21.7.07

Como de quien viene

¿Debe la crítica literaria evaluar con el mismo rasero todos los libros?

Más de una vez les he hablado sobre el sitio web Metacritic, que recolecta en una base de datos las reseñas de la prensa de lengua inglesa sobre libros, discos y películas lanzados a sus respectivos mercados y, además, otorga un puntaje del 0 al 100 a cada obra de acuerdo con los juicios que los reseñistas se hayan hecho de ella.

Cada vez que he mencionado a Metacritic, se me ha objetado --quizás no con estas palabras pero sí con esta intención-- que prestarle atención a tal cosa es una trivialidad. La verdad es que yo ni siquiera me preg
unto si lo es o no: simplemente tengo la impresión de que Metacritic ofrece una serie de buenos indicios para evaluar la mejor o peor acogida que los libros, las películas y la música merecen de parte de la crítica anglo. En cierta forma, además, lo verdaderamente trivial es no prestar atención a las opiniones de los demás, y Metacritic es ante todo una reunión de opiniones. En ese espíritu, estos son datos que me parecen interesantes: del 0 al 100, Metacritic pondera las reseñas sobre Memoria de mis putas tristes, de Gabriel García Márquez, en 63 puntos; las de The Brooklyn Follies, de Paul Auster, en 67; las de Travels in the Scriptorium, del mismo Auster, en apenas 49.

Against the Day
, de Thomas Pynchon, se queda en 68 puntos; The Final Solution de Michael Chabon llega sólo a 63, mientras que su The Yiddish Policemen´s Union alcanza, en cambio, los 75.

Tanto Everyman como The Plot Against America, de Philip Roth, logran 80 puntos, exactamente lo mismo que The Lemon Table, de Julian Barnes. Kafka on the Shore, de Haruki Murakami, está muy cerca, con 79 puntos, mientras que su Blind Willow, Sleeping Woman llegó a los 85.

Suite Francaise, el díptico de Irene Nemirovsky, es el libro con el consenso más pleno: 95 puntos sobre 100: salvo por Dan Jacobson, de The London Review of Books, no hubo crítico que no considerara Suite Francaise un clásico instantáneo, e incluso Jacobson mismo observa que, si a Nemirovsky le hubiera alcanzado la vida para terminar su proyecto, el resultado habría sido "una obra maestra". (Modestamente, el grueso tomo de Nemirovsky fue el libro del año en Puente Aéreo el 2006.

En el top-20 de Metacritic aparecen, claro, libros de otros autores brillantes y ampliamente reconocidos desde hace un largo tiempo: The Road, the Cormac McCarthy, llega a los 90 puntos; Runaway, de Alice Munro, a los 88; el único cómic en la cima es uno de Daniel Clowes, que es un maest
ro: su Ice Haven también logra 88 puntos.

Harry Potter, ¿un clásico
?


Y en ese grupo de privilegiados, incluso por arriba de Cynthia Ozick y E.L. Doctorow, y mucho mejor vista que los libros recientes de García Márquez, Auster, Murakami, Roth, Pynchon, Chabon, Tóibín o McEwan, se encuentra la novela Harry Potter and the Deathly Hallows, de J.K. Rowling, con 88 puntos considerando las primeras 8 reseñas aparecidas ya en la prensa, e incluyendo entre ellas la de la temida Michiko Kakutani, del New York Times, y la de John Mullan en The Guardian.

¿Que a qué viene esta catarata de cifras? Uno puede tomar dos posturas, creo, en principio, sobre la recepción crítica que coloca la saga de Harry Potter, o al menos su volumen final, entre la mejor literatura de nuestro tiempo: se puede pensar que críticos como Kakutani son complacientes con una pieza literaria que se fija metas menos ambiciosas que las que se colocan a sí mismos Roth, Murakami y compañía. También se puede tener fe en la crítica y creer que, acaso, tal vez, la saga de Harry Potter es bastante más que el más efectivo ejercicio comercial y editorial en la era de las súper cifras: quizás sea gran literatura.

En su reseña del libro, Kakutani hace una larga lista de influencias, todas ellas tomadas de entre la aristocracia de las letras universales, y parece quedarse con Dickens como el autor bajo cuyo signo Rowling escribe, y cuya herencia renueva (pero también menciona la facilidad y limpieza con que el libro de Rowling alude a Homero, Milton, Shakespeare o Kafka).

A mí, la verdad, todo eso me huele a la peor complacencia postmo: es indudable que los méritos de la saga de Rowling son muchos, pero ninguno de ellos es ser literatura de primer nivel y ninguno de ellos la hace comparable con los referentes que Kakutani pone sobre la mesa. Kakutani, en el fondo, está cayendo en una falta atroz: está juzgando a Harry Potter como un artefacto que cumple a la perfección con una serie de expectativas reducidas y limitadas.

Si el día de mañana Paul Auster tuviera la desafortunada idea de escribir la sétima parte de la saga del niño-mago, y el resultado tuviera el mismo nivel que las novelas de Rowling, Kakutani y los demás críticos dirían que Auster ha entrado en la fase terminal de alguna enfermedad que le ha sorbido el cerebro y cancelado la agudeza y la maestría.

Es curiosa esa actitud, porque, a fuerza de querer lucir abierta, desenfadada, inclusiva, muy muy postmo, no hace sino subrayar el hecho de que estos críticos perciben claramente la distancia entre dos distintas esferas literarias: por un lado, una literatura comercial, que potencia el atractivo inmediato de las narraciones populares y desescama otras tradiciones para generar libros de consumo inmediato; por otro lado, una literatura riesgosa, de descubrimiento y experimentación, de búsqueda estética e intelectual, dispuesta a muchas cosas, incluso al fracaso.

¿Es justo que la crítica relativice tanto sus juicios? ¿Es justo que se acabe por aceptar consensualmente que los libros de Harry Potter son --de alguna manera caprichosa, casi incomprensible-- superiores a The Plot Against America o Kafka on the Shore? ¿Soy demasiado coservador si apunto que decir eso es un poquito como decir que el campeón de la Segunda División es mejor que el subcampeón del Mundial? ¿Existen o no existen segundas divisiones en la literatura?

30 comentarios:

Martín dijo...

Creo que en Literatura las primeras y segundas divisiones podrían reflejarse respectivamente en los Long Sellers y los Best Sellers: los Long Sellers pueden tener ventas más limitadas, pero continuas, y sí serán recordables y vigentes por sus contenidos muchos años después del contexto de publicación; los segundos pueden vender bastante en su momento pero terminada la fiebre ¿tendrán ventas igual de sostenidas con los años y serán igual de recordables y de vigentes que los primeros? (prefiero dejar la pregunta abierta).

Claro, con la perspectiva del tiempo se tendrá claro realmente qué fue un Long Seller y qué un Best Seller, pero a veces no hay que ser profeta para anticipar algunas opiniones, para sospechar qué es una moda y qué es un clásico…

No se trata de desvalorar ningún género literario pero, como dijo algún crítico por allí (palabras más, palabras menos), el problema es cuando el bonito cuadro de una sucursal de banco quieres exhibirlo en el Museo del Louvre de París. Y creo que no hay que ser visionario para saber dónde merecería estar cada cuadro, salvo que sea la obra de un nuevo Picasso que se adelantó a una época con una sensibilidad no preparada para valorarlo, y allí sí sería necesario ser algo visionario… Pero acaso este ejemplo sea una excepción a la regla…

Anónimo dijo...

Interesantes los comentarios, solo agregaria a esa pregunta del primer parrafo del comment de martin que los Best Sellers definitivamente NO tendrán ventas igual de sostenidas con los años y NO serán igual de recordables y de vigentes que los primeros. Mas bien y continuando con ese comentario preguntaria ¿las obras de Julio Verne y de Salgari, estarias dentro de lo que denominas Long Sellers?, trasladando un poco este fenomeno de marketing y consumo masivo de cierta literatura de finales del siglo XX y principios del XXI, a cierta literatura de finales del siglo XIX y comienzos del XX, Verne y Salgari en particular.

Martín dijo...

Estimado Anónimo de las 10:00 PM

Empiezo respondiéndote que SÍ, que las obras de Verne y Salgari si serían unos Long Sellers, y la pregunta sería ¿por qué? Si tienes paciencia te invito a que lees mi siguiente comentario, que me ha salido algo dilatado y que espero no abuse de la confianza del administrador.

Con respecto a Verne, me viene a la mente por ejemplo «La Isla Misteriosa». Hace poco terminé de leer «Mito y Archivo» del crítico Roberto González Echevarría. Una de las formas en que este autor explica lo hegemónico que fue el Discurso de las Ciencias Naturales en la Literatura Decimonónica Latinoamericana es valiéndose de la escena del Capitán Nemo, que observa las profundidades del mar a través de la ventana de su submarino Nautilus; escena que González Echevarría utiliza como una metáfora para describir la actitud del naturalista europeo que visitó América del Sur en el XIX (Por ejemplo Darwin o Von Humboldt) y que necesitaba siempre estar protegido con y mirar a través de la ventana de su Ciencia para no fundirse con los exóticos paisajes que estudiaba.

¿A qué viene todo esto? Que el Capitán Nemo en cierto modo es una alegoría del científico decimonónico que, sin embargo, tampoco deja de tener una visión crítica ante el ingenuo optimismo de la idea del progreso científico. Y en ese sentido, detrás de sus ficciones, Verne supo plasmar el espíritu y las inquietudes de su época, y de allí que sus textos siempre tengan algo que decir a una época como la de ahora.

En lo personal, creo que una novela como Harry Potter, sobre la realidad actual, no busca que su público tome conciencia de ella sino que la evada mediante una historia de magos.

Claro, las historias de Potter pueden prestarse a lecturas interesantes, como que él encarnaría a una juventud que se siente vulnerable ante un sistema educativo que estimula el individualismo y la competencia, pero olvidando la solidaridad (una interpretación muy afín creo haber leído hoy día en El Dominical de El Comercio).

Pero en todo caso, percibo, JK Rowling no tiene una intención conciente de ofrecer una alegoría así; ella sólo busca ofrecer un momento de evasión (lo que tampoco está mal), a diferencia de Verne, que si fue un visionario que logró incluso anticipar algunas invenciones científicas, se debió sobre todo a que fue un atento y agudo observador de su época.

Siempre he creído que los visionarios más que profetizar, lo que hacen es ver agudamente su presente para intuir por dónde irá el mundo, y es por ese mérito que Verne tiene vigencia hasta ahora.

Con respecto a Salgari, ya sería otro tema, las obras que más recuerdo de él (y a lo lejos) son algunas aventuras de Sandokán, las que leí en la niñez (y reconozco que más en formato de historieta, en unas ediciones de Bruguera). Claro que Salgari me invitarían a más reflexiones pero creo que este comentario ya me salió bastante largo…

Pero en todo caso, Salgari y Verne escribieron obras que, siendo ficciones, reflejaron muy bien su tiempo, no ofrecían simple evasión sino más bien buscaban crear conciencia de la realidad; buscaban decir verdades que quizás iban hasta contracorriente y que hacían catarsis mediante ficciones supuestamente inofensivas para no intimidar a nadie (según recuerdo, las aventuras de Sandokán bien serían una crítica al colonialismo británico).

En otras palabras, una manera de tener vigencia en la posteridad es saber retratar la época en que se vive, lo que ésta «silencia», su mentalidad, sus temores, etcétera, aunque esto sea mediante las ficciones aparentemente más afiebradas. Y de allí que ambos autores estén hasta ahora vigentes y sus obras sean unos Long Sellers, salvo mejor parecer.


Saludos

Tanque de Casma dijo...

Martín
Pero hablar de long seller igual nos estamos remitiendo a las ventas. Puede ser un criterio menos fortuito que guiarse por las listas de más vendidos, pero igual no habla necesariamente de la calidad de los libros.

Anónimo dijo...

y como le va a Alarcón en Metacritic

Martín dijo...

Estimado Ernesto (o Tanque de Casma)

Todo partiría de preguntarnos qué entender por la calidad, algo que ya dependerá de lo que cada quien valore en una obra.

Para mí un libro tendrá calidad no sólo porque esté bien escrito (que también pero no es lo único), sino además porque tiene contenidos perdurables que siempre tengan algo qué decir a personas de todo tiempo y lugar. Y si un libro se vuelve un Long Seller es por algo, es porque ha soportado la prueba del tiempo, es porque debe tener esta clase de contenidos.

Por ejemplo, bajo esa lógica, para mí un libro aparentemente tan sencillo como El Principito tiene calidad, aun cuando su redacción sea menos deslumbrante que la de un García Márquez (y puede haber otros criterios igual de válidos para definir qué es calidad, pero yo sólo expongo el que más valoro).

Dicho esto, al remitirse siempre a las ventas, el carácter de Long Seller ¿es prueba irrefutable en una obra de su calidad (al menos tal como yo valoro la calidad, y muy subjetiva y arbitrariamente, por cierto)? La respuesta es que, por lo menos, es un buen indicio o, como bien señalas, un criterio menos fortuito que guiarse por las listas de más vendidos. Y creo que un indicio (aunque no sea sinónimo de prueba irrefutable) ya es bastante decir en una época donde solemos abrumarnos con los best sellers.

Planteo la pregunta de otra manera: ¿Puede haber Long Sellers que carezcan de contenidos perdurables, los que yo valoro subjetivamente y arbitrariamente como calidad? Dicen que toda regla tiene excepciones, y no conozco toda la casuística, pero lo dudo mucho.

Ahora, quisiera aprovechar para calibrar mejor una idea: esto es, el que un libro sea un best seller no significa que ya obligatoriamente sea malo; la pregunta es por qué logra ser un best seller, ¿por el chisme? ¿Por el escándalo? ¿Por la simple novedad? ¿Por la moda? ¿Por la calidad?


Saludos

Martín

Jorge Frisancho dijo...

La idea de que la calidad de un libro o texto literario esté asociada a la presencia ahí de “contenidos perdurables”, y la idea, más general, de que la calidad “depende de lo que cada quien valore” en ese libro o texto, me parecen incompatibles con la referencia a las ventas como criterio o indicio de valor.

Las nociones de “best seller” y “long seller” presuponen la existencia del libro como mercancía, algo que tiene poco de “perdurable”; se trata más bien de un hecho histórico de data reciente, si vemos las cosas a largo plazo. Muchos textos literarios de épocas previas no llegaron a ser “sellers” de ninguna clase, porque se produjeron y circularon en sociedades para las cuales ese concepto hubiera sido nulo.

Al mismo tiempo, esas nociones tienden a difuminar la individualidad (“lo que cada quien valore”), pues por definición se trata de fenómenos masivos e indiferenciados, incapaces de revelar mucho sobre la experiencia del lector específico frente al texto específico.

Creo también que lo que acabo de llamar la experiencia del lector específico frente al texto específico, algo que veo en conexión con la calidad entendida como “lo que cada quien valore”, es un pobre asidero para la articulación de juicios de valor sobre la literatura. Lo es porque, por un lado, se trata siempre y necesariamente de algo subjetivo, inasible, inestable, dependiente del contexto inmediato de la recepción y en muchas formas externo al texto o libro propiamente dicho, y por el otro deja las puertas abiertas (sin saber que lo está haciendo: ese es el problema) a la ideología como determinante de gustos, preferencias y valoraciones.

Con esto último quiero decir que “lo que cada quien valore” no me parece un terreno prístino, un espacio de pureza comunicativa en el que nos enfrentamos al libro o texto sin condiciones o determinaciones previas, desnudos de cultura, sino todo lo contrario: en buena cuenta esa valoración ya viene determinada, prescrita por la cultura, y es, en ese sentido, un acto de ideología.

Así, al decir que la calidad literaria depende de “lo que cada quien valore” está uno diciendo que depende de tales predeterminaciones ideológicas, pero sin permitir que los mecanismos que las convierten en una juicio de valor literario sean analizados (esto es, también, un mecanismo ideológico: la ideología se naturaliza a sí misma al apelar a la individualidad).

Lo mismo hay que decir con respecto a aquello de los “contenidos perdurables”. La idea de la perdurabilidad de un contenido es, y sólo puede ser, una proposición ideológica. Hoy tendemos a creer, por ejemplo, que las visiones del espacio simbólico como un espacio de conflicto son visiones de la realidad esencial del universo, o por lo menos de la existencia humana. Tendemos a creer, entonces, que esos contenidos son perdurables. Más aún, leemos de esa manera textos y libros de épocas para las cuales esa idea hubiera sido incomprensible, y encontramos (y valoramos) manifestaciones de tal visión en ellos.

Pero otras épocas han tendido a ver como perdurable, por ejemplo, la claridad moral, o la revelación de una armonía profunda, o la voluntad edificante, o la promoción de ciertos valores políticos, y mil y una cosas más. Creer que nuestras preferencias son más perdurables que otras es un error de perspectiva. Es lo que tenemos delante, y se nos hace imposible imaginar otros énfasis, otros deseos, otras expectativas; nada garantiza que ello no vaya a cambiar, cuando cambie la matriz discursiva o ideológica desde la cual articulamos nuestras ideas.

No tengo la menor idea, aunque llevo mucho tiempo pensando en el asunto, de cuál es la manera correcta de hablar sobre el valor en la literatura. Creo que ese problema es tan central como irresoluble, a estas alturas. Pero si sé que irnos a buscar la respuesta por el lado de los registros de ventas es un error.

Jorge

Anónimo dijo...

Es muy interesante lo que se esta discutiendo, porque de alguna manera se podria concluir que existen muchas formas correctas de hablar sobre el valor de la literatura. Los terminos "Best y Long Seller" indudablemente estan asociados al marketing y las ventas, pero no a una variable de valoracion de la obra literaria. Ejemplo de dos "Best y a la vez Long Sellers" a nivel mundial: Juan Salvador Gaviota de Richard Bach y El Principito de A. Saint-Exupery. Me pregunto ¿Que tiene una que le falta a la otra en terminos de valoracion literaria? Y aqui entran creo yo, a tallar las facultades de Literatura sus profesores, alumnos y los criticos literarios serios, porque son ellos en ultima instancia los que establecen, digamos, esa correcta valoracion de la que habla Frisancho en su comment. De ahi la importancia de la critica literaria y de su estudio y de la publicidad de esta critica a traves de cualquier medio masivo de informacion.

Saludos,
anonimo de las 9y10PM

Anónimo dijo...

Desde un principio algo como la novela y el cine han sido generos delegados y despreciados, por esa palabrita que molestaba: entretenimiento. De hecho cuando ambos generos se desarrollan, crecen, vienen las reflexiones, los nuevos caminos que algunos recorren para decir algo diferente y entonces se siguen caminos que la grandes masas no pueden seguir, lo cual esta muy lejos de estar bien o mal, simplemente ocurre. ahora si cada uno se pone a pensar qué tipos de ficciones les gustan, bueno encontrara por donde van sus intereses. Potter es un ejepmlo perfecto de reformulación, nueva propuesta, no se sabe si dirigida o no. Pero de que está cerca de Dickens lo está. De que es nuestro Bildungsroman, lo es. De que hablar de magos es evasion, me parece francamente una tonteria. Bayly, por ejemplo, ha hecho algo que muchos novelistas de su generacion hubieran querido hacer. Crear personajes que queden en la retina y el imaginario colectivo de la gente. Uds. creen que Balzac no queria hacer eso? Bueno mientras algunos siguen escribiendo sobre personajes encerrados en universidades, talleres literarios, y se miran el ombligo, algunos preferimos las tramas llenas de simbolos, preferimos la evasion, la gran metafora, buscamos en suma vida.

Anónimo dijo...

Yo estoy escribiendo Haydely la versiona feminina de Potter.

Anónimo dijo...

Lo que entendí a Martín no es que las historias de magos per se sean evasión. Sino que en el caso de Potter la historia de un mago tiene como fin sólo la evasión.

Asimismo, Best Sellers y Long Seller indudablemente están asociados al marketing. Pero un Long Seller puede ser una señal no sólo de ventas sino también de la calidad de un libro -como señala Martín-. Puede ser un criterio menos fortuito que guiarse por las listas de más vendidos –como señala el Tanque de Casma-

Mmmmm… En algunos anónimos veo una pésima comprensión de lectura.

Tanque de Casma dijo...

Martín
Entre los long seller debe haber uno que otro libro que no necesariamente es un libro de gran calidad. No tengo una estadística certera, pero sospecho que Mi Lucha de Hitler debe vender constantemente muchos ejemplares todos los años. No por eso vamos a creer que es un buen libro en el sentido que tú le estás dando de contenidos perdurables.
También esa variable de long seller habría que matizarla. Por ejemplo, si un libro responde a una ideología particular que haga juego con un juego político determinado puede que se le ponga de lectura obligatoria en los colegios sin importar necesariamente la calidad literaria. Mira el caso reciente de Polonia en el que se quería escoger las lecturas según criterios no del todo literarios. Si esas políticas se mantienen en el tiempo, pueden generar long seller.
Otra cosa. Hay un buen número de obras, novelas, poemarios, de todo género y época, que nunca han vendido bien y son de calidad.
Bueno, Martín, un abrazo
Ernesto

Anónimo dijo...

Coincido con el anonimo de las 10 y 56, definitivamente algunos anonimos tienen una pesima comprension de lectura, como aquel que dice que Bayly es superior a Balzac (¿?); yo lo que encuentro en comun entre ambos es la b y la a al inicio de sus apellidos...

Martín dijo...

Hola, Ernesto

Es verdad, habría que matizar el término long seller. Pero si nos situamos en planos históricos más amplios, me arriesgaría a decir que a la larga un libro como «Mi Lucha» más que un long seller sería una suerte de «best seller cíclico», según el neo-nazismo se imponga como una moda ideológica esporádica en determinados contextos, pero moda al fin y al cabo, pues el nazismo como ideología no lo veo muy sostenible en el tiempo, a diferencia de un credo religioso. En cambio un libro como «La Biblia» o «El Corán» definitivamente no serían nunca unos «best sellers cíclicos», a todas luces serían unos long sellers.

En todo caso, lo que determinaría que, desde su primera edición, «Mi Lucha» ha sido hasta ahora un long seller ya serían estadísticas certeras que ambos no tenemos. Pero sospecho que «Mi Lucha» es más un «best seller cíclico» que un long seller.

Ahora, lo que sigo sosteniendo es que un long seller es un «indicio» pero no una «prueba irrefutable» de calidad (creo que eso ya lo apunté), porque, como bien señalas, en toda época y género hay libros de calidad que nunca han vendido bien. En fin, ya no quiero ser porfiado. Entiendo perfectamente tu punto. Y tienes razón.

Un abrazo


Hola, Jorge

Por el tenor de tu comentario, imagino que es una respuesta al mío. Déjame leerlo con detenimiento y con la mente más despejada. Ya a estas horas de la noche no estoy muy inspirado que digamos. Pero sólo te diría por lo pronto que un long seller, siendo indudablemente un signo que denota la calidad de mercancía de un libro, ¿acaso podría ser NO «prueba» pero SÏ «indicio» de algo más que una cuestión puramente comercial? En todo caso, déjame analizar bien tus argumentos. Aunque creo que ya he abusado bastante de este espacio... =)

Saludos

Llullasunqu dijo...

Si trasladaramos la cuestion literaria al plano gastronomico podriamos simplicar y situar en su verdadera dimension una polemica extremadamente subjetiva. Y acaso inutil. Un cheff y un escritor tienen mucho en comun. Uno elabora platos y el otro libros. Afirmar que un cheff tailandes es mejor que uno frances, italiano, mexicano o nepales resulta tan ocioso como asegurar que un guiso vietnamita es mejor que uno chino, mexicano o peruano.
En la literatura sólo existen libros mal contados mientras que en la gastronomía platos mal elaborados.

No centro el discurso en los balbuceos, el ruido gutural sino en la palabra elaborada.
Los libros de Faulkner son mejores que los de Garcia Marquez o los poemas de Withman superiores a los de Garcia Lorca o Pablo Neruda?

Etiquetas como los Long Sellers o los Best Sellers confunden mas que lo que aclaran. El bagaje cultural del autor y del lector determina la intensidad del vínculo entre ambos, de tal manera que un mercado comun de lectores con niveles semejantes de educacion, de cultura suelen coincidir en reconocer, celebrar y compartir la preferencia por los mismos autores.
Eso explica el por qué autores de tan distintas procedencia, religiones y culturas sean leídas, reconocidad y admiradas, y hasta el hecho de que cierto libros, como los buenos platos trasciendan el tiempo y se sigan re elaborando una y otra vez con otras especias, condimentos e ingredientes.

El mismo hecho de tener escritores y obras preferidas
confirman de algun modo esa subjetividad.

Cada quien valora desde el campo de su formación academica y cultural el valor de lo que lee, escucha, mira y saborea.

Es nuestro acceso a la educacion y a la cultura lo que determina el valor y el aprecio que damos a las cosas que nos rodea. Cuanto más pobre sea nuestra educacion y cultura más superficial será ese aprecio. Cuanto más rica y elaborada sea nuestra cultura más honda, pronfunda y sutil será nuestro aprecio.

Hay quienes usan los libros viejos para prender una fogata y comer lo primero que tiene a la mano sin procuparse si lo que hierve es un enlatado chino o una conserva fabricada en turquía.

Los libros que resisten el paso del tiempo son aquellos que son apreciados y reeditados por esa misma élite culta y educada que hoy hace posible esta polémica, este debate.

Anónimo dijo...

Cierto, el que una obra sea un long seller, algo tiene qué decir acerca de su calidad, en relación a un best seller. Aunque siempre existan excepciones a la regla. No creo que siempre un long seller sea unicamente señal de marketing y ventas

Anónimo dijo...

Llullasunqu dijo: "Los libros que resisten el paso del tiempo son aquellos que son apreciados y reeditados por esa misma élite culta y educada que hoy hace posible esta polémica, este debate". Al final admite que hay long sellers, entonces no es ocioso diferenciarlos de los best sellers. En que quedamos?

Mario Cossío dijo...

Pienso que el problema reside en lo que los literatos denominan 'literatura' y cómo esta cúpula letrada (en la cual se incluyen todos los que comentan aquí) considera menores o mayores ciertas manifestaciones, géneros, etc. Si nos ponemos a pensar, y para decir algo que se ha olvidado un poco, el lector es quien determina el rol del libro (no es que sea un fan de Jauss pero creo que tenemos que pensar antes de hacer cánones de occidente como Harold Bloom en los que no se considera a ciertas obras por un gusto arbitrario, que son los lectores los que deciden si un texto vale o no la pena). Por eso antes de jalarnos los pelos ante Harry Potter deberianmos de preguntarnos si estamos haciendo nuestro trabajo bien, porque si nosotros afirmamos que Harry Potter es subliteratura, infraliteratura, o lo que sea, estamos fuera de fase por completo con lo que el lector contemporáneo piensa y lee (sí, el lector no es por quién la crítica debe velar, dirán algunos, sino la calidad del texto, pero no es más bien el texto un producto inmediato de las demandas sociales e históricas en las que surge?). La crítica se olvida muchas veces de eso, y siempre esgrime el argumento "nosotros los críticos", es decir, los que nos deslomamos estudiando literatura, cine, artes, etc. durante cinco años, y luego un posgrado, somos los que tenemos la autoridad moral para decidir qué es y qué no es. No sé, lo único que tengo por claro es que me mato de la risa porque Harry les rompió el esquema a todos, y a la gente (real para usar un lacanianismo) le interesa dos repepinos si a ti te parece literario o subliterario. A mi me gusta, eso basta.

Anónimo dijo...

No me convence lo que dice Mario Cossio, no creo que se trate de gustos, porque el gusto es un asunto subjetivo y la real valoracion de una obra de arte no esta hipotecada a subjetivismos: Cossio, hay gente que jura que las obras de Paulo Coelho y la canciones de Ricardo Arjona son lo maximo y en el polo opuesto esas mismas personas consideran malisimas y aburridas las obras de Joyce y las canciones de Joaquin Sabina por poner algunos ejemplos. ¿En que quedamos?
Los canones si son importantes, la critica en el arte es imprescindible y las facultades de literatura con sus profesores y alumnos, necesarias para fomentar educacion y cultura. Lo que sucede es que la cultura y sus productos son pues elitistas y no todos tienen acceso a ellas; en la medida que exista menos pobreza en nuestras sociedades, sus individuos tendran acceso a un mayor estudio y una mejor apreciacion del arte. Lo que sucede es que existen en todas partes personas que se asumen de criticos y en realidad no tienen nada de ello, y esto crea confusion: yo avalo mas una critica literaria de Ricardo Gonzales Vigil, o Agreda o el mismo Sr. Faveron, que una critica literaria de Marco Aurelio Denegri o de la Vaca Profana o Loca (no recuerdo el seudonimo)

llullasunqu, ¿como que "Un cheff y un escritor tienen mucho en comun. Uno elabora platos y el otro libros"? Dime cual para ti seria el plato kafkiano, el vargasllosiano o el bolañesco? O para exponerlo de otra forma: ¿cual es la cocina que se elabora en torno al tema de la identidad, o de la muerte, o de la violencia, o del placer?? Ni hablar, yo lo unico que encuentro en comun entre un cheff y un escritor es que ambos son seres humanos, otro asunto es que existan escritores que ademas son cheffs como por ejemplo el poeta Hinostroza o este señor Bill Buford y su deliciosa novela Heat inspirada en un famoso cheff neoyorquino de origen italo-norteamericano (Mario Batali), que dicho sea de paso y para terminar les recomiendo leer (y comer).

Anónimo dijo...

No se en que momento el anonimo de las 8.11 dice que Bayly es mejor que Balzac, estos señoritos literatos que estudian en paises lejanos deberian mas bien seguir un curso acelerado de comprension de lectura, por tabas...

Martín dijo...

Estimado Jorge Frisancho

En realidad pensaba ya no seguir tocando el tema de los long sellers y best sellers, porque ya bastante se ha dicho en este foro y al parecer es difícil llegar a un consenso. Pero muchos de tus argumentos, aun cuando no los comparta, me parecieron que eran interesantes y que ameritaban una respuesta de mi parte (por ello me resultó inevitable que mi comentario sea extenso); argumentos tuyos que he resumido en seis puntos y que paso a responder uno por uno:

1.- Los criterios de calidad basados en «contenidos perdurables» y en «lo que cada quien valore» son incompatibles con la referencia a las ventas como criterio o indicio de valor.

Te respondo

Creo que estaremos de acuerdo en que «lo que cada quien valore» y las ventas no son los mejores indicios para juzgar el valor de una obra. Sí he mencionado el criterio de «lo que cada quien valore», pero no creo que del tenor de ninguno de mis comentarios pueda inferirse que defiendo a dicho criterio. (aunque no creo caer en contradicción al afirmar que hoy en día el criterio de calidad depende de «lo que cada quien valore» por el relativismo en el que vivimos; pero eso no significa que yo defienda tal criterio).

Lo que sí defiendo (y acá creo que discrepamos) es el criterio de calidad basado en «los contenidos perdurables» (en el punto 5 ahondaré sobre «los contenidos perdurables» para demostrar que esta expresión para mí no es un simple lugar común). Pero de ahora en adelante cuando hable de calidad me referiré a aquélla fundada en «los contenidos perdurables».

Lo que sí creo también (y acá también discrepamos) es que, en el caso de los long sellers, las ventas NO son «pruebas irrefutables» de calidad pero SÍ «indicios» de la misma. Pero el tema de los long sellers y su vinculación a la calidad de una obra los detallaré al desarrollar el siguiente punto

2.- Las nociones de “best seller” y “long seller” presuponen la existencia del libro como mercancía; nociones que tendrían poco de perdurable y que responderían más bien a un hecho histórico de data reciente

Te respondo

Es verdad que las nociones de “best seller” y “long seller” se centran en un libro en su reductivo carácter de mercancía. Es verdad que estas nociones por sí solas no revelan la calidad de un libro (contenidos perdurables), porque sería como determinar el valor o la calidad de un libro sólo por sus ventas como mercancía.
Sin embargo, las nociones de “best seller” y “long seller” SÏ serán «indicios» (NO pruebas) de la calidad de un libro, siempre que dichas nociones sean la punta del iceberg para ahondar en la siguiente pregunta: ¿en qué se fundamenta el valor que se le asigna al libro como mercancía?
En el caso de los best seller, las respuestas a esta pregunta pueden ser muchas: el valor que se le asigna al libro como mercancía puede fundarse o bien en la moda, o bien en el escándalo, o bien en el chisme, o bien en la novedad, o bien en la calidad (contenidos perdurables). Pero sólo la perspectiva del tiempo puede decir qué contenido será o no perdurable (qué libro será o no de calidad por más que sea un best seller, sobre el que el tiempo ya probará sí tenía calidad), aunque a veces con sensibilidad se puede saber si se está realmente frente a una obra de arte que será o no perdurable. Pero en todo caso (y acá sí podríamos estar de acuerdo), en el caso de los best sellers, hay menos indicios para saber si una obra tendrá contenidos perdurables (en los que para mí radica la calidad).
En el caso de los long seller, el abanico de respuestas a esta pregunta se va reduciendo: el valor que se le asigna al libro como mercancía es muy improbable que se funde en una moda, o en el escándalo, o en la novedad, o en el chisme (factores finalmente pasajeros), y es entonces cuando hay más «indicios» de que el valor que se le asigna al libro como mercancía se funde muy probablemente en sus contenidos perdurables. Y bajo esa lógica, yo sí creo que el long seller es un «indicio» de la calidad de una obra; es un «indicio» de que si un libro ha resistido a la prueba del tiempo, debe ser por su calidad (ojo: sólo un «indicio» y no una«prueba»). Y esto a pesar de que las ventas de un long seller no sean deslumbrantes (como las de los best sellers) pero sí continúas e ininterrumpidas en el tiempo. Y esto a pesar de que el término long seller se enfoque sólo en el aspecto comercial de un libro, tal como señalas.

Ernesto me puso como ejemplo de long seller al libro «Mi Lucha» de Hitler. Yo veo muy difícil que hayan libros tan siniestros que puedan ser long sellers. Como ya mencioné, «Mi Lucha» me parece no un long seller sino más un «best seller cíclico»: es decir, esos libros que aumentan sus ventas cada cierto tiempo según sus ideologías también se pongan de moda cada cierto tiempo. Pero las modas aunque se repitan siempre son pasajeras, y las ventas de sus libros no son sostenibles y no son ininterrumpidas en el tiempo. (puede que «Mi Lucha» se compre no por razones ideológicas sino más bien académicas, pero incluso las motivaciones académicas no son eternas; incluso las políticas de Estado no son eternas y los verdaderos long sellers son capaces de sobrevivir incluso a las políticas de Estado más adversas)

En cambio, un libro será un long seller sólo si sus ventas son no sólo sostenidas en el tiempo sino además ininterrumpidas. Y como bien sugiere el término «best seller cíclico», las ventas de estas obras podrán repetirse cada cierto tiempo pero SÍ son interrumpidas.

Ahora, yo creo que todo contenido edificante siempre será perdurable, pero ¿pueden haber contenidos nefastos que también sean perdurables? Por lo menos puedo decir que no en todos los casos, y si los hay deben ser excepciones a la regla (por ahora ningún caso de contenidos perdurables y nefastos me viene a la mente).

Ahora, entre los contenidos edificantes y nefastos, ¿podrían haber contenidos intermedios (grises, si se quiere) y plasmados en obras que también sean long sellers? La verdad no lo sé, pues tampoco estoy escribiendo un tratado.

Ahora, corresponde preguntarse ya en general si ¿pueden haber long sellers con contenidos perdurables y nefastos? También carezco de estadísticas certeras. Pero si nos ponemos a pensar en long sellers edificantes son muchos los que nos vendrán a la mente de inmediato.

En cambio, si nos ponemos a pensar en long sellers que no sean edificantes, te aseguro que con mucho dificultad lograremos que nos venga a la mente aunque sea un título. Y esto al menos permite sospechar que en caso de existir long sellers con contenidos perdurables y nefastos, pues serán la excepción a la regla, y las excepciones siempre confirman la regla.

En este punto, ya imagino lo que debes estar pensando: que la idea de contenidos edificantes y perdurables son construcciones ideológicas relativas al tiempo o lugar. Bueno, ya mencioné que en el punto 5 ahondaré sobre los «contenidos perdurables».

Ahora, no creo que las nociones de best seller y long seller respondan a un hecho histórico de data reciente. Al menos desde la invención de la imprenta (y no sé si para ti esa época sea de «data reciente»), estas nociones ya existían aun cuando tuvieran otros nombres pero en el fondo fueran las mismas. Dicen que el primer best seller de la historia fue la Biblia que tradujo Lutero.

Te sugiero que leas el libro «Comunidades Imaginadas» de Benedict Anderson para que conozcas su teoría sobre la relación que hubo entre el capitalismo impreso y la formación de muchas naciones en Europa y América. Aunque, repito, no sé si para ti estas épocas sean de «data reciente».

3.- la experiencia del lector específico frente al texto específico (experiencia basada el criterio de calidad de «lo que cada quien valore») no sirve para articular juicios de valor sobre la literatura. Porque esta experiencia: primero, es algo siempre subjetivo y dependiendte del contexto; segundo, deja inconcientemente la puerta abierta a la ideología como determinante de preferencias y valoraciones.

Te respondo

Ya dije que el criterio de calidad basado en «lo que cada quien valore» lo mencioné pero no en un contexto para defenderlo. En general coincido contigo en las críticas que haces a este criterio.

El criterio de calidad que defiendo es el de los «contenidos perdurables». Y empezaré a abordarlo a partir del punto 5, como ya dije.

4.- El criterio de calidad basado en «lo que cada quien valore» es un criterio que implica no una «pureza de una desnudez cultural» sino que ya está condicionado ideológicamente (aun cuando estos condicionamientos ideológicos no puedan ser naturalizados y se escondan apelando a la individualidad)

Te respondo

Digo lo mismo que ya dije en el punto 3.

5.- La perdurabilidad de un contenido sólo es una proposición ideológica. No hay contenidos más perdurables que otros. Creer que estos sí existen nos impide ver otras perspectivas. Si cambia su matriz discursiva o ideológica, los contenidos supuestamente perdurables dejan de serlo.

Te respondo

En este punto sí que no coincidimos. Ya te había sugerido que para mí contenidos perdurables no es un simple lugar común; no es un simple significante carente de significado. Yo sí creo que hay contenidos más perdurables que otros. Yo sí creo que la idea de lo perdurable (y edificante) no responde a simples construcciones ideológicas relativas al tiempo y al lugar. Yo sí creo que, pudiendo quizás haber ALGUNOS casos de contenidos nefastos que sí sean perdurables (la verdad no lo sé, ninguno se me ocurre ahora), EN TODO CASO TODO CONTENIDO EDIFICANTE SIEMPRE SERÁ PERDURABLE.

Y estas afirmaciones mías responden no a ingenuas y buenas intenciones sino a todo un pensamiento que deseo compartirte.
Y, paradójicamente, con tus críticas al criterio de calidad de «lo que cada quien valore», me has dado muchos argumentos para defender mi postura a favor de la calidad basada en los «contenidos perdurables (y edificantes)». Ya te explicaré por qué.

La calidad basada en «lo que cada quien valore», como bien señalas, aparenta una engañosa pureza de la desnudez cultural (plenamente de acuerdo) porque a cualquiera lo deja vulnerable ante los vaivenes de las modas ideológicas. Y si pudiera existir alguien «desnudo culturalmente», pronto dejará de estarlo, salvo que viva en el limbo.

En cambio, quien sí cree en contenidos perdurables es menos vulnerable a estos vaivenes ideológicos. Porque esta persona siempre estará anclada a esa tierra firme que son los contenidos perdurables (y aun cuando este sujeto se equivoque al calificar de perdurable a un contenido que no lo sea; pero de todas formas siempre tendrá algo más estable a que aferrarse cuando este en medio de las caprichosas modas ideológicas). POR LO MENOS, CREER EN ALGO PERDURABLE NOS HACE MENOS VULNERABLE A LA IDEOLOGÍA DEL MOMENTO.

Y esto me lleva a la pregunta de ¿qué prueba de que un contenido sea perdurable si presuntamente toda idea y toda noción de perdurabilidad es cambiante y relativa a cada tiempo y lugar?
Para responder a esta pregunta debemos aceptar previamente una premisa: el hombre de todo tiempo y lugar podrá estar moldeado según los diversos condicionamientos de época y de cultura; pero en esencia él siempre será el mismo.
Y si el hombre siempre será el mismo en todo tiempo y lugar (más allá de las diferencias existentes), entonces su conciencia siempre ha sido, es y será la misma. Y aun cuando dicha conciencia esté moldeada de manera diferente por las diferentes culturas y épocas. Y aun cuando dicha conciencia moldeada de las formas más diversas lleve a los hombres a visiones del mundo incluso opuestas. Pero pese a todo eso la conciencia de todos los hombres siempre ha sido, es y será la misma en esencia.

Si admitimos que en todo tiempo y lugar todos los hombres siempre tienen dos piernas, dos brazos, una cabeza, un cerebro, entonces ¿por qué no asumir que todos los hombres en esencia también tienen una misma conciencia (por más que dicha conciencia esté moldeada de manera diferente)? ¿Por qué no asumir entonces que esa conciencia no responde a una construcción ideológica sino está inscrita más bien en la naturaleza de todos los seres humanos? Es que acaso ¿la naturaleza humana es también una construcción ideológica? Es que acaso ¿la conciencia inscrita en toda naturaleza humana es una construcción ideológica? Yo no lo creo. Ya sé que no está de moda ser esencialista, pero la moda sí es una construcción ideológica o cultural. Que nadie puede probar que la conciencia de todos los hombres siempre haya sido la misma. Bueno, nadie puede probar tampoco lo contrario.
Y es que en este punto de mi argumentación es simplemente cuestión de creer o no creer. Si no crees en la premisa de que en todo ser humano su conciencia siempre ha sido, es y será la misma (por más que dicha conciencia esté moldeada de manera diferente por diferentes culturas, lugares y épocas); si no crees en esta premisa pues deja de leer porque mis posteriores argumentos nada te dirán. Pero en todo caso sólo me conformo con dejar establecido que para mí la idea de «contenidos perdurables (y edificantes)» tiene un trasfondo y no se reduce a un bonito lugar común.

Ahora, si sí aceptas esa premisa, entonces te será más fácil aceptar que sí hay principios universales que siempre apelarán a todo hombre de todo tiempo y lugar, porque finalmente tales principios son universales porque siempre parten de una misma conciencia humana (ejemplo: yo creo que todos los hombres al menos podrán coincidir en algunas nociones básicas de lo que es bueno y de lo que es malo). Y si tales principios universales existen entonces es porque sí debe haber «contenidos perdurables» que no son construcciones ideológicas pues parten de la propia conciencia humana, que siempre ha sido, es y será la misma.
Palabras más, palabras menos, un pensador como Víctor Andrés Belaunde (ver la introducción de la Síntesis Viviente) no negaba que a través de la historia siempre han existido infinidad de dialécticas de ideas hasta contrapuestas, pero el auge o decadencia de una civilización no dependía de que estas dialécticas existieran o no (hasta en las sociedades más armoniosas tales dialécticas siempre han existido); el auge o decadencia de una civilización dependía más bien de lo tanto o mucho que tales dialécticas oscurecieran a aquellos principios universales, a aquellos contenidos perdurables que subyacían a toda cultura y que eran reflejo de y tenían su fundamento en toda conciencia humana; conciencia humana que ya dijimos que siempre ha sido, es y será la misma, aun cuando ésta haya sido moldeada de manera diferente por épocas y culturas diferentes; aun cuando ésta lleve a los hombres incluso a visiones del mundo hasta opuestas.
Jorge, puedes o no compartir mi posición, pero al menos quiero dejar sentado que para mí la noción de «contenidos perdurables (y edificantes)» no es una simple expresión retórica vacía sino tiene todo un trasfondo.
Y a eso me refería cuando afirmaba que un long seller (con toda la connotación comercial que tenga) por lo menos un «indicio» de que si un libro ha resistido a la prueba del tiempo, tal vez sea por sus «contenidos perdurables (y edificantes)», pues vuelvo a reiterar que, pudiendo haber algunos casos de contenidos nefastos que sí sean perdurables (la verdad no manejo estadísticas certeras), EN TODO CASO TODO CONTENIDO EDIFICANTE SIEMPRE SERÁ PERDURABLE. ¿Que pueden haber long sellers que carezcan de contenidos perdurables? Bueno, toda regla tiene excepciones, pero las excepciones confirman la regla, pero acaso hablar de long sellers sin contenidos perdurables sea un contrasentido.

6.- La cuestión del valor de la Literatura es central pero irresoluble. Y es un error buscar una respuesta a esta cuestión en el registro de ventas.

Te respondo

Aquí discrepamos. Para mí el valor (o calidad) de la Literatura no es irresoluble pues radica en los «contenidos perdurables y edificantes» (tal como los he desarrollado). Y por enésima vez repito, en el caso de los long sellers, las ventas por lo menos son «indicios» de una cuestión que está más allá de lo meramente comercial; «indicios» de que si una obra ha resistido la prueba del tiempo, tal vez haya sido siquiera por sus contenidos perdurables.

Saludos

Martín

Anónimo dijo...

Que bravo Martin, acaba de escribirnos un libro! Bien.

Anónimo dijo...

Tambien creo que fué muy largo ese comentario. Pero no esta mal. Despues de todo el comentario de Frisancho esta bien sustentado. Y dificil contestarlo con ligereza y brevedad.

Anónimo dijo...

Hola, Gustavo:
Una breve precisión: el título de la última entrega de la saga de J.K Rowling es Harry Potter and the Deathly Hallows.
Saludos (excelente blog, soy asidua visitante).

Anónimo dijo...

interesa hablar de comments largos o cortos??? Lo que interesa es que valgan la pena. Veo opiniones divergentes. Aunque bien defendidas y coherentes. Sobre todo las opiniones de los que escriben con su nombre. Porque ¡¡¡¡hay anonimos mas contradictorios en lo que escriben!!!!

Mario Cossío dijo...

Una cosa es que el arte sea elitista y otra que la crítica del arte lo sea. De que un mortal cualquiera entienda qué quiere decir Bajtín con dialogismo a poder ver el Guernica hay una diferencia. Cualquier persona puede acercarse al arte, ya sea en formas relativamente simples (Coelho o Rowling) hasta algunas que requieren un conocimiento previo amplio (Borges o Eielson), pero ello no quita que el público al fin es quién puede, de una manera mucho más rápida que los críticos, elevar la calidad o fama de una obra de arte (no me preocupo si es una obra elevada o no, según esquemas estéticos, eso lo dejo a los críticos). Porque si te pones a conversar de la concepción de lo zen y su fusión con la plástica en Eielson con cualquier persona te manda a rodar, pero si le dices: ¡Qué buen libro es Harry Potter!, coincidirá. No todo arte es elitista, lo que sí es elitista (académico y demás) somos los críticos y como no nos gusta compartir nuestra cuchara del helado, le tumbamos el cono al del lado (¿¡tú no estudiaste 5 años y quieres dar una opinión!?). Porque sino la belleza también sería restrictiva a los que la "entienden..." (no volvamos a ideas románticas, Wordsworth murió hace años).

BUeno, eso de que se necesitan profesores, estudiantes y facultades de letras para fomentar la cultura me parece recontra peligroso como afirmación per se. Si crees en eso, agarro mis maletas y me largo, porque eso es MONOcultural, o sea, filooccidental. No tiene nada de malo occidente, pero sí considerar que sólo "la cultura" (high, nice y super naif) que se vende en las universidades existe. En realidad son "las" culturas, porque hay muchas. Y no creas que con el "desarrollo" (palabra tan mentada pero absolutamente estúpida) se puede elevar el "nivel cultural", lo que se hace es deculturar otras culturas y fomentar un modelo occidental. O acaso no son culturales las tablas de sarhua?, que tanto tiempo demoraron en entender los estudiosos (que partían de otra cultura), o la nueva coronica de Guamán Poma?, etc. Creo que la Autobiografía de Condori Mamani es mucho más útil para entender el Perú y mucho más divertida (incluso diría que tiene más autoridad) que Gonzalez Vigil.
Los críticos dan opiniones, eso sí, pero se encierran en su mundo y en sus categorías. [De tu respuesta se entiende lo siguiente, que diré y que quede claro, sin afán de racismo alguno, sino de ejemplificación: un indio no entiende el arte pues, hay que enseñarle. A veces nosotros no somos los que entendemos el arte andino porque nosotros somos los incultos. Una realidad heterogénea como el Perú no hace posible eso de que hay una, monolítica y siempre limpia (pura, fixa y da esplendor) cultura.

Anónimo dijo...

martin no a escrito un comment, a escrito un manifiesto. Pero esta bien.

Jorge Frisancho dijo...

Martin, rapidamente(y sin acentos ni enhes, porque estoy en una maquina ajena, a la que no le conozco el teclado), te hago un par de comentarios.

Uno, crees que los seres humanos tenemos conciencia de la misma forma en que tenemos manos o pies; yo creo, mas bien, que tenemos conciencia de la misma forma en que tenemos lenguaje. Que no es igual. Porque las manos y los pies y todos los demas organos y apendices del cuerpo son lo mismo y cumplen perfectamente su funcion una vez que su forma esta completa, mientras que los lenguajes, una vez que su forma esta completa, son muy distintos entre si. Los lenguajes necesitan de aquello que los diferencia para cumplir su funcion; el concepto mismo de lenguaje, o al menos el de lenguaje natural, solo tiene sentido pleno si se toma en cuenta esa diversidad. (Y si, ya se que a nivel de sus estructuras profundas los lenguajes se paracen mucho, y que hay aspectos "universales", pero lo que quiero decir es que los lenguajes son mucho mas que eso, y que solo funcionan (comunican) plenamente al nivel de sus estructuras superficiales).

Creo que algo analogo ocurre con la conciencia: decir "todos los seres humanos tienen conciencia", como decir "todos los seres humanos tienen lenguaje", es casi una peticion de principio (pues solo podemos definir a los seres humanos en terminos de su posesion de conciencia o de lenguaje); lo que realmente importa es que esa conciencia, en distintos tiempos y en distintos lugares, toma formas y contenidos especificos, y en la practica no puede separarse de ellos.

Formas y contenidos especificos que se manifiestan, entre otras cosas, en la literatura. Y esta es mi observacion numero dos: la literatura, en distintos tiempos y distintos lugares, expresa formas y contenidos de conciencia que no son los mismos. No tenemos que irnos demasiado lejos de "nuestra" propia tradicion para ver que esto es cierto. Por ejemplo, ?realmente crees que uno puede leer la Odisea como una expresion de la misma forma de conciencia que poseemos tu y yo, hoy? ?Compartimos realmente las nociones de valor, hombria, honor, verguenza, deber, individualidad, etc, que pueden colegirse deese texto? Yo creo que no, y creo tambien que eso revela una distincion esencial entre nuestra conciencia y aquella, o aquellas, que le eran propias al mundo Griego clasico.

(Ya que nos estamos recomendando libros, te aconsejo Shame and Necessity, de Bernard Williams, sobre precisamente este tema: la opacidad de la cultura griega clasica a la mirada contremporanea).

Tres, si me parece que los anhos transcurridos desde la invencion de la imprenta son de data reciente. Miralos en una perspectiva historica: 100,000 anhos de seres humanos reconociblemenete modernos; 20,000 anhos de asentamientos estables (en lugar de bandas nomadas); 15,000 anhos de agricultura, y con ella acumulacion productiva, y con ella aparatos administrativos, sociedades estratificadas, estados, imperios, etc. Y a traves de todos estos milenios, un sinnumero de practicas simbolicas, entre ellas la que nosotros llamamos literatura. Si estamos hablando de valores o contenidos perdurables, tenemos que hablar de valores o contenidos que perduren, al menos teoricamente, durante todo ese tiempo, no solo desde Gutemberg. En ese contexto, los ultimos 500 anhos son mas bien cortos. (Como yo no creo en los valores y los contenidos perdurables, no tengo ese problema. Pero tu si lo tienes).

Cuatro, la idea de Anderson de print capitalism indica, me parece, todo lo contrario a la nocion de valores y contenidos perdurables: indica la nocion de cambios culturales profundos debidos a fenomenos historicos. En concreto, senhala un momento fundacional de la cultura moderna, aquel en el que ciertas formas de discurso se vuelven fenomenos de masas y alteran, precisamente, la forma de la conciencia de grandes cantidades de individuos, permitiendoles verse como parte de una comunidad nacional. Creo que saco de ese libro conclusiones distintas a las tuyas (y creo que Anderson estaria bastante en desacuerdo con el esencialismo con el que te identificas).

Cinco, y ya para cortarla volviendo al punto, sobre esto de los long sellers, una de las razones por la que no creo que sirvan como indicio de contenidos perdurables o universales es porque se trata siempre, necesariamente, de fenomenos locales. (Aun si la localidad es muy grande). Las tradiciones peruanas son, intuyo, uno de los longest sellers en el Peru, pero si te vas a Ucrania, nadie las conoce (y si te vas nomas a Chile, ya no es un long seller). ?Quiere decir esto que sus contenidos son perdurables o universales en el Peru, pero no en Ucrania (o Chile?) Obviamente no. Pero si quiere decir que la nocion de long seller, ademas de depender de circunstancias historicas concretas (la existencia de un mercado de libros; la existencia del libro como mercancia), depende de condiciones sociales concretas. Y si esto es asi, no sirve para revelar contenidos universales.

Ahora si la corto.

Jorge

Martín dijo...

Hola, Jorge

Yo acá también corto con este interesante intercambio, de lo contrario no habría cuando terminarlo =) Sin embargo, eso no significa que no haya leído con atención tus argumentos, los que me siguen sugiriendo muchas ideas… En todo caso, gracias por tu tiempo.

Saludos

Martín

Anónimo dijo...

Este post y sus comentarios me han parecido uno de los mas interesantes y queria "premiarlos" compartiendo con ustedes algunos datos que encontre esta mañana en una revista gringa titulada "The Week", en su ultimo numero de julio 27 del 2007: el articulo esta en la seccion "Briefing" del semanario y se titula "Harry Potter's magical touch", a continuacion mi resumen.

-Solo la Biblia y el libro escrito por Mao Tse Tung "The Quotations of Chairman Mao" (a ver un traductor:¿"Las citas del Camarada Jefe Mao"?) ha sido impresos en una mayor cantidad de copias que la saga de los primeros 6 libros de Harry Potter. Estos primeros 6 libros de H.Potter tienen ya vendidos en todo el mundo 325 MILLONES de copias, sin contar el setimo y ultimo tomo en venta desde el 21 de julio de este mes y que probablemente agregara 50 MILLONES de copias adicionales a las 325 MILLONES ya existentes.

-La saga Harry Potter ha sido traducida a 66 idiomas incluido el Mandarin (Ha-Li Po-Te), el Lithuano (Haris Poteris), y el Arabe (Hari Butar)

-El sexto libro de la saga vendio durante las primeras -ojo- 24 horas, luego de su lanzamiento en el 2005, 6 millones 900 mil copias. Esto es, mas cantidad de copias que el celebre best-seller "El Codigo de Da Vinci" vendio !durante todo el primer año!

-Nadie esperaba un exito de ventas para el lanzamiento del primer libro de la saga y su autora intento con varias editoriales londinenses de prestigio la publicacion del libro, la misma que fue rechazada por todas estas casas editoriales bajo el argumento unanime de que "no existia mercado para libros de 300 paginas sobre magos y brujos". Luego de insistir en otras editoriales, finalmente Bloomsbury Press "a secondtier publisher of reference books and serious fiction" se animo a publicar el libro en su primera edicion de 500 ejemplares y previo pago a la Rowling de US$4,000 como adelanto y no sin antes advertirle que el libro se publicaria bajo el nombre de J.K.Rowling, argumentando la teoria de que los niños y jovenes no leerian un libro de esta naturaleza escrito por una mujer. (Vaya teoria...)

-La autora de la saga no tenia la mas minima idea que su libro iba a ser un exito de ventas y rezaba por conseguir al menos una buena critica en algun diario. Luego aparecio la mega editorial Scholastic que pago US$105,000 por los derechos del libro para ser vendido en los EEUU, con la unica salvedad de cambiarle el nombre de "...Philosopher's Stone" por el de "...Sorcerer's Stone" especulo yo, por ser el termino "Sorcerer's" mas accesible o entendible para la lectoria, que el de "Philosopher's", el cual alude mas a filosofia, como es obvio, lo que a su vez nos desvincula con la tematica de magos, brujos y magia o esoterismo en general, que contiene la saga, no se...

-El libro es tan popular que hasta la libreria de la mundialmente repudiada prision de Guantanamo en Cuba, pidio su copia.

-La popularidad de la obra ha creado un universo alternativo en muchos lectores, al punto que en la actualidad existen ¿adivinen cuantas weblogs en la internet, mil, dos mil, cien mil??? Nada, nada menos que !mas de 700,000 weblogs! que tratan, juegan y especulan entorno a las historias de Harry Potter.

-Tanta popularidad genera la saga que ha originado en los EEUU un genero literario nuevo con la obra "What Will Happen in Harry Potter 7", el New York Times best-seller de Spartz y Ben Schoen.

-Entre los criticos mas "duros" de la obra se encuentran el novelista britanico A.S. Byatt, "Rowling's books are written for people whose imaginative lives are confined to TV cartoons"; y el profesor principal de la facultad de Literatura de la universidad de Yale, Harold Bloom, "Rowling's prose style is heavy in cliche and makes no demands upon her readers."

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