsables por la maldad de la maquinaria.

(Quienes recuerden el caso del ex profesor de la Universidad de Colorado,
Ward Churchill, y el escándalo que desató hace pocos años con un texto en el que llamaba a las víctimas del 11 de setiembre "little Eichmanns" del imperio norteamericano, tendrán a la mano el ejemplo de un uso no sólo torpe, sino tambien corrupto y banal del término).

Juzgando a partir de los experimentos de Milgram y Zimbardo, cabe preguntarse si los líderes reales, los que propician, promueven y vigilan una estructura sucia, abusiva, oscura, vertical y autoritaria, también pueden eludir sus responsabilidades con argumentos similares. Es decir, si ellos también pueden aducir ser "little Eichmanns". No parece fácil: ¿a qué poder superior tendrían que culpar por sus propios actos? ¿A quién le echa la culpa el diablo por los círculos de su infierno? ¿A Dios?

Eso, después de todo, resultaría más racional que el caso contrario: ser el dios autoinstituido de un pequeño mundo de terror y miseria moral, y renegar de la responsabilidad de la corrupción que es la esencia misma de ese mundo. Verse como un dios y echarle la culpa del mal al diablo. Peor aun: verse como Dios siendo en verdad un miserable y culpar de las propias maldades a un pobre diablo. Ahí tienen a Fujimori y al Montesinos que está tratando de culpar por todas las cosas que hicieron juntos. El dios de los sinvergüenzas y el diablo que se fue al diablo. ¿Little Eichmanns?

Imágenes reales del Stanford Prison Experiment. Los presos y guardias que aparecen son todos estudiantes universitarios que poco a poco fueron asumiendo sus roles como si fueran enteramente reales.

23 comentarios:

Miguel G. Madariaga dijo...

Milgram y Zimbardo son famosos tambien en medicina. Sus experimentos son los clasicos ejemplos de mala conducta etica donde el investigador esta mas interesado en sus "resultados" que en las condiciones de los participantes.
Los experimentos de ambos en gran parte motivaron la aparicion de los IRB (Institutional Review Boards) o comites de etica que deben aprobar cualquier experimento antes de poder ejecutarse. Aunque estas instituciones son necesarias, muchas de ellas representan barreras burocraticas antes que organismos de defensa de los intereses de los pacientes.
Sorprendentemente si Zimbardo presentara una propuesta de repetir su estudio en Stanford, no solo se la negarian sino que probablemente lo amonestarian (a menos claro esta que escogiera como participantes a Fujimori y a Montesinos)

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Muy cierto. Además, Zimbardo ha convertido las conclusiones de su experimento en un arma para justificar cualquier cosa: uno de los suboficiales del ejército americano acusados de torturas en cárceles iraquíes le pidió que declarara en su defensa y Zimbardo declaró, en efecto, que la responsabilidad de las torturas era EXCLUSIVAMENTE del gobierno y del ejército, que habían propiciado las circunstancias, y no de los individuos que las llevaron a cabo.

Anónimo dijo...

Que cursos vas a tener?
Cuantos vas a ganar?

Anónimo dijo...

dale abrazos a toledo, besos a la karp...

Alberto desde España dijo...

Felicitaciones, Faverón. Por lo que veo ya comenzaron las piconerías de los anónimos!

El Observador dijo...

Hay por lo menos un par de películas sobre ese experimento de Stanford.

Yo recuerdo haber visto una. Creo que era inglesa o alemana. Tu post me hace pensar si no fuimos nosotros los peruanos los que armamos ese experimento absurdo de poner a un tipo como Fujimori a comandar una nación.

También te felicito por el trabajo.

Anónimo dijo...

Stanford gradúa a dos clases de personas,los que sudan su título con solvencia intelectual y las bestias cuasi analfabetas como Toledo.No es pues una universidad caracterizada por el rigor de las universidades europeas,donde si no rindes de a verdad tienes que irte a tu casa con el rabo entre las piernas.Toledo no solo salió con una tesis de tercera categoría sino que fue "construido" políticamente con mil mentiras por tus congéneres encabezados por la codiciosa y deshonesta Karp,que plagaron Palacio con espías judeo-chilenos disfrazados de consejeros y bien que han robado y estafado al Estado peruano sin huellas posibles.Me hace recordar al periodista judió que vociferante dijo que el sueco que comandaba una inspección en Irak antes de la invasión y que sostuvo que no había armas de destrucción masiva (que sí las tiene Israel!)era un pobre diablo débil de carácter.
Luis Gómez-Sánchez.

LuchinG dijo...

Es alemana, y yo la conseguí con el título "The Experiment". Es buena, pero, comno siempre, algún gracioso cree indispensable meter una parte romántica. Cuando la vean, traten de pensar que la chica y el protagonista se conocían desde antes de empezara la plícula.

JulioR dijo...

¡Stanford! Vaya Faverón esa es una excelente noticia. Disculpa a los picones, ahora no pueden contener su debilidad y optan por el insulto. Y qué chato y bilioso ese anónimo que todo los ve invasión judía y ataque chileno. ¿Quién será? Tatatatáaaan

Seud dijo...

Ese anónimo de las 6:47 debe ser el típico mal escritor, que se cree con talento para escribir una novela total pero no podría con un capítulo de Chespiritu. Hasta el seudónimo que ha elegido suena a nombre de telenovela.

Pero no hay que distraernos del tema. Fujimori y Montesinos son responsables y también lo es el pueblo que les dio poder y los ratificó en él. Pero la responsabilidad de ellos dos es penal y civil, y la respuesta tiene que ser la cárcel por muchisimo tiempo.

Congratulations por lo de Stanford.

Anónimo dijo...

Hola apreciado Gustavo. Los zalameros Seud y Julior, ambos bien dotados para la extrapolación errónea (uno de ellos mostrando su espíritu "facho" con un expectante y mortidinoso Tatatataaaan), deben creer al ver tu presentación en Puente Aéreo que Bowdoin College es una escuelita primaria (por lo de “college” translatado al peruviano) y que ahora te llegó la ansiada vuelta de tuerca cualitativa con Stanford. Sácalos de su error.
Te felicito por supuesto, por la nueva experiencia que no hará sino enriquecer aún más tu potencialidad actual, ya de por sí valedera y promisoria (presiento como casi seguro que la “infraestructura” de que podrás gozar es superior en Stanford).
Tú puedes saber, por mi IP, que te he escrito muchos comments anónimamente y lo seguiré haciendo en lo sucesivo. Si puse mi nombre fue porque me pareció “cobarde” el no ponerlo, dado el contexto, tan susceptible, por desgracia, de ser malinterpretado.

Anónimo dijo...

claro que hay diferencia entre trabajar en un college y en una universidad como stanford. de hecho, las research universities, y las que tienen programas con maestrias y doctorados piden a los profesores destrezas diferentes que las de dar una buena clase para los "undergrad". Bowdoin es una universidad selecta pero pequeña, Stanford es una famosa universidad de investigación. Ahora creo que eres un poco provinciano, gustavo, al pensar que vas a encontrarte con lumninarias por las veredas de la universidad. Mejor hábalnos del programa de español o romance languages donde estarás, porque a esos te los vas a bancar todos los dias, y generalmente esos programas son la quinta rueda de las universidades...

Juan Murillo dijo...

Respecto de la distribución de responsabilidad y tu pregunta retórica de si es a Dios a quien hay que culpar en esos casos, me parece que los experimentos de Milgram y Standford Prision lo que hacen es reiterarnos enfáticamente nuestra responsabilidad individual.

¿Quien debe ser castigado por un asesinato, el que lo ordena y planea o el sicario que lo ejecuta?

Ambos por supuesto.

Lo más interesante de estos experimentos en realidad es lo que demuestran del hombre común. Estamos educados (por nuestros padres y maestros, presumiblemente, a traves de la tan sobrevalorada disciplina) para obedecer a la autoridad más que para deliberar y decidir con libertad. Los porcentajes de personas en esos experimentos que cometieron actos que ellos mismos consideraban inmorales, solo porque se los ordenaba una autoridad superior, fue impactante.

¿Estamos entonces todos educados y por lo tanto predispuestos para ser little Eichmanns si se presenta la situación correcta?

Ad portas, yo y creo que usted, diríamos que no. Pero quizá nos equivoquemos.

Vicky dijo...

¿Y no encontraste en la web de la universidad que también enseñan quechua? Aunque sea difícil de creer, enseñan quechua en Stanford.

Y, sí, el profesor que enseña el idioma de nuestros ancestros, es peruano. Vas a encontrar a varios por allí.

Anónimo dijo...

Para el amigo de 18:00PM.-En las prestigiosísimas universidades inglesas de Oxford y Cambridge, destacan los Colleges Christ Church y Queens respectivamente.En Francia la más venerada institución docente es el Collège de France,para estudios superiores al doctorado,y de entrada libre para quien desee saber de las fronteras del conocimiento.Por sus respetables aulas han pasado Champollion, Bergson,Paul Valery, Levi-Strauss,el físico Paul Langevin y el matemático Jean-Pierre Serre,ambos eminentes científicos.Un Collège en Francia y un College (sin acento grave)en Usa y en Inglaterra, no son "colegios" en español (como tampoco es "billion" un billón,lo que a cada rato hace dar datos erróneos a muchos columnistas en los diarios de Lima)

Anónimo dijo...

luis gomez sanchez tu comment es un tipico comment NAZI, !que execrable!!!

Anónimo dijo...

Léete "La Industria del Holocausto", de Norman G. Filkenstein y acusarás de execrable y de nazi con muchas más ganas al autor.Pero estarías desbarrando porque Filkenstein es judío y los únicos miembros de su familia que sobrevivieron en la barbarie fueron sus padres. En Israel también podrías encontrar muchos "nazis",entiéndase judíos honestos y probos.

Anónimo dijo...

colega anónimo de las 7.40. ésta es la fórmula de tu razonamiento:
a es b porque c es b...

huelgan comentarios

Anónimo dijo...

Bastante rara la transitividad que señalas de mi supuesto razonamiento,colega de las 10:38 PM,pero errare humanum est y quizás en efecto me haya equivocado.Aunque creería más bien que nuestros puntos de partida difieren y de ahí el "misunderstanding".

Ernesto dijo...

Yo también felicito a Faverón por su participación y aporte intelectual en Stanford. Pero yo me pregunto, así como atacan y desautorizan los defensores de Faverón a las voces críticas, a las cuales tildan de "picones", yo me pongo a reflexionar, esos defensores hasta qué punto serán sinceros en su argumentación, a la hora de elevar su protesta ante los llamados "picones".

Anónimo dijo...

Este Blog es enormemente interesante cuando se concentra en discutir sobre ideas y pareceres en relación a crítica cultural, e increíblemente tonto cuando el blogger se enfoca demasiado en la construcción de él mismo como personaje cultural.
Hablemos más de crítica y menos del crítico, y le ruego a él mismo que no provoque las digresiones.

carlos VS

Anónimo dijo...

Una buena manera de odiar a Gustavo, es desearle que Eliane Karp se enamore de él en Stanford.

Anónimo dijo...

...y que le guste