13.9.06

Tres de teatro: España y Chile

No es que haya mayor relación entre estas tres noticias, y probablemente alguna ya no es noticia, siquiera, pero igual, me las encontré por ahí y vale la pena contarlas.

La primera. ¿Se acuerdan de Els Joglars, la notable compañía catalana de teatro que pasó por Lima hace unos seis o siete años, por uno de esos festivales de la municipalidad que ahora, gracias a la ignorancia de nuestro alcalde, no existen más?

Els Joglars, en esa época, puso en el Teatro Segura su obra Daaalí, una versión surrealista de la vida de Salvador Dalí, y yo podría decir, por lo menos, que jamás la he pasado tan bien en una sala limeña.

Años después le escribí al director de la compañía, Albert Boadella, preguntando si tendrían videos de esa puesta, y tuvo la amabilidad de hacerme llegar tres cintas: una de Daaalí y dos más con las grabaciones de otras tantas piezas del grupo.

Pues bien, ahora Els Joglars está de gira con una nueva obra: En un lugar de Manhattan, una libérrima interpretación del Quijote que hace lidiar al hidalgo manchego con problemas contemporáneos, pero sin dejar de hurgar en la (triste) figura original del personaje cervantino.

Si andan por España o alrededores, no dejen de ver ese espectáculo. Y si están en el Perú, mala suerte: adivinen adónde no irá Els Joglars con su nueva pieza. Y adivinen a quién hay que agradecerle.

La segunda. Pero que Els Joglars pasee a su Quijote idiosicrásico por España no significa que en España la gente pueda ver todo el teatro que quiere, ni que los teatristas puedan mostrar siempre sus obras.

De hecho, el director gallego Pepe Rubianes ha tenido que desmontar su pieza Lorca eran todos debido a manifestaciones violentas y amenazas recibidas de grupos ultraderechistas, volcados contra Rubianes a raíz de una sonora declaración suya en contra de la unidad hispana y en favor de la preponderancia de las diversas autonomías nacionales ibéricas: "Que se vaya a la mierda la puta España", dijo Rubianes en la televisión. Y vino la respuesta.

Rubianes aclaró que se refería sólo a "la España retrógada y fascista", pero ya era muy tarde, porque, justamente, la España retrógrada y fascista era la que estaba a punto de hacer cola frente al teatro para incendiarlo, cosa que obligó al director a dar por terminada su temporada. Por supuesto, que su obra fuera una reivindicación de Lorca como símbolo del pueblo español no ayudó mucho a su supervivencia.

La tercera. De todos los narradores chilenos que he leído en mi vida, que no son pocos, ninguno me ha dejado una impresión de frescura, originalidad, casi genialidad tan notoria como Juan Emar (1893-1964), autor de una colección de cuentos extraordinaria titulada Diez: cuatro animales, tres mujeres, dos sitios, un vicio. Quienes disfruten de la estirpe de los escritores raros, como Felisberto Hernández, Horacio Quiroga, Pablo Palacio, Mario Levrero o César Aira, tienen que leer ese libro de Juan Emar.

El asunto es que yo me acabo de comprar, online, una novela suya, Ayer, y dando vueltas por ahí para saber algo más del libro, que aún no recibo, me encontré con un blog dedicado a una puesta en escena de Ayer, transformada en obra teatral hace tan sólo unos meses, en Santiago de Chile.

La página, ciertamente, no parece imparcial, pero las reseñas que recoge, escritas por críticos de muchos medios distintos, resultan de todas maneras demasiado elogiosas para que no haya algo interesante detrás. Yo que estaba pensando en darme una vuelta por Santiago pronto... me pregunto si la obra seguirá en escena.

Imagen: Juan Emar y el montaje de Ayer.

1 comentario:

Tati dijo...

hola! ¡Está ayer ahora en cartelera?