26.12.05

¿Hierba mala nunca muere?



Hace unos meses, alguien dejó en Puente Aéreo un comentario lleno de insultos y despropósitos y firmó con el nombre "Leonardo Aguirre". Como este blog no tiene filtros, el comentario fue publicado, y además lo respondí. El verdadero Aguirre me envió un email en el que se quejaba de que yo hubiera sido tan inocente como para creer que ese comentario era suyo. Me pidió que lo retirara del blog. Lo hice. Obviamente, le pedí reciprocidad, y, en efecto, durante algunos días, Aguirre retiró los comentarios que llegaban a su blog cargados de insultos anónimos hacia mí. Y retiró también los que llegaban firmados por gente que usaba mi nombre.

Poco a poco, Aguirre dejó de ser tan minucioso, se le empezaron a "pasar" algunos insultos (lo que es curioso, porque su blog sí tiene un sistema de filtro en el que él aprueba los mensajes antes de ser publicados). Cada vez que vi un ataque doloso contra mí en su blog, le escribí pidiendo que lo retirara. Lo hizo siempre (respondiendo mis emails con mensajes muy correctos en los que me hablaba de "usted").

De pronto, se le ha olvidado hacerlo. Su blog está, desde hace días, repleto de mensajes estúpidos firmados por un tal "Gustavo Faverón" (y un tal "Daniel Salas", obviamente, y hasta un "Sergio Galarza de Faverón"). El blog de Aguirre sigue siendo un vertedero de bajezas, una cloaca, en la que cualquier anónimo puede, con la aprobación de su blogger moralmente miope, insultar y denigrar, difamar y agraviar, suplantar y calumniar.

Aguirre no parece lo suficientemente letrado como para saber que varias de esas cosas son delitos. Me pregunto una cosa: ¿qué pasa por la cabeza de alguien que salta hasta el techo para protestar cuando un desconocido utiliza su nombre, pero, a la vez, promueve, celebra e incita la difamación y el escarnio gratuito de los demás?

¿Volverá a pedir, esta vez, como siempre, que a él no se le juzgue por su blog sino por su obra? Si lo hace, aquí va la primera respuesta que me viene a la mente: su obra más conocida, de lejos, es ese blog en que recibe y publica ataques anónimos de contenido racista, clasista, homofóbico, etc. Colocar esos posts y desentenderse de la calidad moral de las respuestas es tirar la piedra y esconder la mano. Y todos sabemos quiénes tienen ese tipo de conducta.

44 comentarios:

Oskar Matzerath dijo...

Siendo yo alguien que entra con seudònimo, no parezco el màs indicado para hblar del tema, pero creo que es legìtimo el anònimo cuando uno no insulta ni ataca gratuitamente a nadie.

Lo que Aguirre ha hecho es captar a todos los vagos que escribían comentarios en Con Ventilador y demás espacios de ese tipo. Se ha convertido en un Aquiles Cacho que no necesita insultar directamente pero que sì lo hace a travès de sus lectores-comentaristas.

Anónimo dijo...

Gustavo crítica la falta de escrúpulos de Aguirre cuando no filtra la información que su blog ofrece al lector. Hasta donde se sabe, por lo menos en el Perú la falta de escrúpulos no es penada, solo tiene el escarnio de la sociedad.
Faverón, curiosamente, hace todo lo contrario de censurar a Leonardo de manera efectiva, es decir ignorándolo con el silencio. Le hace más propaganda, le saca una foto y un post señalándolo con el dedo y diciéndole "sus verdades"; pero todo eso para un individuo que vive del escándalo y de la ojeriza de la gente, es marketing gratuito y muy efectivo.
La pregunta es: ¿Faverón, un tipo tan lúcido para tantas cosas ignora que lo que hace beneficia a Aguirre o simplemente intenta subirse al carro de la popularidad mal habida de esa "cloaca" que por lo visto lee minuciosamente?

César

Oskar Matzerath dijo...

Lá lògica de este Cèsar es de antologìa: aquellos que son insultados y, como dice Faveròn, suplantados en el blog de Aguirre, tienen que callarse la boca nomàs, caballeros, y aguantarse en silencio. Y en cambio èl termina acusando al que hace la denuncia.

Bartolomé de las Casas dijo...

Ese argumento de que Faverón se cuelga de la popularidad de Aguirre es típico en el blog de Aguirre, pero no tiene sentido si una mira los diez primeros puestos del ranking de Peru Blogs, donde Faverón está sétimo y Aguirre no aparece.

1. Apuntes Peruanos 27079
2. tabo @ aureal 22276
3. MaskusPlanet 14313
4. Moleskine 10261
5. DoctorPeru.com 10128
6. Ingenieria Electronica 9803
7. Puente Aéreo 9671
8. Noches Virginales 8956
9. LaNuez 8269
10. Sex Ragazza 7790

Oskar Matzerath dijo...

Hoy Aguirre ha agregado más comentarios firmados con variaciones del nombre de Faverón y otras personas. Parece que el muchacho no piensa renunciar a su puesto de cloaquero online, el único que le da la relativa popularidad que no logra ni como escritor ni como crítico.

Cabeza de Baca dijo...

Leonardo Aguirre, mientras tanto, en vista de que su libro de cuentos no merece elogios ni reconocimientos de la crítica, organiza su propia encuesta entre sus amigos, en la que él solito va a contabilizar los votos y se va a otorgar los premios. Con qué poquito se conforma su ego.

Juan Alberto Palacios dijo...

Uno de los comentaristas del blog de Aguirre firma con el seudónimo "La panza cebosa de X" (pero él no pone "X", sino el apellido de un conocido escritor). Se trata de un insulto vulgar además de una expresión de desdén y segregación basado en el prejuicio por la apariencia física de alguien. Y Aguirre que podría fácilmente filtrar ese mensaje lo coloca en su blog feliz de la vida, sin roche. Es una actitud miserable que, como se ha dicho aquí, lo pinta de cuerpo entero.

pablo paredes dijo...

al parecer un blog representa, co mo lamentablemente representa la mayoría de los medios web independientes un artefacto vanidoso y/o envidioso... una especie de moderno "espejito espejito, dime quién es el más bonito". es increible como las muestras y las antologìas despiertan tanto odio y celos por parte de los no antologados, veo en aquello un peligroso y exitista gesto, veo a la bruja de blanca nieves frente a una pantalla. De M.M no tengo más que decir que su obra se sostiene con o sin premios, que los premios son circunstanciales y la ira de un no-premiado casi siempre y paradójicamente no es más que el mismo gesto exitista al que aludía, sin caer tampoco en ingenuidades... por lo tanto, la cosa es leer más papel impreso, no olviden que la pantallita es un aguijón para los ojos... vendría muy bien reducir los tiempos de exposición, emborracharse no todos los días, sino día por medio, domesticar el veneno.

Anónimo dijo...

Distingo dos tipos problemas en este "post": uno personal y otro general.
El personal es el que ocurre entre el redactor de este blog (el Sr. Gustavo Faverón) y el redactor del blog Leonardo Aguirre (idem). Ese problema han debido (o deberían) arreglarlo personalmente (léase "en privado") entre ellos, porque al final, es un asunto entre ellos nada más.
Sin embargo, como el Sr. Faveron ha colocado su queja aquí, ha convertido un problema privado en algo público. Aquí cabe preguntarse (porque seguro varios deben estar haciéndolo hace rato) si el Sr. Aguirre no empezó el problema al dejar pasar los comentarios que agredían al Sr. Faveron. Bueno, sí, pero eso lo voy a tratar más adelante. Decía que el problema privado se había convertido en algo público, por eso voy a hacer un deslinde: El Sr. Faveron (en adelante: Sr. F.) dice que el Sr. Aguirre (en adelante: Sr. A.) se quejó porque creyó que un comentario proveniente de un tal Leonardo Aguirre lo había escrito efectivamente él; es obvio que esa queja fue resultado de que el Sr. F. publicara un comentario posterior quejándose del Sr. A. por ese comentario. Es decir, el único que creyó que el tal Leonardo Aguirre era el Sr. A. fue el Sr. F. A lo que voy es que nadie cree que esos "Gustavo Faveron" o algunos de esos "Daniel Salas" son efectivamente el Sr. F. y el Sr. Salas. Claro, a menos de que sea un ingenuo y no sepa nada de los blogs. La situación con esos "impostores", pues, no es análoga a la que cita el Sr. F. ya que creo que es obvio que la gran mayoría de aquellos no son el Sr. F. y, sobretodo, nadie se ha quejado de que el Sr. F. esté diciendo tantas tonterías en el blog del Sr. A. (me refiero a los comentarios de los impostores, por si acaso).

¡Vaya, qué trabalenguas! Pero esa fue la parte más sencilla de este comentario. Decía que percibía dos tipos de problemas; ya hablé del primero de índole personal, el segundo es de tipo general. Este asunto es muy delicado. Es tan delicado que no puedo firmar con mi nombre verdadero porque voy a decir cosas que son políticamente incorrectas. Para empezar, voy a decir que a mí me divierten los comentarios de esos blogs; también debo decir que eso ocurre seguramente porque no se refieren a mí o a mi familia. Es posible. Bueno, tampoco se refieren a la familia de ninguno de los mencionados; los comentarios sólo hablan de los mencionados allí no de sus familiares o amigos. SALVO que sus familiares y amigos también estén dentro del mismo "medio". Entiendo las protestas contra los comentarios pero a la vez, me parece bien que existan esos comentarios; yo veo esos comentarios como una especie de revancha tonta, una revancha mediocre si prefieren. Una revancha contra aquellos que creen que si pueden hablar, una venganza tonta contra aquellos que seguro llegaron con su esfuerzo a donde están (bueno, algunos, no todos, cada quién sabe cuál es su caso), una venganza contra la duda de lo que está entre paréntesis, una revancha mediocre contra el poder de la retórica (estoy usando este término en su buena acepción y en la mala también, cada quien sabrá con cuál se queda), es una rídicula toma de poder, una divertida y rídicula toma de poder. El problema es que como toda toma violenta de poder (porque no hay que negar que es violenta, como los tortazos de los 3 chiflados o los golpes con el chipote chillón del Chapulín Colorado) tiene excesos. A mí me divertía leer el blog Conventilador, no tengo problemas en reconocerlo (claro, anónimamente) y acepto los excesos que le imputó el Sr. Salas. Claro que me pareció ridículo que el Sr. Salas quisiera polemizar sobre Borges con el "redactor" de ese blog; también me pareció ridículo que pusiera como comentarios monografías enteras (aunque, igual, su participación allí fue un hito porque con esa actitud fue que mató a ese blog). Esta no es la Academia. Para mí es como entrar a un baño público y ver la pared llena de pintas. Eso son los comentarios de un blog. La gracia de los blogs no son los "posts" sino los comentarios a esos "posts". Y no hablo de la gracia como algo que dé risa sino como una cualidad en sí, al margen de que provoque reir o no; por ejemplo, lo valioso de su post, Sr. F., sobre el cuadro de Marcel Velaochaga no fue su texto en sí sino todos los comentarios posteriores que lo enriquecieron, todas las visiones diversas sobre aquel cuadro, a favor y en contra.

No sabía como defender mi posición hasta que recordé la película "The people vs. Larry Flint". Recordé el juicio por "difamación" (luego por "daño moral")que llegó hasta la Corte Suprema y que Flint ganó porque se amparó en la Primera enmienda de la Constitución de los Estados Unidos. A los que no recuerdan la película: Flint publicó en Hustler un aviso donde decía que un conocidísimo pastor evangélico se tiraba a su madre. La defensa alegó que para el público en general era obvio que el pastor nunca había tenido relaciones con su madre, que lo que aparecía en el aviso era una mentira. Igual ocurre con los comentarios de esos blogs (nadie se creía que esos comentarios con el nombre de un reseñista que aparecían con frecuencia en el blog Conventilador habían sido redactados por el mismo reseñista o ¿si?), son tomaduras de pelo, o de poder, como ya he dicho.

No obstante, reconozco algunos excesos de los comentarios aunque debo decir que los que crítican a esos comentarios también los tienen (pero no del mismo tipo, por supuesto)

Anónimo dijo...

Sin duda. El único inocente que puede creer que esos comentarios firmados por faverón son efectivamente de faverón es el propio faverón. Disculpen por este otro trabalenguas.

Anónimo dijo...

Verdaderamente repugnante. Acostumbro leer Puente Aéreo, sí, pero no soy incondicional de Gustavo. Sin embargo, la sucia artimaña de Aguirre termina de dibujarlo como un sujeto sin escrúpulos, lumpen total, que utiliza un medio para difamar al más puro estilo de los otrora diarios fujimontesinistas. Triste que un sujeto con tanta acogida mediática recurra a formas tan repudiables. Leí el blog de Aguirre a raíz de lo publicado y encontré más de 100 mensajes en los que es fácil ubicar insultos no sólo a Gustavo Faverón, sino a Daniel Salas, Sergio Galarza y Alexis Iparraguirre, entre otros. Personalmente, no me agradan los libros de Galarza ni Iparraguirre, pero de ahí a usar el Internet para insultarlos (o permitir y publicar esos agravios), definitivamente es asqueroso. Y ahora supuestamente censura los comentarios colocando asteriscos en los nombres que cualquier despistado reconoce fácilmente. Eso es cobardía, y alguien debiera decírselo cara a cara. Qué lástima, finalmente, que el mundo literario se vea embarrado por sujetos de tan bajo nivel ético.

Anónimo dijo...

bravo!!! un anónimo enseña qué es la valentía!!!!!

Anónimo dijo...

Un asunto, eso de los baños, ¿es esto la pared de un baño público?, ¿tenemos también que tolerar alusiones fálicas y caricaturas de vaginas? No lo creo, y ojalá Gustavo se pronuncie al respecto. La libertad de expresión debe respetar la libertad de identidades. Que ridículo que una mentira que involucra una suplantación, por evidente, sea inofensiva. La identidad no puede ser suplantada y menos para mofarse de los demás. Si Carlos Álvarez imita al presidente Toledo, efectivamente no tendrá mayor sanción que la que puedan hacer los más susceptibles, porque se trata de un programa de imitaciones en las que el juego está anunciado desde un principio. Dudo mucho que Leonardo Aguirre haya creado su blog con el fin de parodiar. Considero que los blogs son espacios de discusión pública, donde todos merecemos respeto, y que un anónimo, que yo no tendría que emplear si este tipo de situaciones no ocurriera (obviamente, a pesar de mi anonimato mediático, no quiero ser reemplazado y leer opiniones ajenas con mi nombre), no puede ser protección para difamar. Lo repito, una lástima por los bloggers, y más aun, por los usuarios que consideran esto un estercolero donde todo está perdonado. Y que quede claro que no es que se trate de un jalón de orejas de un conservador, sino que el desenfado no tiene por qué asociarse con la calidad personal ni el respeto a los demás.

Daniel Salas dijo...

El anónimo de las 2:22 pretende poner a Conventilador dentro de una gesta de la libertad. Para eso alude al antecedente del caso Flint. El anónimo ignora que en esa jurisprudencia, existe lo que se llama “hate crime”: si tú llamas a alguien por un epíteto racista o sexista, vas a un tribunal penal, porque se considera un delito. Algunos posts de Conventilador pasaban por textos satíricos y se podían amparar en el caso Flint. Pero la mayoría eran acusaciones, algunas de las cuales caían en el terreno de la difamación.
Para acusar a los demás, debes tener tú mismo una calidad moral e intelectual desde la cual acusar. Lo que yo hice fue ejercer mi sátira contra los de Conventilador, invirtiendo las reglas de juego. Así, que, aunque a algunos les hayan parecidos ridículos los largos comentarios con los que me eché abajo el blog, ello permitió atacarlos por donde no lo esperaban y demostrar que ellos mismos eran unos incapaces. Trataron de ridiculizar a Javier Ágreda por lo que era obviamente una errata y lo que yo hice fue demostrar que lo importante es leer bien la obra de Borges, no de paporretearla. Eso demostró que quienes usaban el “poder” de la seudoerudición eran ellos y que, más allá de algunas referencias, eran incapaces de articular ideas. Por tanto, su sátira no provenía de ninguna posición de lucidez, sino de la mera chatura, a la cual querían jalar a todos los demás. Aquiles Cacho es un grupo de gente sin ideas y al quedar demostrado, intentaron infructuosamente cambiar el tono de su blog. El giro fue un fracaso y tuvieron finalmente que cerrarlo porque ya no les quedó más que decir: sin las herramientas del racismo, el sexismo, la homofobia y la difamación, se quedaron sin nada qué decir, lo cual demuestra que nunca tuvieron nada interesante que decir.

tali dijo...

no hagas caso chavo...

esa frase de uno de los anónimos" "caricaturas de vaginas" lo siento, pero no se me quita de la cabeza. le sigo dando vueltas... demasiado chistosa. demasiado capo ese anónimo, casi casi tan paja como los nombres de algunas combis.

si, ya sé esto no tiene nada que ver con nada de lo que se ha dicho. pero para aligerar la cosa, pues no?

Anónimo dijo...

Claro, así haya sido para burlarte o divertirte (no sé oler el sarcasmo, la verdad), uno aprecia que lo citen.

Anónimo dijo...

congratulations, faverón: subiste dos puestos. buena jugada!!!

Anónimo dijo...

Lo realmente incomprensible es que Faverón y Salas hayan dedicado tiempo a discutir y aclarar buena parte de los posts colocados en el blog de Aguirre. Como si recién fuera claro que es una cloaca. También es incomprensible que Thays mantenga su link al blog de Aguirre. Si se hiciera una junta de agraviados en ese blog, se reuniría más gente de la que está impaga por Genaro Delgado-Parker.

A. Ch.

Anónimo dijo...

¿Qué les cuesta a los blogs serios (y esto no es una frase sarcástica), como Puente Aéreo, Moleskine, Qaphqa y otros, cerrar filas frente al abuso moral de ese lumpen seudoeintelectual que es Leonardo Aguirre?
Señores, demuestren en la práctica que no se cuelgan de la popularidad de ese sujeto -como él pregona a cuatro vientos- y eliminen su relación virtual y real con él.

La única ganadora con ello será la literatura.


Gaspar de la nuit

Anónimo dijo...

Eso sería lo correcto.

Anónimo dijo...

Ay Leonardo Aguirre.

El supuesto "filtro" del Sr. Aguirre no existe como "sistema informático", obviamente porque el "sistema" que lo filtra es el mismo "Aguirre". Ahora dice que que no se desesperen que el mismo sistema demora en recibir la información y colocar los asteriscos sobre los ****.

¿Será posible que Aguirre, mientras se hace pasar por su "sistema", aproveche para escribir nuevos comentarios contra sus críticos?

Frente a lo verosímil que es crear espacios democráticos, hasta el mismo "sistema" se puede insultar con el afán de ser tolerante frente a todo lo que se filtra en su blog.

Como dicen en mi barrio: "Leonardo Aguirre se pasa pal ****".

Anónimo dijo...

leonardo aguirre no se pasa pa nada, es un delincuente cultural y al parecer tiene compinches entre los editores de blog

víctor

Anónimo dijo...

Ojalá Leonardo Aguirre tuviera al menos el 0.000001% de inteligencia y audacia de Luis Aguirre, considerado por los que aman la literatura como uno de los mejores críticos del medio.

* * *

Luis, anímate con un blog y postea lo que sabes. A ver si de esa forma el otro Aguirre aprende algo.

* * *

Quienes se declaren amantes de la literatura deberían fomentar su amor por ella a toda costa.

- Mariana

Anónimo dijo...

Luis Aguirre en su resumen del año de Correo:"Josè Carlos Yrigoyen y Mario Montalbetti confirmaron talentos, pero personalmente me quedo con el nombre de Arturo Higa".
¿Què es esto, un concurso de los nombres màs bonitos de la literatura peruana?
Mariana, salte de Computronic y métete a un curso libre de letras en Católica.

Gaspar de la nuit

Anónimo dijo...

Otra perla negra del lado A de la estupidez agresiva del otro Aguirre: "el libro de Reynoso debe juzgarse simplemente por la delicada experiencia estética y homosexual que es."
¿Còmo? Tenemos acà que porque un libro toca el tema de la homosexualidad -y esa es solo la historia, no el tema central, Reinoso mismo lo ha dicho- ya solo puede ser abordado desde la perspectiva crìtica de la homosexualidad. ¿Quièn establece estos cotos vedados? Solo falta que se diga que solo un homosexual puede criticar a otro homosexual. Què estupidez!

Vìctor

Anónimo dijo...

EN SU DESORDENADO RESUMEN, EL SEÑOR LUIS AGUIRRE, MAL ASESORADO POR OTRO PERSONAJE QUE NO HA ESTUDIADO LITERATURA, MANUEL ERAUSQUIN, CONFUNDE AUTORES CON NARRADORES (COSA COMÙN,)Y HASTA CON LIBROS!!!
ESO SÌ QUE ES UN APORTE A LA LITERATURA UNIVERSAL. CON RAZÒN FAVERÒN FELICITA A TAN BRILLANTE EPÌGONO SUYO Y MALETEA A CRÌTICOS ARRIESGADOS PERO SERIOS COMO PAOLO DE LIMA Y JOSÈ ANTONIO MAZZOTI.


EDUARDO

Anónimo dijo...

Gustavo, deben aprovechar el ridìculo que està haciendo Aguirre con sus estùpidas listas de lo mejor y lo peor del año (no tiene votos) y de una vez eliminarlo en bloque de los links. Por culpa de ese tipo nadie hablò de los blogs en los resùmenes del año, pues estàn mal vistos todos por la culpa de uno solo. Disculpa el atrevimiento de acosejarte algo.

Luis

Anónimo dijo...

El 2005 en libros


Después de la exitosa experiencia de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, ahora sólo resta que los lectores peruanos se reconecten con sus autores. Aquí un balance de lo más sobresaliente de la literatura editada en el Perú en el año que se acaba. Luis Aguirre Para un balance de los libros y la literatura del 2005 habría que descontar primero ese ventarrón de aire fresco que fue la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2005. No porque no sucediera en suelo peruano, sino porque de lejos fue lo mejor que nos pasó: haber sido invitados de honor, hacerlo bien y olvidar el mal rato de Bogotá 2004. Pero me quedaría con dos testimonios publicados localmente que funcionan como contrapeso: Hugo Neira enardecido con el entusiasmo de los mexicanos por los libros peruanos, y su hondo pesar de que aquello no suceda aquí. Y también Giovanna Pollarolo: Guadalajara fue como una foto familiar, sin fricciones ni conflictos. Entre ambas opiniones podemos reconstruir la cara local de los libros en el Perú, esa que se resiste a ver su propia calidad. Lo de Neira sugiere que la verdad desnuda -más allá de políticas de Estado, programas de fomento a la lectura y un mercado reducido- es que no nos leemos. Lo de Pollarolo es quizás la respuesta al misérrimo debate literario de hace unos meses. Por aquí aún se miden los libros por las cataduras morales (amigas o enemigas) de los autores y no por lo que escriben. Mejor celebrar el libro por el libro. Hay paradojas casuales: el autor que menos exposición tiene (y quiere) es el que publicó el mejor libro de ficción del 2005. Cuarenta sílabas, catorce palabras de Enrique Prochazka es un libro exigente, intelectual y emocionante. Es una colección de cuentos que no teme cruzar varias líneas ficcionales de permisividad: hay filosofía, un estilo que camina entre lo formal y lo arcano, y muchos desvaríos. Si la literatura es riesgo y construir un universo lleno de extrañamiento, Prochazka logró colocar la valla bien arriba. Los esfuerzos noveles también merecen subrayarse. Las editoriales Estruendomudo, Matalamanga y Solar empiezan a dibujar un nuevo mapa de la literatura en el Perú. Daniel Alarcón fue presentado con un brillante cuento en Selección peruana: 1990-2005. Las ambiciones de Edwin Chávez (1922) y Christopher van Ginhoven (La evasión) se estrellaron contra el muro de la excesiva literariedad, pero fueron más suma que resta. Ezio Neyra (Habrá que hacer algo mientras tanto) buscó la estrategia contraria: contar poco, pero contarlo bien. En el repaso, la medalla al atrevimiento de la nueva generación de escritores va sin duda a Luis Hernán Castañeda (descubrimiento de Estruendomudo). Su Hotel Europa fue una sonora decepción, pero pocos libros tuvieron tanto hype y apasionamiento como el suyo. Queda como reconvención para los crédulos, entre los que me incluyo. Por otro lado, me he visto recomendando Viajes de perro de Rafo León más veces de las que pensaba podría soportar su desorden. Pero a la distancia, León escribió un libro que posee entre líneas una hipótesis integral del Perú y que es insuficiente contradecir con la palabra “burgués” (que, al menos para mi generación, ya no significa nada). El Diario educar de Constantino Carvallo es como para discutirlo por meses. Una definición de buen libro es uno que desencaje, conmueva e incomode. Para el final, la poesía. Una mención especial va para el trabajo del Album del Universo Bakterial, que sigue siendo esa extraña mezcla de calidad y amor por la materia cuasi orgánica del papel. José Carlos Yrigoyen y Mario Montalbetti confirmaron talentos, pero personalmente me quedo con el nombre de Arturo Higa y rescato su labor como editor. Con Contemplación de los cuerpos Luis Fernando Chueca enseñó que escribir contra la violencia de la muerte nunca será políticamente correcto y puso los pies de la poesía firmemente sobre la realidad. José Watanabe los puso sobre la eternidad: La piedra alada es probablemente la cima de la literatura peruana del 2005. No hay nada más gratificante que recibir una revelación con la más absoluta sencillez. Lo que quiere decir que lo mejor de este 2005 bien puede estar encerrado en un solo y prístino verso. Iwasaki, Freire y Reynoso Lo mismo va para Fernando Iwasaki, quien preparó un festín del siglo XVII para los que deseen saborear el sonido de las palabras. Neguijón es el libro de alguien que maneja el lenguaje a su antojo y, además, es un libro divertidísimo. Luis Freire también transitó el humor, aunque de otro tipo, con El sol salía en un Chevrolet amarillo. Una novela corta que, quizás por estrafalaria, pasó injustamente inadvertida. Más corta aún fue El goce de la piel de Oswaldo Reynoso. Levantado (o despreciado) por coincidir con el ya citado debate literario, el libro de Reynoso debe juzgarse simplemente por la delicada experiencia estética y homosexual que es. No ficción y Bryce En el 2005, la no ficción fue más importante para el público que la ficción. Es la seducción de nuestra realidad: para los que leen, leer sobre el Perú es irresistible. A la cabeza, clásico y hit instantáneo, Permiso para sentir de Alfredo Bryce. Una autobiografía jamás es mentirosa (aunque lo sea), y Bryce es puro derroche de inteligencia y estilo.
Después de la exitosa experiencia de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, ahora sólo resta que los lectores peruanos se reconecten con sus autores. Aquí un balance de lo más sobresaliente de la literatura editada en el Perú en el año que se acaba. Luis Aguirre Para un balance de los libros y la literatura del 2005 habría que descontar primero ese ventarrón de aire fresco que fue la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2005. No porque no sucediera en suelo peruano, sino porque de lejos fue lo mejor que nos pasó: haber sido invitados de honor, hacerlo bien y olvidar el mal rato de Bogotá 2004. Pero me quedaría con dos testimonios publicados localmente que funcionan como contrapeso: Hugo Neira enardecido con el entusiasmo de los mexicanos por los libros peruanos, y su hondo pesar de que aquello no suceda aquí. Y también Giovanna Pollarolo: Guadalajara fue como una foto familiar, sin fricciones ni conflictos. Entre ambas opiniones podemos reconstruir la cara local de los libros en el Perú, esa que se resiste a ver su propia calidad. Lo de Neira sugiere que la verdad desnuda -más allá de políticas de Estado, programas de fomento a la lectura y un mercado reducido- es que no nos leemos. Lo de Pollarolo es quizás la respuesta al misérrimo debate literario de hace unos meses. Por aquí aún se miden los libros por las cataduras morales (amigas o enemigas) de los autores y no por lo que escriben. Mejor celebrar el libro por el libro. Hay paradojas casuales: el autor que menos exposición tiene (y quiere) es el que publicó el mejor libro de ficción del 2005. Cuarenta sílabas, catorce palabras de Enrique Prochazka es un libro exigente, intelectual y emocionante. Es una colección de cuentos que no teme cruzar varias líneas ficcionales de permisividad: hay filosofía, un estilo que camina entre lo formal y lo arcano, y muchos desvaríos. Si la literatura es riesgo y construir un universo lleno de extrañamiento, Prochazka logró colocar la valla bien arriba. Los esfuerzos noveles también merecen subrayarse. Las editoriales Estruendomudo, Matalamanga y Solar empiezan a dibujar un nuevo mapa de la literatura en el Perú. Daniel Alarcón fue presentado con un brillante cuento en Selección peruana: 1990-2005. Las ambiciones de Edwin Chávez (1922) y Christopher van Ginhoven (La evasión) se estrellaron contra el muro de la excesiva literariedad, pero fueron más suma que resta. Ezio Neyra (Habrá que hacer algo mientras tanto) buscó la estrategia contraria: contar poco, pero contarlo bien. En el repaso, la medalla al atrevimiento de la nueva generación de escritores va sin duda a Luis Hernán Castañeda (descubrimiento de Estruendomudo). Su Hotel Europa fue una sonora decepción, pero pocos libros tuvieron tanto hype y apasionamiento como el suyo. Queda como reconvención para los crédulos, entre los que me incluyo. Por otro lado, me he visto recomendando Viajes de perro de Rafo León más veces de las que pensaba podría soportar su desorden. Pero a la distancia, León escribió un libro que posee entre líneas una hipótesis integral del Perú y que es insuficiente contradecir con la palabra “burgués” (que, al menos para mi generación, ya no significa nada). El Diario educar de Constantino Carvallo es como para discutirlo por meses. Una definición de buen libro es uno que desencaje, conmueva e incomode. Para el final, la poesía. Una mención especial va para el trabajo del Album del Universo Bakterial, que sigue siendo esa extraña mezcla de calidad y amor por la materia cuasi orgánica del papel. José Carlos Yrigoyen y Mario Montalbetti confirmaron talentos, pero personalmente me quedo con el nombre de Arturo Higa y rescato su labor como editor. Con Contemplación de los cuerpos Luis Fernando Chueca enseñó que escribir contra la violencia de la muerte nunca será políticamente correcto y puso los pies de la poesía firmemente sobre la realidad. José Watanabe los puso sobre la eternidad: La piedra alada es probablemente la cima de la literatura peruana del 2005. No hay nada más gratificante que recibir una revelación con la más absoluta sencillez. Lo que quiere decir que lo mejor de este 2005 bien puede estar encerrado en un solo y prístino verso. Iwasaki, Freire y Reynoso Lo mismo va para Fernando Iwasaki, quien preparó un festín del siglo XVII para los que deseen saborear el sonido de las palabras. Neguijón es el libro de alguien que maneja el lenguaje a su antojo y, además, es un libro divertidísimo. Luis Freire también transitó el humor, aunque de otro tipo, con El sol salía en un Chevrolet amarillo. Una novela corta que, quizás por estrafalaria, pasó injustamente inadvertida. Más corta aún fue El goce de la piel de Oswaldo Reynoso. Levantado (o despreciado) por coincidir con el ya citado debate literario, el libro de Reynoso debe juzgarse simplemente por la delicada experiencia estética y homosexual que es. No ficción y Bryce En el 2005, la no ficción fue más importante para el público que la ficción. Es la seducción de nuestra realidad: para los que leen, leer sobre el Perú es irresistible. A la cabeza, clásico y hit instantáneo, Permiso para sentir de Alfredo Bryce. Una autobiografía jamás es mentirosa (aunque lo sea), y Bryce es puro derroche de inteligencia y estilo.
Después de la exitosa experiencia de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, ahora sólo resta que los lectores peruanos se reconecten con sus autores. Aquí un balance de lo más sobresaliente de la literatura editada en el Perú en el año que se acaba. Luis Aguirre Para un balance de los libros y la literatura del 2005 habría que descontar primero ese ventarrón de aire fresco que fue la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2005. No porque no sucediera en suelo peruano, sino porque de lejos fue lo mejor que nos pasó: haber sido invitados de honor, hacerlo bien y olvidar el mal rato de Bogotá 2004. Pero me quedaría con dos testimonios publicados localmente que funcionan como contrapeso: Hugo Neira enardecido con el entusiasmo de los mexicanos por los libros peruanos, y su hondo pesar de que aquello no suceda aquí. Y también Giovanna Pollarolo: Guadalajara fue como una foto familiar, sin fricciones ni conflictos. Entre ambas opiniones podemos reconstruir la cara local de los libros en el Perú, esa que se resiste a ver su propia calidad. Lo de Neira sugiere que la verdad desnuda -más allá de políticas de Estado, programas de fomento a la lectura y un mercado reducido- es que no nos leemos. Lo de Pollarolo es quizás la respuesta al misérrimo debate literario de hace unos meses. Por aquí aún se miden los libros por las cataduras morales (amigas o enemigas) de los autores y no por lo que escriben. Mejor celebrar el libro por el libro. Hay paradojas casuales: el autor que menos exposición tiene (y quiere) es el que publicó el mejor libro de ficción del 2005. Cuarenta sílabas, catorce palabras de Enrique Prochazka es un libro exigente, intelectual y emocionante. Es una colección de cuentos que no teme cruzar varias líneas ficcionales de permisividad: hay filosofía, un estilo que camina entre lo formal y lo arcano, y muchos desvaríos. Si la literatura es riesgo y construir un universo lleno de extrañamiento, Prochazka logró colocar la valla bien arriba. Los esfuerzos noveles también merecen subrayarse. Las editoriales Estruendomudo, Matalamanga y Solar empiezan a dibujar un nuevo mapa de la literatura en el Perú. Daniel Alarcón fue presentado con un brillante cuento en Selección peruana: 1990-2005. Las ambiciones de Edwin Chávez (1922) y Christopher van Ginhoven (La evasión) se estrellaron contra el muro de la excesiva literariedad, pero fueron más suma que resta. Ezio Neyra (Habrá que hacer algo mientras tanto) buscó la estrategia contraria: contar poco, pero contarlo bien. En el repaso, la medalla al atrevimiento de la nueva generación de escritores va sin duda a Luis Hernán Castañeda (descubrimiento de Estruendomudo). Su Hotel Europa fue una sonora decepción, pero pocos libros tuvieron tanto hype y apasionamiento como el suyo. Queda como reconvención para los crédulos, entre los que me incluyo. Por otro lado, me he visto recomendando Viajes de perro de Rafo León más veces de las que pensaba podría soportar su desorden. Pero a la distancia, León escribió un libro que posee entre líneas una hipótesis integral del Perú y que es insuficiente contradecir con la palabra “burgués” (que, al menos para mi generación, ya no significa nada). El Diario educar de Constantino Carvallo es como para discutirlo por meses. Una definición de buen libro es uno que desencaje, conmueva e incomode. Para el final, la poesía. Una mención especial va para el trabajo del Album del Universo Bakterial, que sigue siendo esa extraña mezcla de calidad y amor por la materia cuasi orgánica del papel. José Carlos Yrigoyen y Mario Montalbetti confirmaron talentos, pero personalmente me quedo con el nombre de Arturo Higa y rescato su labor como editor. Con Contemplación de los cuerpos Luis Fernando Chueca enseñó que escribir contra la violencia de la muerte nunca será políticamente correcto y puso los pies de la poesía firmemente sobre la realidad. José Watanabe los puso sobre la eternidad: La piedra alada es probablemente la cima de la literatura peruana del 2005. No hay nada más gratificante que recibir una revelación con la más absoluta sencillez. Lo que quiere decir que lo mejor de este 2005 bien puede estar encerrado en un solo y prístino verso. Iwasaki, Freire y Reynoso Lo mismo va para Fernando Iwasaki, quien preparó un festín del siglo XVII para los que deseen saborear el sonido de las palabras. Neguijón es el libro de alguien que maneja el lenguaje a su antojo y, además, es un libro divertidísimo. Luis Freire también transitó el humor, aunque de otro tipo, con El sol salía en un Chevrolet amarillo. Una novela corta que, quizás por estrafalaria, pasó injustamente inadvertida. Más corta aún fue El goce de la piel de Oswaldo Reynoso. Levantado (o despreciado) por coincidir con el ya citado debate literario, el libro de Reynoso debe juzgarse simplemente por la delicada experiencia estética y homosexual que es. No ficción y Bryce En el 2005, la no ficción fue más importante para el público que la ficción. Es la seducción de nuestra realidad: para los que leen, leer sobre el Perú es irresistible. A la cabeza, clásico y hit instantáneo, Permiso para sentir de Alfredo Bryce. Una autobiografía jamás es mentirosa (aunque lo sea), y Bryce es puro derroche de inteligencia y estilo.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Al Eduardo de las 6:11 pm:

No sé de qué hablas. Nunca he elogiado públicamente a Luis Aguirre, y jamás he escrito contra el trabajo crítico de Mazzotti. Eso te lo estás inventando, y el resto de tu afirmación, también.

Anónimo dijo...

Lo mejor del 2005

Durante diciembre los diarios y revistas suelen publicar sus recuentos de lo mejor de la literatura peruana del año que está terminando. La siguiente lista es un recuento de esos recuentos. Si no son los mejores libros del 2005, al menos son -en orden de importancia- los más leídos, comentados y también los que recibieron los más entusiastas elogios de la crítica.



POESÍA

1 La piedra alada. José Watanabe (Peisa)

2 Un crucero a las islas Galápagos. Antonio Cisneros (Peisa)

3 Cinco segundos de horizonte. Mario Montalbetti (AUB)

4 Flama y respiración. Carlos López Degregori (PUC)

5 Memorial de Casa Grande. Rodolfo Hinostroza (Lustra)



NOVELA

1 La hora azul. Alonso Cueto (Anagrama/Peisa)

2 El goce de la piel. Oswaldo Reynoso (San Marcos)

3 Neguijón. Fernando Iwasaki (Alfaguara)

4 Aroma de gloria. Juan Morillo Ganoza (San Marcos)

5 Hotel Europa. Luis Hernán Castañeda (Peisa)



CUENTO

1 La noche de Morgana. Jorge Eduardo Benavides (Alfaguara)

2 1922. Edwin Chávez (estruendomudo)

3 Mujeres difíciles, hombres benditos. Fernando Ampuero (Alfaguara)

4 El inventario de las naves. Alexis Iparraguirre (PUC)

5 La soledad de los aviones. Sergio Galarza (estruendomudo)



NO FICCIÓN

1 Permiso para sentir. Antimemorias. Alfredo Bryce Echenique (Peisa)

2 Viajes de perro. Crónica de travesías y extravíos. Rafo León (Aguilar)

3 Diario educar. Constantino Carvallo (Aguilar)

4 Mario Vargas Llosa. Entrevistas escogidas. Jorge Coaguila (FECP)

5 Las máscaras de la representación. Marcel Velásquez (UNMSM)

De Javier Agreda

Anónimo dijo...

Querido Gaspar de la nuit.

Relájate chico, solo doy una opinión.

Gracias por tu consejo pero la literatura no está en los cursos de la católica. Quieres que te tome en serio?

Sé menos agresivo con las chicas, te mando un beso y sé buen chico. Menos odio en tu corazón y más amor en tu higado.

Bye

- Mariana

Gaspar de la nuit, recomiéndame unos libros y los comentamos, será mejor que ir a la católica.

Anónimo dijo...

Te recomiendo "La generación del 50", de Miguel Gutiérrez, allí se dicen algunas verdades que muchos como el director de este blog prentenden ocultar.
También la antología de poesía "Cuerpo que sonríe", del FCE México, allí está lo mejor de la poesía peruana actual: José Antonio Mazzotti, Paolo de Lima, Róger Santiváñez, Raúl Mendizabal.
Suerte con ello, Mariana, y no te dejes engañar por los que no han publicado nada y desde sus blogs se creen los comisarios de la cultura.

gaspar de la Nui

el usuario anónimo de las 2:22pm dijo...

¿Existe alguien imparcial respecto a lo de la literatura peruana? porque seguro que por tu mención a Mazotti (a mí me gusta ese poema suyo que termina diciendo "tienes que escribir el poema, escribir el poema, escribir el poema, a como de lugar") varios van a salir a maldecirte (no me parece casual tu mención de poetas "políticamente incorrectos": Mazotti, Santibañez, De Lima... y ¿qué hay con los demás?); me parece bien que menciones a esos poetas poetas si te gustan pero ¿qué hay con el resto? No creo que el redactor de este blog sea imparcial tampoco (llevando esto al terreno de la narrativa, ya dijo que es amigo de Alonso Cueto), SIN EMBARGO, no se le puede negar cierta ecuanimidad. Replanteo mi pregunta, entonces, ¿existe alguien TOTALMENTE ecuánime respecto a la literatura peruana o estoy hablando de una entelequia?

Anónimo dijo...

Querido Gaspar de la Nui.

Perfecto, leeré ese libro y veré qué hay después de "La última Cena", que sí lo leí para saber qué se escribía en la década de los 80.

Se consigue en Lima el libro del FCE?

- Mariana.

Te recomiendo para salir de la literatura peruana "Exorcismos de Esti(l)o". Cuando me refería a amar la literatura a toda costa se me vino este título de Cabrera Infante.

* * *

Para el chico que escribe luego sobre "entelequia":

La literatura se disfruta a partir de las motivaciones y necesidades que cada uno tiene. Es evidente que a todos no nos gustan las mismas cosas y queda con ello solo saber defenderlas y sobre todo compartirlas.

* * *

Buen 2006 para los lectores y participantes de este blog. Sobre todo para GFP. Pienso que este blog está a la altura de las cosas que él quiere para sí. Aprovechemos el "ocio" para hacer cosas. El ocio también destruye.

Anónimo dijo...

Sólo posteo para aclarar que la version aparecida online en Correo sobre mi comentario de los libros del 2005 no guarda relacion con lo aparecido impreso en el diario. El desorden es obra del responsable de la web, que no sé por qué barajó los párrafos de mala manera. Además, los recuadros (en la version impresa) tampoco fueron parte de la idea original. Agradezco el espacio y la oportunidad.

Luis Aguirre

Oskar Matzerath dijo...

A ahora Aguirre responde a su manera: hace su "votación" de lo mejor y lo peor de año, la controla él solito y, por supuesto, Faverón aparece como el peor crítico del año, y ni siquiera lo puso entre los nominados al mejor, a pesar de que había sido propuesto varias veces por sus propios comentaristas. Ese compadre necesita que lo pongan en su sitio.

Anónimo dijo...

Al Sr. Luis Aguirre.
Quizá esto de que "El desorden es obra del responsable de la web, que no sé por qué barajó los párrafos de mala manera".No fue obra del responsable de la web, sino de quien colgó la nota para que se leea. Y ordenada o no, igual su nota parece más un recuento de nombres, luces y famas que una crítica literaria. Si no quiere que luego se critique y se le falte el respeto a sus notas, tenga ud. primero más respeto con lo que publica y pone en un diario de circulación masiva. El desorden que ve y le molesta, es el mismo que causa con sus críticas flojas en muchas personas que leen sus críticas flojas.
Feliz año, pues a pesar de todo se lo merece. Ojalá el próximo año eleve el nivel de sus críticas.

Anónimo dijo...

ACHTUNG!

me parece una injusticia que ningún recuento del año haya valorado el trabajo de dedo crítico que de lejos debió llevarse las palmas por ser el principal animador en el centenario de ese gran poeta como es el autor de cinco metros de poemas.

tu dedo vengador

Anónimo dijo...

Estos escritorcillos peruanos y sus celos correspondidos... sigan así, llegarán muy lejos.

grrrrrrr dijo...

el usuario que firma como "Gapar de la nui" es un impostor. Yo jamàs he recomendado ningún libro a nadie y evito leer antologías que son producto de la amiguería, como la que hay entre José Antonio Mazzotti (a quien reconozco como peruanista) y el autor de la antología del FCE, V. M. Mendiola. Ellos ya hicieron una antología juntos, El bosque de huesos.
En cuanto a la "Generación del 50", no sé cómo alguien que se hace llamar democrático puede dejar que en su blog se recomiende esa propagando a favor de Sendero Luminoso mal disfrazada de ensayo.
Bueno, no es de extrañar si el amiguito de Faverón, el cuentero Iván Thays, promociona el blog del ayuda de cámara de Mazzotti, Paolo Gómez, quien entre varias borricadas "defiende" un poema de su amigo Luis Chueca, de una lectura "oficial" y "antisenderista". Vean la nota correspondiente en su blog zonadenoticias.
Qué gente!

Gaspar de la nuit

Anónimo dijo...

Yo no sé quién es peor, si Leonardo Aguirre que envilece la literatura de blogs con sus perversiones morales, o Luis Aguirre, que con su candidez y falta de formación literaria confunde a los lectores y se deja a sí mismo en ridículo con sus "aclaraciones".
Lo peor es que los Aguirres, ojalá que cada uno por su lado, pretenden poner como el peor crítico del año a Gustavo Faverón, con quien tengo discrepancias pero a quien debo reconocer solvencia académica que solo la estulticia puede pretender mellar.

víctor

Anónimo dijo...

Muérete y deja escribir
Las verdaderas influencias de un narrador “metaliterario”
Por Carlos Gallardo

Hace unas semanas, participé de un conversatorio de narradores jóvenes y el debate volvió a centrarse en la “mafia”: ese día admití que el término era poco preciso y si hubiera que referirse a esta desviación del sistema, habría que llamarla “argolla” o “grupo de amigos”. No es una opinión aislada ni manifestación de la paranoia o la envidia, sino una apreciación compartida por otros participantes en la misma reunión, a quienes considero gente sensata, inteligente y muy buenos escritores. Alguien también sostuvo que en el medio literario peruano sobreviven formas de relación feudal, ajenas a un contexto moderno, y esta definición se condice con la existencia de una argolla enquistada en los medios y cuyo modus operandi es la reventada de cuetes para los buenos muchachos, de prosa impecable y propuestas afines. Si no, cómo comprender que La Primera haya nombrado a Edwin Chávez (por su libro de cuentos 1922) autor revelación del año bajo el patrocinio de dos narradores consagrados, cercanos en aspectos personales y profesionales.
No negaré que algún mérito debe tener Edwin, pero me parece un exceso que linda con el descaro. Más aún cuando uno de sus promotores, Alonso Cueto, se ha empeñado en demostrar que la formación literaria de los nuevos narradores peruanos surge bajo el amparo de un entusiasta Iván Thays. No te engañes, Edwin: de esta forma no se legitima tu poética ni tus preferencias estilísticas, solo se confirman los métodos de reproducción en los que incurre la argolla. Cueto se equivoca de manera garrafal: sabemos que la fijación por un lenguaje pulido, por alusiones metaliterarias y exquisitez en los referentes es una consecuencia del triunfo de la estilística en el campus de la Católica. Es más bien, una fórmula prestigiosa en los medios académicos trasladada al centro de una propuesta narrativa. Cuanto podamos independizarnos de esta tendencia es un asunto que nos concierne a nosotros, los jóvenes narradores. Por mientras, deberíamos liberarnos de opiniones tendenciosas como la de Cueto y compañía (por no citar la emoción que sentiría un sujeto como Sotomayor).
Ahora, para el caso de Edwin Chávez cabe hacer una leve excepción. Dejemos de insistir en ese rollo de las influencias borgianas y cortazarianas. Descartemos también las lecturas de taller como Vilamatas, Sebald, Alan Pauls. Y de hecho, quedan fuera los inspiradores Cueto y Thays. La verdadera influencia de Chávez es nada más y nada menos que Ian Flemming, el creador de James Bond, el dandy que todos llevamos dentro y que sin duda, debió generar la andanada de finezas que matizan 1922. Comparemos, entonces, cualquier página del autor revelación 2005 con estos fragmentos de De Rusia con amor:

"James Bond tomó su primera bebida de la tarde en Frouquet’s. No era una bebida fuerte, uno no puede beber seriamente en los cafés franceses, pues afuera en el pavimento y al sol, no es un lugar para el vodka, whisky o ginebra. Un fine a l’eau es algo serio pero intoxica sin saber a nada bueno. Un quart de champagne o un champagne a l’orange es bueno pero antes del almuerzo; en la tarde un quart lleva a otro quart y una botella de indiferente champaña es un mal comienzo para la noche. El Pernod es posible, pero tiene que ser bebido en compañía, y de todos modos a Bond no le gustaba, porque su sabor a regaliz le recordaba su niñez..."

"Era un huevo muy fresco, rubio, procedente de gallinas francesas de Marans, que un amigo de May criaba en el campo. (Bond sentía horror por los huevos blancos, y era algo habitual en él asegurar que no había nada que se acercara tanto a la perfección como un huevo pasado por agua cocido en su punto). Enseguida tomaba dos gruesas rebanadas de pan integral tostado, recubiertas por una capa de mantequilla de Jersey de un hermoso amarillo subido; y tres tarrinas que contenían, cada una, mermelada de fresas Tiptree Little Scarlet, la otra mermelada de naranjas de Oxford (a base de frutos seleccionados por Cooper), la tercera, miel de Noruega de Fortnum. La cafetera y los cubierto de plata eran Queen Anne, la porcelana de Minton, del mismo azul oscuro fileteado de oro que la huevera..."

Feliz año nuevo. Y menos cachorreo, por favor.

www.parquedelasleyendas.blogspot.com

Anónimo dijo...

Mientras ustedes discuten tontamente Leo Zelada esta triunfado en España.

Me parecio mal que ofendieran en este blog al mejor poeta peruano de los 90s.He tenido el honor de ser alumno de Leo y me indigno que lo maltrataran aqui.

Sigan con sus localistas grescas bizantinas y dejen de ser cizañosos.

Anónimo dijo...

¿¿Leo Zelada el mejor poeta de los '90?? Por favor......

Giordano Bruno