5.1.09

Augusto Higa

La iluminación de Katzuo Nakamatsu


No suelo hacer reseñas en este blog, y no me siento en disposición de romper la costumbre esta vez, pero tampoco quiero dejar de mencionar esto: en un año que nos trajo no pocas obras de alta calidad en la narrativa peruana (novelas y colecciones de cuentos de Iván Thays, Abelardo Sánchez León, Edgardo Rivera Martínez, Luis Nieto Degregori, etc), corre el riesgo de pasar poco percibida una nouvelle estupenda, La iluminación de Katzuo Nakamatsu, de Augusto Higa. Y la verdad es que merece mucha atención: toda nuestra atención.


Si uno se echa a buscar en nuestra tradición, en nuestra usualmente rica tradición narrativa, se encuentra con la sorpresa de que no son muchas, en verdad, las novelas breves peruanas que puedan considerarse hallazgos notables. Eso sólo acaba por dar mayor brillo al logro de Higa, un autor del viejo grupo Narración que parece haber navegado muy lejos de su orilla original en este libro, pero que, sin embargo, se mantiene fiel a la noción elemental de crear un universo íntimo que sea reflejo de un mundo social mayor y, de manera peculiar en este caso, un mundo también marginal.


La iluminación de Katzuo Nakamatsu es la historia de un viaje a la locura, pero uno descrito a la vez como descenso al infierno y descubrimiento: iluminación, entonces, quizás, en el sentido sui generis que le dio Rimbaud: hallazgo de la tiniebla y mirada oblicua al paraíso, todo en un solo y contradictorio movimiento, abismado y maldito.

La novela traza el mapa urbano de una Lima muy claramente demarcada: ciertos barrios del centro, sus márgenes, las fronteras de La Victoria o Balconcillo, las grandes avenidas y las calles menores que han pasado, a lo largo de la segunda mitad del siglo veinte, de la pobreza relativa a la tugurización y de la miseria al lumpen, y que ahora se recomponen bajo la faz ardorosa de las nuevas emergencias sociales, lo chicha, lo informal, la autosuficiencia de lo popular urbano.


Si ese es el terreno en el que se mueve el protagonista (un profesor universitario que ha sido jubilado a la fuerza, enfrentado de pronto a la inacción prematura del retiro, y empujado con ello a la orilla de una locura a la vez senil y rebelde), lo cierto es que hay territorios menos concretos, más bien psíquicos, que levantan el escenario central de la historia: la vivencia de la marginación actual se vuelve memoria de la marginalidad anterior: el personaje --nikkei como el autor-- evoca y revive los años de la migración de japoneses al Perú, los atropellos xenofóbicos de que fueron víctimas en nuestra capital durante la Segunda Guerra Mundial, y acaba por somatizar en la pena y la locura íntima y contemporánea, los rasgos de esa otra locura que es la pasada alienación del migrante rechazado.


En ese movimiento, se sobreponen infinitas capas: el personaje, eminentemente esquizoide, se identifica con un viejo líder de la resistencia a la xenofobia antinipona en el Perú, pero también con Martín Adán, asumiento en ello la duplicidad del doble exilio, el exilio exterior del emigrado, y el interior del paria refugiado en su alma y en el hospital psiquiátrico, escapado hacia el escondite personal de su memoria y enajenado del mundo físicamente y mentalmente.


Libro conciso, tenso, que vence a su propio desequilibrio, que se levanta en el caos de sus largas frases y el ímpetu de su tono confesional, y asoma entre las líneas de su argumento desquiciado, La iluminación de Katzuo Nakamatsu es una de las mejores novelas breves publicadas en el Perú en muchos años.

37 comentarios:

Anónimo dijo...

mejor es bombardero, es más ambiciosa y a nivel de lenguaje es sublime.

Pancha

Anónimo dijo...

¿Y qué te pareció Bombardero (pese a no ser de vanguardia)?

Ivan Thays dijo...

Oe, Gustavo, no me esperaste para leerla al mismo tiempo!

Encontramos ya a nuestro Levrero?

un abrazo

IVAN

Anónimo dijo...

asumienTTTTo en ello

Julio dijo...

faveron porque no hablas de la masacre al pueblo palestino

Tanque de Casma dijo...

Totalmente de acuerdo. Un gran libro.
Saludos
ECG

Anónimo dijo...

Que buena caratula

Anónimo dijo...

Algo fuera del post, se publico hace algunas semanas en la revista de los domingos del NewYorkTimes un articulo que me cautivo referido a David Foster Wallace, escrito por James Ryeson (editor de la revista) y titulado Consider the Philosopher / The early metaphysical investigations of DFW
Como divertimento me pase algunas horas y lo traduje. A alguien le interesa???
Saludos,

Carlos Roberto dijo...

Completamente de acuerdo. La novela de Higa es altamente recomendable (no me excedo en elogios, porque puedo estar influenciado por mi interés en la temática nikkei).

Lo que me molestó mucho fue cómo tuve que sufrir para conseguir la novela en la época que se le hizo escasa publicidad (notas en La República, Caretas, Porta9, etc.).

Todas las librerías que visité me negaban el disfrute de ese libro, una vendedora me dijo que "con la Editorial San Marcos siempre tenían problemas de distribución". Fue tanta mi obsesión, que la compré en la misma Editorial en el Cercado de Lima.

Uno de los mejores diez soles gastados en todo el 2008 (un "descubrimiento" tan grato para mí como "Un Beso de Invierno" de Piérola hace unos años). Me apena que obras como estas no tengan una mayor difusión y acogida.

Carlos Roberto

Anónimo dijo...

Para quien le interese aqui los primeros 3 parrafos (en total son 11)


Consideremos al filósofo: las iniciales investigaciones metafísicas de David Foster Wallace.
(David Foster Wallace: ahí donde la Filosofía y la Ficción se intersectan)(*)
Por: James Ryerson (The New York Times)

Con el suicidio de DFW, autor de La broma infinita, el pasado 12 de setiembre; el mundo de la literatura contemporánea norteamericana pierde a uno de sus intelectuales más ambiciosos. Al igual que sus contemporáneos Richard Powers y William T. Vollmann, Wallace escribio extensas novelas cerebrales armadas enciclopédicamente de información e ideas arcanas. En sus ensayos, abordo un amplísimo rango de temas relacionados con el saber intelectual: lexicografía, teoría literaria post-estructural y la ciencia, la ética y epistemología del dolor de las langostas. Escribió un libro relacionado con la historia y la filosofía del las matemáticas del infinito. Incluso el mecanismo de su estilo, que consistía en el uso extenso de notas a pie de página y al final de la obra; se constituían como una especie de homenaje a su intelecto.

Pero Wallace era también cauteloso con sus ideas. Se encontraba perpetuamente en guardia ante las formas en que el pensamiento abstracto (especialmente el pensamiento del propio pensamiento) podía apartarnos de algo más real y genuino. Leer sus escritos, fervientemente dialécticos y cargados de una agudeza cohibida; era como presenciar o testimoniar la agonía del conocimiento: o de cómo los giros y las vueltas del pensamiento pueden al mismo tiempo contener la promesa del conocimiento verdadero, y también el peligro para este mismo pensamiento. Wallace vivía preocupado por el hecho de que existían ciertos paradigmas teóricos –el esteticismo cerebral del modernismo, o el astuto engaño de lo post-moderno (BOMBARDERO?)(**)- que no le daban ninguna importancia a lo que el mismo había denominado en alguna oportunidad “las tradicionales y antiquísimas verdades de la humanidad que tienen que ver con la comunidad, la espiritualidad y las emociones.” Wallace fue un ferviente instigador al llamar la atención de manera seria y comprometida, sobre la necesidad de retomar el tratamiento de estas verdades básicas. No obstante el mismo se había ocupado de esta problemática con sus propios, fracturados y, a menudo esotéricos métodos. Era una tensión definida: eran las mismas herramientas conceptuales que utilizaba para desentrañar su propia vida, las que a fin de cuenta lo amenazaban de mantenerlo para siempre a una buena distancia de las conexiones por las que se esforzaba de establecer.

Considerando su gran don intelectual y el extenso culto que le siguió; es una gran sorpresa descubrir que esa única, sistemática y formal contribución al mundo de las ideas, nunca fue publicada y permanece hoy en día totalmente desconocida. “El Fatalismo de Richard Taylor y la semántica de la Física Modal” Así titulo su tesis de pre-grado aprobada con honores y presentada para obtener su grado en el Amherst College en 1985. La oscuridad de sus ideas es fácilmente entendible. Es un estudio altamente especializado de 76 páginas sobre semántica y metafísica que difícilmente podría considerarse filosóficamente débil. A modo de muestra les transcribo una de las frases que el mencionado estudio contiene:
“Consideremos a Ā (una posible estructura física) como un conjunto de diferentes caminos que se intersectan, a saber Ji – Jn, en donde cada uno de ellos contiene un set de funciones, Ls, en pares ordenados (t, w) (tiempo y situación mundial), y todo ello para cualquier Ln, Lm en algún Ji, Ln R Lm, en donde R es una relación primitiva accesible que corresponde a una posibilidad física, entendida esta en términos de compatibilidad física diacrónica.”
Hay pues razones que alimentan el hecho de que era mejor conocido por un ensayo acerca de un bote…

---------------
(*) Esta seria mi traducción libre para el titulo original:
“Consider the Philosopher. The early metaphysical investigations of David Foster Wallace.”
(**) La palabra BOMBARDERO la agrego yo.

Saúl dijo...

dile a Ivan, por favor, que los signos de interrogación y admiración son dos, al menosen castellano: el que abre y el que cierra: ¡ y ! ¿ y ?

¿no dice que es escritor? ¡y con estas faltas de ortografía! qué horror.

Anónimo dijo...

Estruendos mudos

¿Y los intelectuales? ¿Dónde veranean? ¿En cuántos idiomas se callan? ¿O es que esperan el premio Jerusalén?

Y ese poeta borrachoso y alguna vez divertido que tiene la voz guarapera y desprecia a todos los que no se emborrachan y esnifan y jura que es el Guinsberg de la calle de las pizzas, ¿en qué cocina de Torre Tagle sirve y con qué bocaditos se atraganta?

Repúblicas del silencio, torres de jade, almas con sordina, viejos apolillados, jóvenes veletas, pendejos de todas las falanges:

¿Dónde están que nadie los oye mientras los niños son troceados en Gaza?

¿Que esos niños están muy lejos y no nos conciernen?

Gaza está aquí nomás, a tiro de Al Jazeera: ustedes son los que están lejos.

Además, valgan verdades, a ustedes ni los niños de Lima les conciernen.

Las becas Fullbright, las becas Guggenheim, las becaciones, las vacaciones, las contemplaciones: todo eso, muchachos, los ha sacado de la historia, los ha librado del dolor, los ha vuelto esa prosa oscura y fingidamente autista, esa poesía que se empeña en no decir nada y lo logra admirablemente, esa manera tan bien pagada de hacerse los cojudos.

De los viejos, digamos, hechas las excepciones tan escasas y visibles, no cabe esperar mucho. La mayor parte de ellos envidia a Pablo Macera, que se cansó de ser honesto y bailó para Fujimori mientras tramaba la pensión de la 20530 (diez mil trescientos soles que se lleva cada mes por haber estado sesenta días en el Congreso).

Los viejos empezaron a volverse incrédulos cuando ya nadie creía en ellos. Así pasa cuando la procesión va por dentro.

Pero, ¿y los jóvenes?

Nadie dice que salgan a las calles y quemen banderas. Eso sí que puede estar pasado de moda.

¿Pero no pueden decir algo, escribir algo, balbucear algo, gritar un poco, enviar cartas, llorar por los niños de Gaza que son los mismos de Sabra y Chatila?

¿Y el señor Abugattás? ¿No es que era medio palestino? ¿Cómo están las exportaciones de textiles, señor Abugattás?

¿Y el señor Mufarech está de acuerdo con la ruleta de las balas israelíes? ¿O sólo hay tiempo para hacerse la cara de nuevo?

¿Y los Saba? ¿Tampoco tienen nada que decir? ¡Pues qué bien que lo dicen!

Y así sucesivamente.

¿Es que en el Perú ya está la Fox News?

El silencio de la mayor parte de los periodistas tiene una explicación servil.

Pero el silencio de los poetas y de las poetas, como se dice ahora, es un estruendo mudo, una afonía oportunista, una manera de congraciarse con lo peor.

En Gaza los niños son bombardeados.

En el Perú los niños pueden morir más despacio, en la cámara lenta de la tuberculosis y la anemia, caídos por el plomo de La Oroya.

En Gaza y en el Perú, en suma, los niños se mueren por causas evitables.

Pero a los intelectuales eso no les importa.

A los poetas y a las poetas no les importa.

A los novelistas que no han leído a Arguedas pero adoran a Bayly les importa menos.

A toda esa tribu la convencieron de que si su obra se metía con la realidad, entonces la realidad se metería con ellos y con ellas.

Y entonces nada de críticas arregladas en el dominical de “El Comercio”. Nada con la mafia malogradaza de los cuetos. Nada con postular a becas de los Estados Unidos, donde viven los faverón y despachan los viejos que el sistema desbravó hace un montón de años.

Por eso es que en mucho de lo que se publica, todo parece de cartón o mineralizado, abstracto hasta la desaparición del hombre, amoratado a golpes de evasión.

El sistema les dijo: no se contaminen y ellos no se contaminaron. Trabajan en quirófanos (donde opera el sistema).

Creen que si una rabia auténtica cruza por su prosa o tensa su poesía, entonces vendrán los viejos amaestrados en Texas y les dirán:

-Hum, suena a poesía social y a populismo literario. Mala cosa.

Y entonces tendrán que guardar sus pasaportes y sus venias.

Por eso odian al pobre de Juan Gonzalo Rose, que amó tanto a los demás que su poesía parece un parque para enamorados, un asilo, un colegio que sirve de refugio, un templo de la cólera.

Y por todas estas razones estos muchachos creen que hablar de Gaza infecta y hablar de la pobreza impertérrita te vuelve anecdótico y hablar de las mentiras de la aldea global ensucia lo que debe parecer siempre aséptico y salido de un laboratorio de palabras.

¿Qué ensucia Gaza, en realidad?

No ensucia nada.

Porque la página en blanco –blanca como un mandil desinfectado- sigue en blanco después de ser llenada con esas frases que son como las buganvilias estériles y que están hechas para entusiasmar a los que creen que escribir es una manera de hacerse con un puesto en la cola de las visas.

Páginas que se quedan en blanco. Páginas en blanco que están más en blanco que nunca cuando son editadas (y aplaudidas por la crítica políticamente correcta).

Páginas blancas, pálidas de miedo.

Lucio Suárez dijo...

Al anónimo de las 1/06/2009, a ver si me envía, esa traducción., al mail lsuarez21@gmail.com
Gracias.

Anónimo dijo...

Creo que persona que posteo el comentario anterior no busco bien en librerias porque esa novela se estuvo vendiendo desde el principio en librerias como la cadena Ibero (Perdonen por el cherry) y siempre tuvo una gran acogida y desde el 4 de junio del 2008 se empezo a vender en la sucursal del Larco y hasta la fecha ha vendido en esta libreria más de 40 ejemplares. Creo que es oportuno la reseña que haces Gustavo, porque tu generosidad solo demuestra que hablamos de un importante escritor y que para mí esta novela, como "La noche Humana" de Carlos Calderon Fajardo" son las novelas más importantes publicadas este año, así no salgan reseñadas en el diario El Comercio.

Julio César Zavala Vega
Jefe de Tienda
Ibero Larco

Anónimo dijo...

Tú haciendo trampas, como siempre. ¿Cuándo vas a cambiar Faveron? Utilizas a Higa para deslizar por lo bajo tu recuento del año, sesgado a lo pituco blanco como siempre: Sánchez león, Thays, Luis Nieto. No te va a regenerar jamás.
Eres crítico y dices que no haces reseñas. No pues, Gustavo. Si un critico no hace reseñas que hace ¿Trampitas?

zeta dijo...

Suena bien; me parece que la escuchè en una menciòn, pero despuès no leì de ella nada. Ojalà sea como algunas publicaciones y la retomen pasadas unas semanas. Suerte.

Ufff, hay veces que conseguir libros aquì es màs difìcil que Perù se haga una en la cancha...

Gustavo Faverón Patriau dijo...

ALGUNAS RESPUESTAS:

Iván: la emoción fue mucha, la playa se prestaba a la novela breve, y el libro de Higa caía por su propio peso. Pero no dejes de darle una mirada.

Julio: entenderás que la guerra Israel-Palestina no deja de llamarme la atención y preocuparme, pero también comprenderás que no quiera hablar de ella a la pasada y sin el favor de la extensión.

Anónimo: puedes ser todo lo intransigente y termocéfalo que quieras, pero si publico un comentario ampliamente favorable a la novela de Higa por lo menos ten la serenidad mental para darte cuenta de que eso no puede ser otra cosa que un reconocimiento a su obra. Si quieres dejar que tu inteligencia colapse en la paranoia, allá tú.

Anónimo dijo...

En la librería Ibero atienden mal a los clientes, vigilan como huachimanes.

Anónimo dijo...

Qusiera anotar algo: la novela sí se ha podido conseguir, de manera mas o menos constante en los últimos meses, en las librerías conocidas. La que no se puede conseguir (la semana pasada, por ej., busqué por todos lados) es la de Siu Kam Wen "La vida no es una tómbola" y tampoco el extracto "Excursión a Huampaní", de modo que no sé cómo por ahí las mencionan en las reseñas, habrán tenido mucha suerte en leerlas algunos privilegiados.
En cuanto a la novela de Higa, podrá ser novela corta, pero el autor nos obliga a gastar más tiempo en leerla que lo normal, debido al amplio uso de la coma como elemento de pausa, para acentuar el tono o "espesar el ambiente". Por ejemplo: En lugar de:
"Al cabo de una hora encendió el televisor, y empezó a caminar entre la sala, el dormitorio y la cocina, los brazos en la espalda", dice: "Al cabo de una hora, encendió el televisor, y empezó a caminar entre la sala, el dormitorio, y la cocina, los brazos en la espalda". Gran parte de la novela está puntuada así.
Anoto esto porque alguien me mencionó que hay comas demás, que le quitan fluidez al texto. Yo respondo: No sabes leer, pues. Gran trabajo del maestro Higa.

Anónimo dijo...

A ese anonimo que copia el articulo de hildebrandt

http://www.diariolaprimeraperu.com/online/columnistas/estruendos-mudos_30513.html

seria bueno le preguntara al Chato por que no se pregunta por el silencio de sus amigos del Pen Club peruano ante lo de Gaza.

Anónimo dijo...

Lo hare pronto, Lucio Suarez. Copio su correo.
Saludos,

Anónimo dijo...

hola Gustavo, que bueno que vuelvas a postear con frecuencia.
me puedes decir cuáles son, según tu criterio, mejores novelas breves de la literatura peruana.
fEr.

Anónimo dijo...

La novela de Higa es buena, pero discrepo de que sea una de las mejores novelas cortas peruanas en los últimos tiempos. Su prosa, su adjetivación es pasada de moda. Y en el momento en que la novela toca el tema de Martín Adán, se caricaturiza la historia y la novela baja su intensidad dramática. Hay varias novelas mejores que la de Higa este año. Lo que ocurre mucho con estas resumenes anuales es que los que lo efectúan han leído sólo una o algunas las novelas, y no todas, incluso ni siquiera las de los autores más importantes. Eso se demuestra en la dispersión de opiniones que surgen en estas tipo de valoraciones. Sólo el tiempo dirá que fue lo mejor. ¿No es así?

Anónimo dijo...

Para los interesados, a continuacion transcribo los 4 parrafos siguientes del articulo sobre David Foster Wallace.



A pesar de lo críptico, debemos considerar que esta tesis representa una fase importante en el desarrollo intelectual de Wallace. Una vez que sus metas y ambiciones son atendidas, el papel proyectara una luz reveladora aun en las etapas tempranas de su lucha por usar los poderes de su mente extraordinaria, para obtener el mas preciado de sus bienes: como protegernos en contra de las seducciones del intelecto y como encontrar esa superficie sólida, segura, para posesionar ahí todo lo que hay –o había- de urgente y genuino en sus convicciones.

En Amherst, a inicios de los 80’s, Wallace, que era el hijo de un distinguido filosofo; era considerado por sus profesores como una persona con un raro y especial talento filosófico; un genio en pleno desarrollo. (Ingresaría mas tarde a la escuela de graduados de filosofía de Harvard, aunque no duraría por mucho tiempo) Si bien empezó a escribir ficción en el college –simultáneamente desarrollo y termino una segunda tesis de pre-grado en Ingles que finalmente devino en 1987 en la novela titulada “The Broom of the System” (La escoba del sistema)-, fue la Filosofía lo que definió a este escritor en el ámbito académico. “Lo conocí como un filosofo que tenia un hobby por la ficción”, me comento recientemente Jay Garfield, el asesor de tesis de Wallace y hoy profesor en Smith College. “Nunca me hubiera imaginado que el era uno de los grandes escritores de ficción de su generación, con un hobby por la Filosofía.” –Concluye diciendo.

En algún momento de sus últimos años como alumno en el collage, Wallace devino preocupado, problematizado, por un estudio filosófico publicado inicialmente en 1962 por el filosofo Richard Taylor, titulado “Fatalismo”. El fatalismo supone de manera radical que las acciones y decisiones del ser humano no tienen ninguna influencia en el futuro. En otras palabras, la conducta que tienes hoy de ninguna manera modela o da forma a los eventos del mañana o los del pasado. Por el contrario, y de manera inversa, los fatalistas dicen que es como las cosas se suceden en el futuro, lo que únicamente interesa y afecta a lo que sucede en este momento. Lo que se presentaba como una posibilidad abierta sujeta a elección humana –dispares o no dispares tu revolver- es de antemano o imposible o absolutamente necesario. Tú sencillamente eres parte o vas transitando dentro de cierto fluido cósmico.

Tal vez en forma más contra intuitiva, los fatalistas argumentan que de esta extrema y caótica doctrina se puede establecer una reflexión más simple bajo la sencilla lógica de proposiciones sobre el futuro. Veámoslo. Si yo disparo mi revolver, luego de un segundo, el cañon va a estar caliente; pero si yo no lo disparo, luego de un segundo el cañon no estará caliente; pero la preposición “luego de un segundo el cañon va a estar caliente” es en este momento verdadero o falsa. Si la preposición es verdadera, entonces se da el caso que yo voy a disparar el arma y si la preposición es falsa; entonces se da el caso que no la disparare. En ambos casos, será el estado de los acontecimientos futuros lo que dictara lo que yo haré o no haré en el presente.

(Continuara...)

Anónimo dijo...

El que Gutierrez haya choteado y con roche a Faveron ha sido determinane para que Gustavito se duela y nombre obras menores y no a Bombardero.
Pero Bombardero ya es historia y Gusavito seguirá siendo el critiquito hasta que se muera.

Carlos Roberto dijo...

Sobre mi comentario se ha realizado una alusión:

"Creo que persona (sic) que posteo el comentario anterior no busco bien en librerias porque esa novela se estuvo vendiendo desde el principio en librerias como la cadena Ibero (Perdonen por el cherry) y siempre tuvo una gran acogida y desde el 4 de junio del 2008 se empezo a vender en la sucursal del Larco y hasta la fecha ha vendido en esta libreria más de 40 ejemplares".

Pues bien, creo que ese jefe de tienda entiende que no busqué bien sólo porque no pregunté en su librería de Larco. Creo que el haber preguntado en siete u ocho lugares (cadena Crisol incluida, donde buscaron en la computadora para ver todas las sucursales y nada de nada) y que en una librería grande me hayan dicho que "con Editorial San Marcos siempre hay problemas de distribución" es suficiente para que tenga sustento mi comentario.

El jefe de tienda agrega:

"(...) para mí esta novela, como "La noche Humana" de Carlos Calderon Fajardo" son las novelas más importantes publicadas este año, así no salgan reseñadas en el diario El Comercio."

Le informo que El Comercio sí reseñó el libro de Augusto Higa. Quizá el jefe de tienda no buscó bien en el diario.

Saludos

Anónimo dijo...

El libro del año en Puente Aéreo es el Diccionario de la Real Academia Española. A cada rato lo mencionan aquí...

Anónimo dijo...

Vamos a los hechos concretos.
¿Sánchez Laón, Thays, Luis Nieto son blancos o no lo son? ¡Son pitucos o no? Sobre todo los dos primeros? Hay mejores libros publicados este año que los de esos escritores ¿si o no?. Esis libros evidentemente mejores: Congrains, Calderón Fajardo, Edgardo Rivera Martinez. No los mencionas Faveron, ¿Y por qué no? Por la sencilla que los tres no son blancos pitucos, en el sentido que tú lo entiendes.
Ahora bien ¿Dónde estaría la paranoia? ¿En ti o en mí? En ti porque ves que tus escritores son inferiores a pesar de corre con ventajas en los medios en las editoriales, y eso te persigue como un fantasma. Todo esto no importaría, porque con frcuencia no posteas lo que no te coviene, como seguro qu pase con este comentario, no importaría digo porque tu opinión, que la respeto, no es definitiva de nada. Pero importa porque tu espacio es público y como es tu costumbre tiendes a confundir a la gente. Y eso es dañino para la literatura y favorables a tus interes de maffia.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Los hechos concretos son que además de racista, no sabes leer. Higa es niséi, a Edgardo Rivera Martínez sí lo menciono en el post, y Sánchez León, Thays y el cusqueño Nieto Degregori son orgullosos mestizos peruanos, hasta donde puedo ver. ¿Y si no lo fueran, por qué no habría de considerarlos? ¿Por blancos? Eso es racismo, pues, doctor; no sea racista y lea con cuidado.

Anónimo dijo...

Amigo Faveron, no pues, así nó. ¿Usted cree que Sánchez Laón y Thays se consideran mestizos? ¿En qué mundo vive usted? Luis Nieto sí, él es mestizo, su padre era el cholo Nieto. Pero sacó cara de Conquistador y eso lo hace muy potable para El Comercio, y para gente como usted. Pero veremos ue va a pasar con los años. Verá usted que este pleito entre mestizos blancos contra mestizos andinos, se va ir aclarando como ya ocurre en el Perú: con la perdida de dominio de las clases dominantes de origen eruopeo en el Perú y en toda América Latina. ¿En el Perú no hay racismo? ¿En la literatura peruana no hay racismo? ¿En los medios no hay racismo? Por favor, doctor Faveron. Crei que usted residía en USA y no en la luna de Paita. No es que yo sea racista y menos paranoico. El racismo infesta la vida de nuestra país por culpa de gente como usted, ustedes. Por qué no hace una encuestita entre el mundo de los escritores peruanos a ver que resultados obtiene. Y esta vez no me vete el commentario, como en otras ocasiones.

Anónimo dijo...

Amigo Faveron, no pues, así nó. ¿Usted cree que Sánchez Laón y Thays se consideran mestizos? ¿En qué mundo vive usted? Luis Nieto sí, él es mestizo, su padre era el cholo Nieto. Pero sacó cara de Conquistador y eso lo hace muy potable para El Comercio, y para gente como usted. Pero veremos ue va a pasar con los años. Verá usted que este pleito entre mestizos blancos contra mestizos andinos, se va ir aclarando como ya ocurre en el Perú: con la perdida de dominio de las clases dominantes de origen eruopeo en el Perú y en toda América Latina. ¿En el Perú no hay racismo? ¿En la literatura peruana no hay racismo? ¿En los medios no hay racismo? Por favor, doctor Faveron. Crei que usted residía en USA y no en la luna de Paita. No es que yo sea racista y menos paranoico. El racismo infesta la vida de nuestra país por culpa de gente como usted, ustedes. Por qué no hace una encuestita entre el mundo de los escritores peruanos a ver que resultados obtiene. Y esta vez no me vete el commentario, como en otras ocasiones.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Vetar comentarios tan chistosos? Nunca!

Anónimo dijo...

¿El racismo en el Perú es un comentario chistoso para usted?
Es una pena. Porque esa es la peor lacra que aqueja al Perú. Le deseo para el 2009 que usted asuma una actitud imparcial, es decir poniendo los intereses de la literatura peruana ante todo y nos los intereses de un pequeño grupo. Creo que usted maneja información, cuenta con calidades personales, erudición, inteligencia, mejor dicho los atributos para cumplir esa tarea en el mundo de los blogs literarios. Iván Thays ha practicamente centrado su blog en informaciones sobre el panorama internacional de la literatura. Zona de noticias ha desaparecido. Lo mismo pasa con Porta9. El resto de blog son blogs personales de poco interés. Sólo queda usted en la escena peruana contemporánea. Asuma el liderazgo en este medio, amigo Faveron. Pero hágalo sin favoritismos de ninguna clase, de manera imparcial. Sea usted el guia de la buena literatura en el Perú. Es algo que se lo agradeceríamos de todo corazón.

zeta dijo...

Hay conductas que provocan distintas reacciones; lamentablemente yo no tengo tan buena vena y no puedo reìrme...

Anónimo dijo...

A mi si me causa risa el anonimo "los intereses de la literatura peruana".
Yo lo se, yo se donde se encuentran los intereses de la literatura peruana. Estan en una cuenta cifrada y nadie puede acceder a ella, so pena de castigo y carcel.

Los intereses de la literatura peruana en la cuenta cifrada No. 3334228590430-223543855SeDZHGPm33
solo para blanquitos...

Anónimo dijo...

Aqui los ultimos 4 parrafos del articulo sobre Wallace.

Obviamente hay algo sospechoso en todo esto. Pero la versión altamente sofisticada de los argumentos de Taylor hacia extremadamente difícil identificar lo que estaba errado y ello no tanto porque Taylor desarrollo su controversial teoría utilizando un puñado de asunciones poco controversiales sobre la lógica y el lenguaje (para empezar ninguna afirmación es verdadera o falsa) Lo que mas exaspero a Wallace del estudio de Taylor fue no ese desesperado e inducido punto de vista del fatalismo como tal (lo cual es de por si preocupante); sino, y tal como Jay Garfield lo recuerda, “que esta problemática conclusión metafísica venia antecedida de premisas aparentemente corrientes o sencillas”. Pareciera como si Taylor hubiera revuelto las relaciones normales entre la lógica, el lenguaje y el mundo físico, arrancándolas de sus propias esferas. En Wallace existía aquel tipo de angustia que se alimentaba o yacía en la perspectiva de un mundo tan deficitario de triunfo, de golpes. “Su razonamiento era prodigioso y múltiple y tenia una sensibilidad muy grande”, me comentaba Willem deVries, filosofo y en la actualidad profesor de la Universidad de New Hampshire y principal asesor de la tesis de Wallace. “El no sentía mucha atracción por la filosofía porque descubrió que a través de ella se podía construir todo tipo de psicodelias y argumentaciones extrañas” (weird, mind-bending arguments). Era en extremo cauteloso frente a estas argumentaciones disparatadas. Tal vez porque su propia mente se sensibilizaba o doblegaba con facilidad.

Pero como corregimos el fatalismo de Taylor? Wallace propuso que el argumento de Taylor ocultaba un defecto. En esencia Taylor estaba trabajando con dos tipos de preposiciones como si fueran las mismas, cuando en los hechos necesitaban ser diferenciadas y por tanto tratadas en forma diferente. Considere la oración: “Se dio el caso de que ya no puedo disparar mi revolver.” Y la oración: “No puede ser el caso de que yo he disparado mi revolver.” A primeras podría sonar igual pero para Wallace encerraban nociones de imposibilidad marcadamente diferentes. Veamos. “Se dio el caso de que yo no puedo disparar mi revolver” esta referido a una situación en el pasado en donde disparar es prácticamente imposible, debido a que digamos, mi revolver estaba averiado. Y, “No puede ser el caso de que yo he disparado mi revolver” esta referido a una situación del presente en donde disparar es prácticamente imposible debido a que digamos, mi revolver no se encuentra listo para disparar. La primera noción envuelve una coacción temprana y física de disparar (a saber, el revolver averiado), la segunda noción envuelve la ausencia actual de una consecuencia necesaria de disparar (a saber, que el cañón este caliente) Como observador extremadamente sensible del lenguaje, Wallace, nota esas sutiles diferencias que el lenguaje contiene: la fina diferencia en el significado de las frases: “Yo no podría haber hecho esto y lo otro” y “Yo no puedo hacer esto y lo otro.”

Armado con esta pequeña pero poderosa idea, Wallace quedo habilitado para desarmar toda la maquinaria argumental de Taylor. Todos los asuntos relacionados con el “FATALISMO” y su simpleza de pronto empezaron a mostrarse espinosos y complejos y, para el tiempo en que Wallace trabajo todos los detalles en su tesis –las interacciones precisas entre los elementos del significado, tiempo y posibilidad- estaba claro que había refutado los argumentos de Taylor (El aparato formal que Wallace desarrollo en la tesis; el llamado sistema “intencional-físico-modal”, hubiera podido constituir una contribución novísima para el ámbito de la literatura filosófica; y tanto los profesores deVries como Garfield, me expresaron, cada uno a su manera, su pesar de que Wallace nunca publicara su tesis) Tal vez nuestras acciones estén en efecto predestinadas, reconoce Wallace –en todo caso no tenia absolutamente nada que decir acerca de la substancia metafísica de la doctrina. Pero si el fatalismo es verdadero y el lo demostró, vamos a aprender este hecho solo a través de un argumento que bosqueje algo mas rico y mas sustantivo que las reflexiones puramente lógicas y áridas que realizo Taylor. Si Taylor quiere derribar nuestro punto de vista tendré que enrollar sus cadenas intelectuales y escarbar reflexionando en temas más sustanciales como la cosmología, la entropía o similares.

El gran logro de la tesis de Wallace no radica sin embargo en sus aspectos técnicos o argumentativos, sino en el campo de lo que podríamos llamar una victoria moral. Su atención endemoniada, detallando los aspectos del lenguaje y la lógica y su a todas vistas, habilidades cognitivas ilimitadas, had set aright a world momentarily upended by a conceptual sleight of hand. (**) “A la luz de lo que hemos podido conocer sobre la semántica de la física modal”, escribe Wallace en la parte final de su estudio, “yo sostengo que los argumentos semánticos de Taylor no están a la altura de sus conclusiones metafísicas.” Y a continuación argumenta modestamente en el sentido de que su propio análisis sobre el problema “radica en advertir acerca de la siguiente conclusión: si Taylor y los fatalistas nos quieren obligar a aceptar una conclusión metafísica, entonces deberán trabajar desarrollando metafísica y no semántica. Y esto nos parece completamente apropiado.”
Las cosas por el momento están donde deben de estar…


(*) Esta seria mi traducción libre para el titulo original:
“Consider the Philosopher. The early metaphysical investigations of David Foster Wallace.”

(**) Me disculpan pero no se como traducir esta frase, a ver si alguien me ayuda

Anónimo dijo...

Muy buena eso de que los intereses de la literatura peruana están en un numero de cuenta bancaria. Es de una ironía lapidaria. Los mejores narradores peruanos son misiós, en todo caso algunos tienen que pagar con su plata los libros que publican. ¿Pero, entonces, los otros los comerciales serían los que tienen cuenta bancaria producto de la literatura? Sería interesante saber cuanto ganan los peruanos internacionalizados escritores peruanos por sus libros. MVLL y Bryce si ganan, eso ni qué dudar. Pero ¿Cueto se está haciendo rico con sus libros? Sería interesante que Thays nos cuente cuánto le ha pagado Herralde por Un lugar llamado Oreja de perro. y cuánto se ha llevado Sahvelzon, el agente argentino de Thays e este asunto. Pienso que ni Herralde, ni Thays, ni Sahvelzón han sacado muchas plata que digamos. Pero Vale la ironía del anónimo. Vale, vale, vale.