4.2.09

Mártires y violadores

El caso de Samira Ahmed Jassim

Un argumento que se escucha con cierta frecuencia entre quienes, si no justifican, al menos intentan explicarse en términos culturales la proliferación de terroristas suicidas en escenarios de Medio Oriente, es la idea de que, en ciertas sociedades, bajo determinados cánones religiosos, el sacrificio es visto como salvador y la búsqueda de una victoria social lo explica y le otorga lógica.

Es decir, que el bombardeo suicida que a nosotros nos parece escandaloso y repudiable, está poco menos que previsto en el interior de otros marcos culturales.

Samira Ahmed Jassim es una iraquí de cincuenta años de edad, encargada, según propias declaraciones, de reclutar mujeres para bombardeos suicidas, y culpable de haberlo logrado, al parecer, unas ochenta veces.

En muchos casos, Samira misma estaba a cargo de detectar posibles reclutas, convencerlas desde cero, mostrarles el camino. En otras oportunidades, sin embargo, alguien más, sus socios, daban el primer paso: detectaban a una mujer cualquiera, la cercaban una noche, la violaban.

Luego, se aseguraban de que su propia víctima fuera a buscar consejo y ayuda donde una matrona servicial, una mujer sabia y mayor que sabría como sacarlas del pozo de angustia y depresión en que caían luego de la agresión. Esa mujer resultaba ser Samira.


Samira no tenía que recordarles que, entre los más estrictos conservadores musulmanes, una mujer violada es una mujer viciada, malograda, sin valor: una vergüenza. Poco a poco, Samira las iba convenciendo de que sólo había una forma legítima de reivindicarse socialmente: matarse llevándose consigo el alma de unos cuantos enemigos.

Por el lado de las mujeres enlistadas para el llamado martirio, uno podría decir que su fe religiosa y sus costumbres las victimizaron. Pero por el lado de Samira y los rebeldes, que hacen de la violación un arma, es claro que no existe una creencia sincera en su fe, sino un uso criminal y despiadado de ella.

13 comentarios:

M. Isabel Guerra dijo...

Qué espanto. Primero las mata espiritualmente y luego redondea la faena.

Es terrible pensar que una mujer pueda ser perpetradora y cómplice de tan terrible agresión, primero, y de semejante femicidio (¿es correcto decir así o se dice feminicidio?) después.

Nayus dijo...

Medio progrerio diria " es su cultura pe"

Pero bueno, tampoco digamos que es su cultura, es una tremenda viveza de estos chistositos, porque no se revientan ellos solos

Anónimo dijo...

Perdón, Gustavo, que no tenga nada que ver con tu post, pero ¿alguien podría explicar por que tanta bulla para este improvisado?

http://www.correoperu.com.pe/prov_nota.php?id=31652&ed=12

Alexandro Saco dijo...

para entender más acerca del terrorismo religioso, es bueno leer el libro Terrorismo religioso de Mark Jungenmayer; sobre todo la parte dedicada a Hamas, y así ampliar el panorama occidental que se maneja sobre ese tema.

Silvio Rendon dijo...

Es el mismo patrón de las homicidas-suicidas palestinas en Israel. La cultura funciona como tapadera para quien no mire estos hechos o se la quiera creer. Una suerte de bricherismo terrorista.

LAS PLUMAS DE ICARO dijo...

"No me conmueve lo ocurrido, la peor creacion de Dios , fue el hombre"

R. Euribe dijo...

Aqui un interesante reportaje sobre este tragico tema, de la serie Everywoman de aljazeera:

http://www.youtube.com/watch?v=Up1yxJv8IkI&feature=channel

Claudia dijo...

LAS plumas de icaro -Por qué dices tal aberración, en el caso de la humanidad hay seres repulsivos y horribles pero también hay personas hermosas merecedoras de todo la admiración del mundo ,cosa muy diferente es que algunos utilizan sus facultades en perjuicio de los demás, como la mujer del post.
Que pena que no te conmueve tremenda desgracia.

Anónimo dijo...

Si se quiere ser consistente en el espanto por estas cosas, habría que poner en la misma toma, a todas esas formas de destrucción que monta occidente.
Es evidente que estas formas de destrucción por la vía de la autoinmolación, estas que se registran en el mundo islámico, sea que esté sustentada en una fe o que solo sea una forma del tráfico criminal de vidas humanas, son desde toda perspectiva, despreciables, intolerables, insalubres.
Pero, en la misma línea de análisis y de crítica, es necesario poner bajo la crítica, toda esa cultura y fascinación occidentales, específicamente norteamericanas, por la violencia. Vocación y pulsión a la que yo denomino la ética del pistolero. Esa pasión por las armas, por las chucherías destructivas que respira el norteamericano promedio, forman también parte de tantas otras formas de excresencia tanática actual.
Cualquier estrategia de manipulación y utilización de vidas humanas con fines económicos, políticos, o estratégicos, son condenables y asqueantes en términos morales. Cualquiera. Sea que se trate de la violación para reclutamiento de mujeres terroristas, sea que se trate de la oferta de visa de residencia para reclutamiento de asesinos en ejércitos de ocupación, sea que se trate del reclutamiento de gente para poblamiento de asentamientos israelíes como ocurre con gente cajamarquina en Perú.
Todo eso es asqueroso e insalubre desde el punto de vista moral, civilizatorio.

Raul G dijo...

Que miedo. :S

Julio dijo...

Don Faverón, su información es falsa, o es una media verdad lo que es lo mismo. Usando el traductor a la fuente que su post enlaza, hallamos que es una noticia "sin confirmar":

"También no era posible independientemente verificar la demanda que los insurrectos enviaran a gente para violar a las mujeres que podrían entonces ser reclutadas como bombarderos en el noreste volátil de la provincia de Diyala de Bagdad."

Lo de las violaciones no está comprobado, lo que sí es un hecho es que nunca hubieron armas químicas en Irak y que bush es un criminal de guerra como las autoridades israelíes que planearon el genocidio en gaza.

Nayus dijo...

Sigan nomas con su tratar de voltear tortillas evidentes o cortar le las patitas al gato para que no vean cuantas tienen.

Anónimo dijo...

No ha habido genocidio en Gaza. La verdad, lamentablemente, es que si lo hubieran planeado, lo hubieran logrado.

No seamos maniqueos.