29.3.08

Tiempo

Los arrestos y el chavismo

Ha pasado un tiempo más que razonable para que el Estado diga a las personas arrestadas semanas atrás, a su regreso de una más que sospechosa reunión política en Ecuador, las razones específicas de su captura. Al parecer, esas razones no han sido declaradas; los capturados siguen en prisión y sin conocer los cargos que penden sobre ellos.

Esa situación es evidentemente irreconciliable con el estado de derecho y debe terminar de inmediato. O se presentan pruebas, o se explicita la acusación, o se libera a los detenidos: no tiene nada que ver ni con la edad, ni con las inquietudes culturales, ni con la simpatía de ninguno de ellos: se llama ley y debe ser siempre la misma para todos.

Una consecuencia lamentable del abuso de derecho del gobierno en este caso es que los medios hayan comenzado a insistir más en la arbitrariedad del arresto que en el peligro evidente y real que representan las coordinaciones pancontinentales del chavismo y su conjura por extender su poder a países donde su presencia es indeseada e indeseable.

18 comentarios:

Anónimo dijo...

nadie te cree nada.

Anónimo dijo...

Celebro tu conducta consecuente, no esperaba menos.
Que se cumpla la ley, aunque alan garcía esté en el poder.

Anónimo dijo...

cuando te sueñas crítio serio, no te ves cambiando de opinión en dos semanas sobre el tema Patiño.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

No he cambiado mi opinión general sobre el tema. Una reunión hecha con dinero de Chávez, protección de Correa y mensajes de un asesino de las FARC no es una reunión de blancas ovejitas. Pero el estado de derecho tiene sus formas de defender la libertad de los individuos y hay que respetarlas siempre, en todos y cada uno de los casos, no con las personas que nos caen bien, sino con todas las personas.

Anónimo dijo...

está bien, también haz una campaña por los presos de guantánamo que quién sabe cuánto tiempo están guardados sin que se sepa nada de ellos.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Guántamo, afortunadamente, va a ser cerrada en poco tiempo, porque los tres candidatos presidenciales sobrevivientes, incluyendo al republicano McCain, están en favor de que se cierre. Pero por si te resulta mejor escucharlo de mí: ¡cierren Guantánamo!

RODOLFO YBARRA dijo...

Ahora parece que casi todos están “convencidos” de que Melissa es INOCENTE, (preguntaron, indagaron, se respondieron a miles de cuestionamientos, test de memoria e infalibilidad, etc).
Cuánto tiempo hay que esperar para su liberación. Un abogado bien informado –trabaja para el gobierno central- nos contó que la liberación (puesto que NO hay cargos) sería en noviembre cuando las agendas internacionales del Estado concluyan.
¿Qué es lo que le toca hacer a una sociedad donde la solidaridad empieza a “ser” considerada como una “extensión” de la subversión?
Hicimos una protesta pacífica donde nuestras “armas” eran los poemas y nos dieron patadas, varazos y –el denigrante y peruanísimo- rochabús. ¿Cuál sería el correcto proceder en un “Estado de derecho”?
Tú dices “se llama ley y deber ser siempre la misma para todos”. Hace tiempo el Perú es o se convirtió en algún momento de su historia en un estado salvaje dominado por simios, gorilas y orangutanes o búfalos (aquí se cumple o se completa ese 2 por ciento de ADN que nos diferencian de los monos), esos que esperan fin de mes para cobrar y darse la gran vida como los congresistas (encima con inmunidad parlamentaria, durmiéndose, haciendo la finta, al menos que defiende a su patrón en el juicio a Fujimori, como ese espécimen bestializado por el poder y el dinero: Carlos Raffo). Esos politiqueros idiotizados, amamantándose en el odio de los que los eligieron, atentos a los dictados del gran capital, sirvientes y ganapanes del imperialismo que quieren silenciar a varazos o (balazos) los reclamos populares.
Y qué dicen los intelectuales mecanicistas, los pensadores de una "realidad corrupta” que se cuidan de no “caer” en el “error” y cuya fobia al mundo empíreo los mantiene frente a un panel del computador tecleando y construyendo el mundo a su justa y exacta medida.
El caso de Melissa, NO es un caso aislado, NO es un lunar en el horrible rostro del Estado, ES la constante, el lugar común, cosa de todos los días. Si las formas pacíficas y legales de protestar no sirven para hacer justicia o -por lo menos- avisar de un atropellamiento, Si las leyes son una pantomima de algo fofo y vacuo que en realidad no existe, entonces cuál sería la forma “correcta” de proceder. Te dejo esta interrogante, mientras Melissa Patiño, vejada en sus derechos, acusada de instar al “terrorismo internacional” y tratada como una indeseable, coactada incluso en sus “derechos” de presa, espera en “Santa Mónica”.

PD: era más fácil liberarla en los 15 días de supuesta "investigación" Ahora, después del "fracaso" de los dos primeros abogados (un buen defensor sabe que aquí NO hay normas legales, y si las hay no funcionan) y después del tiempo transcurrido, la situación nos devela una miseria "humana" y social que no sólo produce arcadas, sino rabia e impotencia.

Anónimo dijo...

Lo justo es un poco de publicidad para este señor; ¿no es cierto? Tal vez autoexcluido por propio capricho y una gran dosis de necedad.

Rapsodia Vagabunda/Juan Carlos Guerrero/ Lima, 2008

El protagonista central de la historia es el antihéroe peruano TIPO GALVAN, residente en un pueblo limeño. Joven de temperamento artístico, pronto el medio social y familiar –que lo consideran un vago- se convierte en asfixiante. No le alcanza el amor de una muchacha constante en sus sentimientos y que lo acepta como es, un bohemio. Con otros dos amigos con preocupaciones similares, el Colorado y el Dorgus deciden ir a la gran ciudad de Lima con la esperanza de que se editen sus poemas.

El trasfondo político de la historia pivotea alrededor de la gran Marcha de Julio del 2000 contra la dictadura Fujimori y la transición hacia un renacimiento democrático. El deambular (“lateo”) por Lima oficia de hilo conductor de la trama hasta el desenlace cuando el grupo pierde sus esperanzas sin lograr ser publicados en un medio dominado por el establishment cultural académico de la gran capital inserto en una dialéctica de poder que no cambia a pesar de los progresos de la sociedad hacia la democracia.

La caracterización del personaje, lograda a través de distintos pasajes donde se lo muestra en sus actitudes ante diferentes situaciones (el amor, el hambre, la búsqueda de reconocimiento artístico) es uno de los puntos en los cuales el autor logra la empatía del lector con el mismo.

Quizá porque en el fondo, aún los màs comprometidos en el mundo social y económico capitalista, llevan adentro ese anhelo de una libertad superior del espíritu, única vía sana para escapar a las severas exigencias y disciplinas de la vida económica. Todos llevamos un vagabundo en el corazón como Tipo Galván: “la vida, la vivía a salto de mata, a lo que venga, en una total anarquía, su mundo era todo eso, tan semejante al ir y venir de las olas, sin embargo, aún las olas tienen un orden, él iba y venía porque no sabía hacer otra cosa”.

A partir de su llegada a Lima de los tres compinches poetas asistimos al gradual esmerilado de sus ilusiones. No obstante sucesivos fracasos, suceden avatares existenciales, singulares vivencias que el autor sabe describir con oficio, matizando con reflexiones metafísicas acerca del sentido de la vida y el amor.

Uno de los aspectos que hacen entretenido el libro es su formato en viñetas, historias cortas que se ensamblan bien en una coalescencia final pero que discurren en distintos escenarios y tiempos, con diferentes personajes. Por el tamaño se parece a una nouvelle. Matizada con otros recursos narrativos, por ejemplo, poemas y algunos relatos sin puntuación, de un solo párrafo.

La trama de fondo puede estimarse como el drama del artista por realizarse en una sociedad y en un medio que no lo valora, transitando por escenas de comedia de la vida., la de un alma hermosa de poeta frente a las embestidas de un mundo cruel y real. Algunos de los cortos episodios son inolvidables, algunos bizarros en clave de humor, otros sorprendentes por el encanto de su prosa poética.

Un componente de la nouvelle es la crítica a los literatos renombrados que se autopromocionan entre ellos sin darles oportunidades a los nuevos escritores. Hay una conciencia crítica respecto al establisment literario peruano que usa discriminatoriamente su poder de difusión de nuevos autores. La crítica principal parece estar enfocada en un imponente hombre de la literatura del Perú cuyo nombre se ha ficcionalizado.

Siendo jóvenes los tres protagonistas de la historia, el amor físico ocupa un lugar importante en el libro. Hay una pronunciada tonalidad erótica a lo largo de la historia. El relato que inicia el libro, como para anunciarnos lo que viene después, es el que tiene de protagonista a Cramer, una rubia holandesita que excita el solo mirarla. Este primer episodio nos anticipa lo que puede esperarse de una físicamente dotada y bella joven que hace turismo con una fiel amiga decidida a encontrar satisfacciones sexuales superiores. Lo consigue, primero en la Costa Brava con un curro andaluz “de vida borracha y parrandera” y luego en Lima con el seductor peruano, Tipo Galván.

En algunos episodios eróticos el autor logra, sin desbordes, escenas de intensidad narrativa:

…”Era así como siempre había querido morir, enteramente entregado a los rieles donde bramaba una locomotora con caderas y piernas femeninas. El rumor de la batalla había traspasado la fábula del corredor. No hubo tregua ni perdón por parte de ambos, se amaron como si fuera la última vez que se verían, como si estuvieran condenados a muerte, como si nunca amanecería”…

La ciudad de Lima resulta ser un protagonista importante. “Latear” por las calles de Lima, descubriendo sus misterios y su alma, un equivalente peruano al flaneur de Baudelaire en París. Práctica terapéutica, también preferida de Borges de Buenos Aires, el “latear” es el catalizador de las contradicciones de Tipo Galván y sus compinches, una manera de diluir sufrimientos y fracasos, pero también de su afirmación existencial, con un aura de cierto contento redentor.

El autor nos lleva de la mano por ese universo múltiple en movimiento que es la ciudad capital del Perú, un animado caleidoscopio de personajes y emblemàticos lugares.

Caminador del día y de la noche de esa jungla urbana, visitador de bares y ambientes non sanctos, y de lugares entrañables de Lima (la Avenida Wilson, la placita Francia, Cerro Azul, San Isidro, La Molina, Miraflores), Tipo y sus amigos interactúan con sus personajes: el poeta borracho que termina en el siquiátrico, el viejo sabio y pobre, el japonés que atiende un bodegón y sueña con escribir el aiku perfecto, los rateros, los vendedores informales a la intemperie desde buhoneros hasta gastronómicos que contaminan un paseo con sus olores (“papas nadando en aceite caliente”), los estridentes musiqueros, prostitutas y travestis, sobre todo los mendicantes de la miseria del desempleo.

En Lima los espera a los incrédulos poetas provincianos la infranqueable muralla de intereses del establishment cultural poco dispuesto a abrir sus puertas a las jòvenes figuras, sobre todo si no están dispuestas al servicio de las ambiciones personales de ellos.

El protagonista, Tipo Galván, es enfático respecto al compromiso personal con su arte y su existencia (“un espíritu màs cercano al de Cioran que al de Sartre”) antes que con los incidentes políticos de su país, presintiendo quizá que los nuevos poderes acomodarán sus preferencias artísticas al servicio de sus propios intereses. Las episodios donde el personaje reafirma su identidad libertaria y es escéptico respecto a los ideales políticos que predominan tiene, para qué decirlo, un espíritu anarco humanista a lo Joyce-Bukowski.

Esta actitud tiene un mèrito: el autor impide al lector encasillarlo ideológica o políticamente, buen recurso para lograr una conexión rápida y directa con el receptor de su obra.

Como no podía ser de otro modo, el libro está poblado de evocaciones literarias: Vargas Llosa, Marsá, Bukowski, Cortázar, Vallejo, Neruda, Bolaños, Joyce, Bryce Echenique, Flaubert, Ibsen, Augusto Monterroso. No faltan tampoco alusiones sobre estilos y corrientes literarias. Tampoco la evocación de Spartkus el preferido del autor, al que dedica una viñeta heroica y que como significante adquiere valor redentor al final.

Ya sin ilusiones y con mucho pesar en sus almas, fracasados sus reiterados intentos tanto literario como de integrarse al sistema con un trabajo estable, el grupo del Colorado, el Drogus y Tipo termina por disolverse. Los dos primeros regresan a su pueblo de origen y Tipo queda boyando sin rumbo en Lima. La vivencia del presente como inmediatez perentoria, desesperado y al borde del abismo, le surge un deseo vago de buscar trabajo e integrarse al sistema como única salida de sobrevivencia, pero sabiéndose perdedor.

No obstante este desencanto existencial, tan lacerante para el joven artista, Tipo no se deja caer en el nihilismo. Hay un Spartakus en su alma dispuesto a continuar la lucha contra el sistema. No hay fuga en el alcohol, ni en la droga, y, por lo tanto, no hay autodestrucción. Tipo se dá cuenta que ése es el destino que él mismo eligió. Que, a pesar de tantas desilusiones y de estar siempre propenso a ser el hombre en el lugar y el tiempo equivocados, atraviesa la tormenta y sale airoso de su propia alma porque intuye que su empecinada soledad es la sustancia de su propia libertad.

Mientras pudiese latear por las calles de Lima y mientras pudiera escribir, Tipo Galván sabe que las batallas perdidas no son la guerra concluída y que, por esto mismo, el sistema no ha logrado sepultarlo del todo bajo su aplastante realidad. Hay resto para aventurarse en un mar de desventuras que fatalmente empuja al artista a una deriva existencial donde no existe ni el amor perdurable ni la paz final:

“Se llenó de coraje, le volvieron las ganas ser el de antes, no tenía escapatoria, el destino exigía de él, una fortaleza a prueba de naufragios. Morir de pie es mejor que vivir de rodillas, era mil veces mejor, aunque la nave se hundiera no tendría porqué abandonarla, pues él era el único tripulante: el capitán y el marinero a la vez, el ejército de un sólo hombre, forzado a dar batalla, a inmolarse en nombre de su arte como un auténtico piloto kamikaze”.

Anónimo dijo...

http://voltairemaniablog.blogspot.com/2008/03/retrato-de-un-artista-peruano.html

martes 25 de marzo de 2008
Retrato de un artista peruano

Juan Carlos Guerrero en el Cuzco entre amigos



La lucha del artista contra la indiferencia y los impedimentos de su medio familiar, intelectual y político es la odisea universal del escritor joven, en Dublín de principios de siglo XX como en la Lima de principios del XXI.

Fue también la de Voltaire en la Francia del siglo XVIII o la del maldito Bukowki, quizá el referente màs apropiado de esta lucha por cuanto tuvo la capacidad de afirmarse a rajatabla en sus vicios,consagrándolos como espléndidas virtudes a través de la provocadora estética de su literatura.

Se trata de la èpica del espíritu libertario, de "la loca bùsqueda de la libertad", en palabras de este escritor peruano . Mi amigo Juan Carlos Guerrero ha aportado con su Rapsodia vagabunda (Lima, 2008) una voz genuinamente peruana y contemporánea a esta antología del abrirse camino luchando contra fuerzas muy superiores a las del espíritu solitario que lucha a brazo partido para sobrevivir en la intemperie de sus existencias.

TIPO GALVAN proviene de un pueblo a hora y media de Lima; decide con el Colorado y el Dorgus, otros dos amigos de similares inquietudes poéticas trasladarse a la gran ciudad capital con la esperanza de ser publicados. Atràs quedan hogares insatisfactorios que los consideran "vagos", y, como en el caso de Tipo Galván, el amor fiel y consecuente de la bella María Pía pero que no alcanza para saciar el deseo artístico de quien reniega de las costumbres burguesas.

Los abismos que transita Tipo Galván en su búsqueda libertaria sirve para establecer una sintonia emocional con el lector solidario con su esfuerzo:

“la vida, la vivía a salto de mata, a lo que venga, en una total anarquía, su mundo era todo eso, tan semejante al ir y venir de las olas, sin embargo, aún las olas tienen un orden, él iba y venía porque no sabía hacer otra cosa”.

La nouvelle tiene 200 páginas y un formato de historias cortas cerradas o abiertas que hace entretenida la lectura, matizándola con poemas de tono existencialista y cambios de estilo; por ejemplo, largos párrafos sin puntuación apropiados para la naturaleza íntima de la voz que se expresa en esos momentos. En general, en el libro campea una prosa poética, indicio de que se trata de un escritor con oficio.

Siendo jóvenes los tres protagonistas de la historia, el amor físico ocupa un lugar importante en el libro. En algunos episodios eróticos el autor logra, sin desbordes, escenas de intensidad narrativa:

…”Era así como siempre había querido morir, enteramente entregado a los rieles donde bramaba una locomotora con caderas y piernas femeninas. El rumor de la batalla había traspasado la fábula del corredor. No hubo tregua ni perdón por parte de ambos, se amaron como si fuera la última vez que se verían, como si estuvieran condenados a muerte, como si nunca amanecería”…

El relato también tiene a la ciudad de Lima como protagonista destacada. El valor testimonial en este sentido es otro de los atractivos de la lectura de Rapsodia vagabunda. El autor nos lleva de la mano por ese mùltiple universo en movimiento que es la ciudad capital del Perú, con su animado caleidoscopio de personajes y emblemàticos lugares.

Hay un trasfondo histórico político en la trama. Es el Perú de la transición del autoritarismo a la democracia donde se destaca como acontecimiento la Gran Marcha de los Cuatro Suyos.

Este evento tuvo lugar los días 26, 27 y 28 de julio del 2000. Se trata de una movilización popular en protesta contra la corrupción y el fraude electoral del autoritarismo del entonces presidente de ascendencia japonesa, donde empezó a adquirir protagonismo político Alejandro Toledo (al que no se menciona dado el carácter ficcional del relato).

Sin embargo, el protagonista, Tipo Galván, muy a lo Joyce, es enfático respecto a la prioridad de su compromiso con la literatura (“un espíritu màs cercano al de Cioran que al de Sartre”) antes que con los acontecimientos de la política local. Presiente, quizá, que los nuevos poderes acomodarán las expresiones artísticas al servicio de sus propios intereses y serán un nuevo obstáculo a vencer por el artista independiente.

Como no podía ser de otro modo, el libro ademàs de las alusiones a personalidades literarias peruanas, no mencionadas pero foco de crítica en cuanto parte del establishment académico y literario, está poblado de evocaciones mayores: Vargas Llosa, Marsá, Bukowski, Cortázar, Vallejo, Neruda, Bolaños, Joyce, Bryce Echenique, Flaubert, Ibsen, Augusto Monterroso.

No faltan tampoco alusiones sobre estilos y corrientes literarias. Una viñeta especial es dedicada al personaje Spartkus, preferencia importante de Juan Carlos Guerrero; tiene el poder de un significante redentor, y ésa es su función en el cierre de la historia.

Ya sin ilusiones y con mucho pesar en sus almas, fracasados sus reiterados intentos tanto literarios como el de integrarse al sistema con un trabajo estable, el grupo del Colorado, el Dorgus y Tipo Galván termina por disolverse. Los dos primeros regresan a sus lugares de origen, Tipo Galván queda boyando sin rumbo en Lima.

La vivencia del presente como inmediatez perentoria, desesperado y al borde del abismo, le surge un deseo de buscar trabajo e integrarse al sistema. Pero únicamente como compulsión por la sobrevivencia, sabiéndose perdedor en el mercado.

No obstante este desencanto existencial, tan lacerante para el joven artista, Tipo no se deja caer en el nihilismo. Hay un Spartakus en su alma dispuesto a continuar la lucha contra el sistema. No hay fuga en el alcohol, ni en la droga, y, por lo tanto, no hay autodestrucción.

Tipo se dá cuenta que ése es el destino que él mismo eligió. Que, a pesar de tantas desilusiones y de estar siempre propenso a ser el hombre en el lugar y el tiempo equivocados, atraviesa la tormenta y sale airoso de su propia alma porque intuye que su empecinada soledad es la sustancia de su propia libertad.

Mientras pudiese latear por las calles de Lima y mientras pudiera escribir, Tipo Galván sabe que las batallas perdidas no son la guerra concluída y que, por esto mismo, el sistema no ha logrado sepultarlo del todo bajo su aplastante realidad. Hay resto para aventurarse en un mar de desventuras que fatalmente empuja al artista a una deriva existencial donde no existe ni el amor perdurable ni la paz final:

“Se llenó de coraje, le volvieron las ganas ser el de antes, no tenía escapatoria, el destino exigía de él, una fortaleza a prueba de naufragios. Morir de pie es mejor que vivir de rodillas, era mil veces mejor, aunque la nave se hundiera no tendría porqué abandonarla, pues él era el único tripulante: el capitán y el marinero a la vez, el ejército de un sólo hombre, forzado a dar batalla, a inmolarse en nombre de su arte como un auténtico piloto kamikaze”.

Anónimo dijo...

bueno, aunque tarde, es bueno que faverón rectifique. lo mismo hay que decir de la administradora de kolumna ocupa, quien luego de hacer sus propias indagaciones se sube al carro de los que piden libertad para la chica Patiño. Suban nomás, este carro es para todos, es superdemocrático, aprendan.

Anónimo dijo...

Necesitó Rocío Silva más de un mes de meditación para recién ahora dar su voz, tardía y prácticamente a modo de responso.

Anónimo dijo...

traaaaanquilo wikybarra

GUILLE da MAUS dijo...

Es cierto que el hermetismo del gobierno favorece más a los presuntos terroristas que a la seguridad nacional. Pero creo que esto, sin embargo, es cuestión de temperamento y "estrategia". Tengo entendido que hay una investigación en curso por parte de la DIRCOTE que apunta a una red más grande. Las reservas del gobierno en este caso podrían ser comprensibles y legítimas. Pero mas fuertes parecen su torpeza e ineptitud.

Sin embargo hay señales de que este proceso no anda del todo fuera de la legalidad y del respeto a los derechos. APRODEH que tiene a su cargo la defensa de C. Azparrent no ha denunciado irregularidades graves en este caso. Tampoco el IDL que parece ha tomado la defensa de Melissa Patiño.

Anónimo dijo...

Uyuyuy..

La pregunta de esta noche es la siguiente:

¿Estaría usted de acuerdo en soltar de la cárcel a una mosquita muerta, dizque vate y candelejona, que "sospechosamente" estuvo recibiendo ordenes de los jerarcas narcoterroristas de las criminales FARC en el santuario que estos poseen en el Ecuador del presidente Rafael Correa...?

Repito:

¿Estaría usted de acuerdo en soltar de la cárcel a una mosquita muerta, dizque vate y candelejona, que "sospechosamente" estuvo recibiendo ordenes de los jerarcas narcoterroristas de las criminales FARC en el santuario que estos poseen en el Ecuador del presidente Rafael Correa...?

Indudablemente la lavandera de Baruch Ivcher, la señora Cecilia Valenzuela, tiene seguidores y fanáticos "indiscretos" que allende fronteras, sin reparo alguno y excelente prosa, emulan su razonamiento post moderno, democrático y globalizador.

Pd.- Qué bueno que Caretas informe con meridiana claridad sobre la extorsión mafiosa que Baruch Ivcher por algunos millones de dólares, acostumbra hacer a distintos gobiernos peruanos a cambio de brindarles "buena imagen y mejor información" en "su" ilegal canal de televisión.

A diferencia de los hampones hermanos Wolfenson y su pasquín La Razón, y distinto también a los hermanos Winter en el otrora canal de San Felipe, el ilegal "propietario" de Frecuencia Latina, no necesita asistir a salita alguna de Inteligencia para ‘levantarse’ cuantiosas sumas de dinero.

Habría que preguntarse si la campaña sistemática de Frecuencia Latina a través del cómico Carlos Alvarez y la mucama Ña-Pancha Valenzuela contra Alejandro Toledo y Elian Karp fue un "encargo" del amo del canal porque la esposa del presidente en la embajada israelí en Lima se negó acceder al chantaje de Baruch Ivcher para no joderlos...?

Han pasado muchos meses y este tema recobra actualidad.

Fausto

Anónimo dijo...

gracias...

Anónimo dijo...

Han entrevistado a Coral en la revista Domingo de La Republica. Parece muy sobrio y elaborado. ¿Qué opinas de lo que dice Coral, Faveron? en general...
Germán S.

Lucio Suárez dijo...

Bueno, para ser justos, creo que el cholo Gustavo Faverón, no se ha rectificado, ni ha modificado su posición.
él ha condenado la participación de gente ingenua e irresponsable en esas reuniones, pero igual pidió un trato legal para la chica Patiño.
El tema, es que efectivamente, aquí ya se entró en una etapa abiertamente ilegal por parte del estado, al mantener más allá del tiempo establecido, a personas acusadas. Y, lo que cabe, es no tolerarle esta conducta al estado. No hay que admitirle estas barbaridades procedimentales.
Mañana, la chica Patiño, si tiene el aplomo y la asesoría adecuada, le estará abriendo un proceso al estado peruano, en la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Mucha fama, bastante plata, para la chica poeta. Lo importante es que no deje de escribir. No descansar Melissa. viviendo y Escribiendo, por favor.

Javier Arévalo dijo...

Melissa Patiño recibe apoyo legal del IDL, Lima 9 de abril 2008
Sigue secuestrada en un penal de alta seguridad y el poder que la retiene no muestra prueba alguna de su culpabilidad.

El Instituto de defensa Legal IDL (www.idel.org.com) ha asumido la defensa legal de Melissa Patiño, organización que se suma a la alerta mundial del PEN club Internacional, institución que alguna vez presidiera nuestro compatriota Mario Vargas LLosa y que lucha en todo el mundo por vigilar el estricto cumplimiento de la libertad de opinión y la defensa del Estado de Derecho.
La familia de Melissa había recurrido a un primer abogado que llegó a ellos por medio de la Iglesia a la que pertenece la madre: éste no era un penalista e ignoraba cómo manejar la situación; semana y media después tuvo que abandonar el caso.
Los familiares se habían negado a aceptar el apoyo que podían ofrecer APRODEH y el IDL, y menos querían que los abogados de los otros detenidos, a quienes Melissa Patiño ni siquiera conocía, se ocuparan de la defensa.
La familia respondía así a la campaña mediática que ha convertido en sospechoso de terrorismo a cualquiera en este país, donde ahora existe el “contrabando ideológico” y a la que se han sumado diferentes medios de comunicación y periodistas tan notables como Cecilia Valenzuela y Angel Paez, que reprodujeron, en este caso, sin criba ni cotejo y sin cruzar información alguna, los partes dictados por el Ministro del Interior y el actual jefe de la policía.
Esto ha contribuido ha crear un clima donde pronunciarse sobre un problema social puede acabar acabamos metiendote en la misma bolsa con subversivos o verdaderos agitadores políticos inclinados a la violencia.
Un alto funcionario del IMPE comentó off de record a una conocida periodista peruana que lamentaba que quienes iniciamos esta campaña en defensa del derecho de la ciudadana Melissa Patiño estuviéramos ahora "implicados" en el caso.
Pues los “implicados” en esta defensa del Estado de Derecho sabemos que es la única forma de combatir moralmente a los movimientos subversivos que quizá siguen vivos en este país.
Los implicados en esta defensa del Estado de Derecho sabemos que, como ciudadanos, tenemos el derecho y el deber de vigilar y denunciar a los funcionarios del Estado que usan el poder que les hemos encargado en beneficio propio.
En este caso específico, denunciamos la inepta gestión del Ministerio del Interior y de la Policía peruana que, como todos sabemos, cuenta con policías experimentados que desmantelaron, en los años 90, con el uso de la inteligencia, a dos movimientos tan sanguinarios como el MRTA y Sendero Luminoso. Hoy, esa inteligencia no se divisa, cosa que debería preocuparnos, más aun cuando vemos que los recursos de inteligencia, que debían destinarse a atrapar delincuentes –comunes o subversivos– son invertidos en perseguir al hijo del Ministro del Castillo y quizá -y esto hay que probarlo aún– a poner aparatos de escucha a periodistas de El Comercio.
Quienes iniciamos esta cadena de solidaridad para defender a Melissa Patiño como amiga, y como una ciudadana afectada por un abuso de poder perpetrado por incompetentes funcionarios del Estado, agradecemos a quienes creyeron en nuestra palabra y se sumaron a su defensa sin pedir las “pruebas” de inocencia que al parecer es necesario ahora exhibir en el Perú para no ser señalado como terrorista.
Quienes sabemos cabalmente que Melissa Patiño no milita en movimiento subversivo alguno; que ni siquiera, como yo -y disculpen que haga esto tan absolutamente personal-, es simpatizante de Chávez (lo que tampoco sería un delito) seguimos exigiendo al poder que la tiene secuestrada que muestre alguna evidencia de su culpabilidad o que la libere inmediatamente.
Nos han preguntado por qué solo la defendemos a ella: la respuesta es muy simple, ni siquiera conocíamos el nombre de los otros detenidos, y cuando Melissa Patiño llamó desde Tumbes para informarme que estaba detenida y acusada de terrorismo, comenzamos a difundir su caso porque a ciencia cierta sabíamos que ella no es culpable de lo que la acusan.
Pero creemos que defender a un ciudadano de los abusos del poder es defender a todos los ciudadanos: alguien pagará ante la ley por este abuso y entre ellos estarán un ministro incompetente, un jefe de policía que se ha comportado como vigilante nocturno, un fiscal sumiso a los dictados de poder y un poder judicial que no cumple con su papel: velar porque la justicia y la ley nos protejan a todos los ciudadanos.


Javier Enrique Arévalo Piedra
Escritor e “implicado”