31.8.07

Reacciones

La crítica y el espíritu de cuerpo

En los años que llevo escribiendo sobre literatura, una cosa no me ha sucedido jamás: de todas las veces en que he dicho que un libro me parece malo o que el trabajo de un autor me parece poco interesante, jamás me ha ocurrido que otros escritores se hayan dado por aludidos, y muchos menos que alguien pensara que yo tenía algo contra el ejercicio literario en general.

Esta semana escribí que en el mundo de los blogs existe un exceso de bitácoras vacuas, superficiales y poco significativas y una sobrepoblación de mediocridades; que un sector de la blogósfera se rige por la ley de la acumulación sin reflexión antes que por el ejercicio de la inteligencia. Las respuestas que he obtenido han resultado sorprendentes.


Entre otras cosas, se me ha dicho que tengo algo en contra de los blogs. Y, claro, también se me ha increpado que cómo tengo el descaro de criticar a la blogósfera siendo parte de ella.

Curioso. En estos años deben ser cien las oportunidades en que me he referido por escrito a la sobreabundancia universal de mala literatura, y jamás nadie ha sido tan absurdo como para llegar a la conclusión de que tengo algo en contra de la literatura. En concreto: muchas veces he dicho, como podría decirlo cualquiera, que hay millones de novelas estúpidas y despatarradas en el mundo, pero nadie ha sido jamás tan miope como para acusarme por ello de despreciar a la novela.

Eso sí pasa cuando hablo de blogs. ¿Por qué?
Se me ocurre una explicación: la literatura, no toda ella, pero sí mucha, buena o mala, sigue surgiendo, para decirlo de modo muy general, dentro de una esfera crítica, donde la capacidad de autorreflexión persiste como virtud clave: nadie realmente sumergido en la literatura podrá renegar de la actitud crítica (aun si reniega de los críticos), porque la literatura es esencialmente el ejercicio de la inteligencia y la sagacidad lingüística como forma de comprensión del mundo. Por eso, es indesligable del diálogo, la conversación, la interpretación y la contradicción.

¿Tengo que explicar lo que sigue? Basta con una parte, como pista: el sector de la blogósfera que reacciona a las críticas como si fueran ofensas contra una suerte de comunidad homogénea y mononuclear, y que prefiere abolirlas antes que discutirlas, da la mejor demostración de cómo el diálogo, la conversación y la contradicción no son necesariamente rasgos de ese mundo. O, para que quede muy claro: de una parte importante de ese mundo.

8 comentarios:

ojo_deagua dijo...

La posibilidad de la respuesta por este medio es mucho mas rápida que por cualquier otra, eso sin duda ayuda a la extensión y diversidad de la charla, que muchas veces, claro, no es resultado de una reflexión sobre el tema, sino que se orienta a una actitud, en gran parte, defensiva cuando la critica arriba.

Tampoco es tan terrible que algunos se sientan tocados por ello, pero los que te leemos agradeceríamos 5 blogs que consideres interesantes por las virtudes que le tocan a toda cosa que es buena en cuanto a la opinión: critica, auto-critica, referencias y posibilidades.

Daiana dijo...

comprendí todo sin reacciones negativas

Saludos

Eri dijo...

tengo una bitácora
no es vacua
es reinteresante
como los monos y las arañas

te gustan las arañas

El Observador dijo...

¿Reacciones negativas?

Anónimo dijo...

¿El post es una ironiía? ¿Un pretexto de inocencia? Si todo el mundo sabe de qué y quiénes hablas. Que el speech en Somos o en Hueso Húmero no se pueda replicar (o de flojera hacerlo, poniéndonos engreídos, como a veces gusta a Gustavo) no implica que no se haga en la blogósfera. Estamos hartos de tus sofismas, hijo. Madura

Anónimo dijo...

todo para ocultar que finalmente no te animaste a presentarte en Mochileros.... se te hizo asi...

LuchinG dijo...

No puedo entrar a los comentarios del Gran Combo así que a ver si de casualidad Silvio Rendón ve esto. El dice aquí:
"Si Vd. tiene que operar a su hija pequeña del cerebro y necesita un neurocirujano, tendrá que aceptar este tipo de democracia y cualquiera podrá operar y sobre todo, emitir opinión sobre el problema que aqueja a su hija."

Justamente ese es el ejemplo que uso cuando hablo de ese tema: uno no podrá saber sobre neurocirugía, pero si alguien te dice que hay que hacerle una lobotomía a tu hijo, pides una segunda opinión; luego, te las juegas por una de las opciones, porque aunque no estés en condiciones de comprender todos los mecanismos en juego ni las probabilidades reales de cada resultado posible, no te queda más remedio que tomar una decisión. Por eso, con toda la frescura del mundo me atrevo a opinar sobre literatura o sobre la violencia en el Perú, porque aunque no haya leído lo suficiente -o experimentado lo suficiente- son temas importantes para mí y no quiero pasarlos por alto; lo que sí es un problema es que, teniendo posibilidad de escuchar al otro, contando con el tiempo para dejar que las cosas vayan tomando forma, uno se empecine en quedarse en una posición como si se tratara de una pelea a muerte.


Así se sí se puede opinar sin saber, lo que no se puede hacer es opinar sin ánimo de escuchar; de eso se tratan las conversaciones, y los blogs son principalmente conversaciones.

Carlos del Carpio dijo...

Hola Gustavo, coincido totalmente contigo. Es mas, resumes muy bien en esta frase lo que trataba de expresar en un comentario a un post:

el sector de la blogósfera que reacciona a las críticas como si fueran ofensas contra una suerte de comunidad homogénea y mononuclear, y que prefiere abolirlas antes que discutirlas, da la mejor demostración de cómo el diálogo, la conversación y la contradicción no son necesariamente rasgos de ese mundo. O, para que quede muy claro: de una parte importante de ese mundo.

Los anonimos dicen "todo el mundo sabe de qué y quiénes hablas" y no entienden que la critica esta ahi para el que se la chante -incluyendolos por mas anonimos que sean. ¿Porque se lo toman de forma tan personal?