16.9.08

Albedrío

Una parábola del mundo real

Debido a un proyecto personal del que ya les hablaré más adelante, estoy leyendo mucho acerca de Auschwitz en estos días. Podría enumerar las atrocidades que desconocía y de las cuáles apenas ahora he tenido noticia, pero me resulta más interesante referirme a un caso en particular, no por atroz, sino todo lo contrario: es una historia que llama la atención por la razón opuesta. Aunque finalmente alumbre los hechos concocidos con una luz incluso más terrible.

La leí en
The Kingdom of Auschwitz, un libro notable del norteamericano Otto Friedrich (que pueden ver completo aquí), y él a su vez la recogió de las minutas de un juicio que tuvo lugar en Frankfurt en el año 1964. En particular, se basa en las declaraciones de la doctora austriaca Ella Lingens, encarcelada en Auschwitz en 1943 tras ser descubierta por la Gestapo colaborando en el escape clandestino de judíos a través de la frontera del Reich.

En el juicio, en 1964, Lingens declaró que dentro del infierno de Auschwitz había una "isla de paz". Y que esa isla era el campo de trabajo de Babice. Auschwitz y Birkenau (o Auschwitz II) estaban, en efecto, rodeados por cinco campos de trabajo: Plawy, Harmeze, Budy y Rasjko al oeste, y, al este, Babice. En cada uno de ellos se reproducía la maquinaria horrorosa del campo de concentración: maltratos y vejaciones arbitrarias que solían terminar en la muerte.

En todo ellos, excepto en Babice. La doctora Lingens describió el lugar: un campo bien conservado, de barracas limpias y un comedor ascéptico donde la comida era buena. Al mando del campo había un oficial de las SS, de apellido Flacke, que se tomaba incluso el trabajo de destinar parte de su presupuesto a obtener alimentos suplementarios que compraba fuera del campo: "huevos", recordó la doctora Lingens: "conseguía huevos desde afuera".

En una ocasión, Lingens conversó con Flacke. La doctora le dijo al oficial alemán que no tenían sentido todos los esfuerzos que hacían ambos por cuidar del buen trato a los prisioneros, dado que, al final de la guerra, antes de que Auschwitz cayera en manos de los aliados, los nazis se asegurarían de asesinar hasta al último de los internos. Flacke le respondió "Espero que no sea así, espero que entre nosotros haya suficientes hombres dispuestos a evitar que eso ocurra".

En Frankfurt, en 1964, el juez que escuchaba a Lingens quedó paralizado. Ottor Friedrich describe así la escena: "El juez, que había escuchado interminables alegatos (de parte de los oficiales nazis) acerca de que ellos sólo cumplían órdenes inevitables de las altas autoridades, se sorprendió del testimonio de Lingens.
Quiere decir, preguntó, que cada quien en Auschwitz podía decidir por sí mismo ser bueno o ser malvado? Lingens le respondió: Eso es exactamente lo que quiero decir.

Después de haber leído, en estas dos semanas, media docena de libros sobre el tema, entiendo una cosa de la que antes no estaba seguro: incluso después de dictada desde Berlín la orden de la
solución final, los campos de concentración tenían el objetivo del exterminio de las "razas inferiores" pero no habían recibido ninguna instructiva que les ordenara el sádico maltrato del que los nazis hicieron objeto a los prisioneros gitanos, polacos, rusos, judíos, etc.

De hecho, salvo por los asesinatos masivos en las cámaras de gas, todas las demás muertes en los campos de exterminio eran caprichosas y no reguladas: dependían del puro salvajismo de quienes ostentaban el poder. Auschwitz, como apunta Friedrich, no era el espacio de una superconcentración de leyes y reglamentos estrictos, una suerte de hiperdictadura en la que todo estuviera regido desde un poder central.

Era, más bien, todo lo contrario: un lugar sin ley, sin regulaciones, sin normas, librado al albedrío de quienes tenían las armas en las manos, una especie de anarquía selvática y paradójicamente despótica. No un sistema férreo en el que hasta el último suspiro estuviera regulado por una norma, sino la abolición de todas las normas. En un mundo así, la procesión constante y diaria de los prisioneros seleccionados para las cámaras de gas y el transporte de sus cuerpos a los cinco gigantescos crematorios marcaban el único compás rutinario: eran la sola normalidad porque respondían a la única normativa, y eran la única actividad sistemática y ordenada por una ley.

Todo lo demás fue la exudación de la barbarie personal, de la humana voluntad de sus actores.

17 comentarios:

Mónica dijo...

Auschwitz: lo mejor sobre este tema y que leí hace poco fue Liquidación de Imre Kertész. La parte del tercer narrador, su testimonio, es simplemente atroz y pesimista. Liquidación me resulta uno de los relatos más memorables sobre el suicidio, y sobre todo a partir de Auschwitz.

Anónimo dijo...

Interesante lo que escribe.

Era una especie de reino de la barbarie. Me hizo recordar al personaje que encarna Marlon Brandon en Apocalipsis now, el tambien "comandaba" o lideraba su propio mundo selvatico de la barbarie... pero claro que eso pertenece al mundo de la ficcion y como todos sabemos la realidad siempre la supera.

Los campos de concentracion son como un intento de instaurar la vida de los muertos en la propia vida, no debemos olvidarlos, ya que su recuerdo nos permite de alguna manera, darnos la posibilidad o la esperanza de vivir esta vida impregnados de un legitimo deseo de vivir.

Total al final cada uno tendra que, tarde o temprano, enfrentar la muerte

Y ese oficial nazi de nombre Flacke, me pregunto que suerte corrio...

Anónimo dijo...

Unos cuatro meses después de la capitulación de los nazis, ya se hablaba en Berlín de 'voltear la página'. Lo escuché en un documental de la Deutsche Welle.
Terrible, terrible.

Eduardo Salazar dijo...

Particularmente tienes muchos logros y demás (claro, pones en tus referencias a las universidades norteamericanas, pero ¿dónde hiciste tu pregrado? ¿en Lima?) sin embargo creo que a veces por el tema de ser "crítico" se te pasa la mano, como que ya suena un poco a "el perro del hortelano", o sea... ¿nadie en Perú escribe bien?

Ahora, creo que en la frase que colgaste en este post: "entiendo una cosa de la que antes no estaba seguro: incluso DESPUES de dictada desde Berlín la orden de la solución final, los campos de concentración tenían el objetivo del exterminio de las "razas inferiores" pero no habían recibido ninguna instructiva "... la palabra correcta en vez de DESPUES es ANTES...

Saludos cordiales.

Eduardo Salazar
PD. Por favor, no censures este comentario. Gracias.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Estimado Eduardo:

La palabra correcta es "después", tal como lo escribí en el post. Si lo lees con mayor cuidado entenderás el sentido exacto.

Mis estudios de pregrado los hice en la Universidad Católica.

No sé a qué te refieres al atribuirme a mí la idea de que nadie en el Perú escribe bien. Me desconcierta ese comentario.

Y nunca he censurado un comentario que no sea un insulto.

Eduardo Salazar dijo...

Dale, tienes razón con lo del "después".
Lo de escribir bien en Perú (nadie) es algo que aparenta desprenderse de muchos post que escribiste, como el inicial respecto a Roncagliolo. No era una crítica la verdad, simplemente escribía mi opinión (la cual, desde luego, puede ser errónea).
Gracias por la no censura y la aclaración.

Saludos cordiales.
Eduardo Salazar

Anónimo dijo...

Yo creo que el amigo Salazar confunde ingenuamente lo que es una ORDEN (Ley) de lo que es una INSTRUCTIVA (Reglamentos de la ley)

Creo que en el contexto del post, la orden -que dicho sea de paso nunca fue escrita, al menos hasta hoy no se han encontrado pruebas escritas- de la llamada SOLUCION FINAL la origino Hitler y sus secuaces; y las subsiguientes instructivas vinieron de los oficiales ejecutores de la Gestapo, pero originadas tambien mas que probable por Hitler.

"entiendo una cosa de la que antes no estaba seguro: incluso DESPUES de dictada desde Berlín la orden de la solución final, los campos de concentración tenían el objetivo del exterminio de las "razas inferiores" pero no habían recibido ninguna instructiva "...

Escribir un "antes" en el contexto anterior, significaria que la cupula nazi desconocia del exterminio.

Nando dijo...

Esto me recuerda también la negativa de Von Choltitz de quemar París después de la liberación en 1944, por orden venida directamente de Hitler. Así que puede decir que no, eso se sabe (y aquí lo has documentado antes también).

Anónimo dijo...

Las organizaciones siempre buscan individuos que estén tan comprometidos con sus objetivos que estén dispuestos a alcanzarlos sin que les den instrucciones precisas o permisos escritos (el rollo del “Liderazgo” que pueden encontrar en cualquier librería), asì que lo realmente curioso en este caso es que en la SS haya logrado sobrevivir un oficial como Flacke.

tvbruto blog dijo...

Hay un Auschwitz en nuestras narices, se llama Santa Cruz (Bolivia). Ver con precaución
http://es.youtube.com/watch?v=7Q1d59tj_Pw

¿Cuando comentas sobre el extremismo racista de la ultraderecha en Bolivia y en Perú?

Anónimo dijo...

Creo que algo fundamental para entender estas reacciones, es como el partido nazi o una parte de la sociedad alemana fomento el racismo contra los judios, deshumanizandolos y fomentando el odio contra ellos. Del mismo modo como en Peru y Bolivia se fomenta a traves de periodicos y partidos politicos la idea que los indigenas son un lastre para el desarrollo para el pais y que estariamos mejor "si no estuvieran".

Miguel Rodríguez Mondoñedo dijo...

Una extraordinaria historia, sin duda, Gustavo. Es curioso que eso no sea mucho más conocido de lo que es. En la historia oficial se tiende a responsabilizar a una abstracta maquinaria de órdenes, identificadas con personas-mito (Hitler, Himmler...), y se olvida e incluso, diría yo, se desalienta sistemáticamente todo intento por reflexionar sobre las responsabilidades individuales.

Estoy en desacuerdo, sin embargo, con la concepción de Auschwitz como un lugar sin normas. Es cierto, claro, que, como lo que tú mencionas revela, no se seguía una ordenanza específica de maltrato. Pero mal haríamos en llamar norma solo a las escritas en un papel. Más bien creo que este extraordinario dato revela el verdadero origen de la ley y el orden, a saber, las asimetrías de poder.

En los otros campos de Auschwitz la norma era el maltrato. Esa surge de la absoluta falta de protección de los prisioneros, que estaban a merced de sus captores. Esa asimetría de poder crea la norma (maltrato o no, según la voluntad del captor). En este caso particular, el Estado renunció a proteger a ciertos individuos del abuso de los demás---un crimen horrendo, como Auschwitz ilustra dramáticamente. Pero eso fue una decisión establecida en un conjunto de leyes. En ese sentido, la ley no estaba ausente de Auschwitz.

Anónimo dijo...

Yo tampoco estoy de acuerdo con lo de Aushwitz sin normas.

En todo caso, muy interesante el post. Robert Gellatelly presenta una tesis parecida acerca de la radicalización contra los judíos en general, antes de la Solución Final.

Muestra que la mayoría de denuncias a la GESTAPO por "delitos raciales" eran hechas por civiles que no eran miembros del Partido nazi ni familiares de un miembro.

Que sin los "alemanes de apie" y su participación activa y masiva la GESTAPO no hubiera sido sino una institución meramente reactiva y eficiente.

Y que las denucnias no se hacían por lo general bajo presión, sino más bien para sacar provescho de algún modo, alguien en la chamba te puede ganar el ascenso, te aprovechas para una herencia, etc.

El Holocausto fue una obra más colectiva de lo que a veces se recuerda.

No obstante ese sesgo en el recuerdo del Holocasuto, por otro lado comprensible, el comportamiento del Estado y de la nación alemana en ese sentido (del respeto por la memoria, capacidad de pedir perdón de forma colectiva, etc.) es ejemplar.

schatz67 dijo...

Gustavo,

A partir de tu ultima frase hice una analogía inmediata con un polémico libro escrito por Daniel Goldhagen titulado "Los verdugos voluntarios de Hitler".Lo que este libro dice (con pruebas,testimonios y un soporte probatorio irrebatible) es que los exterminadores del pueblo judío no fueron exclusivamente los miembros de la SS ni los nazis,sino también ciudadanos alemanes de toda condición ,gente común y corriente que en base al profundo antisemitismo larvado en la sociedad alemana delató,cooperó y participó activa y entusiastamente en la labor de exterminio masiva realizada durante esos años oscuros.

Me ha tomado muchos años tratar de comprender que sucedió en un país que admiro tanto como Alemania para pasar de ser la patria de Durero,Lutero,Goethe,Schiller,Einstein,Beethoven,Bach y muchos otros más a ser un feudo de Hitler y sus hordas.Conozco de cabo a rabo el país,he hablado con gente que sobrevivió a la guerra,he hablado con las nuevas generaciones y la unica conclusión a la que arribo es que este período colectivo de enajenación correspondiente a la 2da guerra fue algo más que una imposición o una pesadilla;fue más bien la contribución de todas las virtudes alemanas(trabajo,orden,disciplina e ingenio)puestas voluntariamente al servicio de un sicópata que prometió expiar todas las culpas,pecados y vergüenzas del colectivo germano.

Saludos

Jorge

Anónimo dijo...

Por supuesto que siempre se puede ver la cosa de los dos lados. Por uno, Hitler como esencial y "guía" para lo que pasó. Por otro, sin dejar lo otro de lado, tiene que haber habido un antisemitismo muy enraizado. No sólo antisemtitismo sin duda, un nacionalismo y una xonofobia muy grandes, pero concentrados en el odio hacia los judíos.

Gran tema para meterse, Faverón. A ver si comentas un poco más acerca de tu proyecto o algo.

Anónimo dijo...

Me baje las 47 paginas del libro de Friedich realmente impactante y muy bien escrito.
Hace como tres meses la revista Times publico una noticia de un nuevo libro inedito escrito por una joven judia polaca asesinada en el holocausto, la comparaban con el diario de Ana Frank, pero escrito por entrada la adolescencia (a los 16 0 17 anos) Se indicaba que iba a estar a la venta pero hasta ahora no lo veo.
Alguien sabe algo de esto??? No recurdo el titulo ni el nombre de su autora.

LuchinG dijo...

¿Tienes el nombre completo de Flacke? Le acabo de leer el artículo a mi sobrino y me hizo una pregunta obvia: ¿Qué hizo Flacke cuando la orden de la solución final llegó a su escritorio? En internet sólo encuentro la anécdota que tú has contado.