20.6.10

Saramago

Pero el otro Saramago, el anterior 

Mi primera lectura de Ensayo sobre la ceguera fue un deslumbrón súbito, casi un enamoramiento, que se fue desdibujando con el tiempo. Casi todo lo que Saramago escribió después me pareció repetitivo y, de alguna manera, por eso, poco honesto.

(Entre sus libros anteriores, en cambio, hay obras maestras de la narrativa contemporánea: Memorial del convento, El año de la muerte de Ricardo Reis, Historia del cerco de Lisboa).

Mi impresión en los últimos años fue que era cada vez más difícil leer un libro suyo que no descubriera su tesis y la intención de su argumento desde la primera línea; en cierta forma, eran historias que sonaban conocidas instantáneamente y parecían cuentos penosamente extendidos hasta convertirse en novelas.

Desde mediados de los noventa, Saramago parecía escribir con la idea de que para todo aquello que estuviera mal en el mundo, él tenía una sabia solución cifrada en sus páginas; el lector debía acudir a sus ficciones como quien descubría la panacea universal.

Hace años reseñé su libro de cuentos Casi un objeto, que me dejó como recuerdo el virtuosismo formal y la virtud ética de uno de sus relatos, "Silla", que describe el instante de la caída de un dictador desde una emblemática silla que se quiebra y pierde el equilibrio.

En los años siguientes me resultó triste comprobar que casi no había dictador en el planeta que no contara con el apoyo, explícito o implícito, del moralista portugués. Recién tras su muerte he descubierto que sus declaraciones sobre el conflicto palestino-israelí habían roto la barrera del anti-sionismo para volverse francamente antisemitas.

Obviamente, el momento de la muerte de una persona no es la mejor oportunidad para decir todo aquello que no nos gusta de ella. Prefiero quedarme con el recuerdo de las tres novelas que mencioné líneas arriba, con la memoria de esa imaginación feraz del Saramago anterior, que con la imagen de los rituales propagandísticos del Saramago viejo.

En anterior era sutil, complejo, y por eso era natural en él ver el mundo con sutil complejidad. El de los últimos años era un maniqueo; tenía la ética de los buenos contra los malos y la tendencia a demonizar y caricaturizar a sus contendores con un reduccionismo primitivo.

¿Un buen homenaje a Saramago? Leer los libros que escribió entre los setentas y 1991.

...

16 comentarios:

Karla Preciado dijo...

La verdad coincido contigo... Saramago es uno de los grandes,Ensayo sobre la ceguera es mi libro favorito, pero creo también que en los últimos años, obras como "Las intermetencias de la muerte" hacen pensar en un José que escribe un poco más por dar gusto que otra cosa.

Un saludo afectuoso.

Anónimo dijo...

A mí también me sacó la mugre "Ensayo sobre la ceguera". Una de las novelas en la que he encontrado más frases -en mi opinión- absolutamente notables.

Iba a poner "brillantes", así como tú escribiste "deslumbrantes", pero sospecho que hay mejores adjetivos para un libro que describe una oscuridad lechosa.

Las posturas políticas de Saramago siempre me han parecido exageradas, casi panfletarias.

Anónimo dijo...

Creo que un escritor, es ante todo, un escritor. Y no tiene sentido buscar que escarbar o separar dimensiones en el propio escritor.
a nadie se le ocurre, decir: "Me gusta el Vargas Llosa de 'La Guerrra Del Fin del Mundo', para atrás. pues, sus últimos libros, incluido 'El Pez en el Agua', o 'La Verdad de las Mentiras', son básicamente lecturas ideologizadas del mundo y la literatura.
Tratar de buscarle tres pies al gato en la obra de conjunto de Saramago, , tal como quiere hacerlo Faverón, es simplemente agarrarse de una argucia, para disminuir la obra de un autor, que sin remilgos, se definía y reivindicaba como comunista. Dolor de dolores para los estetas intolerantes.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Mi querido anónimo: ¿qué otras cosas te parece que los críticos no deberían pensar, juzgar, observar o criticar? ¿O prefieres una prohibición total a cualquier forma de pensamiento independiente?

Chinasklauzz dijo...

Encuentro más que te disgustaron sus textos. Dicen que si nos vas a decir algo bueno de una persona,mejor no digas nada. Pero mi impresión es que algunos tratan de sentirse identificados en las obras que leen y cuando esto no sucede simplemente tachan la obra de innecesaria. La real dimensión de Saramago no se da solo en sus textos sino en su contribución hacia un mejor planeta. Ese que el oscurantismo siempre la encontrará atractiva.

Chinasklauzz

Anónimo dijo...

mejor planeta? boajajaja

Anónimo dijo...

mejor planeta? boajajaja

Anónimo dijo...

Con todo respeto mi estimado, pero discrepo contigo. Al margen de las diferencias ideológicas Saramago sobrepasó el concepto de un nobel acostumbrado a las luces y la protesta de salón. A Saramago siempre se le vio defendiendo sus ideas hasta el final como partícipe de estas. Sin esa pose de pseudointelectual de café que muchos tienen. Y que otros tienen sin serlo. Saramago fue coherente hasta el final. Equivocado en algunas cosas o no, seguro. Pero en este mundo de falsas lealtades, de quedar bien con todo el mundo, que falta hará un pensador como él que reme contra la corriente. Saludos. Rafael.

Beltenebros dijo...

Hay gente que no soporta ni dos páginas de "Rayuela", de "Conversación en La Catedral" o de "La cartuja de Parma".

A mí me pasa con Saramago. No lo aguanto, ni literaria ni ideológicamente.

Pero en nombre del buen juicio le daré una oportunidad (más) a ese Saramago anterior que dice el autor del blog.

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En cuanto a lo de su contribución a un "planeta mejor"... Por lo menos no era tan panfletario -creo- como Eduardo Galeano, otro insufrible.

Anónimo dijo...

Sería interesante reconocer que ese: "no lo aguanto", tiene más de ideológico que de literario.
La sola necesidad de decirlo, reiterarlo y remarcarlo, evidencia la fatuidad de andar diciéndolo
Efectivamente, si no tienes nada bueno que decir, mejor quedarse callado.

Beltenebros dijo...

Anónimo:

En mi opinión, es muy bueno que Saramago ya no vaya a escribir nada más, nunca más. No veo nada de malo en expresarlo.

Sin duda Cortázar, Vargas Llosa y Stendhal dejan traslucir sus respectivas ideologías. Pero Saramago...

Digamos que lae mpecinada reiteración de su ideología progre evidenciaba la fatuidad de andar cometiendo novela tras novela.

No se preocupe, de todas formas. Por ahora dejaré tranquilo a su querido Eduardo Galeano.

Anónimo dijo...

Hay gente que no gusta de Saramago, otros lo elogian. Los lectores aprueban parte de su obra, y desaprueban otra. Saramago, sea lo que sea, obliga a que la gente se desenmascare. Los intolerantes de derecha radical que se alegran con su muerte; los derechosos moderados que elogian a Saramango, diciendo que parte de su obra fue interesante, pero que no es de los mas grandes y de esa manera lo descalifican con la astucia acostumbrada. Los izquierdistas radicales que no lo aplauden, como es el caso de escritores comunistas peruanos que no celebran a Saramago, los izquierdistas moderados que lo aprueban como escritor pero lo descalifican como escritor politizado. Y Saramago esta por encima de sus agoreros y sus criticos. Su obra no pasa indiferente, es un acontecimiento cultural (y politico) en el mundo entero.

Anónimo dijo...

Beltenebros:
Algunos lamentamos que Saramago ya no vaya a escribir. algunos, podemos vivir sin las "niñas malas", o sin las "orejas de perro". Pero, cuánta falta va a hacer una voz como la de Saramago. Duele oir eso?. Qué pena.
Encantador que un pata, un loco, como Saramago diga lo que quiera decir. Qué rico tener la tribuna que tenía, y decir sin pudor: "soy comunista". ja.
Para mi, da lo mismo que otro loco lindo diga "soy gay", "soy sionista", o, "que desaparezcan las ballenas". Lo importante es que escriban bien. Pero, tranquilo Beltenebros respetamos y no vamos a tocar a tu Ampuero.

Anónimo dijo...

Ohhh Faverón que irreverente, que contracultural, que atrevido eso de criticar a los muertos… no hay nada que hacer eres un irreverente tenaz…
Mi abuela te admira mucho

Anónimo dijo...

Ohhh Faverón que irreverente, que contracultural, que atrevido eso de criticar a los muertos… no hay nada que hacer eres un irreverente tenaz…
Mi abuela te admira mucho

Unicornio dijo...

Es así. Qué quieren que les diga. En todo caso, el quid de la cuestión acá es que Saramago ya no está entre nosotros. Y lo despedimos con pena, tristes. Pero Saramago, como debe ser, se fue en paz. Con la calma de los grandes hombres. Sin dramatismos. Eso sí, provocando. Para variar. Muy a su estilo. Hasta el final. Ahora, lo más importante, nos quedarán sus libros, aquellos que no nos arrebatarán ni la Iglesia ni ningún dios que dicta, impasible el ademán, verdades de a puño y mentiras a pastos. Pues eso.
Pedro Salinas
Vía: http://peru21.pe/impresa/noticia/saramago-hereje/2010-06-27/278541