5.8.07

Prêt-à-porter

Vestidos, artes y letras de México

Y hablando de Laura Esquivel: ¿a qué se debe la moda entre las escritoras mexicanas de vestirse como si fueran indígenas cuando claramente no lo son? ¿O la moda es vestirse como Frida Kahlo?

Yo esto lo pregunto sólo porque me llama la atención, no porque tenga una respuesta pensada sobre el tema.

Desde hace años es claro, por ejemplo, que las carátulas de los libros de muchos escritores de la avalancha del US-Latino explotan inmisericordemente una veta iconográfica hecha para el gusto gringo: imágenes de mujeres de piel de bronce reluciente y largos cabellos negros, como hechas de barro, algo así como unas Pocahontas de confusa estirpe semihispana.

Pero es innegable que resulta incluso más vendedor cuando el lector se encuentra con que no sólo las imágenes en la carátula corresponden a sus prejuicios sobre lo que deben ser los latinoamericanos y cómo deben lucir, sino que los autores mismos cuadran perfectamente dentro de la prescripción.

Todo esto puede parecer trivial, pero deja de serlo cuando uno toma en cuenta que escritoras como Elena Poniatowska (izquierda) y Laura Esquivel (arriba, derecha), han escrito parte de su obra literaria en el límite mismo de la asunción de la voz de personajes indígenas.

(A propósito: es sabido que Frida Kahlo decía ser hija de un judío húngaro, aunque era hija en verdad de un luterano alemán. Elena Poniatowska, por su parte, nació princesa en París, hija de un príncipe polaco. Yo no soy ni nacionalista ni chauvinista, pero cualquiera tiene derecho a preguntarse hasta qué punto es justo que esos sean los rostros más célebres de la mujer indígena mexicana. ¿No creen?).

5 comentarios:

Silvio dijo...

A propósito, en nuestro medio Eliane Karp tenía una estética parecida, pero ésta generaba rechazo, no la aceptación o neutralidad que generan en México las mujeres que mencionas, ni la aceptación o neutralidad que generaba Fujimori, camaleón de trajes típicos peruanos. Tal vez también sea parte del doble rasero que hubo contra Toledo...

Anónimo dijo...

Esa "moda" (un gesto identitario que rechaza la homogenizacion del traje occidental) se debe a analogos motivos por los que muchos escritores de clara apariencia indigena o mestiza se visten con ternos de corte ingles cuando "evidentemente" no son ingleses, ni europeos. Un ejemplo palmario es el del pintiparado Mario Vargas Llosa. Y esa imagen del escritor latinoamericano disfrazado de occidental tambien vende mucho, debe ser muy divertida para los gringos.
(Por otro lado, la madre de Frida era mestiza bastante aindiada y los padres de Esquivel eran mestizos, de modo que solo Poniatowska calza en la coda de tu post)

Rafael Fernando dijo...

No estoy seguro de que Elena Poniatowska se haya puesto la ropa que lleva en la foto simplemente porque quiera emular a Frida Kahlo o parecer "indigena" (asi, en general).

El atuendo que lleva es el vestido tipico de las mujeres zapotecas, en Oaxaca, que tienen una larguisima tradicion -que se remonta a los tiempos prehispanicos- de comerciantes y guerreras. Estas mujeres dieron lugar al muy interesante documental "Ramos de Fuego" de Maureen Gosling.

El deseo de imitarlas en la ropa me parece menos descabellado que la reticencia de los peruanos de clases medias (por lo menos en el tiempo en que vivia en el Peru, pues parece que la cosa esta cambiando) a tomar elementos de las culturas aborigenes en su ropa.

Un saludo

Apostillas literarias dijo...

Gustavo, buenos días.

La cosa es que estas escritoras no son los rostros más célebres de la mujer indígena mexicana, ni nadie dice que lo sean, al menos por estos lares eso no se comenta de esta forma. Más bien el mercado es el que ha explotado esta vertiente, sobre todo respecto a Frida Kahlo (que, dicho sea de paso, tanta cosa sobre su centenario me tiene cansada, especialmente la explotación comercial, empezando con las muñecas que han realizado, y etc., etc.). Referente a Poniatowska sería imposible que se comentara que su rostro fuera célebre como prototipo de la mujer indígena mexicana. Jamás, repito, se ha dicho cosa semejante. Ella es la que está muy preocupada por lo indigenista... Al respecto mejor no comento nada.

Ahora, no se qué escritoras mexicanas se hayan vestido (o anden vestidas) como si fueran indígenas cuando no lo son, fuera de Poniatowska (aunque no siempre lo hace, solo para eventos de esta índole del Premio o presentaciones en apoyo político) no es costumbre, al menos yo no he visto.

Ojalá el mercado se preocupara realmente por los indígenas y dejara tanta publicidad barata (pero entonces no recibiría dinero, que es lo que le importa).

Muchos saludos.
Magda

Susana dijo...

Rafael,

esta cambiando pero a medias. A mi particularmente me encanta ese tipo de ropa y no tengo problema alguno -todo lo contrario- en ponerme una blusa bordada, escarpines manguitas de colores, una chalina de Huancavelica etc. Pero cuando quise comprarme un poncho en el Cusco, y dije que me lo pondría para ir a trabajar, me dijeron que en la PUCP mas de uno se iba a escandalizar. No se si será verdad, pero al menos esa fue la percepcion. Blusitas bordadas pasan, pero un poncho para ir a dictar clases parece que para la gente es "too much".