4.7.06

Loulou, el realismo, lo real

En cierto sentido, el realismo es una más entre las formas que tenemos de referirnos a la realidad elípticamente, elusivamente, o desfigurándola, retratándola de manera engañosa.

A veces, queremos pensar que no, que el realismo es, digámoslo así, una estética más fiel al mundo que las demás estéticas. Eso es falso.

Y es una falsedad interesante, además, porque nos permite notar que, cuando vemos el mundo, lo vemos a través de una estética --es decir, reorganizándolo, rediseñándolo-- y que esa estética, mayoritariamente, en nuestros días, y desde el siglo antepasado, por lo menos, es la realista, incluso a pesar del advenimiento y la posterior resaca de la ola postmoderna. Y sólo por ello el realismo nos parece más real.

En La répétition, film de la francesa Catherine Corsini, un dramaturgo monta una versión de Lulú directamente basada en la película célebre de Georg Wilhelm Pabst (Lulú, la caja de Pandora).

El dramaturgo, incluso, entrega a la actriz protagónica (representada por Emmanuelle Béart) los videos del original, con la intención de que copie el sentido que dio a su personaje la primera Lulú (Louise Brooks, en la cinta de Pabst).

Con el correr de los minutos, uno nota que el argumento de Corsini empieza a coincidir en líneas generales con el de la cinta de Pabst, que los personajes de la película francesa están atravesando situaciones similares a los de la vieja cinta alemana. Salvo porque la actriz que hará el papel de Lulú no es la que vive las experiencias de Lulú: quien las sufre es su mejor amiga, una ex actriz (papel que desempeña Pascale Bussiéres). Entonces viene el ensayo general de la obra (y "répétition" significa, precisamente, "ensayo").

En ese momento, son dos actrices las que intentan dar vida a la nueva Lulú: una es la actriz retirada, mediocre y fracasada pero que sabe exactamente qué tiene Lulú en mente, porque está viviendo lo mismo que ella. La otra (Béart) es una actriz talentosa y de estrella ascendente, y que, en vista de que ignora por completo cómo sería estar en una situación como la de Lulú, tiene que recrear su emotividad, fingirla, inventarla, hacer algo totalmente nuevo y distinto con ella.

Al director (y al espectador), que busca una expresión realista, esta segunda versión le parece efectiva, lograda. Al espectador, la versión inicial, que copia la vida y la ve desde dentro, le parece insuficiente, extraña, mediocre: cuando queremos realismo, no queremos realidad, sino algo distinto, algo que excede a la realidad en ciertos aspectos, pero que no la llega a recoger del todo, en otros.


Imágenes: Louise Brooks, la Lulú de Pabst; Emmanuelle Béart es Nathalie,
actriz con el encargo de representar una nueva Lulú en la cinta de Corsini.


1 comentario:

astrid dijo...

los peces no solo mueren por su boca sino que son reconocidos por ella. Por ejemplo, yo ya sé de un tipo que es el administrador de uno de esos llamados blogs basura (qué feo nombre).
Al final todo se sabe, medio Lima comenta quién está detrás de eso, y como dicen varios, "los blogs tienen su tiempo de vida". Besos.