17.1.09

Alienación

Kaurismäki en la cinta continua

La chica de la fábrica de fósforos (traduzco libremente) es una estupenda cinta que el finlandés Aki Kaurismäki dirigió y estrenó en 1990, protagonizada por Kati Outinen, la notable actriz de El hombre sin pasado.

La película dura apenas más de una hora; sus personajes cruzan menos de cien palabras, y eso; sus escenarios son pocos, fríos, desolados, estrictamente funcionales; la mayor parte de su música es en extremo trivial.

Pese a su brevedad, la historia tiene tres momentos definidos: la exposición mecánica y repetida de la rutina alienante de la mujer en la fábrica; la exposición mecánica y repetida de la rutina de la mujer en los bares, a la busca de una experiencia sexual que casi nunca se produce; la exposición mecánica y repetida de la rutina criminal de la mujer cuando decide envenenar a la mitad de las personas relevantes de su vida, y, de paso, a uno que otro desconocido.

La rutina de la alienación industrial, la de la alienación social, la de la deshumanización y el delito: Kaurismäki las yuxtapone y consigue que la mostración de cada una ilumine la naturaleza de las otras. La forma misma de la cinta adquiere la estructura de esas variantes de alienación: la iteración mecánica, imitativa, infinitamente reproducida.

En la primera parte, la chica es una pieza en la máquina de la fábrica de fósforos. En la segunda, su vida misma es sometida a la lógica industrial, y la búsqueda del amor (o del placer) se convierte en un tramo más de una línea de producción. En la tercera, la mujer se ha vuelto productora de sus circunstancias, pero el producto es la muerte casi siempre indiscriminada de quienes ella juzga culpables de algo, por acción, por omisión o por asociación.

Kaurismäki da un ejemplo de economía expresiva: escasos elementos en juego, enorme densidad de sentidos: nada, ningún cuerpo, ninguna sombra, cruza la pantalla sin dejar una estela significativa.


5 comentarios:

Asterión dijo...

A Kaurismäki lo puede ver en una de esas raras ocasiones en que, por un solo día, pasan una película en un festival de una igualemente semana perdida.

El filme era una adaptación libérrima de "Crimen y castigo", con todos esos ingredintes que señalas; y al imaginarme a la muchacha y el envenenamiento final, no muy lejos anda ella de aquel personaje, que trabaja como carnicero.

Saludos.

zeta dijo...

Maestro, yo he visto solamente una que se dignaron a pasar por acá, y, siendo uno de los cines más interesantes que he visto, me he quedado prendado... Buenas líneas, suerte.

Anónimo dijo...

Kaurismaki es genial. Tiene unas tomas en que el silencio es filmado en cada uno de sus pasos, pasos que son la total ausencia de movimiento. Además si en el fondo esta Helskinki, tan perfecta, ordenada, precisa. Bueno, de Kaurismaki deben ver I hired a contract Killer, con el espléndido jEAN pIERRE LEAUD como actor.

Anónimo dijo...

kaurismaki siempre fue un excentrico. aqui hay una entrevista que le hicieron....
http://www.youtube.com/watch?v=d9tp8rAaTsE

LuchinG dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.