10.9.06

Cinco años después

Probablemente no haya mejor homenaje a la memoria de las víctimas de los atentados del 11 de setiembre del año 2001 en New York, Washington y Pennsylvania, en un blog como este, que se dedica a la literatura, que publicar este nuevo y enorme adelanto de la novela Bombardero.

Se trata ahora de dos capítulos enteros y parte de la "caja negra" del libro: 121 páginas de la novela que, según anuncia ahora César Gutiérrez, probablemente sea impresa en edición de su propio autor (salvo que alguien le ofrezca un trato viable lo antes posible).

Como recordarán algunos, el primer capítulo ya lo ofrecí a los lectores de Puente Aéreo hace varias semanas: se añade ahora el segundo, pero también correcciones y cambios que César le ha hecho a la versión anterior.

6 comentarios:

Daniel Salas dijo...

Aunque parezca demagógico, creo que tampoco hay que olvidar el 11 de setiembre de 1973.

Tanque de Casma dijo...

Tampoco hay que olvidar el 11 de setiembre de 1992, fecha de otro atentado contra los valores democráticos, la fundación del partido Nueva Mayoría de Fujimori.

JB dijo...

Gustavo, suerte con la novela, adelante!! El recuerdo de las torres es tremendo y ya pasaron 5 años!! Cuan infinita es la capacidad humana en pasr páginas frente a u trauma global.

Finalmente hay tantos 11/9 repartidos por el plantea tierra.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

¡Gracias por el apoyo!Pero no quiero robarme un mérito ajeno: parece que a los lectores exranjeros no les quedó claro que la novela es de César Gutiérrez, no mía...

lucho lópez dijo...

Quiero felicitarte por el blog, Gustavo, está cada vez mejor. Se aprecia la inteligencia y el buen trato del idioma. No es por eso descabellado que te confundan con un novelista.

Una duda: no es un poco arriesgado escoger la novela de tu amigo para homenajear a las miles de víctimas del atentado genocida del 11S?.

A propósito, Gustavo, ¿alguna vez te animaste por el cuento o la novela? Saludos.

Octavio Vinces dijo...

Una fecha desagradable

Hace 12 años mi madre moría en una ciudad improbable, mientras yo tomaba su mano y hablaba en sus oídos palabras que seguramente ya no podía entender.

21 años atrás, ella había sufrido la desaparición de una de sus mejores amigas por obra del general asesino que bombardeó el palacio de La Moneda e instauró una dictadura que aún hoy algunos se atreven a defender, y hasta de poner de ejemplo.

7 años más tarde, mientras bebía un café en una panadería de Las Mercedes, mis ojos verían la transmisión en vivo de un Boeing estrellándose contra el perfil espigado de la segunda torre.

Soy consciente de que las cosas negativas pueden presentarse cualquier día. Pero eso hoy me da lo mismo.

Tengo ganas de quedarme en casa, de permanecer acostado en la cama y arropado de pies a cabeza.