10.4.08

Ese viejo lastre

¿El periodista imprescindible de la prensa peruana?

Hay quienes siguen sin explicarse por qué César Hildebrandt no tiene programa propio en la tele peruana; por qué el maestro, el patricio, el decano, no recibe, en premio a la longevidad de su genio, unas cuantas horas de señal abierta cada semana. Mirko Lauer, hidalgo y preocupado, se pregunta cómo es posible que un opinador del fuste de Hildebrandt sea marginado por todos los canales de televisión: ¿qué clase de problema mental tenemos los peruanos, que nos negamos a escuchar a este periodista portentoso, acaso el único imprescindible de todos?

En las últimas semanas, se ha querido decir que Hildebrandt --quien tiene columna diaria en la prensa, se anuncia en primera plana todas las mañanas, anda de gira por cuanto show televisivo patalea en las pantallas limeñas, conduce un programa propio en la radio, cuenta con dos o tres blogs dedicados a reproducir hasta su último rugido hepático, y a quien el hijo del primer ministro le ofreció hace poco la asesoría general de todos los programas periodísticos de RBC-- es ni más ni menos que un segregado, un perseguido, un aislado y un paria a quien la maldad nacional le pega como a entenado mañana, tarde y noche.


Yo no quiero preguntarme por qué César Hildebrandt no tiene un programa en la tele. En el Perú hay mucha gente que lo merecería más que Hildebrandt y que lo haría mejor. No sé si con la misma acogida, no sé si con la misma facilidad para la rabieta y los fuegos artificiales --que en su caso, además, hace tiempo se han convertido en fuegos fatuos--, pero sí mejor: con más objetividad, con más respeto por la información y sin duda con muchísimo más respeto por el prójimo. No quiero preguntarme, entonces, por qué Hildebrandt no tiene programa propio: quiero preguntarme para qué querríamos que Hildebrandt tuviera uno.

Cualquiera que en verdad lo lea o lo escuche, sabe que Hildebrandt está desbarrancado: sus columnas son, unas veces, una sarta de falsedades sin fin: injurias, difamaciones, despropósitos, inventos, un alarde penoso de esa mitomanía zángana que parece supurarle por las uñas cada vez que se acerca al teclado. Y otras veces son la expresión de un odio asfixiante por colectividades enteras: Hildebrandt es homofóbico, es sexista, es misógino, es xenófobo, es ciegamente antichileno, es sinófobo gratuito, es antiamericano delirante, es antisemita de panfleto y es racista por más que intente fingir a veces que no.


Si en verdad, como dicen muchos y yo creo también, la sociedad peruana se está limpiando poco a poco del rostro las marcas que esos prejuicios han dejado en nosotros por siglos, debo decir que hay gente como Hildebrandt que parecen la servilleta en que los restos de todos esos prejuicios han quedado enredados: tal como yo lo veo, Hildebrandt representa todo lo que el Perú debe dejar de lado si quiere un día convertirse en una sociedad abierta, plural, democrática, limpia, cuyos ciudadanos tengan permiso para todo excepto para lanzarse inmundicia unos a otros.

Hildebrandt, por otro lado, ha vivido muchos años con la carta blanca de la inteligencia: en un país donde la inteligencia y la erudición y la profundidad y la capacidad analítica y la fuerza para elaborar y racionalizar sólo muy de vez en cuando merecen respeto, los peruanos hemos elegido tontamente a César Hildebrandt como una de esas personas a las que debemos admirar por su intelecto. El problema es el siguiente: es muy discutible que una mente abarrotada de prejuicios, enmarañada de sinrazones, parcializada de afanes segregacionistas y malograda por el insano desprecio a los demás pueda realmente ser considerada una mente inteligente.

Los prejuicios --el sexismo, el racismo, la homofobia, el aristocratismo, la xenofobia, la misoginia, etc-- son taras de la inteligencia, son trampas contra la razón, son enemigos del pensamiento claro y obstáculos del raciocinio; quien se guía por ellos, es un ciego, cree en mentiras, ve fantasmas, se siente perseguido por entidades inexistentes, víctima de complots que sólo existen en su mente nebulosa, presa de pesadillas que cree encarnadas en su contra. La mente humana no tiene espacio para albergar todos los prejuicios del mundo y albergar además alguna brillantez.


No ignoro que lo que llamamos inteligencia, por supuesto, es en parte una disposición de la mente y en parte el encuentro de esa mente con la cultura y el medio que la rodea. Acaso Hildebrandt tiene la capacidad que lo hubiera hecho un inteligente ciudadano en algún momento del pasado, antes de que la civilidad y el mundo occidental distinguieran cosas como que todos los seres humanos son iguales sin importar su sexo o su sexualidad, su religión o su procedencia, su raza o su cuna; en aquel tiempo gracias a Dios cada vez un poquito (sólo un poquito) menos presente, cuando los limeños lanzaban piedras a los gays en las playas de la Costa Verde y una camisa de flores era vista como poco menos que un atentado contra la moral; quizá Hildebrandt hubiera sido un inteligente encomendero del Potosí, un inteligente prior de monasterio medieval, un alguacil inteligente en el lejano oeste.

Pero como ciudadano del siglo veintiuno, Hildebrandt es un cero a la izquierda, una cuenta en rojo, un error, una cifra anacrónica, un pésimo recuerdo.
Quienes piensen que exagero, lean su artículo de hoy en La Primera, en el que insulta gratuitamente a las feministas, a los gays y las lesbianas, a las mujeres en general, y lanza el tipo de bravata que nuestro bisabuelo senil podría lanzar: atacando a partidos políticos porque están, según dice, llenos de "locas" y "marujas" y mujeres barbudas y decadencia digna de corte caligulesca.

Hildebrandt es incapaz de entender la importancia crucial de las luchas igualitarias de nuestro tiempo, incapaz de comprender que son imprescindibles, que desaparecer el sexismo y el racismo y la homofobia es más importante que desaparecer a Chile y al Club Hebraica y a la calle Capón, que no se puede engendrar una nación con futuro si nuestro presente se reduce a un brote purulento de enfermedades del pasado. Es incapaz de razonar que la igualdad de los seres humanos no es una graciosa concesión del hombre blanco al resto de la humanidad, sino una condición necesaria para la vida civil: cree que las feministas deberían agradecerle el hecho de que las haya tolerado hasta ahora, que los homosexuales y las lesbianas deberían prosternarse a sus pies y saludar el favor que les hace al no acusarlos y señalarlos con el dedo todas las mañanas. Hildebrandt cree que decirles feas a las lesbianas y maricones a los apristas y peludas a las feministas es una victoria del intelecto. Hildebrandt es un as de la grisura que confunde la buena ortografía con la claridad de pensamiento y la impunidad agraviante con la valentía.

Es una lástima. Pero léanlo y díganme después: ¿por qué diablos esto tendría que ser imprescindible en nuestra televisión? ¿No estamos mucho mejor sin el triste lastre de las viejas fobias?


27 comentarios:

Duran dijo...

Lo que hace el Chato es describir la doble cara de las feministas que actualmente estan en el poder: se achoran feo para reclamar por una mujer arbitro (que esta ahi porque se han dado cambios en ese ambito, y el Chato lo celebra), pero no dicen ni pio en el caso de la esposa sumisa de Alan Garcia. Menciona el caso puntual de la Ministra, no lo puedes negar.

Tambien dice el Chato que considera LEGITIMAS las conquistas de los gays, algo que no diria un homofobico (aunque claro, tu lees la mente del Chato y sabes lo que el Chato en realidad quiere decir).

Y mientes cuando dices que se ha burlado de las mujeres. Se ha burlado de las viejas cucufatas y de las lesbianas que asumen un papel dominante, de macho, imitando las relaciones hetero que tanto dicen odiar. En ninguna parte se burla de las mujeres.

Tiene razón con que hay una dictadura. Tu articulo es una prueba de eso, lleno de fobias.

Ademas, sí hace falta en la tele. Te aseguro que si a el su jefe le reclama por un articulo que no le gusto, el sí renuncia.

Sólo sé que Lucho C dijo...

No soy asiduo de Hildebrandt y recién he vuelto a escucharlo a raíz de un post hoy en el Utero. Es cierto que es un tipo que se debe a su hígado, un adicto que no puede vivir sin supurar el ácido que le sale de la boca. Añadiría a tus quejas la pesada paranoia del Chato, que en su caso es como un narcisismo invertido.

Sin embargo creo que es un entrevistador imprescindible. Me animo a especular sobre porqué hay otros que podrían creer lo mismo:
1. Es capaz de tocar temas que otros no se atreven (contratos del gobierno con mineras, telefónicas, compras de las fuerzas armadas)
2. Atrae excelentes invitados. Quienes en muchos casos son los que vierten las opiniones que tiene César.

No digo que sea perfecto y de hecho, no soy de los que lo siguen. En todo caso, si lo siguiera, seguro escucharía sus entrevistas y no leería las enredadas columnas en las que se presta al insulto fácil. Me parece que en la radio puede haber encontrado su lugar correcto: un periodista que hace uso de la libertad de expresión para grandes denuncias y también grandes prejuicios.

Anónimo dijo...

senil y ceniciento, buscando el flash como varios bloggers.

Anónimo dijo...

Si un “diferente” en un medio determinado, se te pone excesivamente engreído y asertórico con las ideas que se le cruzan por la testa, por supuesto que te tiene que enladillar. Es lo que pasa con algunas “minorías” actualmente en Lima, en donde, por ejemplo, hay feministas que son absolutamente inaguantables en sus pretensiones las mismas que a veces llevan al delirio o a la simple estupidez. No condeno a Hildebrandt por su artículo de hoy, como tú. En cambio su “Putiencuestas” de ayer sí muestran al verdadero Chato coño de su progenitora, cuando engreídamente convierte una fracción de verdad en una tremenda mentira pretendidamente veraz porque a él le da la puta gana de que sea así, porque no quiere reconocer la realidad contraria a sus deseos que está ante sus ojos.

Anónimo dijo...

No creo. Me parece que a pesar de sus expresiones, CH tiene derecho a decirlas y escribirlas. No creo que una sociedad este mejor porque se calla la voz de un disidente o un conservador radical. Creo, por el contrario, que son necesarias. Muchas de esas posiciones despiertan efectos contrarios, hacen reflexionar y sacan al fresco un debate que cuestiona la validez de esas ideas o, pasa tambien, las vuelve a poner en vigencia.

El sexismo, el antisemitismo o la xenofobia son practicas universales y contra ellas se enfrentan las leyes y las ideas. Pero no se puede impedir que alguien las defienda. Que alguien crea y opine que las mujeres son inferiores, los gays un lastre y los judios o chilenos desechables , no es un delito. Al menos, no deberia serlo.

Luis

Silvio Rendon dijo...

Estas primeras reacciones a este post se parecen a las reacciones vistas a posts en el GCC sobre este periodistas (aquí y aquí):

Los términos de Hildebrandt les parecen aceptables, te vuelven a explicar lo que el periodista quiso decir (como si uno no pudiera leerlo por sí mismo), o te dicen que "él esa así". En suma: todo es muy normal.

Hildebrandt es un camorrista serial. Se mete con los chilenos, luego con los judíos, luego con las feministas, con los/as gays, y así sucesivamente. A estas alturas no me cabe la menor duda que se acabará metiendo con aquellos y aquellas que tanto lo defienden ahora. Su actual posición de izquierdas no le durará mucho (como no le duró mucho antes, pues antes también fue de izquierdas).

Los incautos que lo apoyan han quedado expuestos a hacer el ridículo. Conmovidos por los pucheritos del autovictimizado indispensable periodista, le expresan su simpatía y se prestan a la manipulación de quien no dudará en apuñalarlos por la espalda. Ojalá que se desmarquen a tiempo...

Andrea Naranjo dijo...

somos lo máximo
Vargas Llosa a nivel internacional y Hildebrandt a nivel nacional.
Si juntamos las barbaridades que dice cada uno en sus columnas veremos por qué andamos tan mal en educación y en cultura general.
Nuestra intelectualidad oficial huele a naftalina
Peru pais colonial

:(

Ahora sí perdonen la tristeza...

Javier dijo...

Me pregunto si habrán tan malos periodistas como César Hildebrandt, ya que veo que de un tiempo a esta parte, hay una dedicación exclusiva hacia los artículos hepáticos del señor en cuestión. Así como se supone podríamos prescindir de un periodista como CH. Creo que podríamos prescindir de otros tantos. Pero parece que eso no está en la agenda de los que han visto en Hildebrandt, la decadencia del periodismo en el Perú. Fuera cual fuera su posición durante la dictadura de Fujimori. Incluso creo que se debe perdonar a Lucar, Álamo, Jara, o al mismo diario El Comercio cuando las papas quemaban. No encuentro hasta ahora que alguien diga, que el canal siete ha pasado a convertirse de canal del estado, a canal de de exclusividad aprista (cerraron el programa del señor Giacosa, dizque por falta de presupuesto. A pesar de la continua contratación de asesores para dicho medio) César Hildebrandt no tiene ni tendrá la última palabra. Me parece que en este última columna, se pasó de la raya en algunos aspectos, de por sí se respira un tufo homofóbico y alucinante al creer que los heterosexuales seremos de un tiempo a esta parte los proscritos ante una supuesta dictadura homosexual. Y si nos basamos en libertad de expresión, bueno pues cada uno es libre de tomar en cuenta o no lo que dice el periodista mencionado. POr mi parte yo lo tomo como una rabieta; ahora no creo que muchos entre los que me incluyo, piensen que César Hildebrandt sea un periodista necesario por su intelgigencia o por lo que menciona el señor Faverón: "en un país donde la inteligencia y la erudición y la profundidad y la capacidad analítica y la fuerza para elaborar y racionalizar sólo muy de vez en cuando merecen respeto". Yo considero que es necesario porque es una opinión diferente. Y vuelve la burra al trigo. No veo otros periodistas que no lleven el mismo libreto que dicta papá gobierno. Pero parece que eso noes criticable. Me refiero en el sentido mediático, porque existen periodistas un tanto camuflados por su poca exposición que si critican lo que hace Alan y cía. En fin a lo mejor me equivoque y no se trata de una apología hacia la idea de periodista que tengan los que piensen que CH es un periodista necesario. Para tal caso es la misma gente o teleaudiencia que juzga lo que ve o deja de ver. En resumidas cuentas, no considero que Hildebrandt deba o tiene una carta blanca y todo lo que diga sea necesariamente correcto. Y criticarlo si comete excesos por más que lo tome o no a bien, es una forma prospera de respetar la libertad de expresión.

Jen dijo...

Hildebrandt le dijo "mesalina" a Leslie Stewart -cuando denunció que había sido violada- dando entender que por su "pasado sexual", ella no tenía credibilidad. la pena no es que Ch no esté en la tele, sino que la tele esté tan misia en general.

Anónimo dijo...

que asco ese texto del chato en serio en qué siglo vive? que tal cantidad de insultos... lastima

Anónimo dijo...

Yo creo que si en verdad Hildebrant fuese imprescindible, ya estaria en television. Si no esta es sencillamente porque nadie lo soporta, y es que Hildebrant confunde la majaderia con valor.
Creo que en algun momento fue un tipo inteligente, probablemente muy joven, cuando aun tenia curiosidad por aprender. Pero en algun momento creyo ser el detentor privilegiado de LA verdad y desde entonces habla y despotrica de lo que sea que le pase por la cabeza, y a veces son cosas muy absurdas las que pasan por ahi. Cree que como algo se le ocurre a el, pues debe ser cierto.
Algun tipo de complejo de inferioridad debemos tener al creer que desde principios de los 80 no existe otro periodista en el Peru que el. Solo voy a poner un ejemplo para desbaratar esa apreciacion: Pedro Salinas me parece infinitamente mejor periodista que Hildebrant, mas inteligente, mas y mejor informado, y sobre todo, infinitamente mas entretenido. De el si me extraña que no este en television.
Saludos,
Jose V.

Anónimo dijo...

lo único que le preguntaría a Hildebrandt es: ¿cómo sabe él que cada día hay locas más poderosas?

¿él ha calibrado ese mayor poder de las locas?

Anónimo dijo...

Antes que nada, un par de cosas: 1)Leguizamón debería ser denunciado ante el Poder Judicial por la señorita árbitro y 2) No existen periosidtas imprescindibles, es más, para mí no existe nadie imprescindible (a pesar de lo que diga Brecht).
Ahora quisiera referirme a los ultimos párrafos del texto de Hildebrandt. Mucho se habla de la homofobia pero, ¿qué hay de la "heterofobia" (perdon por el término) que aquí abunda y a las que muy poco se refiere la gente? Es harto conocido que gran parte de los homosexuales activos son los tipos más intolerantes que existen. Si uno no está con ellos está contra ellos. Hacen lo que les da la gana en las afueras del pasaje Los Pinos, prostitución callejera, escándalos, ruidos molestos, y cuando los vecinos se quejan los acusan de homofobia. Hace algunos años, los travestis de la Av. Arequipa la emprendían contra los peatones que se atrevían a decirles algo en respuesta a sus insinuaciones. Hasta que un día se metieron con quien no debían: dos de ellos acabaron muertos a balazos. La policía sabía que era una venganza, pero no hizo casi nada por dar con los asesinos.
Las feministas no se quedan atrás: hace algun tiempo, un señor de apellido Gonzales Montolivo tenía un microprograma de televisión llamado "Charlas de Café" (me refiero al que emitieron a finales de los setentas, me parece, no a uno que se pasaba en los inicios de la televisión peruana), donde rajaba de manera amena de distintos personajes y grupos sociales. Un día "rajó" de manera festiva acerca de las feministas. Algunos días después, unas doñas lo interceptaron cerca de la salida del canal. "¿Es Ud. Gonzales Montolivo?" le preguntaron. Luego de la respuesta afirmativa, las señoras le volcaron un tarro de pintura roja íntegro sobre la cabeza. "Eso es para que no se meta con nosotras" le dijeron. Señor Faverón, yo no podría defender nunca semejante basura.
Creo que el problema está en que se quiere hallar discriminación donde no la hay. Homosexuales hubo en el Congreso, hemos tenido un Superintendente de Banca y Seguros gay, altos funcionarios de otra índole, la televisión está copada de gente de la comunidad gay, etc. Que no se quejen, pues, y sobre todo, que no agredan. Creo que es a eso a lo que se refiere Hildebrandt cuando refiere a estar harto de ciertas cosas.

Anónimo dijo...

Qué sociedad para ridícula, postiza. Aquí si estuvo brillante Hildebrandt. En realidad el Perú se jodió hace tiempo con sus intelectuales y todo. Mi estimado Faveron el que no entiende a los peruanos, eres tú. Es por eso Toledo, Alan García, Fujimori etc.

Anónimo dijo...

Pedro Salinas es contundentemente inferior a Hildebrandt y él mismo lo admite implícitamente mirando para arriba cuando admira al Chato igual que Lévano.No sabes lo que dices,primo, lo que pasa es que Salinas es más ligero y de repente tú también lo eres y te gusta lo que te corresponde.

Jen dijo...

cómo así lo que hicieron hace tiempo unas "doñas" es representativo del feminismo? desde cuándo la policía no investiga los casos de "venganza"? de qué estás hablando willys?

la verdad ante todo dijo...

Bueno, como yo sí sigo a Hildebrandt sin ese ánimo beligerante como el tuyo, déjame decirte que una cosa es el Hildebrandt articulista, columnista y otra el conductor de televsión, ahí sí modera y equilibra los prejuicios...

Anónimo dijo...

Me parecen ciertamente risibles los comentarios a favor de César Hildebrandt. Primero, que los mismos que defienden que exponga sus prejuicios a diestra y siniestra son los mismos que usan esos prejuicios para minimizar y caricaturizar a sus adversarios. Segundo, tolerar a los intolerantes y a los prejuiciosos, que no nos concederian esa libertad si de ellos dependiera, es una irresponsabilidad y una afrenta a la libertad. Ademas, lo mas criticable de CH es su total falta de rigor, su nulo apego a la verdad, hecho patente varias veces, y que aqui se ensalza. Ese regodeo en la mentira es sinceramente inadmisible. Finalmente, si se expusiera la vida privada del Sr. Hildebrandt como él lo ha hecho con tantas otras personas, no quedaría nada verdaderamente digno de recordarse, y si mucho de truculento y pequeño. Pero estamos en el Perú, donde se confunde insolencia con inteligencia. Tan desamparados están los socialistas que se abrazan a Hildebrandt con la desesperación del naúfrago a la madera que flota? En fin...
Hector Naupari

Anónimo dijo...

Naupari, mas desesperados estan los neoliberales que se abrazan a Bush y a su fracasada guerra petrolera por "liberar" a Irak, como salmodiaba Vargas Llosa. Y no todos los neos lo hacen, afortunadamente. Por lo mismo, la variada gente de izquierda no se abraza en conjunto a CH excepto en tu imaginacion.
Tu daltonismo maniqueo es conocido.

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo con los escrito por el Sr. Faveron, acabo de leer el articulo de CH y la verdad me parecio penoso y grotesco. Ninguna rigurosidad, ninguna reflexion, en fin me dejo la sensacion que entre lo escrito por este senor y lo que llamamos "busqueda de la verdad", son como dos polos que viven en la antipodas.
La patologia siempre le mete tijeras a la verdad. En el caso de Hildebrandt, no necesitamos ser psiquiatras o terapeutas para darnos cuenta de que estamos frente a un paranoico; y de que por tanto, la defensa persecutoria solo deja una triste estela de fobias, esas que abundan en el texto leido.
Lo paradojico es que menciona a Freud!
Como que en el fondo amara a los hombres, pero es tan narciso que se termina amando a el mismo y de ahi no pasa. Ni hablemos de las mujeres...
Excelente post y algunos cometarios

Rocio SS dijo...

Hace poco en un comentario a un post del GCC defendí a CH como una persona que debe de estar en la TV. Como dice Jen, eso sólo significa que nuestra TV está tan mal, tan corifea del poder, que se estraña a CH aunque, por supuesto, ahora no puedo dejar de decir que esta columna me parece impresentable. Pero me parece aún más patético que la gente defienda la homofobia con argumentos insostenibles a propósito de esa columna. ¿Tan mal estamos? Hildebrandt, dice, entre otras cosas que está "harto de las feministas y de los gays porque tienen el poder". ¿Qué poder?, ¿de qué poder estamos hablando? Una cosa es que en la cancha se digan insultos y a un árbitro pues le caigan, que esto genere una cierta tensión, y que las feministas salgan a defender al árbitro. Pero, ¿poder? Los argumentos de Hildebrandt para intentar desautorizar a las feministas y a los gays, en realidad son una retahila de insultos.

Anónimo dijo...

Si eres "demócrata" del tipo que se pretende gobierne estos días el continente, tienes que convenir que lo que realmente cuenta para el sustento de la democracia, (MVLL por el medio) son las leyes del mercado. Si se entiende la "democracia" desde esta óptica, resulta contradictorio, torpe, contraproducente, “worsts”, no tener en el anaquel de la tienda el muñequito que aclaman las multitudes, -según las encuestas de opinión.

Nadie entiende a razón de qué Hildebrandt "se ha convertido" de un momento a otro, en un excelente promotor de venta, bendito "rating" que quita el sueño a muchos.

Si lo que cuenta para alcanzar la "felicidad" de los pueblos, -según reza el Manual del Perfecto Demócrata Latinoamericano- es el "desarrollo" económico, es decir, aumentar la ventas, ¿como dejar fuera del "menú" a alguien que a través de los años ha demostrado ser excelente vendedor..?

A Laura Bozzo, la cadena Telemundo con todo lo atorrante que es su programa, la mantiene por años porque la "abogada de los pobres" con sus mentiras y mezquindades, VENDE... Como vendió en su momento la atorrancia de Augusto Ferrando. Como lo hace actualmente el tránsfugismo del cómico Carlos Alvarez.

La opinión de Mirko Lauer buscándole un campito a CH en la televisión, es un simple saludo a la bandera. El mismo saludo que algunos blogger le rinden al Chato, más que al chancho, por los chicharrones mediáticos; razón simple y muy "criolla": En el país nadie sabe donde va estar a la vuelta de la esquina... y en una eventualidad que por la puerta grande regrese CH a la TV, -piensan los oportunistas- no hay que ser cojinova y tener esa puerta cerrada: You know what I mean..?

César Hildebrandt no es el "segregado, perseguido, aislado, paria a quien la maldad nacional le pega como a entenado mañana, tarde y noche.." como tratas de vender.

Obsérvalo de esta manera:

Hildebrandt, si lo comparas con Mirko Lauer, Augusto Alvarez Rodrich, Juan Paredes Castro, Raúl Vargas, Cecilia Valenzuela, Lucar, Guido Lombardi, Federico Salazar, los turroneros de CPN radio, los botelleros de las RRPP y el ejército de “mermeleros” de la prensa chicha limeña, es todo un "prodigio"..!
Claro que a muchos nos da pena no tenerlo en la televisión, sin que esto signifique que Hildebrandt resulte el muñequito ideal para adornar la torta de todos los cumpleaños.

Reflexionas:

"En el Perú hay mucha gente que lo merecería, más que Hildebrandt, y que lo haría mejor. No sé si con la misma acogida, no sé si con la misma facilidad para la rabieta y los fuegos artificiales --que en su caso, además, hace tiempo se han convertido en fuegos fatuos--, pero sí mejor: con más objetividad, con más respeto por la información y sin duda con muchísimo más respeto por el prójimo. No quiero preguntarme, entonces, por qué Hildebrandt no tiene programa propio: quiero preguntarme para qué querríamos que Hildebrandt tuviera uno".

¿Para qué querríamos que Hildebrandt tuviera un programa de televisión". -repreguntas

Respondo:

- Simplemente para que lo miren unos televidentes, y "otros", grupo donde tu estás miren otros programas.

Muchos periodistas hasta antes de la "consagración" profesional, eran "militantes" de izquierda y la justicia social gobernaba su impulso académico: ¿Qué opinión tienes de una periodista de la televisión que pasó de la ultraizquierda de Patria Roja de sus años juveniles, a ser abandera actualmente de la ultra derecha norteamericana y no duda en hacer campaña en su programa a favor del candidato republicano John McCain..?

Si me ponen "periodistas" e ese calibre como alternativa, yo, tapándome la nariz, me quedo con el Chato.

Miauuu

Anónimo dijo...

"...la atorrancia de Augusto Ferrando...", dice el anónimo

una vez en el set
Asusto Fregando, con una tiza
escribió en la frente de un negrito, como si fuese la pizarra...

sus koanes eran así, de Maestro

Anónimo dijo...

Busque la curiosa palabra "prostesnarse" y "prosternarse", de inclinarse o agachar la cabeza frente a alguien... eso nomas

Anónimo dijo...

Señor Faverón, ¿Por qué motivo censuró mi comentario?

¿Acaso no es cierto que en el libro de Toño Angulo Daneri se menciona que Víctor Raúl Haya de la Torre era homosexual? ¿No es verdad que una feminista tan valiosa como Ana María Yáñez le hace un flaco favor a las mujeres del pueblo cuando combate de forma tan vehemente para que las mujeres peruanas sean aceptadas de buen grado en el Club Regatas de La Punta?¿Acaso no es cierto que la televisión está llena de homosexuales corruptos y cortesanas incultas que idiotizan a la gente? ¿Acaso no es cierto que los locutores de los programas dominicales y de las radios de FM difunden miasma diariamente y en tecnicolor? ¿No son todos estos mil veces peores que un chato renegón y lúcido como Hildebrandt?

Por último, ¿Acaso todo esto no obedece a una política de estado, clasista, racista y teledirigida?

Espero que esta vez no censure mi comentario.

Renato Poma

Gerardo dijo...

Deberían de aceptar que el Chato tiene lectoresy gente que no sólo lo sigue sino cree necesaria su opinión en televisión.
Para el Sr. Rendón, lediré que de una columna escrita por Hildebrandt, escucho cada comentario que origina y la mayoría no coinciden. A lo que voy es que Hildebrandt hace posible que un artículo suyo pueda interpretarse o tomarse de diferente modo. No sé qué tanto alharaca hacen porque el pobre se expresa.
Si otros comentaristas interpretan o sacan conclusiones distintas a la de Rendón, ello no implica que dichos comentaristas busquen imponerse como dueños de la verdad y den a entender que los opositores de Hildebrandt "no sepan leer o necesiten ayuda para comprender lo que quiso decir Don César".
A la hora de los loros, Rendón y otros no son tan pluralistas como les gusta parecer.
Además, lo dicho por Naupari también roza lo risible.

Anónimo dijo...

Sí, claro, la televisión y su público tiene los periodistas que se merece y encumbra...por eso tenemos a Jessica Tapia en horario estelar toodos los domingos....disfrutalo