2.11.06

Fallece Pablo Guevara

A la noticia de la muerte de Styron ahora debemos sumar una que suena más triste por ser más cercana: la muerte del poeta Pablo Guevara.

Limeño, nacido en 1930, formado en San Marcos y en la Católica,
Guevara hizo públicos sus primeros libros en los años finales de la década del cincuenta, y lo mejor de su obra entre mediados de los sesenta y mediados de los setentas. Aunque su proyecto más ambicioso fue muy posterior, y muy abundante (su primer gran anuncio fue Un iceberg llamado poesía).

En esta página encontrarán una semblanza suya escrita por su colega
Marco Martos. En esta otra, varios ejemplos estupendos de su mejor poesía. En esta tercera, una entrevista a Guevara hecha por el poeta Alonso Rabí Do Carmo.

Que descanse tranquilo
Pablo Guevara, ahora que, como él acaso hubiera dicho, queda ajeno "a la vida de la justicia y la injusticia".

2 comentarios:

jucezave dijo...

Conocer a Pablo guevara era conocer a una persona en sus multiples facetas: Al cineasta; al poeta; y al maestro de Poesìa peruana y guiòn cinematogràfico; estas facetas se entremezclaban y construìan la sensaciòn de conocer a un gran hombre. Recuerdo como narraba su preocupaciòn por entender el habla popular de los jovenes en su transcurrir diario de Chaclacayo a San Marcos; era su apreciò a la juventud los que hacìa trasmitir esa vitalidad ùnica; Estaba trabajando su "tractatus Poeticus"; que era el mayor analisis jamàs planteado por un intelectual por definir la poesìa Peruana del siglo xx; El cine; la vanguardia, eran sus intereses mas comunes entre tantos: Una gran persona; un viejo feliz con una gran alma de joven; Gracias maestro por enseñarnos a apreciar la poesìa peruana a tantas generaciones. Ahora vivirà en el dulce recuerdo de la poesia que se eterniza al leerse de nuevo; Ese tercer pulmòn que te daba la ventaja de escribir edificios de poesia siguiendo a tu querido Lautreamont.Gracias amigo.

Vira Gasot dijo...

Pablo nuestro que ahora estás en los cielos.
Tu andar desnotificado por descodificar la vida.
Sumaria palmada en el hombro, pero incomprensible.
Más incomprensible la muerte.
La tuya, más allá de los cielos.
Hoy, las mareas hacen huelga.
Relevan la indiferencia.
Hoy, te emparientas con los astros.
Rojos o celestes.
Hoy, hablas alto al hombre, que permite creerte.
Siempre creíste en él.
Gracias por descender.
Fugazmente.
Tu humanidad de gigante
Para percibir la mía.