18.12.06

Mal de muchos

El escritor Dante Castro me hace llegar un breve texto suyo referido al estado profesional del periodismo peruano y al plan estatal de evaluaciones para maestros de escuela. Copio el texto de Castro y más abajo lo comento brevemente.

Si Iquitos es departamento...
¡EVALÚEN PERIODISTAS ANTES DE EVALUAR MAESTROS!

Escribe: Dante Castro

Entérese: Iquitos es el departamento más extenso del Perú... Además, hay una cuenca del río Marañón en Iquitos... Eso es lo que dijo el periodista
José Rocha en el programa dominical Panorama, en su edición del 17 de diciembre. El reportaje fue del lote 67 de investigación petrolera. Su editor Marco Polo Dávila, tampoco notó las imbecilidades que estaba editando.

No nos llamaría tanto la atención en otro contexto histórico, pues la calidad del periodismo viene disminuyendo conforme aumentan las facultades, escuelas o programas de Ciencias de la Comunicación en las universidades. Antes, los periodistas sin título hacían mejor periodismo, dicen los abuelos. Y no les falta razón.

Pero en el presente contexto, en que los pastrulos con título han transformado al periodismo en auxiliar de la Dircote, informantes de Seguridad del Estado y también apologistas oficiosos de la nefasta política neoliberal, resulta paradójico. Los periodistas, sobre todo los de TV y de la radio, vienen haciéndole campaña al gobierno de turno para que se evalúen maestros. Es más, fomentan una corriente de opinión anti-magisterial en el amplio público...

En lugar de evaluar maestros... ¡Evalúen periodistas!

Mi comentario

Mi comentario es, imagino, bastante obvio. Primero, no entiendo cómo es que el bajo nivel profesional de los periodistas peruanos en general puede ser demostrado a partir de las metidas de pata geográficas de
Marco Polo Dávila y José Rocha.

Pero eso no es lo más importante: todos sabemos que nuestros periodismo cojea desde siempre. Lo importante es señalar que, incluso si todas sus premisas fueran ciertas, el centro del argumento de
Dante Castro carece de sentido: ¿de cuándo acá la pobreza intelectual de los periodistas es argumento para decidir si se necesita o no evaluar el nivel de los profesores?

(Parece, una vez más, el ejemplo perfecto de la falacia del argumento ad hominem: "Fulano es un incapaz, por lo tanto Fulano no puede decir que Mengano es un incapaz". El tipo de razonamiento según el cual cualquiera que alguna vez haya errado en una operación matemática no tiene derecho a decir que dos más dos son cuatro o, mejor aun, que dos más dos no son cinco).

Que los periodistas necesitan mejor educación es indudable. Lo mismo podemos decir de nuestros políticos, nuestros abogados, nuestros doctores, etc. No sé por qué se me ocurre que tener buenos maestros de escuela es un requisito indispensable para conseguir esa mejoría en todos los demás rubros.

(Quién habrá sido, por ejemplo, el maestro de colegio que le enseñó a nuestro presidente Alan García que La vida es sueño era un canto idealista y esperanzado, en el que "sueño" significa --poco más o menos que como en el vals--, "las locas ilusiones").

Aun más preocupante que cualquier otro detalle de la nota de Dante es su queja acerca de que el nivel del periodismo baja según aumentan los programas universitarios de comunicaciones. Lo justo no es colocarlo de esa manera, que parece un alegato contra el desarrollo de las universidades. Lo justo sería decir, simplemente, que el periodismo como profesión baja de nivel en la medida en que proliferan las malas escuelas de periodismo.

Imagen tomada de Indymedia.

24 comentarios:

Ghislaine dijo...

Para qué tanto pesimismo?
acaso no podria haber crecido el numero de periodistas mediocres solo en consecuencia del aumento del numero de periodistas?

Eduardo Gonzalez dijo...

Gustavo:

No entiendo tu comentario.

El asunto aqui no es, creo, el justificado mal humor de Dante frente a un ejemplo perfecto del mal nivel del periodismo peruano.

El punto es... el mal nivel del periodismo peruano.

Despues de todo, ese es un fenomeno que tu has criticado con fruicion en un numero de columnas contra las resenas literarias mal hechas.

Todos constatamos la penosa ausencia de estandares profesionales de calidad, imparcialidad e independencia con el sencillo expediente de leer un diario nacional.

Luego de la experiencia del fujimorismo y la emergencia de la prensa chicha, seguramente nos tomara decadas en crear una esfera publica limpia y democratica. Creo que en ese empenho sera esencial mejorar la capacidad de las escuelas de periodismo del pais que -en su presente estado- no son otra cosa que colchones de desempleo.

Eduardo

Gustavo Faverón Patriau dijo...

No pues, Eduardo. Mi comentario no intenta negar que muchos periodistas estén terriblemente por debajo del nivel que deberían tener. Mi comentario va en contra de esta conclusión de Dante que, creo, no viene al caso:

"En lugar de evaluar maestros... ¡Evalúen periodistas!"

Pero quizá tú me puedas mostrar por qué esa conclusión es válida. Los periodistas son tabas. Ok. ¿Eso quiere decir que no hay que evaluar a los maestros? No veo cómo ni por qué.

Anónimo dijo...

Recuerdo algunas perlas periodísticas recientes: Bankuver por Vancouver (titular deportivo), "Un viejo murió haciendo un reclamo en EDELNOR" (noticiero del 4 del día jueves, edición mediodía).
Se podría hablar mal del bajo nivel del periodismo y de la educación en general. ¿Pero qué fue del autodidactismo? ¿Puede escribirse "haiga" o "aperturar", como hacen muchos jueces, dando como excusa lo precario de la educación?

Miguel Rodríguez Mondoñedo dijo...

El problema con el texto de Dante Castro, Eduardo, no es que llame a que los periodistas estén mejor informados. El problema es que utiliza las limitaciones de los periodistas para encubrir las limitaciones de los maestros (cuando, como bien señala Gustavo, es probable que estas últimas sean la causa de las primeras). No hay nada de malo en que se evalúe a los periodistas, pero eso no impide que se evalúe a los maestros también.

Y no resisto la tentación de observar, una vez más, cómo es que la observación de que los periodistas "no tienen nivel" se interpreta, de la manera más natural, como una referencia a las expresiones lingüísticas que emplean (como hace el autor del mensaje anónimo). Esta también es una estrategia de encubrimiento---un poco más sofisticada que la de Dante Castro, sin embargo.

Que periodistas y jueces (y muchos otros) usen la forma arcaica de un verbo (haiga), o un neologismo especializado en el inicio de entidades abstractas(aperturar es diferente de abrir---nadie dice "aperture la puerta", por ejemplo), no tiene nada que ver con su capacidad para desempeñarse como tales. Son sus ideas, el contenido de lo que dicen, su labor, su eficacia, su honestidad, lo que finalmente nos va a permitir juzgarlos. Por supuesto, eso es mucho más difícil de medir, y por eso recurrimos a la via fácil de juzgar sus expresiones con criterios absolutamente arbitrarios.

Anónimo dijo...

Qué puedo decir... supongo que tengo una idea arcaica de lo que es la "educación superior", que se supone es la que ha recibido un juez o un vocal. Y la educación superior, sigo siendo arcaico, es un todo, no un tubo donde sólo veo mi carrera y sus beneficios, sino un horizonte humanista. Y no es casualidad que ese poder del Estado que es el poder judicial, ese que institucionaliza "haigas" y "aperturar", sea percibido como el más ineficiente y corrupto. A tal señor tal honor.
Además, ¿ser juez es un impedimento para coger un diccionario?

Anónimo dijo...

Que periodistas y jueces (y muchos otros) usen la forma arcaica de un verbo (haiga), o un neologismo especializado en el inicio de entidades abstractas(aperturar es diferente de abrir---nadie dice "aperture la puerta", por ejemplo), no tiene nada que ver con su capacidad para desempeñarse como tales.

Es lo que siempre se dice para justificar la mediocridad y la ignorancia. También se dice que la cultura es cosa de pitucos.

Anónimo dijo...

Algo que llama la atención en la posición de Dante Castro es ¿cómo se evaluaría a los periodistas, si en primer lugar en el Perú aún no hay todavía una clara diferencia entre personas que hacen simple uso de su libertad de expresión y profesionales de la información; es decir, alguien que estudió y fue preparado para informar, analizar y formar opinión en las esferas de lo público? Uno de los grandes problemas en el Perú es que cualquiera que tiene acceso a un micrófono, a un boletín, etc., etc., cree ya ser periodista. Cosa delicada, pues el hecho de tener acceso a un soporte de comunicación masiva no significa que se conozca cómo trabajar con la información. En nuestro país, cualquiera puede ser periodista, siendo esta profesión tan delicada como lo puede ser la medicina, la abogacía o la arquitectura, pues más de un techo crean los periodistas en la mente de las personas.
Ryszard Kapuscinski dice por ejemplo que el periodismo, periodismo escrito en sí ya no está en los diarios, ha fugado a los libros y a las revistas de non ficcion. Y justamente ello se debe a la calidad de profesionales que, por lo general, pues hay varias excepciones, están trabajando en los ámbitos donde tradicionalmente se desarrollaba lo que se concebía por periodismo. En nuestro país, hay mucho improvisado. Gente que si quiera honra esa estirpe de periodistas de oficio que hubieron en el Perú, y que eran muy buenos. Lo cual, de hecho, ya no son nuestras circunstancias.
saludos,

Miguel Rodríguez Mondoñedo dijo...

La cultura no es cosa de pitucos. Eso es inaceptable, por supuesto. Pero precisamente por eso no tenemos por qué aceptar tampoco que "haiga" o "aperturar" sean rechazados de "la cultura" o que usarlos sean considerado como evidencia de "la mediocridad y la ignorancia".

Hay muchos problemas con periodistas, jueces y maestros. Ninguno de ellos se va a solucionar si todos dejan de decir "haiga" o "aperturar".

Anónimo dijo...

La impartición de justicia se efectúa a través del lenguaje. Un pobre manejo del lenguaje obviamente redundará en una deficiente impartición de la justicia.
El "haiga" y demás no son realmente el problema, son los síntomas.
Yo me pregunto si un jurado académico aceptaría una tesis redactada en esos términos.

Tanque de Casma dijo...

Miguel
Hace un par de días entrevisté por otros motivos a un profesor de secundaria. Él me comentaba algo bien bacán. Dice que, cuando califica ortografía, tiene un dilema a la hora de poner nota a los de bilingüismo incipiente. Dice que, por ejemplo, al no distinguir ellos entre e o i, en ocasiones no los corregía.

Anónimo dijo...

Y no comencemos a hablar de deslices ortográficos porque el amable blogger que (por fin) permite comentarios del populórum, y otro blogger igual de severo con los y las "reseñistas", como Iván Thays, los cometen con bastante frecuencia (es cierto: éste supera a aquél, y con creces).

Por otro lado, todavía no entiendo el error en "Un viejo murió haciendo un reclamo en EDELNOR". Agradeceré que el denunciante me desasne lo más pronto posible.

Gracias por aceptar mi comentario.

A. L.

Miguel Rodríguez Mondoñedo dijo...

Muy bien por ese profesor de secundaria, que debe ser todo un maestro. Los jurados académicos deberían aprender de él.

Y por otra parte, que los jurados académicos no acepten textos con "haiga" solo es un ejemplo más de prescripción lingüística. Hace treinta años los analfabetos no votaban en el Perú; y hace 50, tampoco las mujeres (es más, hace 150, los jurados académicos tampoco aceptaban trabajos escritos por mujeres). Nada de eso puede usarse como pretexto para discriminar.

Sin ir muy lejos, un jurado académico (que no fuera de Derecho) tal vez sonreiría ante un texto que contuviera la frase "la impartición de justicia"---"impartición", aunque es una impecable expresión española y es de uso común en el vocabulario jurídico, no está en el Diccionario de la RAE (como no están tampoco reduccionista, socioeconómico, subcultura, etc, etc, etc).

El uso de "haiga" es un síntoma, no de mediocridad o de ignorancia, sino de que el hablante ha estado en contacto con variedades de la lengua diferentes a la estándar. Nada más. No veo cómo puede ser un síntoma de otra cosa.

El caso de "aperturar" es todavía más peculiar. La forma "apertura" (la base de "aperturar")designa el proceso de abrir, esto es, tiene un componente abstracto (es diferente de "abertura"). A partir de allí, la forma derivada "aperturar" se emplea para abrir entidades abstractas o formales ("la apertura de la cuenta" es académicamente impecable, de hecho, "la abertura de la cuenta" sería inaceptable); curiosamente, el uso se está extendiendo hacia objectos concretos, pero como una alternativa formal a "abrir"---es decir, lo que el discurso prescriptivo está rechazando en este caso NO es una expresión informal, sino un giro especializado (esto es, académico, del mismo tipo de "impartición"). Esas son las ironías de la normativa.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Correcto. Pero "impartición" sí está en el diccionario de la RAE. Al menos en el diccionario online.

Anónimo dijo...

No saben cómo les agradezco hacerme saber que estamos en el mejor de los mundos. ¡Si esto es una utopía cultural!

Miguel Rivera dijo...

Miguel, no olvides que estamos hablando de la escritura. Escribir "haiga" no revela solo contacto con ciertos tipos de castellano, sino además poco trato con la lengua escrita. Lo preocupante es que personas que han ido a la universidad, y a las que se supone "letradas", lean tan poco. Los errores que se mencionan aquí no son graves en sí mismos, pero son síntomas de que no se lee.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Aunque, según tengo entendido, la palabra "haiga" se escribe "haiga"...

Miguel Rodríguez Mondoñedo dijo...

Vaya, es verdad. "Impartición" ya ha sido incorporada--veo que desde 1984. Eso me pasa por confiar en mi viejo diccionario académico (que me acompaña desde que estaba en el colegio, pobre, habrá que renovarlo). Buena por la Academia. Las otras palabras todavía no están, sin embargo.

Nadie habla de ninguna utopía cultural, ni del mejor de los puntos. Así como no hay nada de intrínsicamente perverso en decir "haiga", tampoco hay nada particularmente excepcional en decir "haya". Si todos dijeran "haya" el mundo no sería ni una pizca mejor. Quizá el mundo es efecto un desastre, pero que todos digan "haya" no va a cambiarlo.

El argumento de "haiga" y la escritura es peligroso (y no veo a qué otros errores te refieres, porque "aperturar" se escribe a diestra y siniestra). Por un lado, no es solamente que "haiga" no está en la lengua escrita: no está en la variedad oral estándar tampoco; en otras palabras, el uso de "haiga" claramente revela que el hablante pertenece a un estrato social diferente. Que alguien diga "haya" no dice nada de su contacto con la lectura (de hecho, podría ser incluso analfabeto y decir "haya").

El caso es similar al siguiente. Supongamos que tú mandas un documento a España que contiene la frase "En esta universidad habemos solo veinte estudiantes de literatura". Cualquier español con nivel universitario va a acusar a esa frase de "inculta", y quizá hasta diga que no has tenido suficiente contacto con textos escritos. En España conjugar "haber" como "habemos" es "un vulgarismo propio del habla popular" [para citar el Diccionario Panhispánico de Dudas, que dice algo parecido de "haiga"]. Pero eso no es verdad en Latinoamérica (y especialmente en el Perú), donde "habemos" está ampliamente extendido en la norma culta. ¿Con qué derecho, entonces, acusamos a los usuarios de "haiga" de ser "ignorantes" si, como en el caso de "habemos", se trata simplemente de una diferencia dialectal? ¿Somos "ignorantes" los usuarios de "habemos"?

No puede haber la menor duda de que debemos exigir de jueces, maestros y periodistas (y de muchos otros) que se actualicen constantemente, que lean, que estén informados. Pero eso no tiene nada que ver con el uso de "haiga" o "aperturar" (o "habemos").

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Este es el momento en el que busco refugio bajo el ala protectora de mi pata lingüista: ¿soy una bestia por haberme acostumbrado a decir frases como "una diatriba en contra mía"...? Yo puedo asegurar que ese uso del posesivo lo he escuchado toda mi vida, y en Google veo que hay 16,000 documentos que contienen ese giro, pero igual fui censurado por un lector y un pata de peso (DS) días atrás por usarlo.

Miguel Rodríguez Mondoñedo dijo...

Me da mucha risa esa condena de "en contra mía". Es una hipercorrección (una aplicación equivocada del mandato prescriptivo que condena "delante mío"). En esa expresión "contra" es un sustantivo femenino("la contra") y por lo tanto no hay nada de malo en que sea calificado por un posesivo como "mía". La Academia no proscribe "en contra mía"---pero sí otras variantes como "en contra mío", que se consideran discordancias. Nótese que el hablante dice "en contra mía" independientemente del hecho de ser hombre o mujer: eso es lo esperable puesto que en español los posesivos no modifican al posesor sino a lo poseído (en este caso, "contra"). Esa es una impecable frase del español más castizo.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Entonces DS y el anónimo (que absurdamente sigue mandando mensajes sobre el tema, como si tuviera razón y además fuera importante) tendrán que comerse sus palabras.

Anónimo dijo...

Citando a no recuerdo quien, Borges escribía que los argumentos de Berkeley no admitían réplica alguna, ni provocaban el menor convencimiento.
Es más, dudo que entre los presentes haiga alguien que utilice haiga cuando haiga que hacerlo. Por más que he aperturado mi mente, no he quedado convencido.

Miguel Rodríguez Mondoñedo dijo...

Yo tampoco creo que entre los presentes haya nadie que diga "haiga". Y al menos yo, jamás diría "aperturar la mente" (pero aquí hay alguien que sí habla así). Pero sí hay gente que dice "haiga". Es SU derecho a decir "haiga" el que está en cuestión aquí, y más importante, la falta de relación necesaria entre decir "haiga" y ser ignorante.

Cada vez que discuto esos temas siempre me encuentro con esa rara objeción. Como si lo que estuviera en cuestión es alguna regla absoluta acerca de cómo debemos hablar, como si el hecho de aceptar que alguien diga "haiga" nos obligara a decir "haiga". Eso no tiene sentido. Es tan arbitrario obligar a alguien a decir "haiga" como obligarlo a decir "haya".

Por otra parte, uno bien podría estipular que todos los jueces deben decir "haya". Eso sería algo así como decretar que todos deben vestir corbata azul. Quizá es una razonable convención, una especie de uniforme. Pero no hay nada especialmente profundo o fundamental en ella (y ciertamente, decretar que todos digan "haiga" sería igual de superficial).

Anónimo dijo...

Hace no mucho escuché en la radio: "El sr. Fulano de tal era director de la escuela de Ciencias de la Comunicación de una universidad y a la vez funcionario de la región Lima. Este señor entonces tiene doble personalidad" (sic). No era doble función?? Este tipo de burradas abundan, sobre todo en la prensa escrita de provincias. Ejemplo en una revista que no quiero mencionar para no hacerle publicidad, ponían en Portada "Minería: Respeto a la Ecología", está bien que no tengan principios pero que su sobonería no sea tan evidente. Al habitar el lugar, instalar maquinaria, extraer el mineral de los yacimientos están alterando y/o destruyendo los ecosistemas. Vamos, hasta para hacer publireportajes hay que ser inteligentes, lo ideal hubiera sido "resaltar" su Responsabilidad Social, que en ningún momento se mencionó. En otro apartado decían que unos italianos eran ángeles porque capacitaba al pueblo en artesanías y ellos ponían los precios, ojo no me refiero a Chacas que sí tiene un proyecto sostenido sino a pequeños negociantes que vienen a duplicar su fortuna en Perú... Y el colmo hablaban de neoliberalismo y otros ismos para mencionarnos la vida acelerada del hombre y lo que le afecta y luego en cómo su revista contribuye a un desarrollo sostenible en el mismo??? plop!!