2.9.09

Hortus in urbe

Los intelectuales y la esfera pública: una vez más

Un artículo de Martín Tanaka y un post de Gonzalo Gamio me llevan a escribir este pequeño comentario.

El primer texto, que propone Tanaka en
La República, contiene una reflexión sobre la figura del intelectual público y una interesante pregunta final sobre el papel de los intelectuales en la esfera política peruana y su futuro.

Tanaka compara la tradición americana, que caracteriza como un academicismo tendiente a la especialización y en gran medida desconectado del mundo de lo político, con la europea, que descubre en las antípodas: una constante retroalimentación de la esfera política y la academia, que ha dado lugar a figuras como la del "intelectual comprometido".

Tanaka observa que esta segunda vertiente es tradicionalmente la de mayor influencia en América Latina. Y luego plantea la pregunta a la que me referí antes y que va más o menos así: ¿será que --con la creciente pragmatización, la tecnocratización y la desideologización de nuestros partidos políticos, y su cada vez mayor personalismo-- el rol del intelectual peruano acabará por parecerse más al modelo americano que al europeo?

Gonzalo Gamio responde, primero, a la descripción del intelectual americano, observando la existencia, en la historia de Estados Unidos, de figuras como John Dewey, William James, Noam Chomsky, Richard Rorty, Amartya Sen o Michael Walzer, cuya involucración en el debate público parecería colocarlos en ese terreno que Tanaka describe como típicamente europeo y, por asimilación o por herencia, latinoamericano.

Los ejemplos de Gonzalo Gamio son ilustrativos: Chomsky y los demás responden a la definición que el mismo Tanaka propone para el intelectual público. Tanaka los describe como aquellos que:
"... parten de una legitimidad obtenida en las artes, ciencias o humanidades en general, para desarrollar también una reflexión sobre los principales problemas y desafíos de su tiempo, que establecen pautas de acción política".
A la nómina de Gamio cabría añadir nombres ilustres que están en la fundación de la auto-imaginación nacional americana, nombres de filósofos, poetas o ensayistas como Henry David Thoreau, Ralph Waldo Emerson, Benjamin Franklin o incluso el mismo Thomas Jefferson; u otros que contribuyeron a reformar esa identidad radicalmente, como Frederick Douglas.

Y saltando el tiempo, para demostrar la vitalidad de esa tradición, podríamos citar a más de un artista o intelectual fuertemente comprometido en el debate político americano del siglo veinte y, en algunos casos, en el activismo de diversos cuños: economistas como John Kenneth Galbraith o Milton Firedman, escritores como John Steinbeck, Ralph Ellison, Allen Ginsberg, artistas de otros campos como D. W. Griffith o el Bob Dylan de los sesenta, académicos como Cornel West, Susan Sontag, Edward Said y un largo etcétera.

(El actual presidente de Estados Unidos colocó sus dos libros autobiográficos en el
top ten del New York Times cuando era aún profesor universitario, y antes de convertirse en una figura política de peso nacional. El director del Comité Nacional de Economía de la Casa Blanca es un ex-rector de Harvard. El mundo académico suele ser la cantera crucial de los asesores presidenciales americanos desde siempre; incluso Bush tuvo a una Condoleezza Rice).

Es cierto que la figura predominante del intelectual académico americano es la de un profesor más o menos alejado de la esfera política, y que el Partido Republicano, desde Reagan por lo menos, está dominado por abanderados de la desintelectualización del debate público, personas para las cuales "profesor" es poco menos que una mala palabra.

Pero creo que la academia americana en general sigue siendo uno de los agentes cruciales en el proceso de poner sobre la mesa de la discusión pública buena parte de los asuntos políticos de este país, e incluso muchas de sus grandes líneas: la noción del multiculturalismo, la corrección política, el renovado interés en los derechos civiles de minorías antes ignoradas, la idea de la seguridad social como derecho universal, etc.

Dos ejemplos con los que me cruzo hoy, cambiando canales en la tele:

El caso Abu Ghraib recolocó en la atención pública la voz del doctor Philip Zimbardo, el célebre psicólogo que condujo el Experimento de la Cárcel de Stanford, un ejercicio situacionista destinado a estudiar las reacciones de individuos comunes y corrientes puestos en una coyuntura que daba a unos autoridad plena y total sobre otros. Zimbardo, profesor emérito en Stanford, tres décadas después del experimento, ha escrito un libro que conecta aquel ensayo de laboratorio con los abusos de Abu Ghraib y, yendo más allá, establece una reflexión sobre la ideología y la praxis del gobierno de George W. Bush: el libro, surgido de la academia, es un enorme éxito de estanterías y Zimbardo, un invitado recurrente en la radio y la televisión.

Rachel Maddow, graduada de Stanford y Oxford y ganadora de una beca Rhodes, que reivindica su lesbianismo como la insignia de una causa que también es política, una mujer absolutamente sumergida en el mundo de la academia, conduce desde el año pasado el programa televisivo más exitoso de MS-NBC: siendo una comunicadora notable, es a veces difícil percibir, en el estilo de sus comentarios coloquiales y juguetones, que su discurso está entretejido de una forma de saber que sería difícil imaginar en alguien ajeno a la academia.

Cuando nos fijamos demasiado en fenómenos como el de los
reality shows, perdemos de vista la inteligencia visible de gran parte de la programación televisiva americana, y su confianza perseverante en la academia y en los tópicos que ésta introduce en el debate público.

Ahora bien, vayamos al Perú. Tanaka se pregunta si el proceso de pragmatización y acaso caudillismo (él lo llama personalización) de nuestros partidos nos estará conduciendo a una situación similar a la americana, en lo que respecta al rol de los intelectuales.

Mi opinión es que no: nuestra academia, a diferencia de la americana, sí está patente y crecientemente desconectada de la esfera pública. No sólo porque no encuentra respuesta de parte de organizaciones partidiarias (o seudo-partidarias) radicalmente desinteresadas del conocimiento sistemático, sino porque tampoco encuentra lectores demasiado comprometidos con ello en la sociedad civil, ni muchos medios de comunicación dispuestos a propalar la inteligencia en lugar del escándalo.

La generación de los sociólogos que alguna influencia más o menos sensible alcanzaron en la política peruana desde los años sesentas y setentas no está siendo reemplazada por otra que llegue a conectar con la esfera pública de igual manera, ni --esto lo anota bien Tanaka-- por una genaración que piense en grandes diseños políticos.

La academia peruana se está construyendo a sí misma cada vez más lejos de los muros de la intervención pública, no por extrema especialización (tema sobre el cual también llama la atención Gamio), sino porque es cada vez más incapaz de pensar en sí misma como una piedra angular de la vida pública: es decir, a causa de su increíble falta de expectativas, porque se imagina a sí misma o bien como un pasaje obligado hacia la vida privada de cada cual, o bien como un
hortus in urbe, un jardincito en medio de la ciudad, donde los intelectuales juegan a la inteligencia sin fijarse en el mundo exterior.

Ese no es el modelo americano (aunque en mayor o menor medida, es un síndrome que puede afectar a cualquier universo intelectual). Ese es, más bien, el reflejo de una academia desconcertada ante su propias posibilidades, inhábil para proponérselas o descubrirlas.

Obviamente, gracias al cielo, no es el caso de todos los intelectuales peruanos, ni mucho menos, y siempre queda una esperanza: que Gonzalo Gamio y Martín Tanaka (sintomáticamente,
bloggers y académicos los dos) se pregunten públicamente sobre el asunto y propongan miradas alternativas sobre él es una señal clara de que no todos están conformes con la disminución de las fronteras de la academia.

20 comentarios:

Anónimo dijo...

Aunque la intervención de Tanaka en el debate me parece enriquecedora, dos cosas en ella me han llamado la atención:
1) que cita a gente que lo propone a él como el verdadero modelo de intelectual
2) que su postura parece abrir la puerta básicamente a los de su propia especialidad académica: ¿Cómo conciliar la especialización académica con la intervención en el debate público/político? (esto es, los dos "modelos" que él propone).Probablemente, solo un polítologo podría.

Repito que su participación me parece enriquecedora, pero ya es usual -y es cierto que alguna gente exagera esa tendencia en él para criticarlo- leer a Tanaka presentando situaciones extremas, acerca de una variedad de temas, y pretendiendo ubicarse en una neutralidad que es pura ficción. La supuesta objetividad que tanto cacarean los políticos no tiene sentido en los artículos de opinión, que, justamente, implican una toma clara de postura en 800 palabras. Ahí la cosa se hace evidente. Por eso lo acusan, injustificadamente, por cierto, de fujimorista, derechista o alanista.

Mejor que deje las poses y diga lo que parece pensar: que él cree que es el intelectual ideal y que solo los polítologos deberían hablar de política.

Anónimo dijo...

Buenacho el artículo. una risa además...
1. es común que los escribientes se codeen entre sus parias y cucarachas para que entre todos o pocos se aplaudan el nivel de coeficiente.
2.la política no es ficción? perdonen pero sus ojitos son tan paralelos que solo saben hacer vizco o caminar por un camino. La neutralidad es mas abierta que la adhesión a un solo partido.
Y qué maravilla que alguien sea acusado por la neutralidad y no por los trillados pasos de los politiqueros inservibles.
El neutral puede tomar cualquier bandera para apoyar una causa, qué hacen los escritores con una sola camiseta por Honduras? la neutralidad no es pasividad...debe ser con palabras que revienten.. hablar de utopías cuando hay tanto que denunciar y hacer reaccionar.
Hablar de politiquería cualquiera, pero de política muy pocos lo saben masticar.

Jota de Ur dijo...

Me parece que estos videos caen como anillo al dedo, Sartre nos enseña qué es un verdadero intelectual:

Entrevista a Sartre.

Gonzalo Gamio dijo...

Estimado Gustavo:

Gracias por la generosa mención y por el agudo análisis del diálogo; tus argumentos y ejemplos lo enriquecen. Coincido con el anónimo en que el ideal de neutralidad del científico social parte de una suerte de ficción epistemológica, pero discrepo acerca de sus juicios sobre Martín Tanaka. Tanaka es un académico serio y riguroso, que no gusta del autobombo ni del frívolo figuretismo. Es un magnífico investigador, intelectualmente honesto.

De hecho, Tanaka critica los dos modelos, según comenta en mi blog. Queda pendiente la superación del dilema planteado.

Saludos,
Gonzalo.

Martín dijo...

Gustavo:


gracias por los interesantes comentarios a mi artículo. Solo quisiera acotar que no niego la importancia de los intelectuales en EU.; mi punto es que la tradición europea les asigna una centralidad mucho mayor, y esa es la tradición latinoamericana. P.e., la figura del "intelectual oráculo" que llega a audiencias relativamente amplias
existe en países europeos, también en AL., no tanto en los EU.

Permíteme también responder brevemente al anónimo:

"(...) Tanaka (...) cita a gente que lo propone a él como el verdadero modelo de intelectual"

Nada que ver. En mi texto cito a
Vargas Llosa, De Soto, Matos Mar,
Sinesio López, Flores Galindo, Pablo Macera... ¿De dónde saca el anónimo esa idea?

"su postura parece abrir la puerta básicamente a los de su propia especialidad académica... ¿Cómo conciliar la especialización académica con la intervención en el debate público/político? Probablemente, solo un polítologo podría".

Nada que ver: Vargas Llosa, novelista; De Soto, economista; Macera y Flores, historiadores; López, sociólogo; Matos, antropólogo... podría sumar a Gustavo Gutiérrez, teólogo... en fin.

"ya es usual ... leer a Tanaka presentando situaciones extremas, acerca de una variedad de temas, y pretendiendo ubicarse en una neutralidad que es pura ficción".

Bueno, escribo de la mejor manera que puedo. Si los lectores están o no de acuerdo, o si les gusta o no mi estilo, es cosa de ellos, nada puedo hacer.

"Mejor que deje las poses y diga lo que parece pensar: que él cree que es el intelectual ideal y que solo los polítologos deberían hablar de política".

Me dejo de poses y digo lo que pienso: no creo ser el intelectual ideal. No podría estar de acuerdo con semejante despropósito. Y todos los ciudadanos debemos hablar de política, cada uno aportando algo. Los politólogos aportarán lo suyo, los historiadores lo suyo, los críticos literarios lo suyo; los obreros, los campesinos, los provincianos, los limeños, los... etc.

Gracias Gustavo por la paciencia.

Renatiux dijo...

Hola! El dia del Blog Day recomende tu blog en mi blog "Viviendo un dia @ a time", aunque este comentario debi hacerlo el mismo dia... mas vale tarde que nunca, no? jajaja!!!
Buen post y buen blog, gracias.

Anónimo dijo...

Se podrían enumerar varios puntos de interés:

1. Puesto que en la sociedad americana el espectáculo acapara los medios, el intelectual no aspira sino a los espacios marginales de la televisión pública, como el que dirige con tanto brillo Charlie Rose. Los medios, en realidad, brindan espacio a falsos intelectuales, a los que lanzan opiniones arbitrarias y no buscan otra cosa que generar la rabia y el rechazo de posiciones opuestas. Por eso en los programas televisivos abundan las Ann Coulter, los O'Reilly, los Hannity o los Beck; y para contrarrestar esta ola de conservadurismo, generalmente se recurre a personajes asociados más con el mundo de la comedia que con el mundo estrictamente intelectual digamos, como Bill Maher o Michael Moore. Esto ocurre, digamos, en un nivel patente, visible... es pan de todos los días.

2. Pero también es cierto que muchos intelectuales de peso han tenido participación decisiva en las esferas de gobierno sin que sus rostros o sus nombres sean conocidos para el gran público. Alguien como Isaiah Berlin, por ejemplo, alimentó el espíritu de la revista New Republic, que con Leon Wieseltier a la cabeza dio sustento intelectual a la invasión en Irak. Michael Ignatieff, biógrafo de Isaiah Berlin, es el típico intelectual público que ha llegado incluso a las cámaras parlamentarias de Canadá y en una ya famosa intervención en el show de Charlie Rose, justificó la restricción de libertades civiles y dio un sí categórico a la empresa bélica de Bush. Hoy todos esos intelectuales se golpean el pecho (demasiado tarde, eso sí), pero ese es ya otro tema.

3. Lo importante, creo yo, es destacar que la participación de los intelectuales en la esfera política es algo muy complejo, un terreno de claroscuros en cualquier región del mundo. El intelectual alimenta el debate, promueve la generación de ideas y en la medida en que resume en su actividad la herencia cultural del pasado, se ha ganado por derecho propio la responsabilidad de tener voz en el ágora pública; pero todo ello enmarcado en una red de intereses donde a menudo se pierde el alma. Si en los años noventa se despotricó hasta el cansancio contra el intelectual de izquierda, como ejemplo de irresponsabilidad por haber contribuido con el descalabro de las sociedades latinoamericanas que luchaban por desarrollar una incipiente democracia, ¿no se observa hoy en día el desgaste, la ruina más bien, de eso que antes parecía un ideal y que hoy no es más que un discurso destinado a proteger intereses ya obvios? En México, Enrique Krauze piensa que su país es Dinamarca, ejemplo de estabilidad con ejércitos de narcos. Vargas Llosa saluda a un presidente mentiroso, como Aznar; otros celebran a uno de pasado dudoso como el colombiano Uribe. Y el modelo de la modernidad, ¿no era el hoy preso Collor de Melho?

4. El intelectual debe conservar su independencia, yo lo creo firmemente. Y extraigo mi ejemplo del mundo americano. El gran Lewis Lapham, alma de la revista Harpers, a pesar de su orientación política, ha escrito los ensayos más duros, más complejos, más fuertes, contra la administración del presidente Obama. Uno de ellos precisamente incide en la labor de los intelectuales en el gobierno. Lapham afirma que la aristocracia intelectual egresada de Harvard tiene en realidad poco interés en cambiar sustancialmente la sociedad americana. Lo demuestra históricamente. El único presidente que rompió con aquella aristocracia fue F.D. Rooseveldt, y el resultado fue un renacimiento del sueño y la esperanza. Lapham ve con tristeza, en el gobierno de Obama, una suerte de continuismo. Pero no quiero simplificar... mejor lean el ensayo, si lo consiguen...http://www.harpers.org/

Anónimo dijo...

Muy buen artículo y discusión. Solo quiero agregar que estoy muy de acuerdo con el último anónimo en su alta apreciación de Lewis Lapham.

Anónimo dijo...

La única manera para que un intelectual pueda tener una opinión con la cual influenciar en su sociedad es cuando la sociedad le permite tener un espacio donde emitir esta opinión. Los blogs no cuentan porque no creo que con excepción del Utero de Marita los blog tenga algún tipo de influencia en nada. Las revistas son o muy lihgt, periodísticas donde la opinión es muy limitada, Caretas, a lo periodistico, o son del tipo Etiqueta negra, Caras, Cosas, etc, puro entretenimiento. Quehacer, e Ideele son revistas igual que Hueso Húmero, para publicos muy de élite y sin ninguna influencia en la opinión publica. La televisión sólo Marcos Aurelio Denegri y Hilebrandt son intelectuales con opinión y no sé sin con mucha influencia. Sólo quedan los periódicos. Y en los periódicos, salvo los artículos de Vargas Llosa, no hay nada trascedente, o todo es muy controlado. Un inelectual que quiere expresar una opinión en el Perú a lo Chomsky, por ejemplo, ¿donde lo haría? En El Comercio, ni pensarlo, está muy controlado por una élite y el periódico ha perdido prestancia, nivel, el Suplemento Dominical da pena, y la página editorial es pobre. En La República, es el mismo equipo de siempre y culturalmente no es nada. No hay pagina cultural para opinar con seriedad en ninguna parte. La Primera con excepción de los artículos de Hildebrandt, el resto no vale nada. Y todos los demas periódicos son basura en términos de opinión intelectual.

Isis dijo...

¿De qué sirve el debate si no hay hechos concretos?
Yo creo que el intelectual (peruano) ha perdido el lugar activo en la esfera pública, ¿por qué no hay intelectuales congresistas, ministros, etc.? (salvo alguna excepción seguramente) ¿por qué nos tenemos que conformar con tanto mediocre en puestos públicos? puedo pensar que los intelectuales están muy cómodos en sus puestos de trabajo, dando conferencias o haciendo debates on line (que obviamente son interesantes, pero si la reflexión no lleva a un cambio, ¿de qué sirve?). Históricamente intelectuales y políticos eran casi sinónimos, ¿en qué momento dejaron de serlo?

Anónimo dijo...

Esta vez lo vi caer a todos en el fácil palabreo. Si bien la idea de Tanaka tiene su mérito, pero cuando se pone como una especie de paradigma sintético me deja de gustar. Un consejo hasta lo da un conejo.

SACAPUNTAS NEBRIJA (Correctómano)

Anónimo dijo...

Habría que añadir a la complejidad del tema la importancia de un espacio para los intelectuales en los medios de comunicación (pienso, en este instante, en el caso de Paul Krugman, el último Premio Nóbel de Economía, en el NY Times)... ¿los espacios de los columnistas en los actuales diarios "Perú 21", "Correo", etc. cumplen dicha función o llegan siquiera a tener dicho impacto o es absurdo plantear esta interrogante, cuando "Trome" es el diario que vende más y, peor aún, la lectoría de diarios viene en caída?

Anónimo dijo...

En la Actualidada no existe una sintonia entre el pensamiento intelectual y el accionar politico, los intelectuales en famosos en los liceos y los politicos con sus pensamientos inanimados que rigen al pais en general.


gt.

Magda Díaz y Morales dijo...

Tal vez este artículo pueda ser interesante respecto al intelectual y la política:

El temor de los intelectuales a la política

cecilia dijo...

Ahora toca desarrollarse individualmente pero para lo bueno y no quieren.
El desarrollo individual es bueno , resulta que da personas con ganas de compartir y buscar y etc.pero nos atacan desde pequenos para que solo quede en egocentrismo.
Asi poniendonos a jugar a ser ninos eternamente , la gestion de sus negocios es super efectiva, y el paraiso solo queda para los "elegidos", a pesar que dijo el "Senor" "que los ninos vengan a mi....
Claro el egocentrismo da como resultado tambien lograr intelectuales iguales que se prestan facilmente a hacer la vista gorda y dedicarse a su desarrollo que deriva en empresa ....
Y los pocos que se salvan de esto estan recontra controlados y etc. y tambien algunos confundidos claro, quien no se confunde ahora.....
Asi el veredicto :¡Todos culpables...
Y de remate a todo esto simplemente le llaman estrategias!
A proposito no se puede hablar de una sola europa , por ejemplo Francia nada tiene que ver con Alemania......

saludos.

Leoncio Saldívar dijo...

Todos los "intelectuales" a que se refiere este post son gente de derecha, reaccionarios comprometidos con la maquinaria capitalista. Por qué no se habla aquí del maestro Grillo Anunziata, de Letts Colmenares, de Hugo Blanco... o más jóvenes como Dante Castro, Rodolfo Ybarra, Mazzoti, Róger Santívañez...

Mario Salazar Lafosse dijo...

Hola, quería hacerle una invitación especial a la que espero se anime a participar sobre un tema en mi bitácora que tiene que ver con su cultura en la literatura, que está dirigido especialmente a personas cultivadas en las letras como usted, está creado con la intención de conocer sus pensamientos y argumentos sobre la literatura nacional. Con el ánimo de comprender y escuchar y no de generar polémica ni agresiones. Ya por adelantado agradesco su participación. Un abrazo.

Mario Salazar Lafosse

El URL es el siguiente sino solo entre a mi bitácora

http://elfindelaliteratura.blogspot.com/2009/09/la-tolerancia-de-la-literatura-nacional.html

"El intercambio de palabras con respeto y respaldo en ellas siempre genera sabiduría y descubrimiento" MSL.

Anónimo dijo...

Los intelectuales peruanos dan pena, si en las postrimerias del Baguazo se dedicaron a legitimizar las acciones del gobierno y encontrar razones para atacar a los movimientos indigenas empezando por Tanaka y Portocarrero. "Say truth to power" no esta entre los valores de estos "intelectuales", no hay Kulakoswskis entre nosotros.

Anónimo dijo...

Buenas observaciones Gustavo.

Pero recordemos que Toledo y Fujimori saltaron a la vida politica desde la academia.

Pero dejando de lado el periodo de Toledo como presidente, cabe preguntarnos: que intelectual honesto se involucraria con el proceso politico de los otros dos presidentes que nos gobernaron estos ultimos 20 años: Alan y Fujimori. Que debate productivo se podia lograr con Alan o Fujimori?.

Durante la subversion en los 80s, los estudiantes universitarios eran sospechosos y objeto de rastrillos. Los profesores no querian provocar esas mismas sospechas, asi que se alejaron de todo debate publico.

R. Euribe.

Anónimo dijo...

Leoncio, aqui una nuestra de tu intelectual Ibarra y su nivel:

RODOLFO YBARRA el 3 Septiembre, 2009 20:35:11

"O sea que este Webón (me licencio esta expresión en relación al “webeo”) cree que Alan Genocida es dueño de canal 7 (habló el inconsciente por la boca del títere). Digan lo que digan estos termocéfalos, el pueblo sabe de qué pie cojean y en qué pared se arriman. La repartija del Estado y el saqueo permanente (en todas las áreas) son la constante histórica; y los aprosos no son la excepción a la regla."

Tomado de:

http://utero.pe/2009/09/03/el-dueno-de-canal-7/#comments

Qué nivel, que claridad...jajajaja