17.12.10

El premio Nobel a la existencia

Sobre una columna de opinión en El Comercio

Cuando estoy fuera del Perú casi no leo la prensa limeña; pero cuando vengo de visita, como ahora, los diarios me saltan a las manos, casi siempre con siniestras consecuencias. Hoy, por ejemplo, me cayó encima, como en una emboscada, la columna de opinión de Francisco Miró Quesada Cantuarias,  en el diario El Comercio.

Bajo el título "Mario Vargas Llosa y el entusiasmo del Perú", Miró Quesada presenta una simple celebración del premio del novelista arequipeño y lo salpica de observaciones y datos bastante azarosos, arbitrarios e irrelevantes: cuál es el origen de la palabra "premio"; cuál es, a su juicio, la mejor novela de Vargas Llosa (La guerra del fin del mundo: no dice por qué); o, en el extremo de la analogía innecesaria, que el premio de Vargas Llosa ha sido más celebrado en el Perú que el empate de la Bombonera en 1969.

Luego, a los datos irrelevantes, agrega otros, esta vez simplemente errados:

Dice que los premios Nobel son otorgados por "las academias suecas" y que este en particular es dado por la Academia Sueca de Literatura. No es así: no existe la Academia Sueca de Literatura, sino simplemente la Academia Sueca; los otros premios son decididos por la Real Academia Sueca de las Ciencias (química, física y economía), el Instituto Karolinska (fisiología y medicina) y el Comité Noruego (no sueco) del Nobel (el de la Paz).

Dice que los autores latinoamericanos que han recibido el Premio Nobel de Literatura antes de Vargas Llosa son solamente Gabriela Mistral, Pablo Neruda y Gabriel García Márquez. Se le borran de la memoria Miguel Ángel Asturias y, obviamente, el mexicano Octavio Paz.

A los datos irrelevantes y los equivocados, Miró Quesada añade, para terminar, una reflexión fuera de lugar, pensada en los términos de un absoluto servilismo neocolonial. Dice, literalmente:

"Uno de los aspectos más importantes del premio otorgado a Vargas Llosa es que el lenguaje que se usa en el Perú, por lo menos el que él utiliza, es reconocido en España. Junto con los otros premios Nobel de Literatura, Gabriela Mistral, Pablo Neruda y Gabriel García Márquez, la manera de expresarse latinoamericana es apreciada en el mundo español".

Alguien puede, por favor, explicarme cómo es que la lengua de los peruanos necesita validarse ante los ojos de los españoles o por qué esa supuesta validación es uno de los puntos relevantes del Nobel. ¿Hasta cuándo subsistirá ese pensamiento retrógrado (explicable acaso en el circuito colonial, allá por el siglo diecisiete, en la relación ultramarina entre criollos y peninsulares*), según el cual el uso de la lengua castellana en América aún anda a la búsqueda de reconocimientos metropolitanos?

No escribiría este post si no me resutlaran escalofriantes las palabras que aparece en los créditos del artículo, debajo del nombre del autor: "Codirector general". Francisco Miró Quesada Cantuarias es uno de los directores de El Comercio, el más prestigioso y tradicional medio de prensa del Perú. Y no sólo es de los que festejan cualquier fantasmagórica y anacrónica validación que nos llegue desde el "centro del mundo": es de los que la inventan incluso cuando nadie más la ve.

* Tema sobre el cual escribió, entre otros, oh sorpresa, Octavio Paz.

...

23 comentarios:

Anónimo dijo...

No te exaltes, estas actuando como Denegri "un buscador de desaciertos" , solo es un articulo de "soboneria" como lo hicieron muchos.

Anónimo dijo...

el Perú es pues, como lo sabe todo el mundo, un invento de EL Comercio.

Isaac dijo...

Bueno, ese periódico está pensado para dar noticias a la oligarquía sin avinagrarle el desayuo.. y en su versión 2.0, para que la gente pierda el tiempo. De hacer prensa o mostrar alguna postura, ni hablar.

Anónimo dijo...

Sobre los datos equivocados y la vocación de sirviente, de acuerdo; sobre los datos irrelevantes, hombre, no todo lo que se diga sobre MVLl va a ser una crítica literaria.

Anónimo dijo...

No creo que este blogger este actuando como Denegri. Creo que Faveron senala cosas de fondo y errores gravisimos de alguien que toda la vida ha fungido de "gran intelectual peruano", aupado por el periodico de su propiedad. Un golpe bien dado y que nos debe hacer abrir los ojos de una buena vez, respecto de la enorme cantidad de tinta inutil que se gasta en el Decano. Faveron no es santo de mi devocxion, pero aca la chunto al 100%.

Jesús Cossio dijo...

Es que hace mucho que El Comercio no es el medio con más "prestigio". En general, la prensa peruana está MUY desprestigiada.

Anónimo dijo...

A nadie le gusta que le malogren el desayuno con posturas fuera de lugar...

Anónimo dijo...

Se agradecería tener acceso al cuerpo del delito: un enlace al artículo en cuestión (si ello es posible).

Ernesto Gianoli dijo...

EL Comercio es el fundo de los Miró Quesada, y desde siempre ha intentado convencer a sus lectores de la calidad de "intelectual" de los portadores de ese apellido. Es difícil que alguien se atreva desde adentro a corregirle la plana a este nonagenario codirector. El punto es, ¿qué van a hacer cuándo comience a escribir que la invasión marciana es inminente y que necesitamos a Miguel Grau para defendernos?

KARAOKE dijo...

En lo tocante a Leonardo Aguirre, sus demoledoras (punzantes, burlonas) reseñas de numerosos libros de la narrativa peruana le han ganado la animosidad de sus autores; y Aguirre, con todo descaro, coloca en la contracarátula de “Karaoke” tres opiniones negativas que pretenden sepultarlo literariamente. Conviene reparar que, en su segundo libro (“La musa travestida”, 2007), Aguirre entreteje referencias a dos provocadores mayúsculos de las letras peruanas: Valdelomar (en una carta sostuvo que el medio literario debería agradecerle que haya despertado, con sus escándalos, el interés del público por leer lo escrito por un peruano) y Martín Adán (arremete contra todo en “La casa de cartón”, aparte de su vida maldita).
Una muestra mayor es cómo en “Karaoke” hace hablar a 40 escritores sobre temas candentes de las letras peruanas, entre los que destacan la polémica entre los andinos y los criollos, así como la recepción de “Bombardero” de César Gutiérrez. Jugando con títulos de libros, los apoda ‘Equilibrista’ (C. Gutiérrez), ‘Escarabajo’ (Oswaldo Reynoso), ‘Caramelo’ (Fernando Ampuero), ‘Espada Púrpura’ (Siu Kam Wen), ‘Anticuario’ (Gustavo Faverón), etc.

JCB dijo...

Gianoli, y en parte, Faverón,
No estás hablando de un burócrata de EC que llega al puesto de director por su apellido. FMQC es, si no lo sabes, uno de los más importantes filósofos de la historia peruana, una autoridad mundial en lógica jurídica, y un extraordinario animador de la disucsión filosófica peruana y latinoamericana por cinco décadas. Es una pena que cometa errores en su artículo, estoy de acuerdo, pero no se trata de un tipejo usurpando un gran puesto, ese es mi punto: EC completo ha aportado mucho menos al medio intelectual peruano que Paco Miró Quesada C.
No me parecen relevantes el artículo tan tiquismiquis de GF, que quiere dar a entender que FMQC es un simplón, y por supuesto el comentario del lector tan ignorante.
Faverón eres increíble, te dedicaste a liquidar la forma de criticar que tiene Denegri, y luego decides travestirte de él para hacer lo propio sin razón aparente.

Houllebecq dijo...

JCB, lo que criticó Denegri fue la sintaxis y el estilo fallido del libro de Roncagliolo, no errores del tipo que ha cometido FMQC, infórmate primero. Y respecto al anónimo Karaoke, ya es bastante bizarro que RGV haya comparado a Leonardo Aguirre con Cabrera Infante, pero que lo vengas a rebotar aquí ya es el colmo.

Anónimo dijo...

¿De cuál Francisco MQ estamos hablando? Creo que hay uno bastante mayor y otro, no tanto. Uno es Cantuarias; el otro es (creo) Rada. Pero no sé cuál es cuál. El más joven es el codirector y no es la eminencia filosófica de que hablara un comentarista.
¿Alguien me puede aclarar de cuál hablamos?
Porque una y otra respuestas cambian totalmente la aproximación al texto de Faverón.

Anónimo dijo...

Miró Quesada Rada es el director. En el artículo que comenta Faverón, el autor que figura es Miró Quesada Cantuarias.

Anónimo dijo...

Filosofo, Miroquesada?
Filosofos son Platon, Socrates, Spinoza, Lessing... por favor, tengan mas cuidado al escribir.
SM;

Anónimo dijo...

lee lo q dice Jose Miguel Oviedo:

Tuve el privilegio de ser incluido por Mario Vargas Llosa entre las personas que podían asistir a la Academia Sueca en Estocolmo para escuchar el discurso que pronunciaría con ocasión de haber recibido el premio Nobel de Literatura de este año.

Cuando llegué al lugar había ya una buena cantidad de gente que quería asegurarse un buen sitio en la sala de actos de la Academia. A los pocos minutos de haber encontrado mi nombre en un lugar de la segunda fila del auditorio, donde encontré a muchos amigos, una multitud que calculo en unas cuatrocientas personas la había colmado por completo y la expectativa era enorme.

Cuando Mario apareció, fue recibido con una larga ovación tras la cual se produjo un silencio expectante. El título de su discurso era “ Elogio de la lectura y la ficción”. Por supuesto Mario ha tratado estos temas muchísimas veces en diferentes etapas de su producción literaria pero el momento y la ocasión en los que ahora los trataba les daban una nueva significación.

El texto era a la vez una importante declaración estética, moral y política, al mismo tiempo que una pequeña biografía intelectual en la que el autor sintetizaba, con espléndida armonía en forma y contenido, las grandes cuestiones que lo han preocupado a lo largo de casi cincuenta años de actividad.

Anónimo dijo...

OVIEDO sigue dandote la contrA::

Comenzó recordando su temprana introducción a la lectura, estimulado por el ejemplo de su madre, gran lectora de Amado Nervo y Pablo Neruda, que le abrió el mundo de la imaginación y le hizo ver que había otro ámbito mucho más hermoso y fascinante que el de la prosaica realidad.

Eso le permitió pensar que él mismo podía crear uno de esos mundos para escapar de las duras circunstancias generadas primero por la ausencia del padre, y luego por su inesperada reaparición tras haber creído, porque así se lo dijo su madre, que había muerto.

En un ordenado y lúcido recuento de lo que vino después de ese remoto comienzo, el novelista nos habló de los altibajos de su carrera con sus dificultades, esperanzas, frustraciones, alegrías, errores y aciertos. Así, por ejemplo, se refirió a lo difícil que era una carrera literaria en la Lima en los años cincuenta; la fe que le despertó, como a tantos otros de su generación, el surgimiento de la Revolución Cubana y su posterior y definitivo desencanto con ella; la inspiración que le brindaron grandes autores de todos los tiempos y de todas las lenguas, entro los cuales están Charles Baudelaire, Gustave Flaubert, Marcel Proust, Honoré Balzac, Albert Camus, Isaiah Berlin, William Faulkner, Samuel Beckett, Jorge Luis Borges, Juan Carlos Onetti, Juan Rulfo y cientos mas.

Por supuesto tampoco estuvo ausente la referencia a su propia experiencia política en el Perú y a su pasión por testimoniar, como ensayista y periodista las grandes cuestiones ideológicas y sociales que agitan a nuestro tiempo.

He asistido a muchas conferencias y presentaciones personales del autor y he comprobado y admirado, como tantos otros, el rigor, la claridad y el perfecto control con los que sabe exponer sus ideas.

Su discurso en la Academia me permitió asistir, por primera vez a un momento insólito en su arte oratoria: ocurrió cuando hizo una referencia muy personal a su relación de 45 años con Patricia, que lo invadió con una gran emoción que le quebró la voz y que, a duras penas, logró superar hasta que atemperó su dramatismo con un giro de reveladora ironía.

Copio textualmente ese memorable pasaje: “El Perú es [también] Patricia, la prima de naricita respingada y carácter indomable con la que tuve la fortuna de casarme hace 45 años y que todavía soporta las manías, neurosis y rabietas que me ayudan a escribir. Sin ella mi vida se hubiera disuelto hace tiempo en un torbellino caótico y no hubieran nacido Álvaro, Gonzalo, Morgana ni los seis nietos que nos prolongan y alegran la existencia. Ella hace todo y todo lo hace bien. Resuelve los problemas, administra la economía, pone orden en el caos, mantiene a raya a los periodistas y a los intrusos, defiende mi tiempo, decide las citas y los viajes, hace y deshace las maletas, y es tan generosa que, hasta cuando cree que me riñe, me hace el mejor de los elogios: ‘Mario, para lo único que tú sirves es para escribir”.

Una gran risa general tras la tensión vivida, seguida de una estruendosa ovación celebraron el pasaje y todo a partir de ahí, retomó el curso normal del solemne acto.

Con el tiempo, Mario ha ido creando una persona pública que es también parte de su obra intelectual y que tiene las mismas altas calidades de su producción literaria. Este notable discurso es, a la vez, una confirmación y una coronación de todo lo que ha hecho en y por la literatura.

Considero que este es el gran discurso de su vida pues la define de modo perfecto.

Anónimo dijo...

OVIEDO sigue dandote la contrA::

Comenzó recordando su temprana introducción a la lectura, estimulado por el ejemplo de su madre, gran lectora de Amado Nervo y Pablo Neruda, que le abrió el mundo de la imaginación y le hizo ver que había otro ámbito mucho más hermoso y fascinante que el de la prosaica realidad.

Eso le permitió pensar que él mismo podía crear uno de esos mundos para escapar de las duras circunstancias generadas primero por la ausencia del padre, y luego por su inesperada reaparición tras haber creído, porque así se lo dijo su madre, que había muerto.

En un ordenado y lúcido recuento de lo que vino después de ese remoto comienzo, el novelista nos habló de los altibajos de su carrera con sus dificultades, esperanzas, frustraciones, alegrías, errores y aciertos. Así, por ejemplo, se refirió a lo difícil que era una carrera literaria en la Lima en los años cincuenta; la fe que le despertó, como a tantos otros de su generación, el surgimiento de la Revolución Cubana y su posterior y definitivo desencanto con ella; la inspiración que le brindaron grandes autores de todos los tiempos y de todas las lenguas, entro los cuales están Charles Baudelaire, Gustave Flaubert, Marcel Proust, Honoré Balzac, Albert Camus, Isaiah Berlin, William Faulkner, Samuel Beckett, Jorge Luis Borges, Juan Carlos Onetti, Juan Rulfo y cientos mas.

Por supuesto tampoco estuvo ausente la referencia a su propia experiencia política en el Perú y a su pasión por testimoniar, como ensayista y periodista las grandes cuestiones ideológicas y sociales que agitan a nuestro tiempo.

He asistido a muchas conferencias y presentaciones personales del autor y he comprobado y admirado, como tantos otros, el rigor, la claridad y el perfecto control con los que sabe exponer sus ideas.

Su discurso en la Academia me permitió asistir, por primera vez a un momento insólito en su arte oratoria: ocurrió cuando hizo una referencia muy personal a su relación de 45 años con Patricia, que lo invadió con una gran emoción que le quebró la voz y que, a duras penas, logró superar hasta que atemperó su dramatismo con un giro de reveladora ironía.
Una gran risa general tras la tensión vivida, seguida de una estruendosa ovación celebraron el pasaje y todo a partir de ahí, retomó el curso normal del solemne acto.
Con el tiempo, Mario ha ido creando una persona pública que es también parte de su obra intelectual y que tiene las mismas altas calidades de su producción literaria. Este notable discurso es, a la vez, una confirmación y una coronación de todo lo que ha hecho en y por la literatura.

Considero que este es el gran discurso de su vida pues la define de modo perfecto.

Anónimo dijo...

OVIEDO sigue dandote la contrA::

Comenzó recordando su temprana introducción a la lectura, estimulado por el ejemplo de su madre, gran lectora de Amado Nervo y Pablo Neruda, que le abrió el mundo de la imaginación y le hizo ver que había otro ámbito mucho más hermoso y fascinante que el de la prosaica realidad.

Eso le permitió pensar que él mismo podía crear uno de esos mundos para escapar de las duras circunstancias generadas primero por la ausencia del padre, y luego por su inesperada reaparición tras haber creído, porque así se lo dijo su madre, que había muerto.

En un ordenado y lúcido recuento de lo que vino después de ese remoto comienzo, el novelista nos habló de los altibajos de su carrera con sus dificultades, esperanzas, frustraciones, alegrías, errores y aciertos. Así, por ejemplo, se refirió a lo difícil que era una carrera literaria en la Lima en los años cincuenta; la fe que le despertó, como a tantos otros de su generación, el surgimiento de la Revolución Cubana y su posterior y definitivo desencanto con ella; la inspiración que le brindaron grandes autores de todos los tiempos y de todas las lenguas, entro los cuales están Charles Baudelaire, Gustave Flaubert, Marcel Proust, Honoré Balzac, Albert Camus, Isaiah Berlin, William Faulkner, Samuel Beckett, Jorge Luis Borges, Juan Carlos Onetti, Juan Rulfo y cientos mas.

Por supuesto tampoco estuvo ausente la referencia a su propia experiencia política en el Perú y a su pasión por testimoniar, como ensayista y periodista las grandes cuestiones ideológicas y sociales que agitan a nuestro tiempo.

He asistido a muchas conferencias y presentaciones personales del autor y he comprobado y admirado, como tantos otros, el rigor, la claridad y el perfecto control con los que sabe exponer sus ideas.

Su discurso en la Academia me permitió asistir, por primera vez a un momento insólito en su arte oratoria: ocurrió cuando hizo una referencia muy personal a su relación de 45 años con Patricia, que lo invadió con una gran emoción que le quebró la voz y que, a duras penas, logró superar hasta que atemperó su dramatismo con un giro de reveladora ironía.
Una gran risa general tras la tensión vivida, seguida de una estruendosa ovación celebraron el pasaje y todo a partir de ahí, retomó el curso normal del solemne acto.
Con el tiempo, Mario ha ido creando una persona pública que es también parte de su obra intelectual y que tiene las mismas altas calidades de su producción literaria. Este notable discurso es, a la vez, una confirmación y una coronación de todo lo que ha hecho en y por la literatura.

Considero que este es el gran discurso de su vida pues la define de modo perfecto.

Anónimo dijo...

EL DISCURSO EN LA ACADEMIA

Por supuesto tampoco estuvo ausente la referencia a su propia experiencia política en el Perú y a su pasión por testimoniar, como ensayista y periodista las grandes cuestiones ideológicas y sociales que agitan a nuestro tiempo.

He asistido a muchas conferencias y presentaciones personales del autor y he comprobado y admirado, como tantos otros, el rigor, la claridad y el perfecto control con los que sabe exponer sus ideas.

Su discurso en la Academia me permitió asistir, por primera vez a un momento insólito en su arte oratoria: ocurrió cuando hizo una referencia muy personal a su relación de 45 años con Patricia, que lo invadió con una gran emoción que le quebró la voz y que, a duras penas, logró superar hasta que atemperó su dramatismo con un giro de reveladora ironía.

Una gran risa general tras la tensión vivida, seguida de una estruendosa ovación celebraron el pasaje y todo a partir de ahí, retomó el curso normal del solemne acto.

Con el tiempo, Mario ha ido creando una persona pública que es también parte de su obra intelectual y que tiene las mismas altas calidades de su producción literaria. Este notable discurso es, a la vez, una confirmación y una coronación de todo lo que ha hecho en y por la literatura.

Considero que este es el gran discurso de su vida pues la define de modo perfecto.

JOSE MIGUEL OVIEDO

artha meier dijo...

Gustavo, fue gracias al filósofo al que criticas por quítame estas pulgas, que Alegría, Arguedas, el propio Vargas Llosa y tantos otros tuvieron un espacio en el diario para difundir sus primeros escritos. Inclusive tú hiciste las veces de periodista cultural, en la revista sabatina del diario.
Saludos

Anónimo dijo...

Qué descuidados los de El Comercio, criticas fuertemente a un miembro e la familia y te citan dos veces en el domincal de hoy.

Anónimo dijo...

El párrafo citado es patético y vomitivo...¡miércoles! esta gente me enferma...