17.1.09

Vida y obra

Bolaño y los círculos biográficos

Semanas atrás escribí un post sobre el asunto de la supuesta adicción de Roberto Bolaño a la heroína, y en él confirmé que la única fuente escrita de la repetida historia era un texto de estatus dudoso, que unos han querido leer como testimonio y otros han entendido como ficción.

Desde ese momento hasta ahora no son pocas las personas que me han preguntado sobre el tema vía email, y ese grupo incluye a un periodista inglés, un escritor
freelance chileno-americano y Noam Cohen, redactor de The New York Times.

Eso añade un dato a los que enumeré en aquel post: no sólo son únicamente anglosajones los medios de prensa que señalaron la supuesta adicción de Bolaño. También son casi en exclusiva anglosajones los medios y los periodistas que siguen interesándose en el tema.

No se trata de un dato casual: los libros sobre la vida de los grandes autores, o, en el cine, los
biopics de poetas y novelistas, son una costumbre vigorosa y proliferante en los Estados Unidos y en Inglaterra, una costumbre tan antigua y remota como la obra de Boswell sobre Johnson.

En el mundo hispánico la biografía no es un género demasiado saludable ni auspicioso, ni es un árbol especialmente proficuo (y algunas de las mejores biografías de escritores hispanohablantes han sido escritas por críticos e historiadores de otras lenguas).

El escritor interesa en España y, más aun, en América Latina, en tanto figura en la sociedad, en su relación con la esfera pública, como partícipe de la comunidad y actor en el ágora abierta.

Esa imagen del autor es casi inexistente en el universo anglosajón, donde el escritor es atractivo como individuo, en su intimidad, en el retiro --más atractivo cuanto más secreto: Salinger, Pynchon, McCarthy--, y es investigado y descubierto en ese arco en la circunferencia de su vida: no el que lo incluye en la esfera pública, sino el que lo encierra en el círculo de su privacidad.

Bolaño apenas acaba de alcanzar la fama en sus traducciones inglesas y ya es objeto de un tráfico de certezas e incertidumbres sobre su intimidad. En la década transcurrida desde su consagración en el mundo hispano, nadie se había interrogado tanto sobre los datos de su biografía.

9 comentarios:

APG dijo...

¿Tiene importancia realmente si Roberto Bolaño era o no adicto a la heroína?

¿No es mucho más nutritivo leer su obra?

La mayoría de los grandes artistas a lo largo de la historia fueron oscuros, adictos a drogas de todo tipo, al alcohol; en muchos casos rufianes; en otros, adoradores de niños. La mayoría murieron prematuramente, muy jóvenes; por propia voluntad, los que se suicidaron o atrapados en alguna adicción, el resto.

A mí no me importa lo que eligieron para sus vidas. Me importa la obra que dejaron.

El resto es para alimentar el morbo colectivo a través de lo que ficcione algún biógrafo.

Saludos desde Baires,
APG

zeta dijo...

¿Tendrá que ver con el desconocimiento de varios autores hispanohablantes el poco éxito de las biografías? Tal vez será que aquí el escritor es más conocido por su faceta pública justamente por estar ligado a un movimiento público; los que no, pues simplemente ni les hacen caso...Aparte de eso, muy interesante, aunque yo sigo insistiendo que es una ficción, no obstante, no sería raro que conociera los movimientos de ese submundo... Suerte.

Asterión dijo...

Da lo mismo. Bolaño es mediocre.

Anónimo dijo...

Lo interesante del post esta no tanto en el tema del consumo de heroina en Bolaño (si si o si no) sino en esa comparacion entre hispanohablantes y anglos con relacion a lo que les interesa del escritor fuera de su obra (vida privada o vida publica)

Alguien se atreve a dar una explicacion sociologica de este fenomeno??

zeta dijo...

Què contundencia...

Anónimo dijo...

En The sunday times ultimamente sobre Bolano

http://entertainment.timesonline.co.uk/tol/arts_and_entertainment/books/fiction/article5467740.ece

Si revisas los articulos, leeras sobre la addiccion.
Saludos,

Anónimo dijo...

Ayer salio algo tambien The Guardian

http://www.guardian.co.uk/books/2009/jan/17/fiction-roberto-bolano-2666-chile

Anónimo dijo...

Y dale con lo del Bolaño adicto... El malentendido comenzó por una torpe interpretación del relato "Playa".

Anónimo dijo...

Ernesto Cardenal y yo


Iba caminando, sudado y con el pelo pegado
en la cara
y entonces vi a Ernesto Cardenal que venía
en dirección contraria
y a modo de saludo le dije:
Padre, en el Reino de los Cielos
que es el comunismo
¿tienen un sitio los homosexuales?
Sí, dijo él.
¿Y los masturbadores impenitentes?
¿Los esclavos del sexo?
¿Los bromistas del sexo?
¿Los sadomasoquistas, las putas, los fanáticos
de los edemas,
los que ya no pueden más, los que de verdad
ya no pueden más?
Y Cardenal dijo sí.
Y yo levanté la vista
y las nubes parecían
sonrisas de gatos levemente rosadas
y los árboles que pespunteaban la colina
(la colina que hemos de subir)
agitaban las ramas.
Los árboles salvajes, como diciendo
algún día, más temprano que tarde, has de venir
a mis brazos gomosos, a mis brazos sarmentosos,
a mis brazos fríos. Una frialdad vegetal
que te erizará los pelos.