13.9.07

La generación partida

Sobre política y literatura y los escritores más jóvenes del Perú

En un medio literario como el peruano, son pocos los escritores consagrados a quienes no se les exige pasar por el aro de la ideología propia antes de concederles una muestra de aprecio estético: a Reynoso, Gutierrez, Scorza, etc., los precede la etiqueta de izquierdistas y ella misma los suele o bien descalificar o bien hacer más bienvenidos.

A
Cueto, Ampuero, Bryce, por el contrario, se les clava el cartel de conservadores y se les juzga a partir de ello.

Sólo en años recientes ocurre, y muy parcialmente, que el rasgo ideológico no sirve para descartar a Vargas Llosa. Más bien, mucha gente parece haber llegado a una suerte de compromiso esquizoide en la manera en que lo recibe: de acuerdo con esa percepción, hay un Vargas Llosa novelista al que no se le puede objetar la obra y otro Vargas Llosa opinador y político con el que puede discreparse en todo, sin que el juicio sobre uno afecte al juicio sobre el otro.

Con Ribeyro lo que pasa, creo yo, es que la combinación de su pesimismo y su agudeza crítica suelen complacer por igual a conservadores y progresistas, aunque no llegue a enamorar a ninguno (Ribeyro gana por puntos en ambas canchas, pero no tiene fanáticos: no se puede ser fanático de la grisura).

Arguedas es de los pocos que nadie parece dispuesto a derribar del pedestal: curiosa posición que puede bien delatar que ya sus libros han dejado de ser percibidos como los peligrosos y explosivos discursos anticriollos que se vio en ellos en su momento, y han pasado a formar parte de la vitrina de los clásicos que el canon desinfecta y hace inocuos al incluirlos en su seno.

No es sorprendente que la política cree anteojeras para la lectura. Lo que sí sorprende, más bien, es cuando pasa lo contrario. Me llama la atención, por ejemplo, que en la narrativa peruana última, la más joven, el tema no merezca siquiera un instante de reflexión: identificar a los escritores como gente con ideas políticas se ha vuelto poco menos que un gesto exótico e impropio. Incluso más: suponer que tienen una ideología detrás de sus textos parece no sólo un despropósito sino una absoluta inutilidad.

Está claro que eso tiene mucho que ver con el creciente desinterés de los escritores más jóvenes, sobre todo los narradores, por identificarse con discursos políticos y por hablar sobre política en el sentido más lato. Pero no está tan claro por qué los lectores e incluso los críticos son incapaces de percibir un perfil ideológico en los autores y en sus obras.

Antes de que alguien salga con el cuento del fin de las ideologías, debo observar que una cosa es que los grandes discursos ideológicos del siglo diecinueve y veinte estén afrontando en nuestro tiempo una suerte de voluminoso descrédito y otra muy distinta es suponer que por primera vez en la historia la inteligencia humana se haya liberado de las anteojeras de la ideología o haya pasado a ver el mundo y sus sociedades sin organizarlos de acuerdo con unas ciertas ideas y con alguna forma de coherencia.

Entonces, ¿cuáles son los perfiles ideológicos de los jóvenes narradores peruanos? ¿Desde dónde escriben? ¿Cuál es la política que acompaña a sus poéticas? ¿Cuáles son sus afinidades? ¿Cuáles son sus debates? Sobre todo eso: cuáles son sus debates; en qué cosas desacuerdan, cuáles son las ideas que marcan las fronteras entre unos y otros; qué cosas escriben unos de ellos que los aproximen a los demás y por qué cosas estarían dispuestos a conflictuarse y dejar de verse o bien como mónadas o bien, simplemente, como una generación sin fisuras importantes.

(Cuando se leen unos a otros: ¿se leen solo para saber quién "está bien"? ¿Se puede "estar bien" o "estar mal" sin que haya un marco, un parangón, algo contra lo cual medirse? ¿Se puede ser un buen escritor en el aire? Al dar por hecho tácitamente que sí, ¿no se condenan los escritores a escribir medianías?).


Me resulta curioso, también, que en las charlas de los narradores jóvenes los ídolos parezcan castrados de cualquier valor político. Se habla de Bolaño o de Piglia como si el fervoroso antifascismo del primero y la raíz maoísta del segundo simplemente no existieran. Se menciona a Saramago y a Bukowski como si el guevarismo del primero fuera compatible con el nihilismo antiburgués del segundo.

Con los poetas la cosa suele ser distinta y la política suele ser crucial, y eso también es sorprendente: ha llegado a darme la impresión de que en el Perú la narrativa está dejando de ser un terreno de debate político mientras que en la poesía cada vez se agudiza más el rasgo opuesto, casi como una reacción. Si uno quisiera caracterizar a la generación última a partir de sus libros, la lectura de la narrativa nueva daría un diagnóstico radicalmente distinto del que produciría la lectura de la poesía más reciente: como si se tratara de dos generaciones simultáneas pero paralelas.

Fotomontaje gfp.

21 comentarios:

Paul Quispe dijo...

¿El término "joven" en su artículo, qué implica? ¿Un escritor joven en relación a la edad que publica algo? ¿Un escritor ya mayor en su edad, pero joven porque recíén, a sus años, se anima a publicar? ¿Escritores "nuevos", "noveles"?
Recordemos que, en la mayoría de casos, los pensamientos se maduran con la edad. Partiendo de ello, las respuestas a las preguntas anteriores ayudarían a entender mejor el panorama de su texto.

Saludos.

Paul Quispe dijo...

Ah, lo olvidaba, ¿ser uno de los "escritores más jóvenes del Perú", qué significa?

Saludos.

K. dijo...

Aparentemente olvidas una característica propia de la época contemporánea: la individualidad. Los grupos poéticos por ejemplo, y hablo de los peruanos, que llegaban a hacer escándalos públicos profesando una ideología común aunque utópica, ya no existen. Ya no se comparte masivamente una creencia política definida o radical, como antes.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Pero no estoy hablando ni de compromiso social, ni de afiliación política. También el nihilismo y hasta el solipsismo son marcos ideológicos.

Anónimo dijo...

Sugerente tu impresion, aunque discrepo en varios puntos. Respecto al meollo, la conclusion, seria facil decir que los narradores jovenes estan cegados por el mercado -y por alli iria su superficialidad y vacio ideologico, es decir, su sintomatico postmodernismo a la criolla o "en sintonia con la anglobalizacion". Seria facil tambien proponer discursos de resistencia ideologica en la poesia joven, pero alli habria mucho mas pan que rebanar. Dada la proliferacion de poemarios, es bien dificil encontrar tal sesgo como caracteristica comun, en oposicion al conjunto de produccion narrativa.
Otra cosa, queria hacer notar que tu breve resumen de la recepcion ideologica/estetica de los "consagrados" podria deconstruirse. En efecto, por un lado criticas las anteojeras ideologico-politicas de la critica, para resaltar que Cueto y Ampuero son maltratados. Mientras, por otro lado, reivindicas a Vargas Llosa a costa de caricaturizar a Arguedas hasta el punto de hacerlo totem inocuo. Es decir, entre lineas, recaes en el error que criticas, lees con anteojeras, o con lentes oscuros.

Anónimo dijo...

he leído tres antologías de narradores jóvenes publicadas este año y varios primeros libros, lo que encuentro es que salvo dos o tres nombres como alarcón y castañeda, los demás solo son buenos amigos, chicos de barrio (con calle) que se leen y se florean entre ellos, pero de trabajo estético con valor, no pasa nada. felizmente en la poesía no es lo msimo porque la poesía depende mucho menos de las ventas y el mercado. un poeta no publica para vender.

Antonio Azul aazul2007@gmail.com dijo...

Y olvidas Gustavo que esas anteojeras para juzgar al escritor por sus ideas politicas es fundamental en el Premio Nobel. Borges se lo perdió por conservador, Neruda lo ganó por comunista ¿Y qué decir de Saramago? Dime si me equivoco.

Anónimo dijo...

Gustavo. Tú eres el primero en encajonar a los escritores. Ya estableciste jucios de valor al dar una serie de nombres de autores "consagrados", dejando de lado lo que en este momento están creando la literatura más interesante en el Perú. Con el cuento de la etiqueta, dejas fuera no sé si premeditadamente o no, a escritores que no son consagrados por el canon ni son jóvenes, pero que están produciendo obras muy valiosas, las más importantes actualmente. Te voy a dar nombres,: Calderón Fajardo, Prochaska, Bellatín, Oscar Colchado, Jorge Benavides, Iwasaki, Patricia de Souza, Carmen Ollé, Ricardo Sumalavia, Iván Thays, Oscar Malca. No son consagrados (canonizados) y no son jóvenes, pero son indispensables para entender lo mejor de la narrativa peruana actual, la creativa, la que arriesga, lo nuevo.

Anónimo dijo...

Gustavo. Tú eres el primero en encajonar a los escritores. Ya estableciste jucios de valor al dar una serie de nombres de autores "consagrados", dejando de lado lo que en este momento están creando la literatura más interesante en el Perú. Con el cuento de la etiqueta, dejas fuera no sé si premeditadamente o no, a escritores que no son consagrados por el canon ni son jóvenes, pero que están produciendo obras muy valiosas, las más importantes actualmente. Te voy a dar nombres,: Calderón Fajardo, Prochaska, Bellatín, Oscar Colchado, Jorge Benavides, Iwasaki, Patricia de Souza, Carmen Ollé, Ricardo Sumalavia, Iván Thays, Oscar Malca. No son consagrados (canonizados) y no son jóvenes, pero son indispensables para entender lo mejor de la narrativa peruana actual, la creativa, la que arriesga, lo nuevo.

Anónimo dijo...

Oscar Malca??? Ese pata escribió un libro y nada más. Está dedicado al periodismo, hay otros realmente jóvenes de valor como Carlos Yushimito.

Anónimo dijo...

OSCAR MALCA YA ESTÁ OUT PARA LA NARRATIVA PERUANA, NO SÉ POR QUÉ LO NOMBRAN A MENOS QUE SEA AMIGO TUYO TAMBIÉN, LOS GRANDES NUEVOS ESCRITORES SON LOS LOOSERS COMO MAX PALACIOS, GABRIEL RIMACHE, CARLOS RENGIFO Y OTROS QUE NO SE CASAN CON LAS GRANDES EDITORIALES. SALUDOS.

ex pucp cuarentón dijo...

Jóvenes son los que tienen menos de 39 años... sino pregúntenle a Thays... al que ya le está llegando el deadline...

Anónimo dijo...

ya pues, pero Malca bordea los 50 y solo tiene "Al final de la calle", una novelita que ha envejecido una barbaridad. Debe seguir escribiendo el tío, se ha dedicado a hacer plata y nada de literatura, en cambio Thays sí chambea bien, anda de gira en gira.

Julio dijo...

Qué es ideología? Acá una definición: La ideología es un conjunto de ideas, formuladas deliberadamente, coherentes y racionales, empleadas para delimitar y comprender la forma en que puede organizarse la sociedad. Acá otra: La ideología es un conjunto de valores sociales, ideas, creencias, sentimientos, representaciones e instituciones mediante el que la gente, de forma colectiva, da sentido al mundo en el que vive. Acá una de Marx: Sistema de representaciones del mundo (filosofía, arte, religión, derecho, moral, ....) que utiliza la clase dominante para legitimar su posición privilegiada frente a las clases oprimidas. Las ideologías no describen al hombre su situación en el mundo y la sociedad de un modo correcto, sino de un modo deformado, falso. Esa deformación en la descripción del hombre es consecuencia del interés de la clase dominante por mantenerse en su situación de dominio. Cuál usamos para calificar a nuestros escritores de faltos de ideología? tal vez podríamos hacer una síntesis de varias definiciones y colocar al final la frase de Marx:"que utiliza la clase dominante para legitimar su posición privilegiada frente a las clases oprimidas." y así aliviar nuestro corazón solidario-compasivo de cualquier desviación burguesa. Posiblemente la ausencia de ideología que encuentras se deba a la óptica desde la que haces esa observación, es decir, si algún escrito no reúne las condiciones que tú crees son necesarias para llamarla ideología, es que simplemente no la tiene, mas claro, buscas algún tipo de enfrentamiento dialéctico o el esquema "tesis-antítesis" entre los autores, al no hallarlo, tu conclusión es ausencia de posición política e ideológica...
Además es interesante la proposición de hacer mas útil el blogueo planteando temas concretos sobre qué discutir y opinar. El medio ambiente es un tema interesante, en la red leo por ejemplo que "el medio ambiente es un sistema complejo resultado de las relaciones que se dan entre la atmósfera, el océano (corrientes marinas), la superficie terrestre (volcanes), la cubierta de hielo y nieve ,así como la dinámica que cada uno de ellos guarda con la biósfera en todas las escalas de espacio y tiempo, esto lo convierte en un sistema imposible de predecir…" La sociedad es un sistema complejo?, la economía también? es sensato hacer la analogía?. Los escritores jóvenes tal vez intuyen eso, tú escribes:"¿Se puede "estar bien" o "estar mal" sin que haya un marco, un parangón, algo contra lo cual medirse? ¿Se puede ser un buen escritor en el aire? Al dar por hecho tácitamente que sí, ¿no se condenan los escritores a escribir medianías?)." y reafirmas tu interpretación dialéctica de la literatura y su calidad, pero, al parecer la sociedad es compleja, y cada interpretación de la realidad es válida (en mayor en menor grado) el lenguaje también sería complejo, comienza con las letras y continúa con las palabras, frases, párrafos, capítulos y libros,(gradualidad) con la peculiaridad de que las letras no tienen nada que ver con las palabras y mucho menos con las ideas plasmadas, y así sucesivamente; es decir, conforme ascendemos de nivel aparece una nueva propiedad con características distintas (bifurcación)... Saludos...

Anónimo dijo...

Gustavo, una pregunta: ¿Qué te parecen escritores como Dante Castro, Miguel Gutiérrez o más jóvenes como Rodolfo Ybarra,Rafael Inocente (protegido de Gutiérrez) o Arturo Delgado Galimberti, todos con una posición política clara y sin medias tintas? Me gustaría leer tu opinión.

Mariom Lerner

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Sobre Miguel Gutiérrez y Dante Castro he escrito más de una vez; por ejemplo, en el prólogo de "Toda la sangre", una antología donde recogí textos de ellos y también de escritores políticamente más radicales. A los otros autores que mencionas no los he leído, salvo muy pocas cosas de Ybarra, insuficientes para opinar sobre su trabajo.

Anónimo dijo...

Me gustaria leer a Calderon Fajardo pero desde fuera del Peru es casi imposible, por eso hace un par de meses encargue a un familiar un par de novelas suyas para que me las compre en El Virrey o Crisol en Lima; pero oh! sorpresa, me dieron la mala noticia que no habia en stock ninguna de sus novelas. Todo ello me parecio curiosisimo porq en estos buenos blogs de literatura (Moleskine, El Hablador, Puente Aereo) se comenta muchisimo a Calderon Fajardo y creo que mi gran aficion por la lectura lo idealizo tanto al punto de decidir comprar sus libros...
Alguien puede decir donde se venden sus novelas??

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Bueno, yo no vivo en Lima. Yo compré libros suyos en El Virrey el año pasado, aunque, eso sí, eran de los viejos.

Anónimo dijo...

Dónde vives hermano, para mandarte algunas cosas.

Anónimo dijo...

gustavo, otra pregunta, qué opinas de los escritores que necesitan una opinión de los demás para sentirse escritores?

Anónimo dijo...

No creo que sea sólo vanidad. Debe ser como el pata de Encuentros Cercanos del Tercer Tipo, estás obsesionado con algo y no puedes parar hasta que compruebas que estás en lo cierto.