24.11.10

Babas y hepatitis

Una última cosa sobre Silvio Rendón

(Este post está actualizado hacia el final, donde dice Postdata).

Hace una semana, Silvio Rendón denunció lo que él llama "lobbismo literario" en el Perú. La denuncia ha sido borrosa: no dice cuál es el objetivo de esos lobbies ni cuáles son sus resultados. Y ha sido todo lo vago y contradictorio que ha podido con respecto a quiénes son las personas implicadas, excepto en mi caso.

Una persona no es un lobby. Un lobby es un colectivo que se organiza para obtener ciertos beneficios mediante el recurso de influir en terceros con algún poder de decisión. En el circuito literario, un lobby debería alcanzar a autores, críticos, medios de prensa y editoriales; acaso también a distribuidores y librerías.

En mi caso particular, Rendón parece decir que mis opiniones sobre autores y obras están influidas por los intereses de un lobby, o que son ellas mismas los vehículos del lobbismo: es decir, que yo escribo para beneficiarme o para beneficiar a otros. Como es obvio, sólo puedo tomar eso como una acusación de falta de ética.

Ya le di un buen número de pruebas de la inconsistencia (por decir lo menos) de sus acusaciones. Habló de Roncagliolo, le mostré mis críticas a Roncagliolo; habló de Ampuero, le mostré mis críticas a su intervención en la polémica de andinos y criollos; habló de Vargas Llosa, le mostré mis críticas negativas a Vargas Llosa.

Habló de Renato Cisneros: quedó claro que nunca en mi vida he opinado ni a favor ni en contra de la obra de Renato Cisneros y que apenas una vez critiqué la falta de ética de un blogger que quiso forzar a Cisneros a tomar distancia ante la ejecutoria político-militar de su propio padre.

Sus respuestas han sido cada vez más delirantes: que critico a esos autores negativamente para que nadie me pueda acusar de querer favorecerlos; que me opongo a que otros los critiquen negativamente para ser yo el único que lo haga; que escribo contra Denegri previendo que Denegri comentará negativamente mi propia obra. No necesito comentar esas acusaciones: son suficientemente estólidas en sí mismas.

Y en el colmo del ridículo, sin pudor por la vergüenza ajena que pueda provocar, Rendón se queja de que yo le haya respondido. Dice: "ahora (Faverón) se las agarra conmigo". ¿Qué les parece? Pobre, ¿no?

Rendón debe dejar la actitud de intrigante y moverse con algo más que su hígado como argumento. Debe hablar claro: quiénes conforman el lobby, quiénes se benefician de él, cómo se benefician de él, quiénes son los influenciados por el lobbismo y cuál es la manera en que yo me he beneficiado de todo ello.

El lobbysmo puede ser, y sin duda es, una actividad aceptada en innumerables ejercicios comerciales y la literatura es un ejercicio comercial. Hay, sin embargo, un sólo eslabón en la cadena literaria que no puede nunca, no debe nunca, bajo ninguna circunstancia, tener una intención lobbista: el crítico. El crítico que opina sobre una obra movido por un beneficio y no por su opinión, más aun si lo hace sistemáticamente, dentro de un lobby, es un corrupto, carece de ética profesional.

Una acusación así no la voy a tomar nunca a la ligera: si alguien quiere acusarme de eso, va a tener que exhibir algo más que sus humores hepáticos. Si quiere seguir con esto, Rendón va a tener que demostrar que lo falso es verdadero o, en su defecto, callarse y rectificarse.

Esto, por tanto, no es una invitación a nuevos vuelos de la imaginación de Rendón; no tengo el menor interés en seguir sus blogonovelas conspirativas: le exijo que deje de juguetear con mi honor y hable como adulto.

Postdata

En una respuesta en su blog, que un amable lector ha tenido a bien copiar entre los comentarios a este post, Silvio Rendón reformula las babas y agrava la hepatitis: ahora el lobby del que hablaba resulta ser individual (solo yo); sigue sin responder a nada más: cuáles son los supuestos beneficios, quiénes son los influidos, etc, cosa que debería decir puesto que antes habló del lobbismo literario como un elemento corrupto de la industria editorial.

Ahora todo se reduce a lo siguiente: yo he defendido a un escritor cuando ha sido atacado pero no he defendido a otros en circunstancias similares (no da ejemplos de circunstancias similares); yo he minimizado el supuesto plagio de alguien cercano a mí pero en otros casos he actuado de manera distinta; yo me he lanzado contra Denegri porque, dice, "es duro con las obras que critica" (se olvida de que la obra en cuestión es de un autor al que yo he criticado muchísimo más --y con argumentos). Todas esas actitudes, dice Rendón, son "lobbismo".

Sigamos esa lógica:

Rendón defiende a Marco Aurelio Denegri cuando lo critico yo pero no lo ha defendido cuando lo han criticado otras personas: eso es lobbismo.

Rendón critica la censura en ciertas sociedades pero la minimiza en Bolivia: eso es lobbismo.

Rendón defiende el derecho del gobierno de Bolivia a decidir qué discursos son racistas y a retirar esas cosas de los circuitos masivos, pero acusa de censores a quienes piden que el Estado Peruano deje de darle tribuna a un reaccionario como Denegri que se refiere a parte de la población del Perú como "basura biológica": eso es lobbismo.

Rendón opina, acusa, señala, sentencia cuando se descubren los plagios de Bryce, pero no dice nada cuando se descubren los plagios de Jáuregui (disculpen lo ridículo del ejemplo: me estoy ajustando a su lógica, y, según su logica...): eso es lobbismo.

Rendón acusa de lobbista a quien señala que una cierta reseña es ad hominem y arbitraria, pero nunca ha acusado de lobbista a decenas de personas que hacen otro tanto: eso también es lobbismo.

Rendón ataca constantemente a la CVR como conjunto y a varios de quienes trabajaron en ella individualmente, pero jamás objeta las injustas críticas de otros contra la CVR: eso es lobbismo.

A lo largo de varios años, Rendón ha dedicado decenas de posts a criticar a la CVR, presidida por un ex rector de la Universidad Católica; a funcionarios de la Universidad Católica; a blogueros ligados con la Universidad Católica; a departamentos académicos de la Universidad Católica; a institutos de la Universidad Catolica, etc. ¿Alguien encuentra un patrón en eso? ¿No será lobbismo?

Desde que dejé de ser colaborador de su blog, Rendón no sólo me ha acusado de lobbismo: me ha acusado de parcialidad, de racismo, de amiguismo, de tener actitudes reaccionarias; me ha criticado cuando escribí sobre Denegri, cuando escribí sobre Ampuero, cuando escribí sobre Claudia Llosa, cuando escribí sobre Evo Morales, cuando escribí sobre Vargas Llosa. ¿Alguien encuentra un patrón en eso? ¿Será lobbismo?

Rendón puede argumentar que esas son sus opiniones, que cree en ellas, que lo hace de buena fe, que detrás de cada post está la intención de ser objetivo, etc. Ok, pues. Yo no tengo manera alguna de demostrar lo contrario, ni tampoco tengo interés.

Por eso no lo acuso de lobbismo. Por eso nunca he discutido con él cuestionando las intenciones que pueda haber detrás de sus comentarios, ni sugiriendo siquiera que haya intenciones escondidas: cada vez que ha dicho algo en contra de mí, le he ofrecido razonamientos y pruebas como respuesta. Nada más.

Pero todo tiene un final, y este es el final de mis intentos de razonar con alguien que no puede hacerlo, alguien que sólo escribe movido por el rencor. Alguien que es capaz de seguir afirmando, por ejemplo, que yo soy un defensor de Santiago Roncagliolo, aunque no sea capaz de citar una sola frase mía en la que yo haya defendido a Roncagliolo de algo, de cualquier cosa, en cualquier contexto, en cualquier discusión, y eso, por supuesto, incluye el mismo post en que critiqué a Denegri por la naturaleza de sus comentarios sobre un libro de Roncagliolo.


...

27 comentarios:

arturo dijo...

Realmente espero que sea la última.

Anónimo dijo...

¡Achachay!(manos al cielo) Este post vino con su ají!!!

The Smashing Cayhuas dijo...

"Hay, sin embargo, un sólo eslabón en la cadena literaria que no puede nunca, no debe nunca, bajo ninguna circunstancia, tener una intención lobbista: el crítico."

Discrepo: todo aquel que se autonombre promotor, defensor o productor de objetos artísticos (dueños de liberías, gerentes de editoriales, jurados de premios - en el caso de que así sea) están sujetos a la misma ética y a las mismas críticas.

Anónimo dijo...

Oiga usted, pero, ¿no eran amigos? Debería, ya que fabulador es, contar la historia secreta de esa enemistad. A ver cuál de los dos es el enano.

Anónimo dijo...

No te conocíamos esta veta cómica:
"Hay, sin embargo, un sólo eslabón en la cadena literaria que no puede nunca, no debe nunca, bajo ninguna circunstancia, tener una intención lobbista: el crítico."
Muchacho, no puedes ser de veras así de ingenuo. El crítico participa siempre del mercado literario, tiene inculcada esa noción en su propio trabajo, y apunta a legitimar discursos afines a sus gustos literarios, que se traducen en mercancías literarias más fáciles de vender. Muchas editoriales contactan críticos para conseguir de ellos resenyas favorables. El crítico, dependeindo de sus opciones, lo puede aceptar o no, pero cuando acepta hacer una crítica sabe que está participando de una forma u otra en el comercio de la obra. Lo de la no intención lobbyista es un subterfugio tuyo para esconder el rol que cumple un crítico en este engranaje comercial.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Tonterías. En cualquier profesión puede venir alguien y ofrecerte algo ilegítimo a cambio de que lo favorezcas. Eso no convierte ese rasgo en una característica del oficio. Yo he escrito críticas desde hace muchos años y ninguna editorial ha sido tan despistada como para creer que me puede pedir una crítica positiva. Y si ocurriera, bastaría con decir que no.

Unicornio dijo...

Lo que pasa es que, según entiendo, a lo que Rendón se refiere, no es a un gremio constituido o establecido expresamente. Eso no funka así. Sino, a una inercia propia del lobbista de nuestro medio.
Así lo define el propio Rendón:
"Lobbismo no es que tenga que haber un "colectivo" como él equivocadamente supone. Basta que una persona, una sola, apoye a un amigo de pluma mediocre, exaltando su obra, o defendiéndola de la constatación de su mala calidad artística. Basta que minimice (ampare, relativice, baraje) sus plagios (no importa que después diga que nunca defendió a su amigo de haberse plagiado), basta que quiera censurar a alguien que tiene un programa de televisión porque es duro con las obras que critica o no le gusta la crítica (a la vez que advierte sobre una posible censura de escritores reaccionarios en el país vecino, y, coincidencia seguramente, cuando pasa de ser solamente crítico a ser crítico y novelista). Todo eso es lobbismo".
Hay ciertas cosas que no se establecen por el simple hecho de decirlas; se precisa observar el hecho al que se refiere lo dicho.

Pepe dijo...

Qué fue de tu teoría sobre el significado de 2066??

Anónimo dijo...

2666, zopenco

Anónimo dijo...

creo que lo que no entiendes es precisamente no lo ves como algo ilegítimo, crees que eres independiente de criterio y en verdad más que hablarle a la comunidad literaria, eres hablado por ella, como diría bourdieu, eres un representante del campo y repito, puedes negarte a hacerlo, pero siempre que escribes ya estás haciendo cuerpo con un grupo de intereses.

Anónimo dijo...

Hay gente que además de un cuerno parece tener una sola neurona. ¿Cómo es posible que aquello que dice Rendón sobre el lobbysmo sea tomado como una definición?:

"Lobbismo no es que tenga que haber un "colectivo" como él equivocadamente supone. Basta que una persona, una sola, apoye a un amigo de pluma mediocre, exaltando su obra, o defendiéndola de la constatación de su mala calidad artística. Basta que minimice (ampare, relativice, baraje) sus plagios (no importa que después diga que nunca defendió a su amigo de haberse plagiado), basta que quiera censurar a alguien que tiene un programa de televisión porque es duro con las obras que critica o no le gusta la crítica (a la vez que advierte sobre una posible censura de escritores reaccionarios en el país vecino, y, coincidencia seguramente, cuando pasa de ser solamente crítico a ser crítico y novelista). Todo eso es lobbismo".

En ese fragmento Rendón se queja de N cosas, todas diferentes y que no se dejan agrupar bajo una etiqueta salvo por el capricho y la necedad de querer hacerlo. O sea, como ya no puede sostener que el Sr. Faverón es lobbysta, """""redefine""""" el término para pasar piola. Qué conciencia la de este y qué escasez la de algunos que le siguen la cuerda al loco.

Anónimo dijo...

Leyendo algunos comentarios compruebo que algunas generaciones crecen marcadas por lecturas incorrectas de autores importantes: ya hubo una generación que se echó a perder por leer mal La Nausea... Ahora leen mal a Bourdieu y disfrazan de "campo" a todos sus retorcijones...

Debemos elevar los niveles de comprensión lectora.

Repito: debemos elevar los niveles de comprensión lectora.

Toriste dijo...

También que los franchutes escriben como propósito para que la gente los entienda alverrés.

Es penoso lo de Silvio Rendón. Y estoy seguro de que va a volver, y volver, y volver, y volver con lo mismo, como sucede cada vez que se obsesiona con un tema.

Unicornio dijo...

"Hay gente que además de un cuerno parece tener una sola neurona".
Ja, hay gente, que además de crítico y escritor, parece no tener nombre, y aparecer como anónimo.
Insisto: sustitución de un elitismo por otro.

Anónimo dijo...

dame tu lectura correcta, a ver...

Anónimo dijo...

GUSTAVO,

Pero es absolutamente irresponsable decir "[Denegri] se refiere a parte de la población del Perú como "basura biológica" (¡QUÉ ES ESO!)

Ya eso es maledicencia o pura oligofrenia... la que te guste o calce. Impresionante ver cómo te pones la soga al cuello, sin haber antes investigado siquiera lo que dices.

No cabría un término para expresar lo extremo de esa descontextualización, la arbitrariedad de hacer lo que uno desee con una expresión circunscrita a un fenómeno particular.

Lo único que están haciendo (los más de quienes critican a Denegri en el blog) es develar públicamente sus propios absurdos.

R. Euribe dijo...

Al ANONIMO insiste:

Denegri es bien sapo, el no expresa sus ideas de frente, sino que empieza a hablar de ciertos autores y libros, como que las ideas son de ellos. Pero entre frase y frase, el desliza las suyas.

Personalmente, veia sus programas hasta aquella ocasion. No recuerdo el año, pero fue cuando encotraron a un niño pirañita muerto en el centro de lima y se armo un cierto debate en la TV.

Luego de escuchar el desden y su gesto en las manos luego de decir "basura biologica" para mi el viejo murio intelectualmente. Nunca mas volvi a ver su programa. Que se vaya al carajo.

R. Euribe dijo...

Los criticos, comoo los periodistas, parecen haber perdido su derecho a la autenticidad. Siempre son sospechosos cuando expresan opiniones personales.

Los criticos crean sus blogs, una esfera independiente donde pueden decir las cosas tal cual la piensan,para evitar influencias y presiones, pero igual terminan siendo acusados de favorecer a tal o cual autor.

Su autenticidad siempre sera objeto de sospecha.

The Caqui Stripes dijo...

Repito la idea que puse en el tercer comentario: "Discrepo: todo aquel que se autonombre promotor, defensor o productor de objetos artísticos (dueños de liberías, gerentes de editoriales, jurados de premios - en el caso de que así sea) están sujetos a la misma ética y a las mismas críticas."

Y agrego:
1.-Por lo tanto, estoy de acuerdo contigo en que si MAD se mete a criticar un libro en su calidad de obra literaria, debe convertirse en algo más que en un simple corrector de estilo escolar. Pero:
2.- Dado que criticas porque te interesa la salud de la literatura nacional, eso te obliga a ti a criticar más a quines más daño causan. MAD mete la pata, ¿pero no causan más daño?:
- Las editoriales que se autonombran organos de difusión cultural y promocionan y dan premios a bodrio tras bodrio.
- Los periódicos o semanarios que se las dan de promotores culturales (con sus suplementos, infografías, colecciones de libros) pero eliminan las secciones culturales.

¿No desproporción entre el daño que causa MAD y las críticas que ha recibido?

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Sobre el comment anterior:

Yo he critica a las editoriales muchas veces, no sólo unas cuantas veces, sino muchas. Y he criticado directamente la mecánica de los premios literarios en un post bastante extenso sobre el tema.

Lo mismo he hecho con los diarios y las revistas; es más, con toda la prensa cultural peruana en general. No una, sino muchas veces. El tema de los diarios que eliminan sus secciones culturales lo he criticado y discutido específicamente, más de una vez. A Denegri, en cambio, sólo lo he criticado explícitamente una vez.

¿Cuál es el desbalance?

Anónimo dijo...

R. URIBE

Creo que tu error radica en el ejercicio avieso de la compasión o la caridad.

Recuerdo muy bien aquel programa de Denegri en el cual llamó "basura biológica" a esos drogadictos que perseveraban sin remedio en su vicio. Ya señalé que hizo suya una definición de un ensayo médico donde se llamaba efectivamente "biological trash" a quienes padecían de esta enfermedad, de esta lacra.

No hay que confundir entonces la compasión con la estupidez. Para señalar un hecho no hay que recurrir a un eufemismo por la simple razón de no herir la susceptibilidad de los demás. Tanto más cuando ni la caridad ni la compasión son siquiera soluciones provisionales a un problema irreversible, tan sólo meros paliativos.

Esta confusión, sin embargo, aparece como una herramienta deliberada para forzar deducciones. Repara en el efecto retórico de Faverón cuando "argumenta": "Denegri se refiere a parte de la población del Perú como "basura biológica" ¡Joder! ¡Parte de la población del Perú! Dime si no es ruin... ¡Poco más y se atrevía a porcentualizarla! Ciertamente, algún incauto dirá: ¡Ah! Denegri trata a parte de los peruanos como "basura biológica". Alguien pensará: ¡a los peruanos, a nuestros compatriotas, a nuestros iguales, a nosotros! En ningún momento se refiere a que llamó así a quienes aspiraban Terokal en el abandono y en la barbarie. No... A secas, parte de la población del Perú...

Mientras tú demandas un eufemismo pusilánime para tramitar la compasión, Faverón ofrece fariseísmo y oligofrenia como crítica objetiva. Es el contrabandeo de babas y mocos.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Anónimo: me parece conmovedor que quieras defender a Denegri incluso tergiversando sus propias palabras.

Dale una mirada a esta otra parte de la misma entrevista en Caretas que mencioné antes:

-Lo que un día era noticia al siguiente se torna obsoleto; se evaden los hechos significativos...

-Sí, pero al margen de la cultura hay una falta en esta especie de calidad biológica; siempre digo que lo que imposibilita la convivencia es encontrar una persona que esté sana.

-Obviamente hablas no sólo del cuerpo...

-Por eso los costos de la pareja son tan elevados. Se produce mucha basura biológica; hay dos razones básicas por las cuales esta especie no ha seleccionado: primero porque no tenía los conocimientos y segundo porque hay una suerte de reconsideraciones éticas, morales que entorpecen la selección. Ahora están jugando las selecciones de fútbol y qué, ¿acaso no se ha seleccionado antes de ir al mundial? Y el ser humano se ha dado el lujo de no seleccionar.

Así es como ve Denegri a la gente. ¿Te parece que se está refiriendo a casos excepcionales? Obviamente no. Se está refiriendo a la mayoría.

Anónimo dijo...

GUSTAVO,

En realidad no he tergiversado el término "basura biológica". Sé perfectamente que Denegri se refirió así a un grupo exclusivo de drogadictos, a la sazón de aquellos comentarios sobre los niños de la calle que aspiraban Terokal.

Aquí Denegri habla del incremento de enfermedades (tanto físicas cuanto mentales)como imposibilitadores. Allí menciona el trámite empobrecedor del emparejamiento y su perseverancia en el yerro como esencial para su ocurrencia. Cosa que expone muy bien en su ensayo titulado "Problematicidad del amor". Luego habla de las reconsideraciones éticas y morales que así mismo imposibilitan el buen discernimiento de elección de pareja. Que se mencione "calidad biológica" no implica que él se convierta en un Mengele frustrado, sólo pone en el tapete temas como la disminución de la inteligencia o el incremento de las enfermedades a nivel mundial.

Algunas personas pueden ver ciertamente en Denegri a un apocalíptico o cataclísmico, pero eso no menoscaba los temas que suele presentar, y en lugar de pedir censura deberían ser del interés público. Si no es abominable el incremento de la drogadicción (en distintos niveles) o el narcotráfico, entonces no sé de qué hablamos. Si se discute sobre la selección en términos biólogicos de la especie, ¿acaso rebajamos la naturaleza del hombre? En el libro de Skinner Más allá de la libertad y la dignidad ya se trató sobre esto, ¿acaso debemos censurar a Skinner? En Los Orígenes del Hombre de Leakey cuando manifiesta esta presunción: "Quizá la especie humana no sea más que un espantoso error biólogico que se ha desarrollado hasta traspasar un punto en que ya no puede prosperar en armonía consigo misma ni con el mundo que la rodea", ¿acaso debe ser prohibido? ¿Utilizaremos la compasión como paliativo?

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Comienzo por el final: yo no he pedido censura para Denegri, he pedido que lo despidan porque no hace bien su trabajo, ni hace ningún trabajo que tenga lugar en un canal del Estado. ¿O es que la única manera de retirar a Denegri de la televisión estatal será esperar a que buenamente se le ocurra renunciar? ¿De dónde sale tamaño disparate?

Lo importante: centenares o miles de niños peruanos, abandonados por sus padres, dejados en medio de la calle, acaban, como resultado de una violencia que la sociedad ejerce sobre ellos, como víctimas de la drogadicción. ¿Eso los vuelve "basura biológica"? ¿En qué sentido? ¿O sea que ellos no han caído en la drogadicción como consecuencia de lo que la sociedad hace con ellos, sino empujados por la pobreza de su conformación genética? ¿Es decir que no vale la pena hacer nada por ellos, porque son un caso perdido? Tú que eres el único lector de Denegri que yo conozco, quizá quieras indicarme las páginas de su obra en que propone qué hacer con esos niños, además, claro, de llamarlos basura.

Anónimo dijo...

GUSTAVO

No te apresures a confudir conformación genética con autodestrucción justamente por el efecto de las drogas. Una cosa es la naturaleza de una entidad biológica, en esta caso el especimen humano, y otra es el envilecimiento progresivo de los niveles de razón y comprensión por efecto de su propio arbitrio. Si de una pasada, aspirada o fumada de la droga se producen daños irrecuperables a niveles neurológicos, por más que el ordenamiento social haga lo que fuere, después de esa ocurrencia esta entidad ya está enferma. Y la enfermedad de la drogadicción es irreversible. Un drogadicto no deja de ser drogadicto, su recuperación consiste en luchar diariamente contra su propia enfermedad. La noción de "basura biológica" entonces no se origina por el hecho de haber sido abandonados o estar expuestos y ser consecuentemente víctimas de la drogadicción. No. Se produce porque se ha infligido una degradación irreversible. Ni siquiera exclusiva del grupo de niños aspiradores de Terokal, sino de todos quienes padecen esta peste, esta endemia, esta " basura biólogica" causada por la droga. El término, como verás, no describe una naturaleza, sino el efecto de una autodestrucción.

Además, si el término te resulta detestable, en muchas ocasiones se habla de lacras sociales o de despojos humanos...

Ahora bien, siguiendo tu lógica me podrías decir que cada uno tiene el derecho de enfermarse o embrutecerse a su antojo en la medida en que no haga daño a los demás. De acuerdo... Pero después de eso no pretendan verdernos el mensaje de inclusión e igualdad irrestrictas y luego afirmar que los hombres, y todo cuanto implique su "obrar", son equivalentes entre sí. Hay una diferencia entre una persona sana, tal como lo dice Denegri, y otra enferma, una diferencia que no debe ser tanto privilegiada cuanto reconocida.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Y, claro está, tarde o temprano tenía que saltar esa liebre: que no te "vengan a vender" esa tontería de la igualdad y la inclusividad, cuando es obvio que unos son superiores a otros, porque otros son "basura biológica". ¿Cómo puedes decir algo así? ¿Qué otros pacientes de otras enfermedades son "basura biológica" y no merecen igualdad ni inclusión? ¿Hm? No entiendo quién puede perder el tiempo defendiendo esas tonterías. Darwinismo social en paños fríos, tonterías retardatarias, eso es lo que son.

Anónimo dijo...

GUSTAVO

Lo cierto es que no he hablado de una superioridad inmanente, como parece que supones. Sencillamente he dicho que entre una persona sana y una enferma, tanto más cuanto la enfermedad es irreversible y presupone una distorsión de facultades cognitivas, no por efecto natural sino por la autodestrucción provocada por la droga, hay una enorme diferencia.

Tu pregunta alarmista sólo recae en un inexplicable gusto por lo excesivo. ¿Cómo puedo pensar así? Bueno, hace varios meses (ignoro cuántos) Mondoñedo te criticaba por utilizar términos referidos a la ceguera y miopía como alegorías sobre cierta incapacidad de alguno al interpretrar un tema en particular, que, según tú, o bien lo hacía desastrosamente o bien perdía una total perspectiva de lo que quería decir. Mondoñedo argumentaba que era denigratorio hacia las personas que padecían de ceguera o para los miopes, en general (desde luego, sabemos que Mondoñedo es un teórico de la utopía y un zelote de las buenas intenciones). Tú, sin embargo, aclaraste que no pretendías eso, sino más bien mostrar metafóricamente a personas cuya incapacidad en el desempeño de ciertos temas se asemejaba a la de los ciegos o miopes para la visión. Incluso dijiste, según recuerdo, que no podrían asegurarte que un ciego pudiere conducir un auto sin la completa seguridad de no cometer un estropicio.

En este caso esa incapacidad se manifiesta por esta enfermedad, esta lacra social, esta peste, this biological trash, sólo que en el ámbito de evolución. Sería condenable que no se permitiera que dos especímenes humanos decidieran, por voluntad propia, procrear sólo por el hecho de ser de distintas "razas". De acuerdo. Muy al contrario, si una persona relativamente sana y una enferma por esta peste pretendieran procrear, ¿no sería siquiera condenable? Y eso que apenas hablo del producto primigenio de estas dos personas, ya no de la conyugalidad, ni convivencia, ni prospección familiar, ni posicionamiento social. La pregunta sería si urge que la especie seleccione, y seleccione bien. Nadie habla de una superioridad per se.