26.3.06

Szyszlo: la memoria volátil

Fernando de Szyszlo, en El Comercio de hoy, ha publicado un artículo no menos superficial que tantos otros que ha escrito sobre nuestras sucesivas coyunturas políticas en años recientes.

No menos superficial pero sí más peligroso, porque muestra la facilidad con que algunos de nuestros intelectuales suponen que cualquier reacción popular distinta a la que ellos encuentran lógica es atribuible, llanamente y por completo, a la escasa lucidez del pueblo peruano.

Szyszlo se interroga acerca de los motivos que pueden llevar a gran parte de la población, sobre todo a quienes "habitan las regiones más apartadas del país" a votar por Alan García u Ollanta Humala. Y ofrece tres opciones de respuesta: los peruanos más pobres son "desmemoriados, engañados o inocentes".

¿De qué otra manera votar por Humala, ese Velasco redivivo, si no es por ignorancia, falta de memoria o pura incapacidad de comprensión? ¿Acaso los peruanos han olvidado cómo Velasco "despojó de sus tierras" a "los agricultores peruanos"?, se pregunta Szyszlo, quien parece creer sinceramente que el despojo sufrido por la vieja oligarquía terrateniente debería ser recordado con amargura por los campesinos, a quienes él mismo, en su artículo, despoja incluso de su título más evidente: "los agricultores peruanos" no son, para Szyszlo, los campesinos, sino exclusivamente los viejos propietarios.

Dice cosas justas acerca del desgraciado régimen de Alan García, y se pregunta por qué tantos han olvidado el infeliz gobierno aprista. Eso está muy bien dicho, aunque antes habría que preguntar por qué el Apra, uno de los pocos partidos peruanos orgánicos y perdurables, es incapaz de ofrecerle al pueblo una opción distinta a la del probado incapaz de García: al fin y al cabo, quienes votan por el Apra están votando por cierta estabilidad dentro del sistema de la democracia partidaria.

Por otro lado, teniendo en cuenta que el artículo de Szyszlo aboga tácitamente por un voto masivo en favor de Lourdes Flores, uno se pregunta por qué el pintor, a su vez, olvida decir que un posible gobierno de Flores lo será también de José Barba y Rafael Rey, los sonrientes aliados políticos del dictador Alberto Fujimori.

¿O será que, finalmente, Szyszlo el demócrata ya no da tanta importancia a la democracia como al crecimiento económico? ¿De qué otra manera se explica que nos coloque como ejemplo a Singapur, una dictadura socialista, moderada, pero dictadura al fin?

Aun así, lo más importante es su pregunta: ¿el pueblo peruano es desmemoriado, engañado o inocente? Szyszlo es incapaz de colocarse, aunque sea por un segundo, en el lugar de aquellos que, sistemáticamente, durante dos siglos de República, han visto decenas de dictaduras sucedidas por decenas de regímenes democráticos que anunciaron cambios y despegues, renacimientos y transformaciones, y nunca, jamás, hicieron nada efectivo por combatir la miseria de las mayorías.

Y Szyszlo supone que, si el pueblo peruano no le tiene fe a Rafael Rey, a José Barba, a Arturo Woodman, las únicas razones posibles son la amnesia, la inocencia o la desinformación. ¿Y cuáles serían, para Szyszlo, las razones por las cuales sí habría que tenerle fe a esos señores?

Es cierto que un gobierno de Humala, como uno de García, serían desgracias que el Perú no se merece. Pero eso no basta para suponer que un voto por Humala es un voto causado por la ignorancia. Es la clase dirigente peruana la que ha preparado durante décadas este escenario decadente en que personajes lamentables como Fujimori y Humala se vuelven, a los ojos de un pueblo hastiado de mentiras y postergaciones, opciones reales, aunque sólo sea porque sus caras no son las mismas de los personajes lamentables que los precedieron.

Ilustración: gfp.

6 comentarios:

Tanque de Casma dijo...

El artículo de Szyszlo tiene unas cuantas perlas más de las que mencionas. Por ejemplo, confunde las declaraciones del padre de Ollanta con las del candidato. Otra, califica, igual que la prensa fujimorista de hace unos años, el exilio obligado de Alan García como "exilio dorado".

Una más que he encontrado y que es un poco secundaria. El inti fue creación de Belaunde, no del Apra.

Pero más allá de estos detalles algo anecdóticos, lo que encuentro repetido en varios comentarios de quienes apoyan a Lourdes y se sorprenden por el apoyo a otros candidatos es ese afán por descalificar a quien piensa distinto.

Buen post, compañero Gustavo.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Compañero de qué... No me salgas aprista ahora, por favor.

Tanque de Casma dijo...

Ok, reservista Faverón.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Sólo en tanto tengo reservas a tu comentario.

Vicho dijo...

Una simple pregunta que me viene dando vueltas en la cabeza: ¿Por qué miles de personas que apoyaron el golpe de estado de Fujimori y sus demás atropellos a las instituciones ahora se sienten amenazados con el antidemócrata Humala? ¿Por qué esos sectores rurales y "amnésicos, ignorantes" no pueden querer un gobierno autoritario hecho a la medida de sus humores y posiciones? ¿No es el mismo derecho?

Fernando Rivera dijo...

El artículo de Szyszlo me causa alarma. No sólo sobre lo que bien has refutado, sino sobre la caracterización paternalista con que presenta a aquellos habitantes de los pueblos del "interior". Cito: "creo también que muchos de esos cientos de miles de votantes del interior son inocentes. Siempre he pensado que la población campesina, también la de las pequeñas localidades de los andes, o los que viven en las zonas marginales de nuestras ciudades son un mundo de gente indefensa, repetida y secularmente engañada..." Pero este es el buen salvaje! Una mirada paternalista que en su compasión sólo produce la subordinación de aquellos a quienes presenta.
Consideranado lo que tú también has señalado, me parece, de manera general, que el articulo de Szyszlo no es más que un extenso comentario a la pregunta planteada en Conversación en la catedral por Zavalita: "¿en qué momento se había jodido el Perú?" Pues bien, o estamos ante una falsa pregunta, o creemos que el Perú se jodió en algún momento de la historia. De creerse el segundo caso la pregunta revelaría el deseo por un origen de la nación peruana proyectado al pasado, a un lugar ideal, sublimado, anterior a la caída sucesiva y constante de la historia que ahora se desarrolla ante nosotros. Ese ha sido, probablemente, el discurso de constitución de la nación peruana, aristocrática y criolla, configurarse como tal en su caída, en la pérdida de la condición esencial. Ya se observaba en Riva Agüero y al parecer perdura hasta nuetros días. Esta percepción de la nación peruana es coincidente con muchos de los discursos mesiánicos andinos (como mostró Flores Galindo) que reivindicaban (y aún reivindican algunos como Humala, padre) el mundo andino no contaminado (?) o el Tahuantinsuyo como el "verdadero" Perú. En el deseo de remediar esa caída, de detenerla, mirando hacia atrás como el ángel de la historia de Benjamin, aquellos que no comparten esa visión son los engañados, los desmemoriados, etc. (no serán tal vez eufemismos para calificar a los que joden al Perú?) Por el contrario, la buena memoria y el desengaño sufrido por aquellos sectores postergados desde que el Perú se constituye como tal, es lo que los lleva a sospechar de lo mismo y a apostar por lo nuevo o lo que consideran "nuevo", equivocados o no.
Volviendo a la pregunta de Zavalita, me inclino a pensar en lo primero, en que es una falsa pregunta que nos hace buscar en el pasado algo que nunca existió realmente o que existió sólo como deseo, y deseo de algunos. Me parece que, por el contrario, debemos dejar de lado ese reconocimiento hipócrita de las diferencias, que en su mejor versión acaba en paternalismo y en compasión por los "buenos salvajes". Queda claramente la tarea de reconocer la diferencia en el respeto y la comprensión de los otros.

Bueno creo que ya es demasiado y tú lo dijiste muy bien.
Saludos